La responsable escocesa de "Diva" es la protagonista de una exposición

La responsable de "Diva" es la protagonista de una exposición/ Photo Credits: V&A

A principios de los ochenta, el dúo Eurythmics intentaba explicar la naturaleza de los sueños: un ejercicio de sugerencias vocales en la época techno, donde el timbre de la versátil cantante escocesa hacía las veces de Sigmund Freud. Ataviada con un traje de chaqueta y un corte de pelo al uno, con decoloración de la cabellera incluida, la mujer poseedora de una de las miradas más impactantes del mundo del rock desgranaba los elementos de la psique de Morfeo. Tal vez, esas mismas ensoñaciones son las que prenden de cada uno de los objetos pertenecientes a la vida de la letrista, y que presenta estos meses el prestigioso museo londinense Victoria & Albert.

La muestra se titula "La casa de Annie Lennox"/ Photo Credits: V&A

La muestra se titula "La casa de Annie Lennox"/ Photo Credits: V&A

Bajo el título de La casa de Annie Lennox, la exhibición –albergada en la sala 104 del centro de la urbe del Támesis, hasta el próximo 26 de febrero de 2012– reproduce un completo itinerario a través de la existencia de la natural de Aberdeen. Por las paredes del alojamiento, los visitantes pueden toparse con objetos que hablan sobre la intensa actividad de una fémina de las que no suelen dejar indiferente al personal. Portadas de discos, trajes que lució en importantes galas, fotografías de actos multitudinarios y camisetas con su sello impreso son algunas de las sorpresas que desvela una muestra en la que se nota el activo espíritu de Lennox.

La exhibición se podrá visitar hasta febrero de 2012

La exhibición se podrá visitar hasta febrero de 2012/ Photo Credits: V&A

El monárquico centro levantado en la Cromwell Road de Londres se convierte de esta manera en el habitáculo de la ex pareja de Dave Stewart para ofrecer al turista, con ínfulas de fan, una imagen más o menos completa de la ganadora de un Oscar en 2004 por la canción Into the West (grabada para la banda sonora de El señor de los anillos: El retorno del Rey); y que, en el pasado 2010, lanzó al mercado un álbum de villancicos bautizado como A Christmas Cornucopia.

Los fans pueden adquirir, entre otras cosas, camisetas con la portada de "Diva"/ Photo Credits: V&A

Los fans pueden adquirir, entre otras cosas, camisetas con la portada de "Diva"/ Photo Credits: V&A

Después de numerosos hits con los míticos Eurythmics, y de alcanzar unas nada despreciables ventas con su Cd de debut en solitario llamado irónicamente Diva; Lennox se encuentra en estos momentos en una especie de estatus; al que solamente llegan los músicos que han trascendido debido a un currículum envidiable en las sinfonías de hace más de treinta años. Esta comodidad aparente en el cosmos estelar de los pentagramas ha reforzado la individualidad de una estrella, que nunca ha ido de icono reconocible para generaciones de admiradores. De esta manera, la bella cantautora no ha escatimado esfuerzos en unir su popularidad con campañas a favor de los más necesitados, a través de la Fundación Nelson Mandela y la Treatment Action Campaign. Al mismo tiempo que ha prestado su nombre y virtudes profesionales para conciertos a favor de paliar el hambre en África o para ayudar a los enfermos de sida.

Los objetos de la vocalista de Eurythmics están en la sala 104/ Photo Credits: V&A

Los objetos de la vocalista de Eurythmics están en la sala 104/ Photo Credits: V&A

Feminista declarada (su composición Sing es un himno para la causa de sus hermanas de sexo) y con el carisma suficiente para pasar de modas -y pese a ello sobrevivir en el cosmos de la mercadotecnia-, Lennox ha querido dejar una huella visible de sí misma en la sala 104 del V&A. Y lo ha procurado no solamente mediante sus gestas más triunfales en forma de premios, vídeos y entrevistas; sino también con elementos de su cotidianeidad más privada, como su gusto por el coleccionismo de postales de época. Aunque, lógicamente, tampoco faltan muestras de la etapa más glam de esta lady de cincuenta y cinco años; como, por ejemplo, el traje con el motivo de la Union Flag que arropó sus carnes en una ceremonia de los Brit Awards.

"Sweet Dreams (Are Made Of This)" es una de sus canciones más conocidas

"Sweet Dreams (Are Made Of This)" es una de sus canciones más conocidas

Los museos, como las galerías, necesitan ser lugares en los que la vida de los ciudadanos debería entrar por sus puertas, sin limitaciones elitistas de bodyguards. Así, el visitante será capaz de concebir y comprender la experiencia de recorrer un centro de arte como un acercamiento a su propia esencia humanista; con el legado importantísimo de una historia no congelada en el tiempo, sino en estado de continuo cambio. Por eso, ejercicios como el de La casa de Annie Lennox son aconsejables en un universo en el que el asunto versa sobre la constante “actualización” de involucración social; perpetuo sentido de conjunción entre pasado, presente y futuro. Probablemente, por ese camino se podrá animar a las masas a valorar sus tesoros artísticos, y ayudar a los escépticos a mirar con los ojos de la diversión cultural.

Más información, entradas y horarios en http://www.vam.ac.uk

Annie es una fiel defensora de numerosas causas

Annie es una fiel defensora de numerosas causas

"Yo no comencé en esto siedo músico"/ Photo Credits: Jesús Martín

"Yo no comencé en esto siendo músico"/ Photo Credits: Jesús Martín

La media tarde en París a finales de agosto se antoja como un juego de luces de parque de atracciones, y más en la Torre de Babel que engloba las barriadas menos artísticas del distrito de Montmartre-Sacré Coeur. Allí, sentado en un café con vistas a una hamburguesería y a una destartalada estación de metro -de la que surge cada cinco minutos el cromatismo vivencial de miles de rostros ajados por la jornada laboral-, espera paciente Vincent Grass (Bruselas, Bélgica, 1949); ataviado con una holgada chaqueta de cuero, camiseta oscura ajustada a su torso y sueltos pantalones vaqueros. El hijo de director de orquesta y cantante de ópera -que es capaz de departir en inglés, francés, flamenco y alemán- aguarda tranquilo, mientras sorbe un torrefacto americano (taza de doble oscuridad, que cuesta algo más de cuatro euros). En su mirada hay sosiego; en sus gestos, parsimonia; y, en su actitud, la sabiduría de los que se encuentran cómodos mezclados con la gente, con los infinitos credos que componen la esfera humana de esta aldea parisina, igualmente global como solitaria.

"La única vez que he rodado en España fue en Las Maletas de Tulse Lupper, a unos kilómetros de Madrid"/ Photo Credits: Jesús Martín

"La única vez que he rodado en España fue en Las Maletas de Tulse Lupper, a unos kilómetros de Madrid"/ Photo Credits: Jesús Martín

Esculpido en carne y huesos en ese cosmos de hormigón y pinceladas de suburbio –tan vivo como intenso, tan particular como planetario- pocos dirían que la figura de este inmenso actor de origen belga –injustamente relegado a papeles compuestos en la mayoría de los títulos de su carrera por escasas líneas de texto- se ha paseado, entre otros, por los platós de Jaques Demy (Lady Oscar, 1980), Claude Berry (Uranus, 1990), Bertrand Blier (Merci la Vie, 1991), Raoul Carrera (Pilgrim Aflame, 1992), Michel Blanc (Grosse Fatigue, 1994) o Alain Berliner (Mi vida en rosa, 1997). Con un perfecto acento exportado de sus años en la tierra de Shakespeare, el alter ego del doctor Cornelius de Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian (Andrew Adamson, 2008) ironiza cuando este periodista español comienza el cuestionario sacando a la palestra su colaboración con Peter Greenaway, materializada en el episodio segundo de Las maletas de Tulse Lupper. “¿Tú la has visto? Pues yo aún no he tenido ocasión”, afirma contundente, con una medio sonrisa en la mirada, ante la ingenua curiosidad del plumilla sureño. Pero en su contestación no se percibe la pose de estrella ni de enfado, sino la sinceridad de un hombre que vive para la escena; y que aún persigue la ambición no disimulada de modelar uno de esos papeles en los que el actor tiene que pelearse contra el mundo, simplemente para emocionar. “Ahora estoy libre y en el mercado; así que, si sabes de algún director español que esté interesado…”, reconoce, con un deje de profunda coherencia profesional.

"Mis padres siempre estuvieron de acuerdo con mi decisión de ser actor"/ Photo Credits: Jesús Martín

"Mis padres siempre estuvieron de acuerdo con mi decisión de ser actor"/ Photo Credits: Jesús Martín

Resguardados ya del sol castigador en el interior de un reservado, Vincent echa mano de su conocimiento del Spanish cinema para espetar que su obra preferida es El espíritu de la colmena. Aunque duda en cuanto al nombre del realizador. Y, pese a que este informador le apunta que es Víctor Erice, el reputado intérprete de teatro, televisión y séptimo arte recurre a su inseparable iPhone, máquina de inusitada rapidez que lo único que hace es dar la razón al jorunalist ibérico. Sin embargo, él es un trabajador metódico hasta en los detalles, que deja pocas cosas al azar o a los principios de dogmatismo, aunque estos sean de naturaleza periodística. Y de esta solícita manera, da comienzo una entrevista en la que no existen límites de espacio; y en la que solamente media la fantasía y cierto elemento imaginativo.

–          Tras observar tu vasto currículum, salta a la vista tu temprana relación con la música. ¿Se puede decir que fue el primer paso para dedicarte a ser actor?

