Los ecos de "Alien" suenan en su nueva cinta: "Prometheus"

Los ecos de "Alien" suenan en su nueva cinta: "Prometheus"

La inmensidad del universo se convierte en la mente del creador cinematográfico de Blade Runner en algo parecido a lo que significa la ansiada autovía de Valencia para los playeros vacacionales: se torna en la senda de la diversión. Las cerca de tres décadas de ausencia profesional en el cosmos galáctico del realizador británico han sido un exilio demasiado duro, para un hombre que comenzó a llamar la atención en el séptimo arte a bordo de la nave USS Nostromo. Pero esta marginación estelar tiene visos de acabar; ya que el veterano filmador de Legend graba en estos meses, en un secretismo al estilo del MI6, Prometheus: una obra que él mismo cataloga como un trabajo original; aunque supuestamente con la base estilística, situacional y discursiva del universo concitado en su célebre película de 1979 Alien, El octavo pasajero.

La historia del nuevo filme nació tras pensar en una posible precuela de "El octavo pasajero"

La historia del nuevo filme nació tras pensar en una posible precuela de "El octavo pasajero"

Poco o nada ha trascendido aún del argumento del largometraje que prepara entre los fogones de los estudios de la Fox Ridley Scott (South Shields, Inglaterra, 1937), cuyo estreno está previsto para llevarse a cabo a mediados de 2012. Sin embargo, Internet ha empezado a proveer los servidores informáticos de vaticinios más o menos sorprendentes respecto a este rodaje que lleva implícito el sello de mítico; sobre todo porque normalmente las asociaciones entre el responsable de Robin Hood y la ciencia ficción suelen ser de las que dan sus frutos en forma de obras maestras. A este respecto, los más sagaces ya apuntan a aventurarse a proclamar que Prometheus va a erigirse como un preámbulo de Alien; y que la acción se situaría temporalmente en la época pre-Ripley, cuando las criaturas de la cabeza a lo casco de ciclista surcaban el universo en busca de incautos planetas en los que quedarse a vivir. Como es más o menos factible, en medio de esa epopeya -con salivazos mortales incluidos- no faltarían los androides respondones, los monstruos amenazadores y los humanos, considerados como la carnaza de las bestias en un hábitat marcado por la supervivencia del más fuerte.

Los aficionados están ansiosos de confirmar la vuelta de Scott a la ciencia ficción

Los aficionados están ansiosos de confirmar la vuelta de Scott a la ciencia ficción

No obstante, la productora no solo está manteniendo el mutismo de cara a la Prensa en cuanto al guion; sino que la norma de la mordaza también se ha extendido al reparto que compone el elenco artístico. Aunque -según las fuentes del imdb- el alemán Michael Fassbender (Heidelberg, 1977), la sueca Noomi Rapace (Hudiksvall, 1979) y la sudafricana Charlize Theron (Benoni, 1975) son tres de los intérpretes que ya podrían haber estampado su firma en sus correspondientes contratos. Por los proyectos que atesora en su agenda, Fassbender debería autoproclamarse como un actor afortunado. La racha acompaña a este germano de nacimiento y británico de adopción, desde que hizo sendas colaboraciones en las taquilleras y mediáticas cintas Malditos bastardos y 300. De físico entre duro y sensible, el rubio centroeuropeo todavía tiene en la fresquera de los estrenos las esperadas X-Men: First Class (en la piel del maquiavélico Magneto), Jane Eyre (como el misterioso Sr. Rochester) y A Dangerous Method (caracterizado como Carl Jung).

Las dos incursiones anteriores del director británico en el género espacial han dado como resultado sendas obras maestras

Las dos incursiones anteriores del director británico en el género espacial han dado como resultado sendas obras maestras

Pero, si el compatriota de Richard Wagner está causando sensación en Hollywood, Rapace no le va a la zaga. El rostro avispado de la hacker Lisbeth Salander de la saga Millenniun se incorporaría a la grabación de Scott después de haber ayudado al famoso investigador de Baker Street –ideado por Sir Arthur Connan Doyle- en Sherlock Holmes: A Game Of Shadows, a las órdenes de Guy Ritchie.

La nórdica Noomi Rapace ha sido fichada por Scott

La nórdica Noomi Rapace ha sido fichada por Scott

Aparte de este trío de componentes, que se dan con una cierta seguridad como integrantes finales del cuadro dramático, suenan al mismo tiempo los nombres del camaleónico Guy Pearce (El discruso del rey) y del gigantón Idris Elba (Ladrones) como más que posibles incorporaciones a la película de RS, que coincide en título con de una nave de Stargate y con un personaje mitológico.

Charlize Theron es una de las apuestas por la parte femenina del largo del autor de "Blade Runner"

Charlize Theron es una de las apuestas por la parte femenina del largo del autor de "Blade Runner"

 

Poco a poco, las certezas empezarán a filtrarse en torno a esta interesante propuesta del hermano de Tony Scott; y con ello se irán aclarando las relaciones existentes entre Prometheus y Alien. Sin embargo, hasta que eso ocurra solo cabe esperar que esta nueva incursión de Ridley en los caminos interplanetarios siga en 2012 similares pasos que los andados por los fotogramas de El octavo pasajero y Blade Runner: dos ejemplos míticos de un pasado en el que el autor de Los duelistas dominaba, con la varita de la genialidad, un género que con los años ha ido devaluándose merced al uso excesivo de los efectos especiales.

El responsable de "Legend" ha trabajado para "Prometheus" con Damon Lindelof, de la serie "Perdidos"

El responsable de "Legend" trabaja en "Prometheus" con Damon Lindelof, guionista de la serie "Perdidos"

Manuel de Benito dirige en Madrid el nuevo montaje de "Oleanna"

Manuel de Benito dirige en Madrid el nuevo montaje de "Oleanna"

Asistir a la representación de un texto escrito por el autor de House Of Games es como adentrarse en un laberinto de espejos; en el que cualquier reflejo es susceptible de cambiar en todo momento, de transformar su esencia con cada giro argumental. Eso es lo que le ocurre a la trama de Oleanna: una obra, estrenada originalmente en 1992, que llega en esta primavera -de calor sofocante y humedeces en la subsistencia diaria- al Teatro Español de Madrid.

