Photo Credits: elmoreleonard.com

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La otrora sede del imperio automovilístico estadounidense acaba de perder a uno de sus vecinos más célebres. Sin apenas tiempo para maquillar las ojeras de la crisis económica, la depauperada urbe de las cadenas de montaje y los motores titánicos asistió impotente -el pasado martes 20 de agosto– a la defunción del escritor Elmore John Leonard, Jr. (Nueva Orleáns, USA, 1925- Detroit, 2013).

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Un fuerte ataque cardíaco, que el narrador de Un romance peligroso sufrió el pasado 12 de agosto, repitió con mayor virulencia ocho días después, para provocar el fatal desenlace a las 7: 15 horas de la mañana; justo cuando las luces del alba comenzaban a clarear las estancias del hogar que el exitoso autor nunca quiso abandonar. Una casa con ecos de sonoras prosas homicidas, siempre tendentes a desenmascarar la faz oculta de un nutrido grupo de personajes peleados con las éticas de hierro.

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Cuarenta y cinco novelas y una más aún en la máquina de teclear conforman el legado de Leonard: un currículo que muchos tildan como de abiertamente noir, pero que escapa a ese corsé genérico en cuando tiene ocasión; para alcanzar una genética literaria más ubicada en los malsanos escenarios de la complejidad humana y sociológica, sin importarle lo más mínimo crecer con la savia del western clásico.

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Esa particularidad creativa, con la que abordaba las temáticas de sus relatos, bien puede explicarse a través de la fascinación que el invento de los hermanos Lumière ejerció en el cerebro del maestro de las intrigas al borde de la neurosis colectiva. Desde sus inicios en el universo de las palabras, EL alimentó su experiencia frente al texto en blanco con sus fantasías cinematográficas; las mismas que le llevaron a adocenar una producción altamente visual, con diálogos horneados en la cocina de un séptimo arte añorado por una infancia de bobinas y fotogramas, que pedían a gritos ser filmados por una cámara.

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Semejante germen artístico hizo que los títulos diseñados por la cabeza del writer alumbrado en Nueva Orleáns fueran objetos de deseo continuo por los directores y los estudios de Hollywood. Un amor sincero entre estas disciplinas que dio como resultado cintas del tipo de Un hombre, El tren de las 3:10, Jackie Brown, Los crímenes del rosario o la serie Justified. Unión profesional de la que aún se esperan los estrenos de Life Of Crime (película basada en The Switch, obra realizada por Daniel Schechter, e interpretada por Jennifer Aniston, Isla Fisher y Tim Robbins) y del telefilme The Arrangement (proyecto llevado a cabo por Kevin Bray).

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Las informaciones vertidas en los medios de comunicación no han especificado el nivel de acabado del que habría sido el 46 hijo literario de Elmore Leonard; ya que el estado de la enfermedad sufrida por el excelente inventor de tramas se había agravado altamente en las últimas semanas. No obstante, independientemente de la futura aparición en el mercado de una historia inédita, quedan para el recuerdo y la eternidad sus temas envolventes y la magia infernal de sus argumentos. Lienzos dibujados con frases que lubricaron párrafos con aroma a balas humeantes, y que construyeron con tinta y papel los múltiples cuerpos de tipos inolvidables, marcados con el estigma del peligro.

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Más información en http://www.elmoreleonard.com

Mondadori edita en español la última aventura literaria del autor estadounidense

Mondadori edita en español la última aventura literaria del autor estadounidense

A la música le sentaba bien el plástico. Fáciles de rayar y con el punteo explícito de la aguja extractora, los vinilos hicieron época durante varias décadas; hasta que la industria discográfica apostó por el CD de lectura láser, y todo se vino abajo. Aunque el acoso  a las otrora rosquillas melódicas no supuso más que la reacción contraria: la defensa a ultranza de los LP’s y los singles reproducidos a 45 y 35 revoluciones por minuto. Dos de los baluartes de esta guerra por mantener el aroma de los álbumes de portada XXL son Archy Stalling y Nat Jaffe, unos tipos que se resisten al paso del tiempo desde su tienda de sinfonías pretéritas, situada entre Berkeley y Oakland (comercio de segunda mano inmerso en las extensiones del país de las barras y estrellas).

El narrador nacido en Washington sitúa la acción de su historia en 2004

El narrador nacido en Washington sitúa la acción de su historia en 2004

Este escenario es donde transcurre la trama de Telegraph Avenue, la última novela del imaginativo escritor Michael Chabon (Washington, D.C., 1963). Texto compuesto por numerosos sinsabores y dramas generacionales, que aparece en España durante este tórrido verano de corruptelas y dignidades de micrófono, apadrinado para la ocasión por el sello de Mondadori.

Chabon habitualmente se inspira en un humanismo ajeno a una clara identificación real

Chabon habitualmente se inspira en el humanismo ajeno a una clara identificación real

La antigüedad nunca pasa de moda

De similar pelaje genético al desplegado por Alta fidelidad de Nick Hornby, el volumen del narrador de la excelente obra El sindicato de la policía yiddish toma aires de reivindicación social nada más inaugurar su primer capítulo, a través de la epidermis de unos personajes heridos por la sensibilidad de la obsolescencia; seres que arriesgan lo que poseen por mantenerse en pie, sobre las ascuas de la América del progreso y el materialismo.

En 2001 consiguió el Premio Pulitzer de ficción

En 2001 consiguió el Premio Pulitzer de ficción

En medio de ese ecosistema, se puede asegurar que los clanes de Stalling y Jaffe son grupos consanguíneos en peligro de extinción. Como voces lejanas de cantos perdidos en el agujero negro de la tecnología digital, esta pareja profesional intenta luchar para no perder su negocio con doce años de solera: un museo de vinilo y recuerdos iconográficos a ritmo de rock and roll, pop, jazz, soul, disco, country… Todos esos estilos que llenaron la banda sonora de los protagonistas a lo largo de su arco vital. Subsistencia que se convierte en bastión bélico, cuando un exjugador de fútbol (Gibson Conde) pretende levantar -al lado del comercio musical- una macrotienda de la cadena Dogpile.

La fuerza de sus relatos ha interesado a Hollywood en más de una ocasión

La fuerza de sus relatos ha interesado a Hollywood en más de una ocasión

Pero Telegraph Avenue no se nutre únicamente de los asuntos de Nat y Archy; ya que también se incluyen las vicisitudes de otros miembros de las respectivas familias. Para empezar, los lectores tienen acceso a los asuntos de las esposas de los vendedores: un par de comadronas llamadas Gwen Shanks y Aviva Roth-Jaffe. Sus tejemanejes con la justicia, para seguir trayendo críos al mundo, dan color de nocturnidad barroca a la rutina diaria de los citados héroes del vinilo.

El responsable de "Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay" es uno de los escritores más respetados en USA/ Photo Credits: Michael Chabon

El responsable de “Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay” es uno de los escritores más respetados en USA/ Photo Credits: Michael Chabon

Al lado de los matrimonios, otros tipos añaden variedad a la fauna humana recreada por Chabon. Individuos entre los que destaca la presencia de Luther Stalling: el padre actor de Archy, quien tuvo cierta fama en los setenta con el blaxploitation, y que arrastra una vejez dominada por las drogas y los excesos. A éste esclavo de las químicas artificiales se suma la aparición de Titus Joyner, un adolescente de 14 años que asegura ser el vástago de Archy, el cual no duda en hacerse amante del churumbel de Nat (un quinceañero bautizado como Julius).