–          Realmente, yo no comencé en esta profesión siendo un músico. Nací y crecí en una familia de músicos, que es distinto. Mi padre era director de orquesta y mi madre era cantante. Por lo tanto, en un clan de estas características, lo que los progenitores suelen querer es que sus hijos sigan con la tradición. Así que comencé a tocar el piano a los cinco años, o algo así. Pero, realmente, no fui muy lejos; entre otras cosas porque requería demasiado trabajo. Además, después de la escuela, tener que dar unas dos horas de piano era demasiado para mí. Por lo tanto, como te digo, no fui muy lejos en ese terreno. Ya sabía que iba a ser actor cuando fui al Conservatorio de Bruselas. Eso fue una historia totalmente diferente. Así que dejé de dar clases de piano clásico a eso de los diez; y comencé a tocar más la guitarra, aprendiendo por mí mismo. (Sonríe) Estaba mucho más interesado en la guitarra que en el piano, y más en el rock and roll que en la música clásica. Aparte, practicaba con amigos en mis experimentos con ese instrumento. Fue una decisión que tomé antes de ir al instituto, formando un grupo amateur con algunos compañeros de mi clase. Pero lo que sí recuerdo, es que en toda mi vida lo que he querido es ser actor.

–          ¿Qué fue lo que realmente te atrajo del mundo de la interpretación?

–          No lo sé, porque desde niño, mis padres y mis tías solían llevarme al teatro. De hecho, yo nací en Bruselas; pero todo el resto de mi familia es de la parte flamenca. Y mis tías vivían en Amberes, donde el teatro tenía mucha calidad. No había teatro juvenil en Bruselas; pero siempre quise hacer eso de mayor. A ese lugar es al que pertenezco en esencia, en realidad.

"De joven estaba más interesado en el rock & roll que en la música clásica"/ Photo Credits: Jesús Martín

"De joven estaba más interesado en el rock & roll que en la música clásica"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          Pero, supongo que a tus progenitores no les gustaría mucho que te decantaras por el terreno de la caracterización, en vez de por el de los pentagramas…

–          Mis padres estaban completamente de acuerdo con mi decisión. Querían que acabara antes el período escolar; y esa fue la única condición que me pusieron al lanzarme a la actuación. Fui al Conservatorio en Bruselas a estudiar Drama; y además tomé clases de canto clásico. Pero decidí especializarme en arte dramático, en vez de dedicarme a cantar y bailar en el escenario. Nunca quise convertirme en un cantante ni en un bailarín. Quería dar clases de ballet para la ópera en Bruselas, es lo que llaman en Francia le petit rat (danzarín de aspecto adolescente). Mis dos hermanas, de hecho, se convirtieron en bailarinas clásicas. (Hace acordes de memoria) No era muy malo en la danza; sin embargo, no había muchos chicos bailando en Bruselas. La proporción con las chicas era de unos cinco jóvenes por dieciséis de ellas. Por lo tanto, la primera decisión que tomé en mi vida fue la de no convertirme en un bailarín.

–          ¿Cómo recuerdas tus comienzos en los escenarios?

–          Estuve tres años en Bélgica estudiando arte dramático. Luego, fui a Londres después de mi formación inicial en mi país. Conseguí mi diploma y un primer premio en Drama en Bruselas. Tras esto, mi inclinación inicial fue la de ir a Francia y matricularme en el Conservatorio en París. Sin embargo, tuve la oportunidad de viajar a Inglaterra y pensé: “Pues, me voy a las islas, entonces”. Al final, resultó mejor trasladarme a Londres que ir directamente a Francia. Aparte, hablaba la lengua de Oscar Wilde bastante bien antes de recalar allí, porque con mi grupo de rock and roll (Crash) interpretaba todo el repertorio en ese idioma… The Beatles, y esa clase de gente. Así comencé a familiarizarme con la expresión oral. Aunque luego también hubo una especie de asunto privado. Cuando era niño, mis padres organizaban cenas en las que hablaban en inglés. Por lo tanto, el secreto de que aprendiera las canciones que te comentaba igualmente está en las lecciones de mis padres. Probablemente, si hubiera optado por el Conservatorio en París, nunca habría filmado ninguna película en el lenguaje de Shakespeare.

"En los setenta hacía versiones de las canciones de The Beatles con mi grupo Crash"/ Photo Credits: Jesús Martín

"En los setenta hacía versiones de las canciones de The Beatles con mi grupo Crash"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          ¿Cuándo llegaste a Reino Unido?

–          Fue a comienzos de los setenta. (Echa cuentas)… Entré en el Conservatorio en Bruselas en el sesenta y nueve, creo. Estuve allí unos tres años, hasta 1971, y fui a Inglaterra en 1974.

–          La época en que estuviste estudiando en la tierra de Isabel II era verdaderamente intensa y creativa. Tenías mucho entre lo que escoger… Sin ir más lejos, era el tiempo dorado del mítico free cinema, con Lindsay Anderson y Tony Richardson… Y en teatro, ni te cuento, con la revitalización del Old Vic de Olivier, Gielgud y Sir Ralph…

–          Probablemente, pero había un problema. Fui allí como estudiante de la Lamda (London Academy of Music & Dramatic Art) y estaba absolutamente prohibido actuar fuera de la escuela. No pude ir a castings, porque las clases eran de nueve a seis; y, luego, el tiempo libre lo debíamos dedicar a las interpretaciones propias del centro. Así que no tenía mucho tiempo libre. Pero, de hecho, lo que recuerdo del 74 y del 75 es que no tenía oportunidad de trabajar como actor en Inglaterra. De todas formas, tampoco el gobierno británico permitía hacerlo. Incluso, en el contrato de matriculación estaba el que después de mi período formativo debía dejar el país y no intentar ejercer allí. Era una condición en esos tiempos, algo impensable en la Europa en la que vivimos actualmente. No obstante, deseaba regresar a Bélgica y moverme por mi país. Sin embargo, mi año académico en Inglaterra acababa en julio. Así que, cuando volví a mi tierra -a mediados de ese mes- ya no podía trabajar esa temporada, por haberme perdido las elecciones de los castings para las obras de ese año. Finalmente, vino de mi agente en Bruselas con una oportunidad para trasladarme a París, y fui a verle. Había un papel para mí que comenzaba en septiembre; y decidí probar suerte en Francia, y no tener que esperar un año en blanco para trabajar en Bélgica…

"La industria en Belgica tenía un problema de escasez de dinero"/ Photo Credits: Jesús Martín

"La industria en Belgica tenía un problema de escasez de dinero"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          Hablas de escasez en la industria audiovisual belga; pero, sin embargo, hay un ramillete de nombres de directores que han creado muy buenas producciones.

–          Todavía hay buen cine en Bélgica, pero era muy escaso en la época de la que te hablo, la del 75. En todo caso, la conclusión es que no decidí regresar a mi país. En ese tiempo nadie me conocía, había regresado de Inglaterra y nadie sabía dónde me había escondido. Así que tuve la oportunidad de conseguir un papel en París, y la tomé sin pensarlo. Recuerdo que era una obra realmente terrible; pero, en todo caso, estuvimos representándola durante tres meses. Además, me dieron todas las ventajas que no podía conseguir en Bélgica: ya sabes, todo lo relativo a la seguridad social como trabajador francés. Y esa fue una de las razones por las que decidí quedarme aquí.

–          ¿Notaste una mayor vida desde el punto de vista artístico en la nación de La Marsellesa?

–          En Francia hay cosas que suceden a cada momento. Sabía que si me quedaba en Bélgica iba a tener que esperar un año sin hacer nada. Por lo tanto, la solución era sencilla: “Vayamos a Francia e intentémoslo”. Nunca más regresé a Bélgica nuevamente para actuar; excepto para algunos encargos especiales en los que solicitaron mi presencia. No obstante, en ningún momento pensé en asentarme en mi país. Cuando regresé de Inglaterra, la opción siempre fue la de Francia.

–          A veces las circunstancias mandan, como diría el maestro Ortega y Gasset…

–          Sí, la vida fue la que decidió por mí.

–          Pero, en tu opinión, ¿por qué había tan poca actividad en tu patria?

–          Las dificultades de exportación podrían ser una de las causas. Aunque la razón principal es que no existía el dinero suficiente. Hacían películas, pero sin casi presupuesto. De hecho, he tenido algunas proposiciones en Bélgica, y las he tenido que rechazar siempre por la cuestión monetaria.