Hasta el próximo 20 de junio, los actores José Coronado (Madrid, 1957) e Irene Escolar (Madrid, 1988) se citan en la sala pequeña del coliseo escénico de la Villa y Corte, para vestirse con los ropajes de unos personajes a los que define su mutuo posicionamiento en la escala social. Él es un profesor universitario que se encuentra a punto de llegar a la cumbre profesional, dentro de su cosmos de aulas repletas de mentes dispuestas a pasar a través del modelaje de sus enseñanzas; mientras, ella es una de esas alumnas, que tiene al guía académico en un pedestal de barro, tan frágil como marcadamente pecaminoso. Las revelaciones que se van haciendo continuamente, a la vez de dispersar la aparente contradicción humana sobre las apariencias engañosas, favorecen la evolución hacia el abismo de los diálogos, esgrimidos en el simple escenario concebido para la representación. En este espacio voluntariamente minimalista,  los protagonistas se lanzan verdades a medias sobre su realidad más dolorosamente reprochable. Es la sencillez de la puesta en escena algo que ha preservado conscientemente en su visión el director del montaje, Manuel de Benito; todo para dejar claro desde el levantamiento del telón que la importancia absoluta la tienen las palabras que pronuncian Coronado y Escolar –adaptadas convenientemente para la ocasión por Juan Vicente Martínez-, más que las distracciones casuales del mobiliario y otros enseres.

Escrita por David Mamet en 1990, Oleanna gozó en su momento de su versión cinematográfica, dirigida por el propio dramaturgo. En tal trabajo, el camaleónico William H. Macy encarnó con sobriedad y verosimilitud la parte de John, y Debra Eisenstadt hizo lo mismo con Carol. El filme se estrenó en 1994, aunque la impactante historia no alcanzó la fama que sí obtuvo tras su paso por la cartelera teatral. Los elogios en esa época se mezclaron con las críticas a una obra a la que se le achacaba una cierta perturbación emocional, por no ofrecer al espectador ninguna tabla de salvación sentimental a la que adherirse. Lo descarnado de la presentación cobraba demasiada consistencia en los diálogos de Mamet, dejando a sus personajes sumidos en una especie de torbellino dramático en el que no existían ni inocentes ni culpables.

La lucha mantenida sin tregua entre el educador y su pupila desborda  intensidad en unos encuentros violentos en su concepción, lo que convierte la pieza en un plato difícil de digerir. Aunque, el hecho de que la escenificación sea en la sala pequeña del Español, ayudará sin duda a que el público se muestre más compenetrado con los padecimientos de esta pareja condenada a herirse mutuamente. Así, en un lugar tan recogido, la fuerza del texto puede retroalimentarse con la energía necesaria para golpear salvajemente las conciencias del personal, sin permitirle acogerse a respiro salvador alguno.

Coronado logra con su interpretación un hito más en su carrera sobre los escenarios, en la que ya cumple veinticinco años. A su lado, la no menos sorprendente caracterización de la veinteañera Irene Escolar (a la que anteriormente se había podido ver en películas como Imagining Argentina, Canciones de amos en Lolita’s Club y Los girasoles ciegos) le da una réplica visceral, de las que no esconden más ases en la manga que los que le otorga desde el inicio David Mamet. Ambos no escatiman esfuerzos para que la compenetración con los que han pagado su entrada sea completa y eficaz; labor en la que el responsable de Spartan aporta el vehículo inmejorable de su imaginación, habitualmente floreciente y bestialmente humana.

Precisamente, para resolver posibles accesos de incomprensión a sus seguidores respecto a esta Oleanna de 2011, el elenco artístico tendrá un encuentro con los asistentes a la función el 20 de mayo a las 22.30 horas, acto que tendrá lugar en la sala en la que previamente habrán deshojado su diabólica y ficticia rivalidad el maestro y la alumna ideados por el creador de Illinois.

Nota.- Las fotografías de la escenificación de la obra dirigida por Manuel de Benito tienen el copyright del Teatro Español, y la autoría material de Sergio Parra.

Más información en http://www.teatroespañol.es

El autor de las pipas de porcelana de la Tate Modern de Londres continúa detenido en China

El autor de las pipas de porcelana de la Tate Modern de Londres continúa detenido en China

Las horas parecen caer con un ruido ensordecedor de impaciencia entre los familiares del artista y arquitecto chino Ai Weiwei (1957). El silencio perpetuo en el que el gobierno de su país mantiene a los parientes del creador, desde que este fuera detenido en el aeropuerto de Pekín hace ahora tres semanas, es como un muro impenetrable; una pared inconmovible ante las ansias de libertad del propio constructor y de otros muchos de los ciudadanos que no piensan como los dirigentes de la nación. Lo ocurrido con el colaborador de Herzog & de Meuron recuerda mucho a la situación que padece el Nobel de la Paz de 2010, Liu Xaobo; y rememora actitudes de cerrojazo más cercanas a la Edad Media que a la globalidad supuesta del siglo XXI y de las redes sociales.

Asuntos de índole económica es la escueta explicación -según fuentes cercanas al fundador del Fake Design– que la policía ha hecho llegar sobre la encarcelación de Ai; una excusa demasiado débil cuando ni siquiera se ha tenido en cuenta el derecho de todo detenido a un periodo de habeas corpus. Anteriormente a este arresto, el diseñador del estadio olímpico pequinés estuvo hace un tiempo relacionado con el derrumbe de unas escuelas elaboradas por su empresa, tragedia acaecida por la acción de un devastador terremoto en Sichuan. En ese caso, el responsable de las pipas de porcelana de la Tate Modern de Londres fue absuelto, al no hallar la justicia responsabilidades directas en las imputaciones. Sin embargo, en esta nueva incursión policial, el tema es mucho más susceptible de polémica; ya que sugiere a simple vista una especie de revancha del régimen contra un espíritu en continua lucha a favor de una progresiva democratización en la tierra de La Gran Muralla.

Hace unos días, el primer ministro Wen Jiabao proclamaba a los cuatro vientos y con los mass media como testigos el ánimo del gigante comunista para comenzar a dotar a sus compatriotas de un cierto margen de libertad de pensamiento y de expresión. Este anuncio venía después de que el ejecutivo de la nación de Mao intentara acallar las protestas de sus gobernados, tras comprobar los efectos que las revueltas populares estaban teniendo en algunos de los países africanos (Egipto, Túnez y actualmente Libia). Las masas de insurgentes derrocando feudos de inspiración dictatorial metieron el miedo en el cuerpo al gobierno chino, que no dudó en promocionar un ligero aperturismo, a la vez de supuestamente “controlar” a los que tenían más posibilidades de convertirse en líderes intelectuales del cambio.