En las tramas de Chabon suele tener una presencia notable la religión judía

En las tramas de Chabon suele tener una presencia notable la religión judía

Ingeniosa e imaginativa, la historia de Telegraph Avenue calibra su enfoque en la orografía estadounidense de 2004; aunque sus tentáculos van más allá de la mera descripción analítica de una realidad más o menos identificable. Pese a no atribuirse las cualidades fantásticas de otros de sus relatos, el esposo de la también writer Ayelet Waldman adquiere su energía sensible de la singularidad de sus situaciones y diálogos. Unas características que han llamado la atención del cineasta Cameron Crowe (no en vano, la idea original de la novela le vino al ganador del Premio Pulitzer mientras intentaba elaborar el episodio piloto de una serie de televisión), quien ha mostrado un creciente interés para adaptar el adictivo rompecabezas social al formato del celuloide.

Cameron Crowe estudia rodar una película con "Telegraph Avenue"

Cameron Crowe estudia rodar una película sobre “Telegraph Avenue”

Más información en http://www.michaelchabon.com

 

Alexander Calder, "Rouge Triomphant", 1959-1965/ Photo Credits: 2013, Calder Foundation, New York Artists Right Society (ARS), New York; and Jean Prouvé, "Chaise Metropole nº 305, 1953/ Photo Credits: Galerie Patrick Seguin

Alexander Calder, “Rouge Triomphant”, 1959-1965/ Photo Credits: 2013, Calder Foundation, New York Artists Right Society (ARS), New York; and Jean Prouvé, “Chaise Metropole nº 305, 1953/ Photo Credits: Galerie Patrick Seguin

La gravedad terrestre no tiene invitación para asistir a la muestra que alberga, hasta el próximo 2 de noviembre de 2013, la Galería Gagosian de París. Al norte de la Ciudad de la Luz y a kilómetros de las telarañas clarividentes del Louvre, el espacio que se levanta en el número 800 de la Avenida L’Europe parece como ajeno a las teorías de Einstein y Newton, cual fortaleza desafiante de la realidad y las convenciones marcadas con el logotipo de lo imaginable. En esa arteria de urbanismo metálico, dos seres de otro planeta (el norteamericano Alexander Calder y el francés Jean Prouvé) despliegan sus piezas de aire y forja. Monumentos alumbrados por una suerte de metamorfosis kafkiana, que los ha convertido en lo que son: arquitecturas flotantes y eternamente voladoras.

La muestra estará abierta al público hasta el próximo 2 de noviembre/ Photo Credits: Gagosian Gallerie y Thomas Lannes

La muestra estará abierta al público hasta el próximo 2 de noviembre/ Photo Credits: Gagosian Gallerie y Thomas Lannes

La conjunción de los trabajos del ingeniero, escultor, impresor y pintor estadounidense y del diseñador, constructor, herrero y artista industrial de origen francés otorgan a la exhibición -bautizada simplemente como Calder/ Prouvé– una especie de magia circundante, como si los polvos químicos de estos hechiceros de las formas hubieran abierto para los visitantes un insondable agujero negro, sujeto en la inmensidad de innumerables puntos creativos inspirados libremente en las formulaciones de Marcel Duchamp, Mompó, Joan Miró o Le Corbusier.

Ambos creadores trabajaron para encontrar nuevos caminos en la plástica/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gallery Gagosian

Ambos creadores trabajaron para encontrar nuevos caminos en la plástica/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gallery Gagosian

El movimiento y la funcionalidad son las claves

El sentido de toda mi producción profesional ha sido siempre el sistema del universo”, declaró una vez Alexander Calder (Pensilvania, USA, 1898- Nueva York, 1976), al respecto de las conexiones que encendían las neuronas aleccionadoras de su cerebro. Una confesión a sablazo de tinta y grabadora que Jean Prouvé (París, 1901- Nancy, Francia, 1984) matizó por su cuenta, con la afirmación: “Mi proceso parte desde una idea concreta que es rigurosamente realizable”. Tales posicionamientos ante el papel, la madera, el acero o el hierro fundido tenían que encontrarse en algún momento de sus respectivas existencias, y éste sucedió a principios de la década de los cincuenta; en una época en la que el Constructivismo y la corriente conceptual clamaban en pos de la abstracción, heredada de la confusión generacional tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial.

Las esculturas móviles de Calder se conjuntan a la perfección con los muebles de Prouvé/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gagosian Gallery

Las esculturas móviles de Calder se conjuntan a la perfección con los muebles de Prouvé/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gagosian Gallery

De esta manera, el propulsor de los artefactos móviles en escultura (Calder) y el padre de las fachadas ligeras y el mobiliario factible (Prouvé) aliaron sus revolucionarias tesis de innovación para pergeñar, por ejemplo, la titánica y lúdica composición nominada La Spirale (situada en la sede parisina del edificio de la UNESCO). El acero pulido de este juguete de talle vaporoso dio cuerda y conexión a la actividad de estos dos maestros del paisajismo del siglo XX, quienes comenzaron una amistad que, más allá de las coincidencias de sus propuestas, alimentó una sensación de compenetración perpetua.

Las sillas de Jean Prouvé son de las más valoradas en el mercado internacional/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gagosian Gallery

Las sillas de Jean Prouvé son de las más valoradas en el mercado internacional/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gagosian Gallery

Precisamente, esa lubricación anímica queda patente a lo largo de las instalaciones servidas como menú señorial en la Galería Gagosian, fogones de enriquecimiento visual que gozan de la leña aportada por la Galerie Patrick Seguin.

Calder sacaba su inspiración de las imágenes del universo/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gagosian Gallery

Calder sacaba su inspiración de las imágenes del universo/ Photo Credits: Thomas Lannes y Gagosian Gallery

A través del sendero de vivos colores y curvas sinuosas firmados por el pulso de AC y JP, los espectadores pueden contemplar con emoción los mundos fantásticos de un excepcional dueto, cuyo discurso en común nutrió la fabulación plástica con musas de fisonomía indefinida, a través de conocidos trabajos como Rojo triunfante (Calder, 1963), La Silla Métropole nº 305 (Prouvé, 1953), El Pabellón Desmontable (Prouvé, 1944) o Stabile (Calder, 1975). Un mural diseñado con trozos de genialidad desbocada, casi salvaje; donde las limitaciones únicamente existían en la lámina desnuda, nunca aceptadas en el interior de los estudios en los que reinaban la ingravidez del norteamericano con alma de llamador de ángeles y la versatilidad del europeo con cuerpo de Vulcano.

AC y JP se conocieron en la década de los cincuenta/ Photo Credits: Gagosian Gallery

AC y JP se conocieron en la década de los cincuenta/ Photo Credits: Gagosian Gallery

Más información en http://www.gagosian.com/exhibitions/calder–prouve–june-08-2013

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En los túneles del suburbano neoyorquino reside el germen de una comunidad para la que las apariencias no cuentan. Allí, entre las sombras y la oscuridad, Vincent y su padre Jacob Wells se han apartado voluntariamente de un mundo que les condenaba por ser diferentes del resto; sobre todo al primero de ellos. Debido a su aspecto leonado, el joven presenta una deformación física más que notoria; aunque en su interior es un individuo extremadamente sensible, amante de la poesía y degustador de música clásica. Pero no es únicamente la condición exterior la que aleja a Vincent de la superficie urbana: la causa más peliaguda es un extraño metabolismo, que le convierte en poseedor de una fuerza descomunal. Sin embargo, el héroe no utiliza esta condición de luchador invencible para su propio beneficio, sino para ayudar a los más necesitados.

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Semejante personaje fue la piedra angular de un exitoso serial estadounidense titulado Beauty and The Beast, que durante tres temporadas (de 1987 a 1990) desveló las posibilidades inherentes del tradicional cuento, acerca de un príncipe encerrado en su castillo por una maldición que le ha metamorfoseado en bestia. Un tipo embrujado al que sólo un beso de amor verdadero puede salvar del fatal hechizo.

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Una pareja de las que enganchan

A finales de los ochenta, Ron Koslow acudió a la CBS para presentar ante los ejecutivos su idea de una producción a medias entre la ciencia-ficción, el drama romántico y el thriller: un proyecto fuera de lo normal, capaz de agarrar por las retinas -semana a semana- a una cantidad más que aceptable de espectadores, ansiosos por conocer más sobre el destino de los protagonistas.