"En Francia, las cosas suceden a cada momento"/ Photo Credits: Jesús Martín

"En Francia, las cosas suceden a cada momento"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          No obstante, en París, los comienzos para un actor proveniente de Bruselas serían particularmente complicados…

–          Duros (se ríe). Te cuento; hice esa obra que te comentaba y fue horrenda. Era un musical y tenía que interpretar y bailar; y no me gustó nada cómo quedó. Era terrible. Pero ya estaba en el negocio. Alquilé un apartamento pequeño y tenía un trabajo con el que conseguía un dinero que no habría podido lograr en Bélgica. Cuando finalizó la obra, no recuerdo muy bien si fue en el 76 o 77, mi agente en Francia me encontró una parte bastante atractiva en una serie de televisión, de seis episodios de una hora de duración cada uno. Estuve en ella trabajando durante seis meses, y me resultaba increíble. Era un papel importante, y recuerdo que fueron 159 días de rodaje. Y claro que gané dinero. Además, fue una gran oportunidad para darme a conocer en la televisión francesa, en el primer canal TF1. De esta forma, comencé mi carrera aquí. Aunque reconozco que es una profesión muy difícil, y pronto vinieron unos años muy complicados. Haciendo un poco de televisión, papeles de dos o tres días de grabación… En esa época aún no estaba metido en el doblaje. Tampoco había teatro, no muy importante en todo caso… Aparte coincidió con mi primer matrimonio, y la vida no era muy cómoda para nosotros aquí en Francia. Esto me abocó a mi primer divorcio; por lo menos fue una de las grietas más importantes en él. Volví entonces a Bélgica para participar en un musical, en el que creía y para el que había escrito las partituras. Tras su estreno, tuvo bastante éxito; y mi interpretación en Bruselas fue muy alabada. Después, volví a Francia en el 82; para actuar en una temporada limitada a un mes (30 actuaciones en el Théâtre Fountain). En todo caso, independientemente de la obra, estuve ese tiempo sobre un escenario; y algunos directores de televisión se acercaron a verme. Eso activó de nuevo mi carrera. Podía enseñar por fin algo de mis virtudes interpretativas, un book real que podían valorar. Y así, súbitamente, entré en la familia del doblaje. Estaban doblando una serie en el canal tres llamada Fraggel Rock. (Me dirige la mirada con interés) ¿Te acuerdas de ella? Producida por Jim Henson, y todos los personajes cantaban… Bueno, pasé la audición y comencé inmediatamente; y eso me abrió las puertas del doblaje. Me dieron bastante dinero, e incluso fui felicitado por el director original del serial. Entrar a doblar películas de cine es fantástico, porque te aporta seguridad monetaria para poder elegir –en cierta manera- lo que quieres hacer en teatro, en televisión y cine como actor. Así, pude ser capaz de rechazar cosas que no me interesaban; algo que no podría haber hecho de no existir la posibilidad del doblaje. En fin, todos tenemos que vivir.

"Fraggel Rock, de Jim Henson, me dio popularidad en el doblaje"/ Photo Credits: Jesús Martín

"Fraggel Rock, de Jim Henson, me dio popularidad en el doblaje"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          Precisamente, poniendo voz has podido hacer trabajos de gran éxito popular, como ser el timbre sonoro del agente Smith; es decir, Hugo Weaving…

–          Si, es cierto, en Matrix. No obstante, uno de mis trabajos más recordados fue en El señor de los anillos, en el que hacía la parte de Gimli. ¿Cuál era el nombre del actor?… John-Rhys Davies… He hecho cosas realmente interesantes en el doblaje. De hecho, en este campo acabo de finalizar una serie fantástica titulada Juego de Tronos

–          También has colaborado en algunos videojuegos. ¿Qué tal fue la experiencia?

–          Pues, la verdad, es que no me resultan divertidos de hacer. No. Es un buen dinero, pero no me gusta. Y la razón es porque no es un trabajo muy creativo, y no hay mucha actividad. Las únicas frases que tienes que decir son muy determinadas;  y las sesiones consisten en repeticiones de: Uh!, Oh!, Uh!, Uffs!. Así durante una hora, más o menos. No tiene interés alguno. Se hace enseguida.

"Los videojuegos no me resultan divertidos"/ Photo Credits: Jesús Martín

"Los videojuegos no me resultan divertidos"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          Entre los idiomas que manejas no se encuentra el español; sin embargo, uno de tus papeles ha sido el del monarca Borbón Carlos IV, en la serie Napoleón (Yves Simoneau, 2002). ¿Cuál fue tu visión de este controvertido personaje histórico?

–          Sí… No sé si puedo contestarte muy bien a esta pregunta porque en realidad no tenía visión alguna. Era simplemente una secuencia con Napoleón y el estúpido hijo del rey. Por eso no trabajé mucho sobre este papel, solamente una escena… Lo único que sí preparé fue la situación.

–          Pero tú pareces un actor de los que ensayan a conciencia cada una de sus colaboraciones…

–          Sí… De hecho, claro… Siempre leo mi parte más de una vez para decidir si me interesa hacerla. Debo entender lo que me inspira el personaje que está descrito en el guión, cómo existe y es. Mientras lo haces, también acabas poniendo algo de ti mismo al interpretarlo. Es un mecanismo inconsciente. Si entiendes e interiorizas tu parte, las cosas vienen a ti de por sí.

"Me gusta interpretar a auténticos cabrones"/ Photo Credits: Jesús Martín

"Me gusta interpretar a auténticos cabrones"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          A propósito, ¿qué tipo de papeles son los que más te gusta interpretar?

–          (Sin dudar) Auténticos cabrones (sonríe). Justo lo opuesto a lo que soy en la vida diaria. Me considero un tío majo y agradable, por lo que no me interesa representar lo mismo. Excepto en el caso del doctor Cornelius de Las crónicas de Narnia, claro está. Pero, para mí, el gran placer de mi profesión es dar vida a cabrones….gánsteres… tíos realmente malos. Ese es el placer de actuar; porque, si hago de hombres buenos y agradables, estoy como haciendo de mí mismo.

–          ¿Qué tal te has llevado con la improvisación a lo largo de tu carrera? Te lo comento porque hay estrellas que suelen declarar que a veces se han sentido como prostitutas dentro del sistema de Hollywood, ya que a los productores supuestamente no les interesan mucho las ideas del equipo artístico a la hora de trabajar…

–          ¿Cómo putas? (pregunta sorprendido, y tose)…. Hay una cosa que hay que entender en este mundo; y es que, cuando firmas el contrato, te comprometes. Así que, en el momento en que el director grita “acción”, tienes que hacer lo que pone el guión. Nunca debes salirte de tu trabajo.

–          Aunque, supongo que lo ideal es tener jefes a los que poder contar tus impresiones, y con los que dialogar sobre la mejor forma de sacar adelante un proyecto.

–          Eso no es enteramente cierto. Algunos lo hacen y otros no. Recuerdo que sugerí determinadas cosas para enriquecer el papel de Cornelius en Las crónicas de Narnia,  y los responsables me dijeron que, si eran buenas ideas, que las llevara a cabo. Tienes tiranos y gente agradable; y con estos segundos puedes argumentar, discutir y proponer cosas. Trabajé una vez con un realizador que era un completo gilipollas, pero la película resultó verdaderamente buena; y eso es lo que al final se espera. Aunque, indudablemente, es mejor para todo el mundo que el ambiente de trabajo sea agradable.

–          ¿No has sentido en ningún momento el gusanillo de pasarte al otro lado de la cámara?

–          No. Nunca he querido hacer el trabajo del director. Realmente, no me interesa. Yo lo único deseo ser es actor. Lo que anhelo es interpretar. Estoy solamente interesado en la actuación, no en la realización, ni en la escritura, ni en la creación… Lo único que mueve mi creatividad es la interpretación. Mi personaje es lo que me involucra, que otros sean los que filmen.

"Si el personaje lo requiere, no tengo ningún problema en desnudarme"/ Photo Credits: Jesús Martín

"Si el personaje lo requiere, no tengo ningún problema en desnudarme"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          Entre tus trabajos llama la atención, por el tirón mediático que tiene el autor, tu participación en Las maletas de Tulse Lupper. Episodio segundo, de Peter Greenaway….

–          No tengo mucho que comentar sobre él, solamente dije unas cuantas palabras en su película.

–          Ya, pero, ¿podrías contar cómo fue ese trabajo?

–          Fue un papel muy, muy corto… Lo hice porque deseaba estar en una cinta de Peter Greenaway, porque me gustan sus obras. Pero mi colaboración era muy pequeña. Daba vida al padre de Isabella Rossellini; eran casi unas tres o cuatro líneas, nada importante a nivel profesional. Así que no te puedo decir mucho sobre él. Lo que deseaba al aceptar el encargo era observar cómo montaba sus sesiones de grabación.

–          Y en la labor de realización, ¿cómo es Greenaway?

–          Es muy intenso y una persona muy especial. Mucho más que otros directores. Sus planos son como óleos. Él suele hacer largometrajes para audiencias limitadas, y no le importa lo más mínimo. Hace lo que quiere exactamente. Actúa como un pintor.

–          Además, la filmación fue en España, ¿no?

–          Sí, rodé en Madrid, a unos diecisiete kilómetros de la ciudad. Esa ha sido la única vez que he actuado en tu país; y tan solo fueron dos días…

–          La desnudez y la muerte son un par de temas recurrentes en el creador de The Baby Of Mâcon. Al ser tan breve tu presencia en Las maleta de Tulse Lupper, seguramente te libraste de salir desnudo en pantalla. Sin embargo, ¿te has visto obligado a quitarte la ropa alguna vez para encarnar un papel? ¿Qué piensas de este asunto?

–          Bueno, no tengo una opinión especial sobre ello. Creo que únicamente me han pedido dos veces aparecer desnudo en una película. Y, si la historia lo requiere, realmente no me importa lo más mínimo. Las veces que me lo han sugerido he respondido “vale, no hay problema alguno”. Recuerdo que, en mi caso, ambas eran secuencias en el baño (sonríe, sin sentirse incómodo); y dije “muy bien”. Ya te comento, siempre y cuando exista una justificación para el desnudo, no me importa quitarme la ropa, en serio. Quizá, este planteamiento me habría escandalizado hace veinte años; pero, ahora, no me molesta lo más mínimo. No obstante, aún no he tenido que hacerlo, hasta el momento. La última vez que me lo han propuesto ha sido recientemente para la serie Braquo; y era una escena en la que tenían que rodarme completamente desnudo saliendo de la ducha. Yo ya había dado mi OK… Lo que pasa es que, al final, el realizador decidió que me pusieran una toalla. No obstante, lo que quiero decirte es que estaba preparado para mostrarme saliendo del baño sin nada puesto; de verdad, no me importa. (Enfoca la mirada con énfasis) Aparte, se trataba de mi asesinato. Así que acaban matándome igual pero, en vez de desnudo, con un albornoz.