Como batallador de las ideas, Ai Weiwei nunca ha sido un hombre sujeto a los dogmatismos ni a la domesticación de la política dominante. Su actitud de enfant terrible le viene desde sus tiernos tiempos de infancia, donde observó casi desde la cuna lo que salirse de la norma traía conllevado en un territorio como China. Hijo del poeta Ai Qing, quien fue denunciado por el régimen en 1958, el joven Ai tuvo que trabajar en un campo de reeducación, hasta hacerse adulto.

De espíritu creativo y ajeno a los encorsetamientos, el artista de cincuenta y tres años sintió desde muy pronto en su existencia la llamada de la actividad plástica, para convertirla en su profesión y leitmotiv vital. Casado desde muy temprana edad con la también creadora Lu Qing, Weiwei se matriculó en la Academia de Cine, donde se hizo amigo de gente tan influyente en la visión de la cultura asiática como los realizadores Chen Kaige y Zhang Yimou.

Tales señas de identidad fueron la base para conformar el espíritu salvaje y difícil de adoctrinar del polifacético creador. Experiencias poco cómodas para el gobierno con sede en Pekín, como la de la fundación del grupo Stars y su labor como director artístico del China Arts Archives and Warhouse, hicieron que el currículum del excéntrico autor fuera levantando ampollas en la piel roja del titán comunista.

Polémico y concitador de masas, la importancia de las obras del vástago del escritor fue otorgando a Ai una notoriedad en el panorama internacional que no agradaba del todo a los mandamases de la tierra de la Revolución Cultural Popular; un reconocimiento de naturaleza sobre todo occidental que acabó de apuntalar la formación en 1999 del estudio de arquitectura del ahora detenido: el Fake Design.

Parecía que el encargo de la construcción del estadio olímpico de Pekín, en 2008, había limado las diferencias entre el artista y el poder; pero el futuro relevo de la directiva del partido gobernante -pensada para 2012– ha vuelto a generar en teoría el caldo de cultivo necesario para intentar acallar cualquier voz discordante. Tras tres semanas sin capacidad para comunicarse con el exterior, los amigos y seguidores de Ai Weiwei reclaman su salida de las dependencias policiales: un acto con el que el gobierno de Wen Jiabao podría ganar algo de credibilidad, si lo que pretende es presentar su candidatura como un ejecutivo comprensivo con los discursos de la distinción, los mismos que erigen a sus locutores como leones, en vez de simples corderos sin opinión propia.

La escritora barcelonesa recoge el prestigioso galardón

La escritora barcelonesa recoge el prestigioso galardón

Las gotas de lluvia, que castigaron España en la reciente Semana Santa, han comprado billete en low cost para viajar a un destino incierto, y permitir al astro rey brillar con fuerza en la entrega del Premio Cervantes 2010. Así, entre rayos cegadores y solana en el paisaje, la Universidad de Alcalá de Henares ha retocado sus arterias arquitectónicas -cual vanidosa damisela- para recibir a la figura literaria distinguida con el galardón más importante en el siempre sorprendente idioma del creador de Los entremeses: la narradora catalana Ana María Matute (Barcelona, 1925).

Ataviada con un sencillo traje de chaqueta, esta señora octogenaria -que alberga en la mirada las cicatrices abiertas de su eterna niñez y juventud- recibió este mediodía -de manos del monarca  Juan Carlos I– lo que significa la cumbre en cuanto a los reconocimientos habidos y por haber para una aventurera de los verbos encadenados en lengua española. Un discurso breve, conciso pero no por ello exento de encuentros emocionales, ha marcado este mediodía las palabras de agradecimiento de Matute; frases pronunciadas con sensibilidad y sabiduría lectora en las que no faltó el recuerdo al poeta chileno Gonzalo de Rojas –ganador del Cervantes en 2003 y fallecido a los 93 años el pasado lunes-.

La esencia que la académica –desde 1996 ocupa el sillón K en la Real Academia de la Lengua– extrae de cada una de sus obras, y la intensa catarsis que socaba su experiencia con la pluma, ha sido el nexo común de una alocución en la que la autora de Olvidado Rey Gudú ha reclamado la necesidad de la inventiva, justo como hizo en siglos precedentes Miguel de Cervantes a través del magistral texto de Don Quijote de la Mancha.

La literatura de Matute es de las que se adentran –con realismo, aunque con añoranzas de sutil veladura- en las entrañas de la humanidad; y lo hace subiéndose con determinación a un vehículo descriptivo y situacional que surge de la violencia, de la represión y de la sinrazón de la Guerra Civil de 1936. En ese período, en el que la escritora catalana sufrió las consecuencias de una contienda que la atrapó con fuerza cuando apenas contaba diez años de edad, es en el que reside la nostalgia trágica y onírica en la que se embarcan los libros nacidos de su prolija mente, como testimonios a duermevela de la historia más oscura y ancestral de la Península Ibérica.

Hija del dueño de una fábrica de paraguas, Ana María Matute se crió en el seno de una familia acomodada de la alta burguesía. Sin embargo, lo que pudiera parecer en sus inicios una existencia relativamente fácil se vio truncada por la enfermedad. Dos afecciones graves llevaron a la literata al borde de la muerte, algo que debió marcar su manera de acercarse a las palabras. Con solo 17 primaveras, la barcelonesa redactó su primera novela –Pequeño teatro-; aunque la censura del momento hizo que no se publicara hasta once años después de su aceptación por la Editorial Destino.

A esta le siguió un emocionante legado de calidad discursiva, que fue elevando a Matute al Olimpo de los grandes genios de las letras en español. Luciérnagas; Solo un pie descalzo; la trilogía de Los Mercaderes (compuesta por Primera memoria, Los soldados lloran de noche y La trampa); Fiesta al noroeste; Los Abel; Los hijos muertos o la más reciente Paraíso inhabitado son excepcionales muestras de la riqueza cognitiva de una fémina que ha sabido en todo momento conjugar su visión de la sociedad de la posguerra sin rencores en sus frases, sin valoraciones políticas que pudieran volver a sembrar la semilla del añejo odio que acorraló los comportamientos extremos de los habitantes de la Piel de Toro, hace ahora quince lustros.

La Cultura rinde pleitesía, en este 27 de abril de 2011, a la faz frágil y profundamente humana de esta soñadora con pulso de novelista. En sus páginas, grabadas con el fuego de la pasión, reside el alma imperecedera de los hijos de Adán y Eva, herederos conscientes de este otrora Edén conocido como planeta Tierra.