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El boceto argumental gustó a los mandamases del canal norteamericano, quienes aceptaron embarcarse en una empresa que, a la postre, se erigiría en el referente claro de gestas de similar corte temático, como Buffy, Cazavampiros y Angel (aunque éstas tirasen más por la senda del terror light de naturaleza teenager). Aparte, Beauty and The Beast poseía el don de los guiones elaborados con la frescura de los diálogos intensos, una virtud que la televisión de los noventa hecha en USA empezó a perder; por lo menos en cuanto a las obras construidas con abundantes dosis de acción.

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Desde el primer episodio de los cincuenta y seis de los que constó la producción, el horneado de los libretos y las tramas se hizo con la eficacia de un nutrido grupo de escritores, destinados a sacar las entrañas románticas del emocional Vincent y la inspiradora Catherine. Team artístico en el que estaba incluido George R. R. Martin, el autor de la ahora triunfal saga de Juego de Tronos.

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El mimo especial con respecto a la historia (que algunos críticos no muy afortunados de la época llegaron a comparar con el homónimo precedente fílmico de Jean Cocteau, rodado en 1946) y al desarrollo de los personajes fueron las consignas de hierro a partir de la escena inaugural. Un plan de trabajo que se vio favorecido por la elección del reparto, encabezado por los sobresalientes Ron Perlman (Nueva York, 1950) y Linda “Terminator” Hamilton (Salisbury, Maryland, 1956). Ellos fueron los máximos responsables (junto con el apoyo técnico) de que Beauty and The Beast funcionara a escala internacional, siempre sorprendiendo al personal con revelaciones constantes respecto a la naturaleza de un amor aparentemente imposible. No obstante, pese a la envidiable química de la pareja y a sus convincentes caracterizaciones, el resto del cuadro dramático también puso su grano de arena para que la serie alcanzara las cotas de calidad previstas. Un elenco en el que se podían localizar nombres como el del inglés Roy Dotrice, Joy Acovone y Stephen McHattie.

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Las dos temporadas que versaron sobre la pasión oculta entre el deformado Vincent y su alma gemela (idealizada en el cuerpo de la abogada Catherine Chandler) tuvo frente al televisor a miles de seguidores confesos, que contribuyeron a los laureles de esta empresa de género híbrido. Sin embargo, la millonaria fama trajo consigo el fin del viaje catódico.

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Con una carrera en alza, y un embarazo no previsto, Linda Hamilton se retiró del proyecto en la tercera entrega. La muerte de Catherine fue un palo demasiado potente para B&B, tanto que no se recuperó ni siquiera con la aparición del hijo de V y C (que la letrada alumbró antes de fallecer) y la sustitución de Hamilton por una investigadora pelirroja identificada como Diana Bennett (Jo Anderson). La bajada de audiencia supuso la cancelación de Beauty and The Beast, pero este adiós no fue definitivo…

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En 2012, y bajo la batuta rectora de Sharri Cooper y Jennifer Levin, la antigua historia de Vincent y Catherine volvió a las pantallas con algunos cambios. En el remake del siglo XXI, Vincent ya no se oculta en el metro neoyorquino, sino que ahora puede pasear entre los humanos mientras no se altere su estado de ánimo. Una rara mutación genética, que le transforma en una especie de Hulk, es lo que hace que no pueda llevar una existencia normal al lado de la agente de la ley Catherine Chandler. Como se ve, el argumento ha sido parcialmente modificado; aunque la relación amorosa entre los protagonistas sigue inalterable, pese a que en este milenio la conduzcan los eficaces Jay Ryan y Kristin Kreuk. Una apuesta que, si se miran los índices del share, no ha perdido enganche de cara a la audiencia. Dato que confirma el que esta Bella y Bestia se halle a punto de finiquitar la grabación de lo que será su segunda temporada, compuesta por 22 capítulos.

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Más información http://ww.tv.com/shows/beuty-and-the-beast/

Richard Glatzer y Wash Westmoreland narran los acontecimientos previos a la muerte del actor en "The Last Of Robin Hood"

Richard Glatzer y Wash Westmoreland narran los acontecimientos previos a la muerte del actor de “El halcón de los mares”, en “The Last Of Robin Hood”

El 14 de octubre de 1959, el atleta oceánico que destacó en Hollywood merced a sus trabajos con Michael Curtiz sufrió un fatídico y definitorio ataque cardíaco, mientras intentaba recuperarse de un mareo previo en la suite del hotel que ocupaba temporalmente en la ciudad canadiense de Vancouver (enclave situado en la Columbia Británica). A su lado estaba una joven aspirante a actriz llamada Berverly Aadland, con la que el galán de El halcón de los mares había comenzado un polémico romance. Tras el fatal desenlace, el forense declaró que -pese a acreditar en ese momento sólo cincuenta años– el cuerpo de la estrella parecía el de un hombre veinte otoños mayor; deterioro físico que habían provocado los periodos de excesos con el alcohol y las drogas.

El intérprete de "Un paz llamado Wanda" es quien pondrá físico a Flynn

El intérprete de “Un paz llamado Wanda” es quien pondrá físico a Flynn

La muerte de Errol Flynn (Hobart, Australia, 1909- Vancouver, Canadá, 1959) traumatizó a una industria que, no obstante, había comenzado a dar la espalda al otrora galán por antonomasia, causa debida a su dependencia del licor y las sustancias dopantes. Un viaje a los infiernos de los escándalos que le apartó de los grandes proyectos, y recluyó sus crepusculares coletazos artísticos en filmes de escasa entidad.

La pareja de realizadores se dio a conocer con "Quiceañera"

Glatzer y Westmoreland se dieron a conocer con “Quinceañera”

La pareja profesional formada por el norteamericano Richard Glatzer y el inglés Wash Westmoreland (quienes reunieron críticas más que notables con Quinceañera) han rescatado esa peregrinación hacia la autodestrucción del protagonista de Murieron con las botas puestas; y con ella han configurado el guion de The Last Of Robin Hood.

El filme se desarrolla en la época del rodaje de "Fiesta" (Henry King, 1957)

El filme recrea la época del rodaje de “Fiesta” (Henry King, 1957)

Cuando la starlet eclipsa al mito

A pesar del título del largometraje, la historia de esta especial y emotiva producción no se centra únicamente en la carrera menos pletórica del héroe de El burlador de Castilla (verdadero y reconocido heredero de Douglas Fairbanks); sino que toma aire de anonimato viciado, a través de las ambiciones rotas de Beverly Aadland (la muchacha con sueños de focos y luces de neón, a la que pasó factura la excesiva necesidad del tutelaje de su amante cinematográfico para destacar en los estudios angelinos).

Flynn aumentó su dependencia de las drogas y el alcohol tras ser rechazado para participar en la Segunda Guerra Mundial

Flynn aumentó su dependencia de las drogas y el alcohol tras ser rechazado para participar en la Segunda Guerra Mundial

Aunque el libreto de la obra de Glatzer y Westmoreland se erige como original, sus renglones más escabrosos y ocultos bien pueden estar hilvanados con la ayuda del libro The Big Love, el volumen en clave de diario que la madre de Beverly (Florence Aadland) publicó tiempo después del fallecimiento de Flynn. En las páginas del mencionado testimonio, la progenitora de la aspirante a intérprete explicaba con todo lujo de detalles que el legendario aventurero de la pantalla comenzó la relación sentimental con su pequeña cuando ésta contaba sólo quince primaveras (una revelación bastante escandalosa, que escapó de los juzgados por la defunción del que habría sido el principal encausado).