"La tecnología es un recurso valioso para una película"/ Photo Credits: Jesús Martín

"La tecnología es un recurso valioso para una película"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          ¿Piensas, como Greenaway, que el cine aún está buscando un léxico independiente de expresión?

–          Yo no diría que el cine está todavía buscando su propio lenguaje; porque sí tiene un idioma muy especial. Lo que tiene que hacer es validarlo. Pero no creo que esté buscándolo. Más bien, está cambiando todo el rato, no buscando algo.

–          Otro asunto de plena actualidad es el de la crisis de creatividad en la industria audiovisual, ¿de verdad es tan preocupante? ¿Cómo lo ves?

–          Es algo difícil de calibrar. Hay gente que hace las películas solamente por dinero, y existen tipos para los que esto no es lo esencial. Es como lo que antes estuvimos hablando sobre Peter Greenaway. Se trata siempre de la misma cuestión, incluso en América. Ayer vi en televisión una película con mi amigo Peter Dinklage-que era uno de los enanos de Las crónicas de Narnia- titulada Vías cruzadas (Thomas McCarthy, 2003); y se trataba de un largo que ha tenido muchos premios en Sundance… Y es una historia comercial, aunque no pertenece a lo que podríamos llamar un producto de industria. Probablemente,  incluso perdieron dinero con él. Por lo tanto existen complejos, como Disney, en los que lo que inviertes tienes que recuperarlo a la fuerza al año siguiente; y, luego, hay otras producciones que, aunque recaudes menor cantidad, está muy bien. Es una manera diferente de concebir el negocio.

"En televisión hay muy buenas series, pero también existe mucha mierda"/ Photo Credits: Jesús Martín

"En televisión hay muy buenas series, pero también existe mucha mierda"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          No obstante, los avances que publicitan los estudios siempre suelen ser de carácter tecnológico, y muy pocas veces se habla de renovación de historias, de acercamientos visuales…

–          No estoy completamente de acuerdo con eso. Cuando la tecnología es un recurso valioso en la película, por qué no usarla. Ahora es impensable hacer filmes sin echar mano de la tecnología. Aún no he visto ninguna película en 3D, pero por qué no rodarlas. Lo importante es que existan esos avances de los que se habla para que tú puedas decidir si utilizarlos o no.

–          ¿Ves en la  televisión de estos años un medio con mayor libertad de acción que en el cine?

–          Existen productos de gran calidad en la pequeña pantalla en la actualidad, con Los Tudor, por ejemplo…Vale. Pero también hay mucha mierda. Incluso en las series en formato televisivo.

–          Lo que sí puede haber mermado un poco el valor de los largometrajes cinematográficos sea el hecho de que suelan ir destinados mayoritariamente a un público adolescente…

–          Vale. Sin embargo, producciones como Piratas del Caribe nadie puede venir y decirme que son una mierda, porque es cine muy bien hecho. Aparte, hay muchas obras en pantalla grande, no necesariamente de un estudio potente, que poseen una enorme calidad. Aunque, si te planteas hacer tu carrera lejos de los proyectos de estudios potentes, nunca puedes pretender convertirte en una estrella internacional. No obstante, puedes hacer cosas buenas con mucho o poco presupuesto. Por ejemplo, en mi caso, estoy siempre dispuesto aquí en Francia a trabajar en cortometrajes;  y estos no dan dinero en absoluto. Es algo que necesito hacer como actor, porque eso me permite ir mejorando en la interpretación (Dos de los mejores cortos en los Vincent ha intervenido han sido como desquiciado dentista en Machination, de Arnaud Demanche, y en La Carte Postale, de Vivian Goffette, que fue nominado a los Oscar en 1999).

"Colaborar en cortos me permite ir mejorando como actor"/ Photo Credits: Jesús Martín

"Colaborar en cortos me permite ir mejorando como actor"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          Además, los cortos admiten mayor riesgo. Incluso, el gran John Gielgud lo último que hizo en pantalla fue uno titulado Catastrophe, a las órdenes de Mamet…

–          ¿David Mamet?… Sí, sí… Es cierto que como actor buscas ganar dinero con las películas, pero también hay momentos de mayor libertad para poder permitirte hacer cortos gratis. Los que los dirigen necesitan tener en ellos a gente profesional;  y puedes transmitir muchas cosas que no podrías hacer en otro tipo de producción.

–          Hablando de dinero, ¿cómo recuerdas tu aventura blockbuster en Las crónicas de Narnia?

–          Fue una experiencia fabulosa, porque es una especie de fantasía para un actor estar en algo así. Antes era para mí una quimera pensar en trabajar en películas americanas, pero en el interior de cada actor está el sueño de participar alguna vez en un gran proyecto de un estudio de Hollywood. Por lo tanto, fue como un sueño hecho realidad. Fue una experiencia fabulosa, porque el equipo buscaba que todos los integrantes del reparto estuviéramos contentos y fuéramos felices todo el tiempo. Y es una buena manera de trabajar. Aparte, tienes todas las comodidades (buenos hoteles, desplazamientos, puedes pedir todo lo que desees…). En Francia y Bélgica, si pides algo en ese sentido, lo más probable es que no te hagan ni caso; por lo tanto, esto hace que haya un mal rollo en algunas ocasiones. Y eso puede perjudicar a tu trabajo. Las Crónicas de Narnia tenía un concepto absolutamente comercial, de pensar al estilo americano. Y también hice buenos contactos entre algunos productores estadounidenses, pequeñas producciones de USA. En cuanto al rodaje, noté que, en EE. UU y también en Gran Bretaña, se respeta mucho más a los actores que aquí en Francia.

"Trabajar en Las Crónicas de Narnia fue como un sueño hecho realidad"/ Photo Credits: Jesús Martín

"Trabajar en Las Crónicas de Narnia fue como un sueño hecho realidad"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          ¿Tuviste que actuar ante la pantalla azul?

–          Nunca tuve que hacerlo. Toda la película se rodó en sets reales y en localizaciones naturales. Nunca en pantalla azul. Aunque me gustaría tener la oportunidad de hacerlo alguna vez en mi carrera; sobre todo para poder responder a tu pregunta y probar si es difícil o no.

–          Antes de meterte en la piel del doctor Cornelius, ¿habías leído los libros originales de C. S. Lewis?

–          No, no los conocía previamente. Me sorprendieron cuando tuve oportunidad de leerlos antes de firmar mi contrato. Lo que sí sabía es que existía una primera película. Pero no la había visto. Y es raro el desconocimiento que te comento, porque en Inglaterra y en América todos los jóvenes conocen los textos de Lewis; pero en Francia no eran tan populares.

"En EE. UU y Gran Bretaña se respeta mucho más a los actores que en Francia"/ Photo Credits: Jesús Martín

"En EE. UU y Gran Bretaña se respeta mucho más a los actores que en Francia"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          Después de la larga lista de títulos en los que has aparecido, tanto en teatro como en televisión y cine, ¿qué es lo más extraño que has tenido que hacer a nivel profesional?

–          (Pausa larga) ¿La cosa más rara?… Como leí antes tus peguntas, podría responderte que la escena más extraña la hice para la película, de Liria Bégéja,  Change Ma Moi Vie (en la cinta, Vincent encarnaba al cliente de un travestido que muestra, con plano fijo en su rostro, un polémico momento de excitación sexual). No fue algo agradable de escenificar. Y también Liria comprendió que era difícil para mí; por lo que mandó que todo el mundo saliera en el momento de rodar. Solamente quedó el equipo necesario en el set. Éramos únicamente siete u ocho personas; algo que me ayudó bastante. Me resultó difícil porque tenía que transmitir un instante realmente íntimo. Pero mi sentimiento sobre ese hecho no era de rechazo o vergüenza, porque es mi trabajo, es mi profesión. Leí la escena y decidí interpretarla. Solamente es cine, no es la vida real. Y, además, la gente del set estaban haciendo su labor: no eran voyeurs, no estaban allí para ver lo que te pasa cuando tienes un orgasmo. No obstante, es inevitable pensar que es algo demasiado privado cuando experimentas una clase semejante de éxtasis erótico.

"La cosa más rara que he tenido que escenificar fue un orgasmo, en la película Change Ma moi Vie, de Liria Bégéja"/ Photo Credits: Jesús Martín

"La cosa más rara que he tenido que escenificar fue un orgasmo, en la película Change Ma moi Vie, de Liria Bégéja"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          Debe ser difícil dejar la mente en blanco en una situación semejante…

–          Cuando te enfrentas a una escena así, tienes que pensar únicamente de forma técnica. Debes hacerlo y ya está. No es la vida real, es ficción. Vas a estar en un fotograma y debes hacerlo creíble. No tienes que experimentar un orgasmo verdadero. Únicamente tienes que transmitirlo de forma coherente y creíble en pantalla.

–          ¿Qué pensaste cuando leíste el argumento por primera vez?

–          Pensé que era un gran guión. Aunque es cierto que la película era complicada. Trataba de gente que escapa de Albania, y el resultado fue el de una cinta realmente buena. Estuvo producida por Costa Gavras y me encantó participar en ella. Me gustó mucho el trabajo de Liria; y mi personaje es muy interesante, aunque muy corto. Pero me encantó hacerlo. Si no me gusta el director ni el guion, no puedo dar mi visto bueno para meterme en un proyecto. Si me producen el necesario feeling, no lo pienso dos veces: lo hago.