Los fans ya pueden bajarse por "itunes" el primer single de su cuarto álbum

Los fans ya pueden bajarse por "itunes" el primer single de su cuarto álbum

Destello de lentejuelas y tiaras de diamantes, tacones de aguja sobre alfombras aterciopeladas de color rojo, pestañas XXL de las de anuncio televisivo y seducción encorsetada en tonos pretendidamente r’and b’… Así se las gasta Beyoncé Giselle Knowles (Houston, Texas, USA, 1981) cuando deja su impronta en un lugar, cual huracán pasional de los de voz portentosa y movimientos salvajemente tribales; probablemente adoptados en alguna discoteca con sudor a Tony Manero. La coleccionista de once premios Grammy, y actual esposa del también cantante Jay-Z, parece que ya está dando los últimos toques a su cuarto álbum en solitario: un trabajo en el que los responsables prometen que habrá más de una sorpresa, y que asaltará las tiendas españolas en torno al próximo verano.

Para abrir boca, la antigua componente de Destiny’s Child ha colgado en la red el primer single de su CD; tonada de ritmos sincopados y contundentes que lleva por título el batallador emblema de Run The World (Girls). Toda una declaración de intenciones de una mujer que se ha convertido en una refulgente estrella del panorama musical, desde que lograra -junto a sus compañeras de formación Kelly Rowlands y Michelle Williams– el amadrinamiento de otra diosa de los escenarios, como es Whitney Houston.

A punto de cumplir los treinta años –soplará las velas de la tarta el próximo 4 de septiembre entre felicitaciones y unos bombones light-, la sureña ha ido limando el estilo interpretativo de sus producciones discográficas, a base de  eclecticismo y experimentación mediada por la comercialidad. Sin renunciar a sus esencias de chica de coro eclesiástico, la gachí de Crazy Love se ha desmelando convenientemente, siempre y cuando las ventas lo han demandado, ante los sones globalizadores de géneros tan ajenos a sus raíces como el hip-hop y el funky setentero. De esta forma, ha ido creciendo en progresión geométrica el número de seguidores que ven en Knowles a una de las dignas herederas del cetro de reina de los conciertos y de los espectáculos de masas, al estilo de Madonna o del tristemente fallecido Michael Jackson.

Un promocionado dueto con Kanye Wes –que no se sabe si al final formará parte de los temas incluidos- es el único dato que ha trascendido respecto a un compacto en el que su nuevo manager –atrás quedaron los tiempos en los que el padre de la diva se encargaba de su imagen- ha proclamado que habrá más de un descubrimiento a lo largo de los tracks; sin descartar incluso que Beyoncé se haya atrevido a hacer sus pinitos en operetas adaptadas a la modernidad. Sin embargo, lo que sí se puede asegurar sin lugar a dudas es que este cuarto CD en la carrera de la intérprete de Baby Boy causará la atención del personal en cuanto se ponga a la venta; como ya consiguió la norteamericana con sus anteriores grabaciones Dangerously In Love (2003), B’Day (2006) y I Am… Sasha Fierce (2008).

Pero el aspecto sonoro no es lo único que acaparará la agenda profesional de la Sra. Knowles en este 2011; ya que también tiene previsto dar un espaldarazo a su carrera como actriz. En el séptimo arte, la muchacha de Irreplaceable no ha lucido en demasía sus supuestas dotes dramáticas ante las cámaras. Tan solo su recreación del alter ego ficticio de Diana Ross, elaborado para el filme Dreamgirls (Bill Condon, 2006) con el nombre de Deena Jones, es por ahora lo más llamativo en un currículum en el que también se hallan sus participaciones en el fallido thriller Obsesionada (Steve Shill, 2009), La pantera rosa (Shawn Levy, 2006) y Austin Powers en miembro de oro (Jay Roach, 2002). Ante semejante panorama, Beyoncé ha conseguido ver la luz al recibir el interés de Clint Eastwood para protagonizar su versión de Ha nacido una estrella. La bella nieta de criollos haría el papel de Vicky Lester; con lo que ingresaría en un selecto club de movie stars en el que anteriormente brillaron Janet Gaynor (en la adaptación de 1937, dirigida por William A. Wellman), Judy Garland (lo hizo en 1954, a las órdenes de George Cukor) y la no menos mítica Barbra Streisand (en el remake de 1976, elaborado por Frank Pierson).

No obstante, mientras BK deja sujeta su colaboración con el autor de Sin perdón, los fans de esta casi treintañera estadounidense tendrán -con su nuevo álbum- la nada despreciable oportunidad de disfrutar de sus cuidados y desgarradores trinos enlatados en la caja de un CD. Aunque, los que prefieran ver a la pareja de Jay-Z en vivo y en directo -y tengan suficiente caudal monetario-también podrán degustarla, sin intermediaciones del player, en el veraniego festival inglés de Glastonbury. La actuación está prevista para el domingo 26 de junio, en el impresionante Pyramid Stage.

Más información en http://www.beyonceonline.com

Gilbert & George muestran "The Urethra Postcard Pictures" en Madrid

Gilbert & George muestran "The Urethra Postcard Pictures" en Madrid

Los monólogos cómicos no son simplemente carne de escenario teatral, cinematográfica o de viñeta de rotativo; en el Arte también se dan con más frecuencia de lo que muchos pudieran pensar. La seriedad impostada desde la intelectualidad academicista, que se supone adherida a los creadores de caballete y plinto, no es una norma obligada a toda la fauna que pretende vivir de su sentimiento plástico; y los espíritus de pintores, fotógrafos y escultores se desbocan en ocasiones por las sendas más vitalistas y chistosas. A chascarrillos de corral de patio, con ropa interior tendida a secar como panorámica, es a lo que suenan las obras surgidas de la mente bicéfala de Gilbert Proesch (San Martín de Tor, Italia, 1943) y George Passmore (Plymouth, Inglaterra, 1942) -más conocidos como Gilbert & George-; una psique en continuo estado de ebullición cuya última locura -o genialidad- llega a España con las habituales dosis de sátira y sarcasmo, que han salpicado la totalidad de la producción de estos urólogos figurados de la sociedad.

The Urethra Postcard Pictures es el título escogido por este par de artistas para encuadrar sus más recientes creaciones: un grupo numeroso de mensajes manipulados por ellos que alberga en su sala madrileña –situada en la calle Comandante Zorita, 46- Ivorypress Art+Books, hasta el próximo 21 de mayo. Con este plan, los cerebros multimedia del transalpino y del inglés regresan como carteros especiales a uno de los temas redundantes en su extenso legado audiovisual: las postales. En una época en la que casi nadie manda por correo imágenes con algún texto manuscrito al dorso, G & G retoman un argumento que les hizo famosos hace unas cuatro décadas, y que no concretaban en una exposición desde hacía veinte años.