En los cincuenta, la carrera de la estrella australiana ya no era tan brillante como la de antaño

En los cincuenta, la carrera de la estrella australiana ya no era tan brillante como antaño

Por la evidente ausencia de los implicados en el asunto que trata The Last Of Robin Hood, no se puede esclarecer en la actualidad cuánto había de verdad y de invención interesada en las declaraciones de Mrs. Aadland; aunque sí está constatado que Beverly se presentó en los estudios de la Warner con un carné falsificado, que indicaba 18 aniversarios (cuando en realidad debería poner quince). Lo de incrementar los guarismos de su edad respondió a la ansiedad de la chica para encontrar trabajo en el mundo del cine. Y fue en los platós, donde la joven se topó con Errol: un hombre maduro que conservaba gran parte de su atractivo pretérito, y cuya labia hacía que las mujeres cayeran rendidas ante sus piropos.

Dakota Fanning es la encargada de encarnar a la última novia de EF, Berverly Aadland

Dakota Fanning es la encargada de encarnar a la última novia de EF, Berverly Aadland

EF era un auténtico ligón de guante blanco; y eso que en tales fechas estaba casado con Patrice Wymore. Sin embargo, independientemente de la situación civil del australiano, sus promesas encandilaron a la entonces deslumbrante BA. Juntos viajaron a África y a Europa, siempre en busca de papeles en los que el oceánico pudiera incluir a su nueva y flamante conquista. Pero la gachí no debía ser muy buena en eso de comerse la cámara; por lo que con el apoyo de Flynn únicamente consiguió lucir palmito en Cuban Rebels Girls (cinta de ideología castrista grabada por Barry Mahon, en la que el alter ego del General Caster ejerció de narrador, guionista y coproductor).

El guion del filme ha contado con las revelaciones de Florence Aadland en el libro "The Big Love"

El guion del filme ha contado con las revelaciones de Florence Aadland, vertidas en el libro “The Big Love”

Pero las aspiraciones de la pareja iban más lejos, y hasta llegaron a realizar las pertinentes pruebas para encabezar el elenco de Lolita, bajo la batuta de Stanley Kubrick. No obstante, el mal aspecto físico de Errol y la escasa experiencia y frescura de Aadlen hicieron que el cineasta europeo finalmente se decantara por James Mason y Sue Lyon.

Susan Sarandon también colabora en el reparto, en la fisonomía de Florence Aadland

Susan Sarandon también colabora en el reparto, con la fisonomía de Florence Aadland

Poco tiempo compartieron la starlet y el héroe de la espada y el arco, ya que la triste e inesperada muerte de él acabó con un amor escasamente creíble desde un exclusivo punto de vista sentimental. Después de la defunción de EF, la carrera de BA se desvaneció como el humo, acabando por abandonar sus aspiraciones en el séptimo arte para regresar al anonimato relativo (antes de fallecer por diabetes en 2010, Beverly Elaine concedió una entrevista para hablar sobre el affaire mantenido con el apuesto sex symbol de Hobart) .

Pese a los escándalos, Errol falleció con su fama de héroe cinematográfico casi intacta

Pese a los escándalos, Errol falleció con su fama de héroe cinematográfico casi intacta

Sabedores de la dificultad para hallar a un actor capaz de meterse convincentemente en la piel de una leyenda andante -como fue Errol Flynn-, Glatzer y Westmoreland han tenido que recurrir a las virtudes de un trabajador de los de antes: un esforzado y camaleónico profesional que responde al nombre de Kevin Kline. En esta misión nunca imposible para un tipo con su bagaje, el oscarizado protagonista de Grita Libertad se verá reforzado con la presencia de un par de féminas distintas y heterogéneas en sus logros curriculares, women de diferentes generaciones y escuelas como Susan Sarandon (Florence Aadland) y la casi veinteañera Dakota Fanning (Beverly Aadland). Un casting en el que también destaca la colaboración del nieto del elegante pirata de El capitán Blood: Sean Flynn (joven nacido en Los Ángeles, en 1989, que no llegó a estrechar la mano de su abuelo, pero que sin duda rinde cumplida admiración ante los logros de su celebérrimo pariente).

Berverly fue el único testigo en la muerte de Errol Flynn

Berverly estuvo con Errol Flynn en el momento de su fallecimiento

Películas como The Last Of Robin Hood destinan sus fotogramas a desvelar -sometidas al subgénero del cine dentro del cine– lo que se ocultaba detrás del glamour sombreado por el escaparte de Hollywood; ése mismo que apuntaló su dictadura con las bellezas inmaculadas de sus envidiados modelos y las obras maestras encarceladas en bobinas de metal. Sin embargo, ¿no estriba la magia del invento de los hermanos Lumière en ese juego de espejos deformantes? Un espectáculo de feria audiovisual donde los espectadores pueden vivir en carne propia -a través de sus retinas y del resto de sus sentidos- los problemas y vicisitudes de un arquero inglés en la Edad Media, que se levantó románticamente contra un rey usurpador; o las gestas, al compás de una trompeta lejana, de un militar de uniformado de azul rodeado de indios amenazantes…

La estrella australiana falleció de un infarto, el 14 de octubre de 1959

La estrella australiana falleció de un infarto, el 14 de octubre de 1959

Más información en http://www.imdb.com

Grace Kelly en 1955, imagen publicada en Cosmopolitan/ Photo Credits: The Estate of Erwin Blumenfeld

Grace Kelly en 1955, imagen publicada en Cosmopolitan/ Photo Credits: The Estate of Erwin Blumenfeld

Sentado frente al caballete, con la luz envolvente de la Costa Azul francesa bordeando las curvas suntuosas de una joven modelo, Pierre-Auguste Renoir solía decir que la magia de las féminas de Tiziano residía en el deseo que éstas contagiaban al espectador por acariciar sus poros epidérmicos, nutridos hechiceramente con aceite y tintura; saciar la ansiedad en sus generosas formas de pincel y bastidor; entregarse sin medida ante las armas venenosas de sus proporciones inmortales. El anciano impresionista sabía muy bien dónde se ocultaba el secreto de la plástica y la belleza, emoción que situaba más allá de los movimientos, las corrientes, los egos y las técnicas aprendidas en las nocturnidades de la intelectualidad. Similares exploraciones de pecado voluntario anidaron prontamente en la cabeza del fotógrafo Erwin Blumenfeld (Berlín, 1897- Roma, 1969); quien creó un mundo de fantasía hipnotizadora a través de las anatomías esbeltas de sus musas inalcanzables, siempre ajenas a las reglas de la gravedad.

Moda de primavera de 1953, imagen para Vogue/ Photo Credits: The Estate of Erwin Blumenfeld

Moda de primavera de 1953, imagen para Vogue/ Photo Credits: The Estate of Erwin Blumenfeld

Surrealista y dadá por militancia grupal, el fotógrafo germano (estadounidense de adopción) es desde el pasado mayo el protagonista destacado en la programación de la Somerset House londinense: complejo titánico de cultura excitante, que exhibe su aplomo de mármol y agua asomado a la sinuosa melodía del Támesis. Lugar de imperios recuperados que dedica una importante muestra al citado artista teutón, hasta el próximo 1 de septiembre.

"City Lights"/ Photo Credits: The Estate Of Erwin Blumenfeld

“City Lights”/ Photo Credits: The Estate Of Erwin Blumenfeld

Mucho más que un maestro de portadas femeninas

Los cerca de 100 trabajos que cuelgan de las paredes del centro metropolitano dejan constancia de la obra enérgica y ennoblecedora de un hombre que evolucionó, como pocos, en el arte de los fogonazos y el nitrato de plata. Un individuo con mirada de rayos X que merodeó por los rincones ocultos de las escenas más íntimas, y bebió el licor de los voyeurs en las insondables profundidades lingüísticas vertebradas por el sincero verbo de una cámara.