"En general, el teatro es más interesante que el cine y la televisión"/ Photo Credits: Jesús Martín

"En general, el teatro es más interesante que el cine y la televisión"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          Has probado la triada audiovisual para un actor (cine, teatro y televisión). ¿Cuál de estos medios te ha dado -o proporciona- más satisfacciones?

–          (Pausa) El teatro, en general, es más interesante, según mi opinión… Siempre que tengas un buen personaje, claro; un papel largo que se pueda disfrutar en escena. Debes probar que posees algo que mostrar, y es muy interesante. Ya sean largas o cortas, tienes que interpretar de manera muy intensa; y eso me gusta. Además, te da la oportunidad de trabajar el personaje de otra manera. Te proporciona más tiempo y puedes proponer muchas más cosas que en el cine, por ejemplo.

–          Además, tienes la experiencia del directo y la necesidad de crecer con tu personaje sesión tras sesión…

–          Absolutamente. Eso es por lo que resulta mucho más interesante. También está el hecho de mantener la tensión por dos horas. En el cine solamente puedes trabajar intensamente unos doce minutos al día. Tienes muy poco tiempo para interpretar, el resto lo dedicas a otras cosas: a hablar con tus amigos o, como en Narnia, me dedicaba a ver la televisión en el tráiler; o bien estás enfrascado en tu ordenador o llamando por teléfono…, pero no estás trabajando. En el teatro, realmente interpretas durante seis horas sin excepción ni treguas.

–          Ya que estamos en materia, ¿qué es lo más reciente que has hecho?

–          Mi último trabajo ha sido en la serie policiaca Braquo (segunda temporada). Mi papel, como imaginarás, es el de un cabrón. Interpreté mi personaje enteramente en flamenco, ya que es un hombre de esa región. Se trata de un gánster, un traficante… En definitiva, es un auténtico hijo de puta, y no creo que regrese en la tercera temporada (es asesinado en el baño).

"En mi último rodaje para televisión, en Braquo, me asesinan en el baño"/ Photo Credits: Jesús Martín

"En mi último rodaje para televisión, en Braquo, me asesinan en el baño"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          ¿Y qué estás manejando para un futuro próximo?

–          Tenía un proyecto; pero, desafortunadamente, no lo voy a hacer al final. Me enteré hace unas tres semanas. Por lo tanto estoy muy triste, porque era un papel fantástico. Era la caracterización de un cabrón, de nuevo. Pero no comprendo muy bien por qué el director finalmente no me escogió… Se trataba de recrear la parte de Herman Göring (el lugarteniente de Hitler y jefe de la Lufwaffe), ¿sabes? Y en la obra éramos tres actores. No obstante, al final los responsables decidieron contratar a un alemán que hablase francés para interpretarlo, porque deseaban un verdadero acento germano.

–          Pero tú puedes expresarte en la lengua teutona sin problemas…

–          Sí. Yo soy capaz de imitar la manera de hablar de un alemán, y lo he hecho en algunas ocasiones. Pero deseaban nativos de ese país.

"Iba a hacer de Herman Göring, pero al final han cogido a otro"/ Photo Credits: Jesús Martín

"Iba a hacer de Herman Göring, pero al final han cogido a otro"/ Photo Credits: Jesús Martín

–          No obstante, uno de los mejores Göring encarnados en la pantalla fue el caracterizado por británico Brian Cox, en la miniserie Los juicios de Núremberg

–          Sí, es un gran intérprete y de hecho he visto su trabajo. Incluso preparé mi personaje viéndole. Aparte, era del mismo director que el de la miniserie de Napoleón (Yves Simoneau). Cox estuvo absolutamente brillante. Pero a él no le pidieron que extremara su acento alemán. (Vuelve a meditar sobre su oportunidad perdida con un deje de nostalgia)…Tenía mucho texto. No es justo, pero también puedo entenderlo.

En una imagen del filme "Un Barrage contre le Pacifique", película de Rithy Panh basada en un texto de Marguerite Duras, en la que Grass encarnó el papel del Padre Bart

En una imagen del filme "Un Barrage contre le Pacifique", película de Rithy Panh basada en un texto de Marguerite Duras, en la que Grass encarnó el papel del Padre Bart

Si el cine, el teatro y la televisión se nutrieran únicamente del talento, de esa extraña aleación química que hace que un actor entre en estado de trance sin apenas dejar constancia de su esfuerzo, solamente importando lo que un personaje puede transmitir -sin trampa ni cartón-: Vincent Grass (Bruselas, Bélgica, 1949) sería una de esas estrellas que acapararían portadas de revistas y reseñas en las secciones de espectáculos de los rotativos más destacados del planeta. Él es una muestra palpable de que la fisicidad interpretativa no tiene necesariamente que pasar por los salones de cirugía estética, ni que para desbordar la salvaje locura que conlleva la caracterización hasta los tuétanos se deba estar en permanente pose de excitación colectiva.

Durante sus años de estudios en la institución londinense Lamda interpretó obras como "The Plain Dealer", de Writcherley

Durante sus años de estudios en la institución londinense Lamda interpretó obras como "The Plain Dealer", de Writcherley

El arte que acredita este compatriota del genial hombre orquesta de la escena Frederik Varmelle -así como del dramaturgo Albrecht Rodenbach y de la musa hollywoodiense Audrey Hepburn– es de los que dejan el buen sabor de boca de las experiencias enteramente bañadas en la más absoluta credibilidad, siempre tocado con la varita casi mágica de la normalidad (palabra de anhelada connotación que todo aspirante a ponerse ante una cámara, o delante de un patio de butacas, ansía concitar). Y lo mejor de todo es que Grass ha cosechado este vino de sabias maneras -a lo largo de su fogueada carrera- con papeles muchas veces de apenas unas líneas, secundarios de sudada humanidad o bestial apariencia, que dan fe de la calidad atesorada por este “nice guy” de aspecto semejante -en sus fisuras cutáneas- a algunos de los genios de la industria audiovisual con acento francés y nostálgica ciudadanía, como los inmortales Michel Serrault y Jean Gabin.

A Vincent le van los personajes al límite, violentos y viscerales, como el de Pete de "Dernière Station avant le désert", según el libreto de Lanie Robertson

A Vincent le van los personajes al límite, violentos y viscerales, como el de Pete de "Dernière Station avant le désert", según el libreto de Lanie Robertson

Nacido en un país de escasa tradición cinematográfica, y contados alardes internacionales desde el punto de vista escénico (salvo algunas excepciones, como lo muestra el trabajo de Chantal Akerman, Agnès Varda, los hermanos Dardenne o André Delvaux), Vincent –quien en 1992 colaboró con Jean-Pierre y Luc Dardenne en el filme Je Pense à Vous– fue un niño educado para continuar la tradición familiar de naturaleza musical. Pero, sus sueños escapaban a los pentagramas y a las danzas clásicas -en las que sus hermanas despuntaron cual estrellas del ballet de altura-. Era la época de los cincuenta y comienzos de los sesenta, y Grass fue consciente desde muy temprana edad de que lo suyo era la actuación. Por lo tanto, a esa diosa de mil rostros y millones de almas dedicó sus esfuerzos profesionales.

A principios de los sesenta tocaba la guitarra en la banda Crash (en el centro), que hacía versiones de grupos como The Beatles

A principios de los setenta tocaba la guitarra en la banda Crash (en el centro), que hacía versiones de grupos como The Beatles

Entre cartones de nouvelle vague y rebeldía de mayo del 68, el belga veinteañero tomó la decisión de salir de su patria y dejarse amoldar por unos aires más cosmopolitas; ante lo cual fundó –junto a dos compañeros- una banda de rock que respondía al nombre de Crash. Guitarrero en esencia, el Grass moderno y de las patillas alargadas se empapó de letras en inglés, y de canciones al estilo de sus adorados The Beatles. La banda no tuvo muchas primaveras de existencia ni actuaciones en monumentales estadios de fútbol, pero su periplo sirvió para que el joven actor en ciernes manejara con mayor soltura el idioma de Oscar Wilde y George Bernard Shaw; lo que le animó a probar suerte en la escuela londinense Lamda (London Academy of Music and Dramatic Art). Allí, Vincent despuntó en los montajes estudiantiles de El rey Lear, de Shakespare; Woyzeck, de Büchner; o Los persas, de Esquilo. En todos ellos, el flamenco exhibió una capacidad de empatía con cada uno de sus roles de ficción que sorprendió a los asistentes a las funciones; unas revelaciones escénicas en las que había bastante de sus lecciones recibidas tras su paso por los escenarios belgas, en obras como Misterio bufo, de Darío Fo; o El castillo, de Franz Kafka.

Una de sus primeras apariciones en el cine francés fue en "La Provinciale", de Claude Goretta, con Nathalie Baye

Una de sus primeras apariciones en el cine francés fue en "La Provinciale", de Claude Goretta, con Nathalie Baye

De esta manera, después de recoger el diploma en la prestigiosa institución de la urbe del Támesis y volar de nuevo a su tierra; algo cambió en el interior de Vincent Grass, y ya no cabía la posibilidad de dar marcha atrás: el gusanillo de la interpretación había anidado en sus huesos y en su ánima, y nunca más iba a desprenderse de ellos.

Hizo de Guillaume Apollinaire en el musical "Et nos Amours..."

Hizo de Guillaume Apollinaire en el musical "Et nos Amours..."