La galería despliega en la Villa y Corte setenta y seis piezas, de las 564 que componen originalmente la totalidad de la serie. En ellas, agrupadas en siete grandes conceptos sociológicos, el dueto multidisciplinar juega sin cortapisas con las barreras de la moral y la religión. La imagen y la palabra son suficientes ingredientes para que Gilbert & George deshojen la margarita de los pecados colectivos; siempre a través de unas postales retocadas convenientemente con formaciones repetitivas, que semejan rectángulos con su propio centro visual. Semejante intención ornamental remite a las teorías de C. W. Ledbetter (1854- 1934), teósofo que polemizó en un tiempo pretérito al estudiar acciones tabúes como la de la masturbación.

La bandera del Reino Unido (conocida popularmente como la Union Jack o Flag) se torna en la mirada de los responsables de The New Horny Pictures como un símbolo de identificación de las localizaciones humanas que contextualizan la globalidad de la exposición; signo repetido que en todo momento está idealizado con un marcado sentido de bajas pasiones: reprobables por el común denominador, pero existentes en la intimidad más pública de urbes como Londres. Paisajes ciudadanos, famosos con coletazos de insuperable vanidad superficial y colores pop en toda regla, personajes de la realeza tamizados por el discurso desmitificador de la pareja de creadores, prostitutas en lucha diaria por mantener sus demacrados cuerpos a cambio de intercambios carnales y destinos turísticos sujetos a las leyes del photoshop -con alma de collage setentero- son los recurrentes diálogos que estos amigos de la impostura -y de la rebelión del efectismo plástico- proponen estos días, colgados de las paredes de blanco nuclear de Ivorypress.

Más de cuarenta primaveras en colaboración constante contemplan a Proesch y Passmore, justo desde que ambos se conocieron mientras estudiaban en la londinense Universidad de las Artes. Sus respectivas naturalezas, prolíficas e intensas, conectaron en cuanto se miraron por primera vez; y ya nunca más se separaron. Por lo menos, hasta el momento actual. Precisamente, a partir de sus iniciales trabajos con firma compartida se fue perfilando su amor mutuo hacia las técnicas de la fotografía y el papel; algo que no han abandonado, pese al apego en el siglo XXI hacia las nuevas tecnologías y los formatos cibernéticos.

Fieles a su obsesión impresa, The Urethra Postcard Pictures se completa con un extenso catálogo en dos volúmenes, que dan una idea bastante clara de los objetivos del extenso proyecto de Gilbert & George. Así, en esta cuidada edición en pasta dura, el primer libro trata del período de 1972 a 1989; mientras que el segundo versa sobre The Urethra Postcards Art. Además, junto al aliciente de poder adquirir la obra por el precio más que aceptable de 50 euros, los que compren el singular texto ilustrado podrán disfrutar con un estupendo prólogo, redactado por el crítico Michael Bracewell.

Con Gilbert & George es posible reírse sin sonrojo a través del Arte; aunque también, a la vez que se desgranan las carcajadas y las sorpresas, es bueno pararse a pensar en las emociones compartidas que despiertan cada una de estas postacrds, robadas -en su gran mayoría- a la fisonomía del ser vivo más domesticado por la civilización.

Más información en http://www.ivorypress.com

Las imágenes del reportaje tienen el copyright de Gilbert & George y de Ivorypress.

 
"The Duchess Of Duke Street" tuvo dos temporadas en 1976 y 1977
“The Duchess Of Duke Street” tuvo dos temporadas en 1976 y 1977

De 1900 a 1935, el hotel Bentinck –situado en la céntrica zona londinense de Marylebone– se vestía de gala cada noche con sus selectos invitados. Por sus salones de estilo art decó y de inspiración modernista descansaron sus cuerpos la flor y nata de la alta sociedad británica, desde el Príncipe de Gales hasta los representantes de los ducados y marquesados más sobresalientes en la tierra del rey Arturo. Y todo para disfrutar de la inteligente charla y cuidados de la directora del inmueble: la irrepetible Louisa Trotter. Con semejante argumento, el escritor John Hawkesworth regresaba al trono de las celebridades en el imperio de la pequeña pantalla –después del éxito de Arriba, abajo-, a través de una serie –producida por la BBC– titulada The Duchess Of Duke Street.

El rodaje de este recordado serial comenzó en 1976, cuando la actriz Gemma Jones (Londres, 1942) se probó las ropas eduardinas de principios del siglo XX, para metamorfosearse en una señora con ínfulas de empresaria e ideas bastante factibles para conseguirlo. En un tiempo en que las mujeres se contentaban con realizar matrimonios sustanciosos, ella demostró que era posible enriquecerse mediante el trabajo bien hecho; sin tener que depender directamente de hombre alguno. Acompañada de un nutrido grupo de sirvientes, esta luchadora fémina entró en los hogares británicos casi de puntillas; y permaneció en antena con más que notables resultados de audiencia a lo largo de 31 episodios, diseminados en dos temporadas fechadas en 1976 y 1977.

Hawkesworth había aprendido tras su experiencia en Arriba, abajo que los productos para la televisión debían revestirse de corazón y personajes con la suficiente profundidad y empatía. En este sentido, Louisa no desmerecía las enseñanzas sustraídas por el narrador mediático después de su intensa labor en la serie de la familia Bellamy. Desde el primer capítulo, los espectadores se entusiasmaron con la energía y fuerza vital de la Sra. Trotter, un papel que era capaz de ser dura en sus acciones y a la vez desplegar comprensión y ternura hacia los que se encontraban más necesitados de una mano amiga. Sus aventuras al frente del establecimiento hotelero y sus relaciones amistosas y de amores contrariados (mantenía una pasión irrealizable con el rompecorazones Charles Haslemere) compusieron las tramas de una saga en la que se mezclaba la emoción sentimental con la milimétrica recreación de un tiempo convulso y sumamente prolijo en matices sociales.