Lilian Macusson para la portada de la edición americana de American Vogue, enero de 1951/ Photo Credits: The Estate Of Erwin Blumenfeld

Lilian Macusson, para la portada de la edición americana de Vogue, en enero de 1951/ Photo Credits: The Estate Of Erwin Blumenfeld

Tomado como un viaje hacia la humanidad tentadora de las herederas de Venus y Afrodita, Blumenfeld Studio: New York, 1941-1960 es el título con el que la Somerset House ha bautizado el recorrido propuesto, que adquiere su fuerza frente a las imágenes (en blanco y negro y en color) de este irrepetible retratista, sumergido en una época donde la disciplina fotográfica comenzaba a sacudirse el apego a la realidad; para entrar de lleno -y con derecho propio- por la puerta grande del misterio sugerido. Dentro de esa dinamización de los múltiples idiomas en los que dialoga una foto, gente como Robert Doisneau, Henri Cartier-Bresson, Man Ray o Dora Maar fueron parte de los pioneros que contribuyeron a apuntalar las expresividades veladas tras un objetivo. Un grupo cada vez más extenso en el que el entonces también joven y bohemio Blumenfeld encontró el necesario cobijo para sus ambiciones profesionales.

Evelyn Tripp con un vestido de Dior, fotografía para la edición americana de Vogue, noviembre de 1949/ Photo Credits: The Estate of Erwin Blumenfeld

Evelyn Tripp con un vestido de Dior, fotografía para la edición americana de Vogue, en noviembre de 1949/ Photo Credits: The Estate of Erwin Blumenfeld

Amigo de Georg Grosz y Paul Citröen, el berlinés abandonó Alemania después de finalizar la Primera Guerra Mundial, con el fin de asentarse por un tiempo en Holanda. Allí, en la tierra de Rubens, fundó con los colegas mencionados, y bajo el pseudónimo de Jan Bloomfield, la Central dadá de Ámsterdam. Escuela de reglas vaporosas, en la que lo único que contaba era la más absoluta libertad en la elaboración de las composiciones más diversas.

Trabajo para la Cruz Roja, creado para la portada de la edición americana de Vogue, marzo de1945/ Photo Credits: The Estate of Erwin Blumenfeld

Trabajo para la Cruz Roja, creado para la portada de la edición americana de Vogue, en marzo de1945/ Photo Credits: The Estate of Erwin Blumenfeld

Al estilo daliniano (aunque algo menos simbólico), Erwin B. empezó a cultivar el género de los fotomontajes, a la vez que aprovechaba para atacar las consignas nazis que vaticinaban el nacimiento de la Segunda Guerra Mundial. Tales credenciales no gustaron a Hitler y a sus correligionarios, quienes no dudaron en enviar al artista a un campo de concentración en 1940.

"Autorretrato"/ Photo Credits: The Estate of Erwin Blumenfeld

“Autorretrato”/ Photo Credits: The Estate of Erwin Blumenfeld

Una vez liberado, el creador huyó con toda su familia a Estados Unidos, nación que le otorgó uno de los periodos más exitosos en su extensa carrera. Décadas de fogonazos y gloria, que sirvieron igualmente para configurar la leyenda en torno al mítico estudio que el compatriota de Thomas Man poseía en el 222 de Central Park South (en la ciudad de Nueva York).

Blumenfeld se adhirió al Surrealismo y a la corriente Dadá

Blumenfeld se adhirió al Surrealismo y a la corriente Dadá

Vogue, Cosmopolitan, Harper’s Baazar… la revistas más señeras de la alta costura se rindieron ante los encuadres y perfeccionismo que desarrolló EB a lo largo de su currículo; un mural extenso y nunca agotable en sus mensajes, que fue perpetua casa de arena y niebla para las innumerables modelos del centroeuropeo, a las que vistió de luces y sombras en los cincuenta. Señoras de talle de papel y alambre que  volaron inmateriales e inaccesibles en el interior de ese habitáculo de ladrillo ornamental, justo como Renoir y Tiziano debieron imaginar y pintar a las hijas de Eva

Pese a la gran difusión de sus imágenes de moda, el fotógrafo germano brilló igualmente en la experimentación

Pese a la gran difusión de sus imágenes de moda, el fotógrafo germano brilló igualmente en la experimentación

Más información, entradas y horarios en

http://www.somersethouse.org.uk/visual-arts/blumenfeld-studio y http://www.erwinblumenfeld.com

 

El director de "Gran Torino" se acerca a la historia del grupo The Four Seasons

El director de “Gran Torino” se acerca a la historia del grupo The Four Seasons

Antes incluso del imperio musical de The Beatles, las trovas populares estadounidenses ya poseían un cancionero propio, ripios sinfónicos que activaron como pocos el interruptor del furor teenager. Los ritmos acompasados de las bandas oriundas del país del Capitolio hacían mover el esqueleto a toda una generación abierta a las composiciones camp, chicos y chicas que rozaban la mayoría de edad en esos convulsos años de finales de los cincuenta y primera mitad de los sesenta. Un panorama multicolor, donde las pinceladas las diseñaban formaciones plurales de estilos diferentes y catalizadores, grupos identificados con las baladas aguerridas (The Platters), las líricas amorosas (The Everly Brothers) o las tonadas playeras (The Beach Boys). En ese universo de creatividad a golpe de gramola y plásticos revolucionarios, The Four Seasons ocuparon una posición privilegiada, con un número cuantioso de hits inolvidables: trabajos destinados a dotar de frescura bailonga la vida de muchos de los ciudadanos nacidos en la tierra de John Fitzgerald Kennedy.

El guion del filme versiona el exitoso musical titulado "Jersey Boys"

El guion del filme versiona el exitoso musical titulado “Jersey Boys”

Tal fue el legado del cuarteto de Newart, que en 2005 los escritores Rick Elice y Marshall Brickman (conocido por ser el autor de la tríada más gloriosa en la filmografía de Woody Allen, la conjuntada por El dormilón, Manhattan y Annie Hall) apañaron un musical con la historia del team comandado por Frankie Valli, Bob Gaudio, Tommy DeVito y Nick Massi. La originalidad de la propuesta y el grueso de temas legendarios que llenaron las páginas de la pieza (seleccionados y arreglados para la ocasión por Gaudio)  hicieron que el estreno en Broadway fuera un completo éxito, llegando a arrasar en la gala de los Tony Awards de 2006. Laureles que se extendieron a multitud de naciones en los cinco continentes.

Eastwood tiene una especial relación con la música: compone muchas de las bandas sonoras de sus películas y recreó la vida de Charlie Parker en "Bird"

Eastwood tiene una especial relación con la música: compone muchas de las bandas sonoras de sus películas y recreó la vida de Charlie Parker, en “Bird”

Ocho temporadas después de su versión en vivo y en directo, el director Clint Eastwood hace suyo el libreto ideado por Elice y Brickman, para –con ayuda del experto guionista John Logan (Gladiator)- confeccionar una película que lleva por título Jersey Boys (el mismo nombre con el que la obra se dio a conocer en los templos escénicos de USA y del resto del mundo).

Antes de este proyecto, el actor de "Harry el Sucio" tuvo que abandonar su idea de rodar "Ha nacido una estrella"

Antes de este proyecto, el actor de “Harry el Sucio” tuvo que abandonar su idea de rodar “Ha nacido una estrella”

Nacimiento, triunfo y disolución en cuatro estaciones

A modo de ciclo anual, el argumento del filme recoge los aspectos más llamativos en el arco existencial de los responsables de Big Girls Don’t Cry; un retrato en tecnicolor y esencias ye-ye que en su faceta teatral comenzaba su discurso en la primavera. Este esperanzador período le sirve al singular Tommy DeVito (guitarrista de TFS y voz de barítono) para contar en clave confesional cómo se conocieron los miembros del team: preludios de campaña que se apoya en los mundos auditivos de What A Night (mítico single que la banda editó en 1963, y que en el libreto está acompañado de una traducción rap bautizada Ces soirées-la). Dentro de este interludio, la acción se detiene en los antecedentes de la banda, cuando DeVito, Nick Massi y Frankie Castellucio (posteriormente Valli) se toparon con un tipo llamado Bob Gaudio.