Asentado provisionalmente en el suelo sobre el que se levantan los pilares de la nueva Europa, el titulado profesional de la actuación se dio cuenta de que no podía permanecer por mucho tiempo en una cuna demasiado deficitaria en cuestiones artísticas (teatrales, televisivas y cinematográficas, que no pictóricas, ni arquitectónicas, ni literarias, ni escultóricas).

Vincent brilló con su parte de Charley en "La muerte de un vajante", de Arthur Miller, que escenificó con Victor Lanoux (sentado a la izquierda)

Vincent brilló con su parte de Charley en "La muerte de un vajante", de Arthur Miller, que escenificó con Victor Lanoux (sentado a la izquierda)

La facilidad en el natural de Bruselas para coleccionar idiomas fue -en sus intenciones creativas- como una llave de apertura a ajenas culturas (dominaba el francés, el inglés, el holandés y se defendía en alemán). Pero el Viejo Continente pre-tratado de Schengen hacía difícil que alguien no británico pudiera trabajar con garantías en Inglaterra. Por este motivo, entre las salidas posibles que barajó, la de Francia se le antojó como el destino más acertado; sobre todo para alguien que anhelaba ganarse los garbanzos con la declamación de textos ante públicos diversos.

La facilidad para comunicarse en inglés ha permitido a Grass trabajar en series británicas como "Hornblower", donde encarnó al capitán Forget

La facilidad para comunicarse en inglés ha permitido a Grass trabajar en series británicas como "Hornblower", donde encarnó al capitán Forget

1975 fue el año en el que el otrora pupilo de Maurice Béjart recaló en París, con muchas metas que cumplir y contados padrinos que le fiaran audiciones sustanciosas. La city del Sena era un lugar plagado de oportunidades; aunque, para los que no se llamaban Alain Delon, Jean-Paul Belmondo o Jean-Louis Trintignant, era bastante complicado hallar algún árbol con merecidas longanizas colgando de sus ramas. Y Grass siempre fue consciente de ello. A tal efecto, comenzó a moverse por todos los terrenos de la actuación; sin importarle lo más mínimo si se trataba de papeles en películas, montajes teatrales, cortometrajes o series de televisión. Precisamente, la pequeña pantalla y los escenarios de cartón piedra contribuyeron a forjar el currículum de Vincent. Eso y colaboraciones episódicas en filmes del tipo de Le conscrit (Roland Verhavert, 1975) o el célebre largo bélico De Dunkerque a la victoria (Umberto Lenzi, 1979).

Aquí, como el arzobispo de París, en el filme "Le Roi Danse", de Gérard Corbiau

Aquí, como el arzobispo de París, en el filme "Le Roi Danse", de Gérard Corbiau

Los ochenta convirtieron al belga en un habitual de las pantallas de televisores y salas de proyección.  Seriales del pelaje de la producción británica Crossings (como Schmidt) o Las aventuras de Guillermo Tell (en la piel de Bailli) se multiplicaban en su historial, mezclados con cintas de mediática importancia como Mamá Drácula (Boris Szulzinger, 1980), Enigma (Jeannot Szwarc, 1983) o El complot (Agnieszka Holland, 1988). Junto a estos contratos, el ex componente de Crash comenzó una carrera en el doblaje que le llevaría -en décadas posteriores- a ser la voz en el idioma de Molière de Hugo Weaving, en Matrix, y de John-Rys Davies, en El señor de los anillos, entre otros hitos.

Su espíritu aventurero le llevó a particpar en proyectos incluso de factura canadiense, como la serie de televisión "Race for the Bomb". Es el que está sentado detrás más cercano al objetivo de la cámara

Su espíritu aventurero le llevó a particpar en proyectos incluso de factura canadiense, como la serie de televisión "Race for the Bomb". Es el que está sentado detrás más cercano al objetivo de la cámara

Los noventa transcurrieron por una senda similar a la ochentera, con Grass desgranando su talento para la caracterización en cintas del tipo de Pétain (Jean Marboeuf, 1993), Merci La Vie (Bertrand Blier, 1991) o Mi vida en rosa (Alain Berliner, 1997). Sin embargo; algo pareció moverse en la conciencia del buen gusto de los productores, con respecto a las dotes de Vincent con la llegada del nuevo milenio.

Su caracterización en el cuerpo del doctor Cornelius, en la superproducción de "Las Crónicas de Narnia: El príncipe Caspian", le supuso interpretar su primer papel en un blockbuster

Su caracterización en el cuerpo del doctor Cornelius, en la superproducción de "Las Crónicas de Narnia: El príncipe Caspian", le supuso interpretar su primer papel en un blockbuster

En la década de 2000, el actor ya se había convertido en una de las voces más celebres de la tierra de La Marsellesa, con trabajos tan recordados de doblaje como el de la serie norteamericana Fraggel Rock. No obstante, a él lo que más le continuaba atrayendo era actuar; mostrando su físico, con sus virtudes y miembros corporales puestos al servicio de una historia; de un personaje, con sus soledades y sus experiencias, con sus fracturas y debilidades… Sin tirar nunca la toalla, Vincent aceptó, por ejemplo, con los ojos cerrados cuando Roland Joffé requirió su presencia para Vatel (encarnó al padre de Martin en 2000) o en el instante en que el polémico Peter Greenaway le dio el visto bueno para hacer del progenitor de Isabella Rossellini, en Las maletas de Tulse Luper. Episodio 2 (2003). No obstante, la brevedad de estos roles causó algo de desilusión en las aspiraciones de reconocimiento del belga capitalino. Aunque el séptimo arte no iba ser tan injusto con este hombre portentoso en el terreno de la caracterización, como para negarle la mínima oportunidad. Y semejante alternativa le vino en forma de blockbuster hollywoodiense, con el papel del simpático y comprensivo doctor Cornelius, en Las crónicas de Narnia (Andrew Adamson, 2008). Grass bordó su parte, aunque le supo a poco después de que los focos de la promoción apagaron sus destellos.

El doctor Cornelius de "Las crónicas de Narnia" es uno de los pocos tipos "buenos" que jalonan su extenso currículum

El doctor Cornelius de "Las crónicas de Narnia" es uno de los pocos tipos "buenos" que jalonan su extenso currículum

Sin embargo, anteriormente a El príncipe Caspian, la pantalla grande ya le había regalado una pequeña golosina que llevarse a los labios. Fue en una colaboración limitada por el segundero, pero no exenta de una hondura de la que carecen muchas creaciones destinadas a los protagonistas. En concreto, Vincent Grass lució su aparente facilidad para meterse en la faz más oscura de un ser humano en la película Change Moi Ma Vie (Liria Bégéja, 2001); y los resultados fueron espeluznantes.

Sin embargo, Vincent se siente más cómodo interpretando a "real bastards", como el Pete de "Dernière Station avant le désert"

Sin embargo, Vincent se siente más cómodo interpretando a "real bastards", como el Pete de "Dernière Station avant le désert"

En un plano similar a su papel en la obra de Bégéja puede situarse uno de los más completos ejercicios de virtuosismo escénico que se le ha permitido ejercer al instructor de Caspian sobre un escenario. Arropado con un simple mono vaquero y unos calzones largos de color rojo, el intérprete belga volcó vitriolo con su encarnación del salvaje Pete, en la obra Dernière Station Avant Le Désert, de la dramaturga norteamericana Lannie Robertson (según la adaptación de Gilles Segal y la dirección de Georges Werler). Él y sus compañeros de reparto arrancaron la admiración del público congregado en el parisino Théâtre Cachan, del 12 al 16 de enero de 2010. Un experimento sobre las tablas que permitió al compatriota de Tintín convencer a los responsables de la famosa serie Braquo, para que le incorporaran en la piel de un sádico mafioso de origen flamenco, que hacía numerosas fechorías en la segunda temporada (de próximo estreno en Francia, en Canal+).

Actor de incuestionable y eficaz método, Grass es un todoterreno cuando se introduce en la psique de su rol

Actor de incuestionable y eficaz método, Grass es un todoterreno cuando se introduce en la psique de un rol

Décadas quemadas, lustro a lustro, han contemplado a Vincent Grass dándolo todo para poder subsistir haciendo lo que más le gusta: dotar de vida, voz, maneras y comportamiento a los más variados individuos, que surgen de los cerebros en ebullición de guionistas y dramaturgos. Tantos años peleando en la retaguardia le han hecho acreedor de esperanzar un futuro de escenarios y disfraces de camerinos; porque él nunca pugnó por plasmar una estrella en el Hall of Fame, sino simplemente por ser valorado en lo suyo, en la justa medida, sin las redes de los esteticistas del universo del espectáculo vendiendo paja y humo… siempre calzando el equipaje de personajes al límite, esforzados, profundos y desbordantes.

Los amplios conocimientos y recursos del actor belga cuando se sube a un escenario o se pone delante de una cámara reclaman papeles en los que pueda dar rienda suelta a su faz más emocional

Los amplios conocimientos y recursos del actor belga, cuando se sube a un escenario o se pone delante de una cámara, reclaman papeles en los que pueda dar rienda suelta a su faz más emocional

John Houseman protagonizó 58 episodios durante cuatro temporadas

John Houseman protagonizó los 58 episodios de las cuatro temporadas

En la Ivy League School –institución dedicada al Derecho- de Estados Unidos, el propósito final era el de hacer que los matriculados salieran pensando como abogados. Por lo menos, eso proclamaba en cada uno de los capítulos de este educativo serial el prestigioso profesor de mercantil y contratos Charles W. Kingsfield, Jr. Y lo hacía ante un aula normalmente llena de alumnos, que le temían y admiraban a partes iguales.