Actriz de raza teatral, Gemma Jones alcanzó la fama dando vida a Louisa, dama inspirada en la figura real de Rosa Lewis (1867-1952), quien lideró el Cavendish Hotel de Jermyn Street en la urbe del Támesis con similar tacto que su alter ego ficticio creado por la BBC. Nacida bajo el nombre de Jennifer Jones (ser bautizada como la estrella hollywoodiense de Duelo al sol parece que le trajo suerte), Gemma se distinguió desde sus comienzos por ser una intérprete con una excepcional intuición y una simpar capacidad de transformación. La televisión fue el medio en el que logró sus mejores créditos (fue nominada a un Bafta en 1977 por su trabajo en The Duchess Of Duke Street); aunque el cine también se ha rendido a su talento. Sus colaboraciones en filmes del tipo de El diario de Bridget Jones (Sharon Maguire, 2001), Harry Potter y el misterio del príncipe (David Yates, 2009) y Conocerás al hombre de tus sueños (Woody Allen, 2010) así lo certifican. Jones era el alma mater del serial de Hawkesworth; pero tampoco le iban a la zaga los actores que la acompañaron durante las dos temporadas de rodaje, y entre los que se puede destacar a Victoria Plucknett (Z Cars), al anciano mayordomo encarnado por John Welsh (Krull), Richard Vernon (Tensión), Christopher Cazenove (Dinastía), Anthony Andrews (Retorno a Brideshead), Freddie Jones (El hombre elefante) y a los populares Demelza (Angharad Rees) y Drake (Kevin McNally) de Poldark.

Inexplicablemente, España nunca emitió a nivel nacional –si se hizo en algunos canales autonómicos con buen gusto- las hazañas como anfitironones hosteleros de Louisa Trotter y su equipo; pero nunca es tarde para disfrutar de un periodo vacacional –aunque sea merced al mercado en DVD– en tan selecto hotelito, tan histórico como acogedor. Además, las treinta y una habitaciones salen bastante módicas de precio.

 
El oscarizado director narra la vida del compositor de "My Sweet Lord"
El oscarizado director narra la vida del compositor de “My Sweet Lord”

En The Beatles, John Lennon era sin lugar a dudas el más mediático del grupo; Paul McCartney se ganó a golpe de melena la calificación del más seguido por las fans; Ringo Star se convirtió con sus baquetas en el más simpático; y George Harrison se caracterizó por ser el componente más misterioso de la banda de Liverpool. Cuando Martin Scorsese conoció al muchacho de la mirada seria y el porte desgarbado, que ponía voz y bajos guitarreros a los responsables de Penny Lane, ya había pasado algún tiempo desde la disolución de la mítica formación de rock inglesa; y lo que encontró el cineasta de Taxi Driver fue a un hombre sincero, inteligente y sumamente sensible. Un músico que se construyó a sí mismo a base de impulsos de creatividad, nunca a través de sesiones en algún conservatorio con señorío, que consiguió sobrevivir a duras penas mediando entre los egos geniales de los mencionados John y Paul, sin por ello renunciar a sus credenciales como trovador del siglo XX.

Living in The Material World es el título del documental que el realizador de Malas calles está elaborando en la actualidad respecto a la vida de George Harrison (Liverpool, Inglaterra, 1943- Los Ángeles, USA, 2001); obra en la que Scorsese ofrece una visión completa y sorprendente de la existencia del compositor de Give Love (Give Me Peace On Earth), apoyando su propuesta audiovisual en imágenes –la mayor parte de ellas inéditas- correspondientes al archivo personal de Olivia Harrison: la viuda de la estrella de las sinfonías eclécticas.

Como hizo anteriormente con la figura de Bob Dylan, en No Direction Home (2005), el autor de Uno de los nuestros despliega sus dotes para el montaje –ayudado en todo momento por su compañero y colega desde hace años David Tedeschi– para narrar el arco vivencial de un individuo que comenzó su periplo profesional mientras aún vestía pantalón corto y jugaba a las canicas. Desde que Harrison conoció en la escuela a Paul McCarthney a las once primaveras, la alianza sonora entre el aún niño y las partituras de oído fue ininterrumpida y pasional. En esas jornadas de guateques arropados con esencias etílicas y vinilos bamobolenates, Elvis Presley marcaba con su pelvis el imperio de la modernidad juvenil; y a los chicos les encantaba emular sus gestas de escenario contoneando las caderas al ritmo de guitarras potentes y ensordecedoras. Con tal afinidad de gustos bailongos, Paul y George congeniaron rápidamente; aunque el despegue definitivo de sus respectivas cajas de resonancias se produjo en el momento en que conocieron al hiperactivo John Lennon. Juntos formaron el germen de The Beatles y, desde el puerto algo deprimido del Liverpool del paro y de las reuniones clandestinas en pubs domingueros, los jóvenes de los flequillos crecidos se auparon a la historia de los pentagramas improvisados.

Los días de vino y rosas con The Beatles finalizaron en 1970, con la disolución del grupo debido a las numerosas tensiones entre sus miembros; sin embargo, la carrera de Harrison no se vio eclipsada por ello, sino que alcanzó su máxima expresión de brillantez tras el penoso divorcio del equipo. La edición de su primer trabajo en solitario, un triple LP titulado All Things Must Pass, demostró que George no era el menos lúcido en The Beatles; y que sus ideas eran tan cautivadoras como las de Lennon y McCartney al frente de la banda finiquitada. Solamente habia que escuchar el inmejorable y estimulante My Sweet Lord –pese a las posteriores acusaciones de plagio- para que los seguidores se dieran cuenta de que el muchacho de la ciudad de los reds era mucho más que el chaval tímido y callado que siempre se quedaba al acecho de las inspiraciones de John y Paul.

Martin Scorsese escarba en la personalidad del letrista para sacar a la luz el talento de alguien que se caracterizó, en toda su senda artística, por probar numerosos palos de una baraja que él solía estimular con sus dosis de innegable ingenio. Ya fuera en calidad de productor cinematográfico (Harrison impulsó la fundación de la empresa Handmade Films, desde la que se financiaron películas como La vida de Brian y Mona Lisa), como en la faceta de cerebro pensante de nuevos ejercicios musicales (fue uno de los componentes de los chispeantes The Traveling Wilburys), George se erigió como un polifacético renacentista, que encontró en las notas de los instrumentos su forma de hablar más directa y confesional, y de la que nacieron dicursos coreados por miles de voces.