El libreto escrito por Marshall Brickman y Rick Elice estuvo supervisado en todo momento por los miembros originales de The Four Seasons

El libreto escrito por Marshall Brickman y Rick Elice estuvo supervisado en todo momento por los miembros originales de The Four Seasons

Durante el verano, es Gaudio (teclista, compositor y voz de tenor) quien continúa con la evolución profesional y e íntima de The Four Seasons por el cosmos de las ondas. Acto emocional que, en este episodio, exhibía un conjunto sustancial de diálogos, arropado por un trío de cortes de lo más florido en el currículo de los entonces veinteañeros: el materializado por Sherry, Big Girls Don’t Cry y Walk Like A Man.

"Jersey Boys" llega a las manos de Eastwood y John Logan después de cosechar numerosos premios

“Jersey Boys” llega a las manos de Eastwood y John Logan después de cosechar numerosos premios

El otoño es el turno para Nick Massi y el himno urbano Big Man In Town, a través del cual se reflejan las primeras disensiones entre los miembros originales del cuarteto; aparte de dejar constancia de los celos comportados por la fama obtenida, y del vertiginoso ascenso mediático que vivieron. Unas sensaciones que finalmente acabaron desembocando en la disolución definitiva de la banda.

The Four Seasons tuvo su tiempo de gloria en los años sesenta

The Four Seasons tuvo su tiempo de gloria en los años sesenta

Por su parte, el invierno es el lapsus que escoge Frankie Valli para hacer su aportación a este retrato ya en sepia. Su exposición coincide con la época en la que Massi se despide de la formación, tiempo en que el group pasa a bautizarse como Frank Valli and The Four Seasons. Sumido en una constante tragedia familiar, Valli (el cantante y máximo exponente de los Jersey Boys) comparece ante los espectadores entristecido por el prematuro fallecimiento de su hija Frankie (producido por una sobredosis de droga). Momento depresivo en el que adquiere prestancia de letanía la balada Fallen Angel.

Desde su primer single, el cuarteto de Newart copó los puestos más altos del Billboard estadounidense

Desde su primer single, el cuarteto de Newart copó los puestos más altos del Billboard estadounidense

Completadas las cuatro estaciones, el musical acaba con lo que fue la última ocasión en que DeVito, Gaudio, Massi y Valli estuvieron juntos sobre un escenario. Fue con motivo de la concesión de su placa en el Rock And Roll Hall Of Fame, hecho fechado en 1990. Una de esas fotografías para las enciclopedias de los estribillos demoledores, que se encargaron de pintar con palabras Elice y Brickman, siempre secundados por el testimonio del enérgico Bob Crewe (verdadero descubridor de los cuatro chicos de Jersey)

Entre los éxitos más recordados de la banda están "Big Girls Don't Cry" y "Can't Take My Eyes Off You"

Entre los éxitos más recordados de la banda están “Big Girls Don’t Cry” y “Can’t Take My Eyes Off You”

No se sabe aún si Eastwood se mostrará fiel a semejante esquema narrativo; aunque, lo que sí ha trascendido a la Prensa es que en el reparto será posible toparse con rostros más o menos conocidos a escala internacional, rasgos heterogéneos que llevan el sello de Christopher Walken (el vigoroso intérprete de El cazador se mete en la piel de Angelo “Gyp” DeCarlo), Vicent Piazza (Tommy DeVito), Mike Dole (Bob Crewe), John Lloyd Young (Frankie Valli), Erich Bergen (Bob Gaudio) y Joey Russ (Joe “Joey” Pesci).

En 1999 fueron homenajeados con una placa en el Rock and Roll Hall Of Fame

En 1999 fueron homenajeados con una placa en el Rock and Roll Hall Of Fame

Más información de la obra de teatro en http://www.jerseyboysinfo.com

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Pocos seres de ultratumba han dado más beneficios a la industria cinematográfica como lo han hecho los zombis. Desde que George A. Romero saliera de la sala de montaje con La noche de los muertos vivientes bajo el brazo (cinta cuya eficacia terrorífica residía básicamente en la naturalidad con que estaba rodada), este subgénero entre la ciencia ficción y el miedo apocalíptico ha ido estirándose como un chicle, siempre pendiente de retroalimentarse con sorpresivas -y supuestamente innovadoras- perspectivas.

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Precisamente, dentro de esa variante -destinada a primar los puntos de vista medianamente vírgenes sobre la conocida trama de cadáveres andantes, con ansias de cargarse a la humanidad- es en la que busca su identidad Guerra Mundial Z. Una epopeya filmada con presupuesto millonario, en la que la autoría del singular Marc Forster (a quien todavía se le recuerda por las buenas sensaciones de Monster’s Ball, probablemente el mejor título de su filmografía) queda velada por la sucesión sin tregua ni pausa de efectos digitales, además de por la necesidad de ofrecer un espectáculo de traca fallera a partir de la secuencia inaugural.

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No obstante, cabría preguntarse si esta adaptación de la homónima novela de Max Brooks (sí, es el hijo del humorista y visionario productor de cine y teatro Mel Brooks, parentesco que se han aprestado a propagar por el planeta los mass media) tiene en realidad algún mínimo atisbo de originalidad. Para empezar, el responsable de Quantum Of Solace se aleja voluntariamente de las plagas zombis clásicas caracterizadas por lo de “más cerebros y carne poco hecha, por favor”, para refugiarse en la tangencial tesis de la enfermedad vírica.

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De esta manera, el guion orquestado por los expertos Drew Goddard (Monstruoso), Damon Lidelof (Prometheus), Matthew Michael Carrahan (La sombra del poder) y J. Michael Straczyniski (Thor) dirime sus conflictos en el campo médico, con el consiguiente mensaje relativo a las consecuencias genocidas de las políticas irresponsables con el medio ambiente. Pero el camino que transita el largometraje no es absolutamente rompedor, ya que el discurso y los márgenes descriptivos que utiliza recuerdan mucho a filmes como Amanecer de los muertos (Zach Snyder, 2004), 28 días después… (Danny Boyle, 2002) y 28 semanas después… (Juan Carlos Fresnadillo, 2007).

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Los difuntos vivientes de Forster no comen hombres, mujeres y niños a lo loco, ni siquiera presentan el voraz apetito de sus hermanos de camposanto incluidos en la película sesentera de Romero. Es más, en términos estrictos, no se puede ni precisar si estos seres están científicamente fallecidos; o simplemente infestados por una enfermedad que es como el polvo vudú, pero transmitido a mordiscos y sin ceremoniales de santería haitiana de por medio.

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Tal escenario le da pie al realizador para construir un engranaje dramático confeccionado al más puro estilo de los blockbuster estadounidenses. Mecano de piezas inamovibles en el que ocupa un puesto privilegiado la familia Lane: clan formado por una pareja inteligente y activa, quienes luchan para salvar a sus dos hijas del ataque de los monstruos acosadores. Esto ayuda a la historia a saltar con interés emocional de la masacre colectiva al universo individual de unos personajes que, en definitiva, no van más allá que del esquema formal. Recurso que se diluye rápidamente, sobre todo por la poca contundencia que adquiere en el libreto el aspecto sentimental, frente a la omnipresente extermanición terráquea de la que se desconocen sus verdaderas causas.

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En ese cosmos de disparos a los muñecos de los ojos en blanco y las babas insultantes, Brad Pitt entrega Forster una interpretación esforzada y eficaz, siempre atenazado por las cadenas artísticas que le plantea un argumento diseñado a base de cartas trucadas: baza de mesa taquillera en la que el espectáculo puro y duro es el que maneja la partida, aunque sea disfrazado de obra en apariencia reflexiva (el guion nunca apuesta por razonamientos más profundos, del tipo de los expresados en The Road).