La serie se basaba en un filme de 1973 sobre las clases de un severo profesor de Derecho Mercantil

La serie se basaba en un filme de 1973, sobre las clases de un severo profesor de Derecho Mercantil

Inicialmente emitida por la CBS Television y posteriormente en Showtime, Paper Chase se mantuvo en antena de 1978 a 1986, cincuenta y ocho horas en total en las que el genial John Houseman (Bucarest, Rumanía, 1902- Malibú, California, EE. UU, 1986) fichó físicamente y trajeado semana tras semana, sin dejarse un solo día de asueto. El reputado productor del grupo formado con Orson Welles en torno al Mercury Theatre, y cerebro gestor de hitos del séptimo arte como Julio César y Ciudadano Kane, enfundó su planta de más de un metro ochenta -como si metiera su nervuda mano dentro de un guante- en la personalidad excesivamente estricta de Mr. Kingsfield; tanto que el personaje acabó transformándose en una especie de alter ego del nacido bajo el nombre de Jacques Haussmann.

Houseman sustituyó a James Mason en la película de 1973, y por su interpretación ganó un Oscar en 1974

Houseman sustituyó a James Mason en la película de 1973, y por su interpretación ganó un Oscar en 1974

Sin embargo, Vida de estudiante no empezó ni siquiera como un proyecto televisivo tal cual. Basada en el homónimo libro original de John Jay Osborn Jr., la serie fue concebida como película destinada a ser proyectada en una sala oscura. Corría el año 1973, y por entonces Houseman era una consagrada celebridad en los campos de la dirección escénica y la producción; aunque todavía no había podido mostrar sus dotes interpretativas, salvo en un par de ocasiones algo erráticas (un corto de 1938 y poco más). Por esa decena repleta de camisas floreadas y pantalones campanudos, el realizador encargado del filme titulado Paper Chase, James Bridges, había estado en conversaciones con James Mason para el papel de Kingsfield. No obstante, el actor británico no estaba precisamente emocionado con la obra; y su viaje inesperado a España confirmó la escasez de entusiasmo que albergaba en su espíritu al respecto. Así, sin protagonista, Bridges no se lo podía creer cuando el grandioso John Houseman (mentor de jóvenes talentos como Christopher Reeves y Robin Williams) aceptó hacer una prueba para el rol. Y, sentado frente al objetivo de la cámara, John lo clavó. Él era el mejor Charles W. que los responsables de la cinta podrían haber contratado, y lo sabían.

La acción reproducía también los problemas de los alumnos, personificados en James T. Hart y sus amigos

La acción reproducía también los problemas de los alumnos, personificados en James T. Hart y sus amigos

No hay que decir que la actuación de debut del “novato” de setenta y una primaveras -bautizado en la tierra del Conde Dracula– fue todo un acontecimiento. Una celebración de comienzo en la senda profesional que el rumano completó con tal gracia y donaire que le valieron un Oscar de la Academia en 1974, al Mejor Actor Secundario.

James Stephens (en el centro) reemplazó al Timothy Bottoms de la película de cine para la pequeña pantalla

James Stephens (en el centro) reemplazó al Timothy Bottoms de la película de cine para la pequeña pantalla

La fama cosechada por la movie, que narraba los enfrentamientos entre un anciano e inteligente maestro universitario y un avispado pupilo llamado James T. Hart (encarnado en el largometraje por Timothy Bottoms), llamó la atención de los ejecutivos de CBS, quienes vieron muchas posibilidades para convertirla en un intenso serial. De esta manera fue alumbrada la existencia catódica de Vida de estudiante.

Kingsfield no era de los que solía transmitir sus emociones de manera explícita

Kingsfield no era de los que solía transmitir sus emociones de manera explícita

El verdadero visto bueno para que se empezaran a buscar las localizaciones tuvo lugar en 1978, cuando el máximo aliciente de la obra en pantalla grande -la inconmensurable presencia de Houseman- fue asegurada para su adaptación a las seiscientas veinticinco líneas. Aunque el resto del cuadro artístico fue otra historia. Timothy Bottoms a finales de los setenta era una estrella que brillaba en el mundo audiovisual con inusitada fuerza, a través de títulos como Traficantes de dinero y Johnny cogió su fusil; por lo que era comprensible que no quisiera repetir papel. Mientras que la chica de la creación de Bridges, la esbelta Lindsay Wagner, ya poseía su propia franquicia con La mujer biónica. Así que los responsables se habían quedado sin oyentes para las charletas del regañón Kingsfield.

Quince años duró la aventura interpretativa del productor de "Julio César", tiempo en el que se prodigó en todos los géneros

Quince años duró la aventura interpretativa del productor de "Julio César", tiempo en el que se prodigó en todos los géneros

Después de un casting más o menos efectivo, el por entonces aún desconocido James Stephens (Mt. Kisco, Nueva York, 1951) se hizo con la parte del brillante James T. Hart; y no se desmontó del despistado y cerebral muchacho hasta la clausura de Paper Chase. A su lado, la trama seriada se animó con un grupo de colegas entre los que destacaban el pijo Franklin Ford III (Tom Fitzsimmons), el simpático y algo desastre Willis Bell (James Keane) y la solidaria con estética hippy Elizabeth Logan (Francine Tacker).

En "El detective barato", Houseman dio vida a un tipo en el extremo opuesto de Kingsfield

En "El detective barato", Houseman dio vida a un tipo en el extremo opuesto de Kingsfield

Al final, el fallecimiento del aparentemente incombustible John Houseman provocó la desaparición de un producto de esos que, sin alcanzar las cifras millonarias de otras coetáneas de la pequeña pantalla, era de los que enganchaba por la calidad del sobresaliente elenco dramático. Además, pocos de los que hayan escuchado su tema central podrán olvidar los pegadizos sones de la cancioncilla (está en youtube y es agradablemente nostálgica).

"Paper Chase" se adelantó a otras series sobre escuelas, como "Fama"

"Paper Chase" se adelantó a otras series sobre escuelas, como "Fama"

El autor de "The Seafarer" monta en el Lyttelton Theatre "The Veil"

El autor de "The Seafarer" monta en el Lyttelton Theatre "The Veil"

Irlanda es una tierra de historias extrañas, cuyas rendijas narrativas están llenas de huecos a través de los que se cuela el viento gélido del norte. El verdor de los paisajes por los que liberó su rabia James Joyce no suele ser sinónimo de orden y mesura en ese ecosistema, sino de desesperación y angustia; vicios sensibles de las ánimas torturadas por las tradiciones celtas. De ese tintero de emociones desatadas -incluso sobrenaturales- es del que se nutre la pluma del dramaturgo y director Conor McPherson (Dublín, 1971), un cuenco de negrura amarga que pigmenta sus diálogos con los colores de la deformación humana.

El veterano Jim Norton encabeza el elenco artístico

El veterano Jim Norton encabeza el elenco artístico

Después de su debut glorioso en el National Theatre con la existencialista y esperanzadora The Seafarer (que fue representada en el Cottesloe londinense), el capitalino de la isla antiguamente perteneciente al Reino Unido regresa al templo artístico de la urbe del Támesis con la especial y profunda adaptación de un texto original herido de ternura y comprensión historica, titulado The Veil.

McPherson está teniendo una carrera meteórica en cuanto a reconocimientos

McPherson está teniendo una carrera meteórica en cuanto a reconocimientos

Del 27 de septiembre al próximo 11 de diciembre, la sala del Lyttelton Theatre acogerá cada tarde la obra del joven creador, ganador de un Premio Tony y un Laurence Olivier Award. Y lo hará con un reparto de viejos conocidos, en el que destaca la presencia del solicitado por McPherson Jim Norton. El veterano actor de expresivo rostro y semblanza sufriente, al que se ha podido ver en películas como Harry Potter y la cámara secreta, es el encargado de dar vida en el escenario al misterioso reverendo Berkeley. Precisamente, este religioso en desgracia es el que desencadena la trama de The Veil, cuando recala en la propiedad inglesa de Mount Prospect House, en compañía de la joven psíquica Hannah Lambroke (que encarnará con fuerza y convicción Emily Taaffe, más conocida tras su participación en el serial Los Borgia).

Aunque el dramaturgo es más famoso por su paroducción en los escenarios, también ha dirigido la película "The Eclipse"

Aunque el dramaturgo es más famoso por su producción en los escenarios, también ha dirigido la película "The Eclipse"

Rae Smith es la persona designada para dotar de atmósfera el increíble relato surgido de la mente del responsable -entre otras gestas- del premiado e interesante filme The Eclipse. La prestigiosa diseñadora ha logrado transformar las tablas del auditorio del Lyttelton en un inmueble de 1822, en el que las presencias fantasmales y los secretos de las almas en pena sustituyen a las paredes, y por el que los personajes deambulan como si estuvieran abocados -desde el alzamiento del telón- a entenderse directamente con la muerte.

Las obras del dublinés se caracterizan por presentar personajes al límite de sus fuerzas

Las obras del dublinés se caracterizan por presentar personajes al límite de sus fuerzas

Con The Veil, Conor McPherson se reafirma como uno de los líderes de la nueva hornada de la dramaturgia anglosajona; encuadrado en una generación de prosistas empeñada en regresar a las obras en las que los géneros revierten en el comportamiento individualizado, normalmente mediatizado por tipos necesitados de exhibir su desnudez vivencial sin máscaras ni adornos. Así sucede -por ejemplo- en la creación más famosa en el circuito escénico del dublinés, la mencionada The Seafarer. En la celebrada dramatización, el argumento versaba sobre dos individuos víctimas de la depresión del entorno: un suburbio al norte de Dublín. De la pareja de hermanos, uno de ellos está enfermo de alcoholismo (Jim Norton realizó una de las mejores caracterizaciones de su extenso currículum en la piel de Sharkey); y el otro padece ceguera. Sin embargo, pese a sus problemas, este par de seres dolientes intenta combatir los elementos del exterior, para sobrevivir sin apenas ayudas salvadoras. Tal fue la capacidad trágica del libreto, que Broadway aceptó programarlo en su elitista cartelera, con David Morse y Ciarán Hinds sustituyendo a Norton y a Karl Johnson.