Living In The Material World (epígrafe que coincide con el del aclamado segundo álbum del ex beatle) forma parte del grupo de cintas que el cineasta de Shutter Island prepara para asaltar las salas del planeta en un futuro más bien cercano. Este ramillete de nuevos rodajes comprende el filme de aventuras Hugo Cabret (este largo es una adaptación de la homónima novela de Brian Selznick sobre un huérfano en el París de los años treinta, y que reúne un reparto de estrellas en el que lucen palmito Jude Law, Emily Mortimer, Sacha Baron Cohen, Asa Butterfield y Christopher Lee); la producción histórica y espiritual Silence (el texto original de Shusaky Endo podría llevar a Benicio del Toro, Daniel Day-Lewis y Gael García Bernal al Japón del siglo XVII) y la biografía cinematográfica del cantante de Strangers In The Night titulada Sinatra (proyecto que trae de cabeza desde hace bastantes temporadas al filmador de La edad de la inocencia).

Como se ve, ocasiones para escribir sobre el legado en versión de celuloide surgido del objetivo de las cámaras de Scorsese no faltarán, sobre todo si las obras citadas acaban por concretarse.

Plaza & Janés publica en España el libro 33 de la saga de Terry Pratchett

Plaza & Janés publica en España el libro 33 de la saga de Terry Pratchett

En la mente de Sir Terence David John Pratchett (Buckinghamshire, Inglaterra, 1948) cualquier cosa puede suceder, pese a que parezca extraña e imposible a simple vista. En su universo de palabras encadenadas, los ratones hablan y se comportan como seres racionales, las nubes cobran peso específico con sabor a algodón dulce de feria y los hombres y las mujeres se tornan en entes amparados por la neurosis de la imaginación liberada, sin bridas que la sujeten. El Camelot de cuento de hadas o el País de las Maravillas en el que se perdía Alicia en busca del conejo blanco prende llamas de poder literario y narrativo en la pluma metafórica de este creador, deudor de la capacidad fantástica de Tolkein y Lewis y del humor irónico y mordaz de Wodehouse.

 

La historia gira en torno a las aventuras de un estafador como jefe del servicio de correos

La historia gira en torno a las aventuras de un estafador como jefe del servicio de correos

Los numerosos libros con el Mundodisco a cuestas han hecho de Pratchett un autor reverenciado en todo el planeta Tierra; por eso siempre supone un hito noticioso cuando uno de sus volúmenes entra en el horno editorial, con vistas a prolongar la leyenda del escritor británico. En este caso se trata de Cartas en el asunto –que publica este mes, en España, Plaza & Janés-; y que hace el título 33 de la mencionada saga.

 

"Cartas en el asunto" fue adaptada por la televisión británica en 2010

"Cartas en el asunto" fue adaptada por la televisión británica en 2010

Aunque apareció en Gran Bretaña a finales de la primera década del siglo XXI, el texto sorprenderá a los seguidores de las creaciones del responsable de La Trilogía del Éxodo de los Gnomos por su capacidad para desempolvar la seriedad impostada entre la intelectualidad imperante, y por su soltura en atravesar -como en él es habitual- la barrera de la adultez a través del vehículo imaginativo de unas situaciones que no desentonarían en una aventura del Rey Arturo, Harry Potter o los tipos ideados por los hermanos Grimm. En esta entrega, la historia gira en torno a un estafador profesional llamado Moist von Lipwig: un ladrón que está a punto de ser ajusticiado por sus hazañas en el lado menos legal de la justicia. Sin embargo, el gobernador de la zona, Lord Vetinari, propone al reo una especie de salvación; aunque a cambio deberá cumplir con las obligaciones que se le impongan. Este encargo no es otro que el de mejorar el sistema postal de la región de Ankh-Morpork, cuya tradicional configuración se ha quedado obsoleta. Ante la oportunidad de salvar el cuello, Von Lipwig acepta. No obstante, su labor se ve rápidamente obstaculizada por el antiguo jefe del servicio de correos.

 

Richard Coyle interpretó al protagonista, Moist von Lipwig

Richard Coyle interpretó al protagonista, Moist von Lipwig

Cartas en el asunto llega a la Piel de Toro después de haber cosechado el éxito en las librerías y en la televisión del Reino Unido, donde fue objeto de una adaptación bajo el título original de Going Postal. Con formato de mini-serie, la filmación fue dirigida en 2010 por el veterano Jon Jones (realizador de la austeniana La abadía de Northanger, y que en el presente se encuentra en pleno trabajo de construcción del mediático serial Titanic). En cuanto al cuadro dramático, la obra para la pequeña pantalla contó con las interpretaciones de Richard Coyle (como Moist von Lipwig), David Hercules Poirot Suchet (Reacher Gilt) y Charles Dance (Lord Vetinari).

 

El texto presenta las claves habituales de los títulos del Mundodisco

El texto presenta las claves habituales de los títulos del Mundodisco

Prolífico en su producción, Terry Pratchett conmocionó a todos sus fans cuando en 2007 anunció que era víctima de una misteriosa enfermedad asociada con el alzheimer prematuro. Sin embargo, el natural de Beaconsfield –cuya opera prima fue la novela de 1971 The Carpet People– aseguró que iba a luchar hasta el final, y que no se iba a resignar ante diagnósticos poco esperanzadores. El ordenador del otrora periodista y el paisaje de Mundodisco todavía tienen que echar muchas más chispas propiciadas por los trabajos de este catalizador de emociones de calado casi surrealista. Todo para colmar a la población de las vitaminas que aportan los sueños intemporales, esas evocaciones que se alimentan de la pasión irracional de escenarios de teatro de guiñol, de percepciones deformadas por espejos poliédricos… tan sorpresivas como estimulantes.  

 

Los admiradores del escritor de Buckhinghamshire esperan la traducción al español de sus últimas obras

Los admiradores del escritor de Buckhinghamshire esperan la traducción al español de sus últimas obras

Más información en http://www.plaza.es

El MNAC de Barcelona reúne por primera vez en España algunas de las mejores obras del maestro de Realismo

El MNAC de Barcelona reúne por primera vez en España algunas de las mejores obras del maestro del Realismo

Hay veces en las que el Arte va más allá de lo meramente onírico, de la belleza de caballete y lámina o de la perfección simulada a través de los trazos. Existen obras que no buscan lo excelso en la materia celestial; sino que incrustan su espátula en la rutina diaria: el estado vivencial que hace a los seres humanos deformes, ante cualquier canon establecido por académicas proporciones. A esa fauna de filósofos del día a día, que nutrían sus estómagos y jornadas a base de hogazas de pan y sudor campesino, es a la que pertenecen los modelos de Gustave Courbet (Ornans, Francia, 1819- La Tour-De-Peliz, Suiza, 1877). Los lienzos del artista compatriota de Delacroix no rinden tributo a las figuras estilizadas de jóvenes con rasgos divinizados: son las carnes holgadas de los plebeyos, de los que no solían engendrar el buen gusto de los salones decimonónicos ni engatusar la vista mediante contornos vaporosos, los que protagonizan la mayoría de las composiciones de este revolucionario con espíritu en constante renovación.