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Al lado del chico de Angelina Jolie, el resto de los actores cumple en sus respectivos papeles, con la determinación de saberse simples convidados de piedra; porque, hasta los no-muertos carecen de mayor relevancia que la de ser dianas andantes de los supervivientes. Mal endémico desde el aspecto de las caracterizaciones en el que -aparte de Pitt– cabría resaltar la participación de la solvente Daniella Kertesz (en la piel de la valiente soldado Segen).

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Sin embargo, algo novedoso sí se le puede hallar en el planteamiento de Guerra Mundial Z. Aspecto de supuesta originalidad que tiene que ver con la construcción de los escenarios: los cuales son más exóticos de lo habitual en esta clase de cintas. Aunque, si se rebusca en precedentes fílmicos, el Israel sitiado de MF queda un tanto sobrepasado por el Londres espectral de Boyle, e incluso por los grandes espacios desérticos de Resident Evil. Como se puede apreciar: hay pocas cosas que descubrir en el universo de los que se resisten a estar enterrados. Un tema más que trillado hasta en sus flecos existencialistas, como acredita la excelente novela Soy leyenda, de Richard Matheson (sin olvidar las dos versiones de este impresionante texto).

WORLD WAR Z

 

El galés Matthew Rhys es el protagonista de "La muerte llega a Pemberly"/ Photo Credits: BBC

El galés Matthew Rhys es el protagonista de “La muerte llega a Pemberly”/ Photo Credits: BBC

Hasta 2011, y desde su publicación original en enero de 1813, la historia sobre la inteligente Srta. Elizabeth Bennet terminaba con la unión sentimental de la cerebral damisela y el engreído y serio Sr. Darcy. Una rendición a batida de corazón cuyo the end marcaba el desenlace de un relato con demasiados interrogantes de por medio. Preguntas para espíritus curiosos que la escritora Jane Austen nunca respondió (en su época era de mal gusto husmear en la rutina de una pareja, por muy querida y ficticia que ésta fuera). Tal misterio literario permaneció en el limbo de las secuelas añoradas durante más de un siglo; asunto al que puso finalmente factura de suspense decimonónico la autora británica P. D. James. De esta manera, hubo que esperar el tercer milenio para desentrañar cómo coexistía el matrimonio de esos seres envidiados por la sensibilidad romántica de millones de lectores. El volumen llevó por título La muerte llega a Pemberly; y, desde su aparición en las librerías, vendió copias como churros. Y eso a pesar de que los puristas pensaran que la creadora de Sentido y sensibilidad nunca habría tirado por el crimen, para discernir la evolución de los aristocráticos y enamorados EB y FD.

P. D. James publicó la secuela detectivesca de "Orgullo y prejuicio" en 2011

P. D. James publicó la secuela detectivesca de “Orgullo y prejuicio” en 2011

Todo lo explicado en el párrafo anterior ocurrió hace dos años; pero es en este 2013 cuando la BBC (en colaboración con Screen Yorkshire y Origin Pictures) se ha propuesto traducir a imágenes en movimiento la mencionada obra de P. D. James. Un propósito de enmienda que ha dado pie a la grabación de la miniserie en tres entregas nominada Death Comes To Pemberly. Una empresa de notable presupuesto, que servirá a la televisión más poderosa de Reino Unido para rendir su particular homenaje a las dos centenas de inviernos que cumple el volumen de la literata de Persuasión.

Con la emisión de "Death Comes To Pemberly", prevista para diciembre, la BBC se suma a los actos de conmemoración de los 200 años de "Pride and Prejuidice"

Con la emisión de “Death Comes To Pemberly”, prevista para diciembre, la BBC se suma a los actos de conmemoración de los 200 años de “Pride and Prejudice”

Por las mansiones cercanas al hogar de las Brontë

Desde el pasado mes de junio, un nutrido grupo de técnicos y actores transitan con enormes bártulos por las vecinas extensiones donde Heathcliff le declaró amor eterno a la espectral Catherine Earnshaw. Aunque lo de la confluencia geográfica es en realidad meramente casual, ya que el numeroso equipo se encuentra más interesado en los vastos salones y los jardines ornamentales de lugares como Chatsworth House (situada en Derbyshire), que en la desnudez azotada por los vientos recios del norte que padecieron los personajes de Cumbres borrascosas.

Los espectadores aún recuerdan la versión de la novela de Austen que produjo la BBC en 1995

Los espectadores aún recuerdan la versión de la novela de Austen que produjo la BBC en 1995

Lujo y abolengo son las normas por las que transita la adaptación de La muerte llega a Pemberly, justo los requisitos para recrear -con el rigor propio de los artesanos catódicos británicos- las palabras y la acción que describen el texto de PDJ: un argumento que ha sido modificado convenientemente a las reglas del discurso secuencial, por la experta Juliette Towhidi (responsable del libreto de Las chicas del calendario).

Seguramente, Jane Austen habría escrito la secuela de otra manera distinta a la de P. D. James

Seguramente, Jane Austen habría ideado la secuela de otra manera distinta a la de P. D. James

En medio de tanto esfuerzo financiero, las firmas implicadas en la producción no sólo han echado el resto en las costosas y privilegiadas localizaciones (auténticos museos vivientes, que explican con sus regios objetos el pasado de la tierra de William Shakespeare y Charles Dickens); sino que también han invertido una suma más que meritoria para reunir un reparto luminoso y heterogéneo, en el que no faltan las caras conocidas.

Anna Maxwel Martin es la actriz encargada de poner rostro a la nueva Elizabeth Bennet

Anna Maxwel Martin es la actriz encargada de poner rostro a la nueva Elizabeth Bennet

Dentro de ese vigoroso elenco interpretativo, el galés Matthew Rhys (Cardiff, 1974) es el encargado de ejercer como maestro de ceremonias, en la piel del estirado y poco dado a la confraternización social Fitzwilliam Darcy. A su lado, y como anfitriona dotada de energía y voluntariedad femenina, se encuentra la joven Anna Maxwel Martin (quien ya se acercó al universo de la autora de Orgullo y Prejuicio, en el filme La joven Jane Austen); la cual se caracteriza como el alter ego de Elizabeth Bennet. Eso en cuanto a las cabezas del cartel, pero por los tercios de la escudería también se pueden localizar identidades capaces de refrescar la imaginación audiovisual de cualquier aficionado; nombres del tipo del norteamericano Trevor Eve (Sir Selwyn Hardcastle), James Fleet (Mr. Bennet), Eleanor Tomlison (Georgiana Darcy), Jenna Coleman (Lydia Wickham) y el internacional Matthew Goode (el protagonista de Stoker se embute el rígido uniforme del vividor George Wickham).

La trama comienza seis años después del final de "Orgullo y prejuicio"

La trama comienza seis años después del final de “Orgullo y prejuicio”

El aún poco laureado Daniel Percival dirige la puesta en escena de esta secuela plagada de fantasía detectivesca, en la que Elizabeth y Darcy (seis años después de su mediática boda, y con dos vástagos a cuestas) tienen que descubrir al asesino (o asesina) de Wickham, quien aparece “tieso” mientras se celebra una gran fiesta en Pemberly.

Matthew Goode participa como George Wickham

Matthew Goode participa como George Wickham

Según las informaciones oficiales, La muerte llega a Pemberly asaltará los televisores de Gran Bretaña el próximo mes de diciembre. Ciento ochenta minutos en los que se solventará la trama homicida pensada por P. D. James, aparte de alentar las nostálgicas revisiones de uno de los baluartes del género romántico de todos los tiempos: Orgullo y prejuicio.

La nueva compañera del Doctor Who, Jenna Coleman, hace en la miniserie de la caprichosa Lydia

La compañera del Doctor Who, Jenna Coleman, hace en la miniserie de la caprichosa Lydia

Más información en http://www.bbc.co.uk

 

El arquitecto del Guggenheim neoyorquino (izquierda) and David Henken/ Photo Credits: Pedro E. Guerrero

El arquitecto del Guggenheim (izquierda) junto a David Henken/ Photo Credits: Pedro E. Guerrero

El 22 de octubre de 1953, el padre de la legendaria Casa de la Cascada y de las míticas viviendas de las praderas preparó por primera vez una pareja de inmuebles en la ciudad que nunca duerme. Hasta esa fecha, la urbe vigilada por La Estatua de la Libertad había permanecido virgen a las construcciones de uno de los mejores arquitectos norteamericanos de la historia. Pero la fama obtenida por el artista de la Winslow House facilitó que el abuelo de la actriz Anne Baxter desembarcara en la city de los rascacielos cargado con pilas bocetos y documentos; aparte de dos habitáculos proyectados en el mismo espacio donde más tarde crearía la sede del Museo Solomon R. Guggenheim (el coliseo neoyorquino destinado al esparcimiento de las plásticas más diversas, que este funambulista de las líneas y los ángulos concluyó en 1959).

Aparacmiento cercano al 1.071 de la Quinta Avenida/ Photo Credits: Solomon R. Guggenheim Archives, New York

Aparacmiento cercano al 1.071 de la Quinta Avenida/ Photo Credits: Solomon R. Guggenheim Archives, New York

Las seis décadas que median entre la inauguración de esa mítica muestra (titulada Sesenta años de arquitectura viva. El trabajo de Frank Lloyd Wright) y la que ahora ocupa la espiral interior del centro situado en La Gran Manzana han servido para reflexionar sobre la importancia del maestro de los materiales y la funcionalidad, que alimentó con sus trabajos el paisaje autóctono de Estados Unidos. Un visionario de las concepciones orgánicas y de la integración que supo situar sus planteamientos revolucionarios entre las bóvedas cegadoras del español Rafael Guastavino, la brillantez desafiante con que William van Alen adornó el Edificio Chrysler, el poderío cosmopolita del Radio City Music Hall (diseñado por Donald Deskey, Edward Durell Stone y Raymond Hood) y el gigantismo asociado al Empire State Building por el efectista William F. Lamb.

Imagen de la asistencia a la exposición de 1953/ Photo Credits: Solomon R. Guggenheim Archives, New York

Imagen de la asistencia a la exposición de 1953/ Photo Credits: Solomon R. Guggenheim Archives, New York

El nacimiento de los habitáculos made in USA

De octubre a noviembre de 1953, Lloyd Wright (Richard Center, Wisconsin, 1867- Phoenix, Arizona, 1959) se aposentó en la Quinta Avenida (entre las calles 88 y 89) acompañado por sus colaboradores habituales (David Henken, de Henken Builds, Inc. Y Hicks Nurseries, Inc), para poner en pie un par de templos de la modernidad. Díptico de tridimensionalidades coherentes que dotaba de realidad palpable a la exhibición programada por la metrópoli, para reconocer la obra curricular del mago de las estructuras y la luminosidad en los refugios rutinarios.

"Usonian House", Metropolitan Builder/ Photo Credits: Solomon R. Guggenheim Archives, New York

“Usonian House”, Metropolitan Builder/ Photo Credits: Solomon R. Guggenheim Archives, New York

Sin más preámbulos que los de los contratos previos, el compatriota de Eisenhower llegó con su cuadrilla de obreros para montar en tiempo récord lo que bautizó como Usonia House (término con el que hacía referencia a su concepción de edificios altamente identificables con el ambiente) y un pabellón cristalino donde desplegar los cientos de dibujos, fotografías, bocetos y documentos que explicaban la vida de cartabón y escuadra del responsable de la Casa de Ennis-Brown.

Secuencia tomada desde el Pabellón de Wright, 1953/ Photo Credits: Solomon R. Guggenheim Archives, New York

Secuencia tomada desde el Pabellón de Wright, 1953/ Photo Credits: Solomon R. Guggenheim Archives, New York

De esta manera, teoría y práctica tomaban en un mismo plano el protagonismo compartido, esencia definitoria de una exposición cuyo leitmotiv era el de publicitar una carrera que aún exudaba la pasión vital de los constantes descubrimientos.

Carta de James Johnson Sweeney a Frank Lloyd Wright, fechada el 29 de mayo de 1953/ Photo Credits: Solomon R. Guggenheim Archives, New York

Carta de James Johnson Sweeney a Frank Lloyd Wright, fechada el 29 de mayo de 1953/ Photo Credits: Solomon R. Guggenheim Archives, New York

Nada más ser inaugurado este especial viaje a los pairie homes de Wright, las filas de curiosos anhelantes por contemplar lo que se convertiría en breve en la fisonomía urbana del país de las barras y estrellas (aparte de la de muchos enclaves del resto del mundo) daban la vuelta a la arteria por la que paseaba Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes. Peregrinos del misterio, que al entrar se encontraban ante un espectáculo de dimensiones existenciales.

Dibujo de Frank Lloyd Wright enviado a James Johnson Sweeney/ Photo Credits: Frank Lloyd Wright Foundation, Scottsdale, Arizona

Dibujo de Frank Lloyd Wright enviado a James Johnson Sweeney/ Photo Credits: Frank Lloyd Wright Foundation, Scottsdale, Arizona

Por un lado, un pabellón de cristal de más de 1.000 metros cuadrados –nutrido con columnas de tubo y tableros de fibra- hacía las veces de carpa exhibidora de los dibujos (como los que Lloyd Wright esbozó para su hija Iovanna, en 1927), fotografías, maquetas y apuntes que el creador de Wisconsin acumuló a lo largo de sus doce lustros de senda profesional. Un altar sin oscuridades que secundaba el montaje de una vivienda de las de hipoteca y consumo familiar: una casa que el arquitecto bautizó con el nombre de Usonia House, donde dejaba constancia de su obsesión por los interiores envolventes y acogedores influenciados por la cultura maya (escuela milenaria en la que los espacios de dentro gozaban de tanta o mayor importancia que los exteriores). Este gusto por los organigramas de plantas abiertas quedaba sumamente claro en la UH, con la disposición de un centro en forma de salón (con su chimenea como corazón neurálgico del habitáculo), un par de dormitorios, ventanas, cocina, baño, e incluso un cuarto para la lavandería (todo ello completado con sus correspondientes muebles).

Plano del pabellón de cristal de 1953/ Photo Credist: Frank Lloyd Wright Foundation, Scottsdale, Arizona

Plano del pabellón de cristal de 1953/ Photo Credist: Frank Lloyd Wright Foundation, Scottsdale, Arizona

Entre exposición del pretérito y maquetas de futuro a escala real, la cita fue un éxito sin paliativos; homenaje que FLlW culminó seis otoños más tarde, con su mayor legado a la cuna de Broadway: el Museo R. Solomon Guggenheim de Nueva York. Sensaciones de colores tibios por el paso del tiempo, que la institución de la Quinta Avenida revive ahora en sus esencias con una asombrosa recreación de esos otrora 60 años de arquitectura viva. Un laberinto conmemorativo en la actualidad de 120 aniversarios, en el que la las tesis orgánicas del siglo XX apagan –hasta el próximo 25 de septiembre– las velas de su exclusiva tarta de cemento.

La muestra estará abierta hasta el próximo 25 de septiembre/ Photo Credits: Pedro E. Guerrero

La muestra estará abierta hasta el próximo 25 de septiembre/ Photo Credits: Pedro E. Guerrero

Más información, entradas y horarios en

http://www.guggenheim.org/new-york/exhibitions/on-view/a-long-awaited-tribute-frank-lloyd-wright-usonia-house-and-pavilion