"Realismo(s)" abrirá hasta el próximo 10 de julio

"Realismo(s)" abrirá hasta el próximo 10 de julio

 

Genio capaz de insuflar la adecuada inspiración a movimientos como el Impresionismo, el autor de Cortesanas al borde del Sena es la estrella de las exposiciones temporales en el barcelonés Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) hasta el próximo 10 de julio, con la muestra Realismo(s). La huella de Courbet. La exhibición –organizada por los comisarios Cristina Mendoza, Mercè Doñate, Francesc Quílez y Elena Llorens– presenta por primera vez en España una selección de cuadros del vástago de Ornans proveniente de colecciones públicas y privadas; a la vez de completar el viaje hacia el universo creativo del proclamado padre del Realismo con un nutrido grupo de escenas paridas por los mejores pinceles relacionados con la producción de Courbet, ya sea por influjo directo o por legado técnico (desde los elementos comunes con antecesores como Murillo y Ribera, hasta herederos del presente tecnológico como Antoni Tàpies).

El trágico realismo de las escenas de Courbet ha creado multitud de seguidores

El trágico realismo de las escenas de Courbet ha creado multitud de seguidores

Siempre ha existido algo común entre Courbet y maestros como Caravaggio; y ese halo consiste en la capacidad innata de los dos para abandonarse a los placeres mundanos. Estas correrías por la trastienda de la moral más tradicionalista otorgó a las telas del francés una similar vitalidad a la deplegada por las escenificaciones del artista italiano; aunque, en el caso del hijo de la tierra de Luis XVI, ese gusto por los congéneres de los estamentos inferiores se viera reflejado  a través de un costumbrismo menos bíblico y más selvático que el esgrimido por el antecesor transalpino. Salvo en sus inicios -cuando el responsable de Las bañistas se dejó atrapar por la estela del Romanticismo reinante- los sueños dejaron de existir en la mente profesional de Gustave Courbet, para aplacar sus ansias pictóricas con fogonazos deudores de un tiempo caótico y tumultuoso.

El artista se declaró libre de cualquier atadura política o de posicionamiento pictórico

El artista se declaró libre de cualquier atadura política o de posicionamiento plástico

El itinerario por la magia visual del responsable de Entierro en Ornans propuesto por el MNAC redunda en la riqueza secuencial del creador nacido en el país de la Marsellesa; un hombre que nunca se mantuvo al margen de los acontecimientos que tenían lugar en su entorno más inmediato. Así, Courbet no escondió el ala tras su paleta con los impactos políticos que atenazaban la Francia de la Restauración. Con su escarapela revolucionaria, el artista se sumó a los insurgentes en las revueltas de 1848 por las calles capitalinas; y despotricó como el que más contra el amaneramiento de la conciencia social propugnado por los defensores de la vuelta de la monarquía. Precisamente, sin esa capacidad para la lucha armada quizá no habría nacido el Realismo; ya que este término surgió por incitación del otrora pueblerino cuando sufrió el rechazo de las instituciones. El bautismo de su muestra individual bajo el epígrafe de Pabellón del Realismo, a finales de la primera mitad del siglo XIX, dio pie para acuñar el nombre de la futura corriente plástica; una catalogación que quedó inmortalizada con sobresalientes trabajos elaborados por su prodigiosa mano, como el llevado a cabo en el lienzo El taller del pintor (especie de autobiografía dibujada, en la que el artista narraba de manera literal siete años de su vida).

Existen pocos pintores que hayan reflejado tan hábilmente el costumbrismo de los menos favorecidos por el capital

Existen pocos pintores que hayan reflejado tan hábilmente los rasgos de los menos favorecidos por el capital

Ese esfuerzo por resistirse a las consignas de los académicos de su época hizo que las escenas costumbristas de Courbet se convirtieran en incómodos retratos para el poder establecido y para los abanderados del clasicismo a ultranza; quienes veían como un agravio que el creador de Proudhon y sus hijos no tratara los grandes temas del Arte (religión, historicismo…) y se dedicara -en cambio- a reproducir las acciones de prostitutas, maleantes y asalariados amargados por la pobreza. Incluso el desnudo en el amante de la espátula y el pincel plano natural de Ornans fue motivo de polémica, al escenificar el vello púbico en sus mujeres; algo que siempre se solía rehuir por motivos de buen gusto.

Nunca fue un artista cómodo para los amantes del orden social

Nunca fue un artista cómodo para los amantes del orden social

Gustave Courbet no fue un individuo al que se le pudiera acaudillar; y en ese salvajismo libertario residía la mayor parte de la fuerza de su obra. A través de él, el creador europeo prendió un fuego que no dudaron en ensalzar coetáneos como el naturalista Jean-Baptiste-Camile Corot y Jean François Millet; aunque esa hoguera pasional de sus pinturas granjeara al maestro de los pinceles numerosos problemas a nivel personal. Fruto de su espíritu ajeno a los encorsetamientos de cualquier tipo, la participación del autor de El origen del mundo en el Gobierno de la Comuna en 1871 le proporcionó una temporada en la cárcel, y su posterior exilio de Francia. Suiza fue el país en el que recaló Courbet después de su puesta en libertad, terriorio donde murió al poco tiempo víctima de una cirrosis.

Falleció tras verse obligado a residir en Suiza, por deudas con la justicia francesa

Falleció tras verse obligado a residir en Suiza, por deudas con la justicia francesa

Realismo(s) es una exhibición en la que -con la ayuda de cerca de un centenar de cuadros, fotografías, grabados y dibujos- el MNAC se adentra en las obsesiones de unos años en los que la creación plástica se pergeñaba robando, con los apuros propios del alma sensible, los colores y motivos a la misma esencia vital. Desde los márgenes excelsos de Murillo, Velázquez, Ribera y Rembrandt a las boscosas y diabólicas insinuaciones paisajísticas de Corot o a las abstracciones metafísicas de Tàpies, las huellas de Courbet son prolijas e intransferibles, infranqueables en toda su extensión, ajenas a un seguimiento meticuloso… Experiencias que escapan a los estudios meramente enciclopédicos…

Corot se definió en todo momento como amigo y defensor de Courbet
Corot se definió en todo momento como amigo y defensor de Courbet

Más información, tickets y horarios en http://www.mnac,cat