Con solamente cuarenta años, el autor ha conseguido premios tan llamativos como el Tony

Con solamente cuarenta años, el autor ha conseguido premios tan llamativos como el Tony

Pero sería injusto si se limitara el triunfo de la producción de este escritor teatral de cuarenta años de edad a un solo título, ya que desde sus comienzos en el mundillo despuntó por la contundencia y veracidad descarnada de sus diálogos. The Weir (que se alzó con el Laurence Olivier Award en 1999), Port Authority (2001, en el Gate Theatre), la espléndida Shining City (2004, en el Royal Court) o la adaptación de Los pájaros (original argumento de Daphne Du Marier que el irlandés llevó a cabo en el Gate Theatre de su cuidad natal, con una visión mucho más cercana a la de la autora que a la que mostró Alfred Hitchcock en la homónima película) son simples ejemplos de la grandeza creativa de este hombre pelirrojo que también ha probado suerte con el cine (y no se le ha dado nada mal), con largometrajes de evidente genio dramático como The Actors y The Eclipse.

"The Weir" fue uno de sus primeros textos

"The Weir" fue uno de sus primeros textos

Más información, entradas y horarios en http://www.nationaltheatre.org.uk

La banda estadounidense presentó el pasado 20 de septiembre su octavo álbum de estudio

La banda estadounidense presentó el pasado 20 de septiembre su octavo álbum de estudio

El country es un género de extremos. Su arco sinfónico puede adaptarse tanto al salvajismo far west -teñido de blues añejo- de Tom Waits como a los dulces tonos de Dolly Parton y Kenny Rogers. En medio de una variedad tonadillera de semejante índole, el quinteto de Minneapolis surgido a mediados de la fiebre ochentera apadrinada por Twin Cities –y al socaire de los versátiles y añorados Uncle Tupelo y The Honeydogs– se sitúa en un justo punto medio; casi como un partido político mayoritario destinado a contentar a las masas escasamente coincidentes, con un ideario de eclecticismo vigoroso incapaz de herir las sensibilidades de los posibles votantes.

Desde 1995, Mark Olson y Gary Louris no grababan juntos

Desde 1995, Mark Olson y Gary Louris no grababan juntos

El octavo álbum de estudio de estos amantes de las aves de cetrería, titulado Mockingbird Time (ensamblado en los Terrarium Studios), cumple con creces las expectativas de los fans de cualquier bandera y bautismo musical. Puesto a la venta ayer mismo, el Cd –o vinilo, según los gustos del personal- consta de doce cortes en los que se nota el regreso al recordado pretérito de 1995, cuando los dos cerebros creativos de la banda –el eléctrico Gary Louris y el más acústico Mark Olson– se separaron por culpa de rencillas sentimentales y egos de revival a lo John Lennon y Paul McCartney. Pero durante una actuación en septiembre de 2008, en el Azkena Rock Festival de Vitoria, la pareja fundadora se volvió a encontrar y, a partir de ese momento, ambos luchadores decidieron reflotar la filosofía y el sonido más identificativo de The Jayhawks.

El grupo comenzó su andadura en 1985 a la sombra de Twin Cities

El grupo comenzó su andadura en 1985 a la sombra de Twin Cities

La docena de songs que compone este disco del grupo, nominado por muchos como el mejor en el universo algo melifluo de los pentagramas de último cuño made in USA, revierten la pasión con la calma de un pasado de caminos polvorientos, guitarras lamiendo el deprimido ecosistema de sus autores y amores con billete de ida, como los protagonistas de cierta canción de Joan Manuel Serrat. Tal caldo de tristeza circundante se acompasa con la voz cálida y setentera de Olson; mucho mejor vocalista que el líder de sus colegas de género Wilco, aunque demasiado acomodado en el mainstream con sello de tibio sentido fundacional (en esta ocasión, Gary Louris ejerce de productor para la firma Rounder/ UMGD).

El nuevo trabajo de The Jayhawks está producido por Gary Louris

El nuevo trabajo de The Jayhawks está producido por Gary Louris

Desde el primer single del esperado trabajo, el aconsejable para una tarde lluviosa She Walks In So Many Ways (lema que bien podría tratarse de una declaración de intenciones de los cinco muchachos), hasta el Hey Mr. Man, que cierra el Cd: el nexo formativo de Mockingbird Time es la cadencia de letras milimétricamente existencialistas; pero alejadas de la rebeldía, de estribillos rítmicos en los que los vaivenes del corazón copan la práctica totalidad de las rimas entonadas.

"Mockingbird Time" integra 12 tracks, aunque en iTunes hay posibilidad de escuchar uno más

"Mockingbird Time" integra 12 tracks, aunque en iTunes hay posibilidad de escuchar uno más

Mucho se jugaban The Jayhawks en este octava obra de su discografía, bastante más compacta que la de muchos trovadores de los que transitan por los locos senderos del rock and roll. Para empezar, la unión oficial entre Louris y Olson, junto a los otros tres miembros (Marc Perlman, Karen Grotberg y O’Reagan), hacía anhelar gestas alcanzadas con míticos prodcutos de laboratorio como Hollywood Town Hall o Tomorrow The Green Grass. Aparte, los seguidores también estaban al acecho por ver si el giro iniciado con Rainy Day Music (2005) -en el que se deleitaban en la búsqueda de sus raíces de esos tiempos de gloria en los que editaron su opera prima, el destacable The Jayhawks grabado en 1986 bajo el paraguas financiero de Bunkhouse Records- no era un mero fuego de artificio o déjà vu publicitado por parte de la agrupación.

"She Walks in So Many Ways" es el título del primer single

"She Walks in So Many Ways" es el título del primer single

Veinticinco temporadas después, en las que ha habido demasiadas deserciones e incorporaciones además de aclamados conciertos, la formación ha vivido experiencias que, como la música country a la que rinden constante tributo, repasan los más diversos estados por los que puede caminar un grupo con ansias de permanecer en el universo sinfónico (en su arcón curricular hay desde pop casi teen a encendida psicodelia sesentera). Aunque lo que no se les puede negar a estos artistas es que siempre guardaron una coherencia en sus tendencias y gustos; y eso a pesar de que Olson y sus chicos han pasado de los estudios indies de resonancias legendarias (como Twin Tone y el mencionado Bunkhouse Records) a multinacionales de fórmula exitosa (como Def American y American Recordings). Un sinfín de aventuras profesionales que ha compuesto la melodía con la que han sobrevivido estos antiguos muchachos de Minneapolis, ahora nombres reconocidos y con caché millonario en el cosmos de la música del siglo XXI.

El octavo Cd de los estadounidenses fue llevado a cabo bajo el sello Rounder/ UMGD

El octavo Cd de los estadounidenses fue llevado a cabo bajo el sello Rounder/ UMGD

Los que adquieran Mockingbird Time se pueden congraciar con la esencia casi pretérita de las tonadas de Jayhawks, un Cd que, aparte de su edición en vinilo, consta de una versión deluxe en la que se incluyen un más que notable DVD sobre la gestación del álbum y una camiseta con el logo de la banda. Junto a estos agasajos de naturaleza mercantilista, todos los que compren el producto vía iTunes gozarán de un bonus track titulado Will I Be Married. Tal vez, esta pregunta se convierta afirmativamente en una petición de mano oficial, y Olson y Louris tengan un matrimonio roquero que dure mucho tiempo aún. Forever and Ever!

Muchos consideran a los de Minneapolis una de las mejores formaciones en la actualidad del panorama en USA

Algunos consideran a los de Minneapolis una de las mejores formaciones en la actualidad del panorama en USA

Más información, venta de discos y noticias en http://www.jayhawksofficial.com

"Grace Jones in a maternity dress", designed by Jean-Paul Goude and Antonio Lopez, 1979 © Jean-Paul Goude

"Grace Jones in a maternity dress", designed by Jean-Paul Goude and Antonio Lopez, 1979 © Jean-Paul Goude

Entre 1970 y 1990 el mundo estaba casi literalmente en llamas. El academicismo intelectual de movimientos más tradicionalistas dejó paso a la anarquía, a la eliminación de barreras conceptuales entre las distintas variantes plásticas, a la composición de barricadas emocionales en las que los bastiones de lo absurdo y la resistencia de índole consumista tomaron las riendas del poder, normalmente mediado por la moda más alternativa y excéntrica. Eran tiempos de punk metalero y latas de Coca-Cola protagonizando lienzos; de peinados enlacados y euforia sinfónica de sonidos experimentales y electrónicos. En definitiva, era vida a ritmo de pinceladas, fogonazos, celuloides malditos y serigrafías destronando a los cuadros en gran formato en las salas de subastas y galerías.

Hans Hollein, "Façade from Strada Novissima, The Presence of the Past", 1980. Biennale of Architecture, Venice

Hans Hollein, "Façade from Strada Novissima, The Presence of the Past", 1980. Biennale of Architecture, Venice

A esos años de locura y pasión, ritmo y violencia creativa, es a los que rinde tributo y memoria el prestigioso Victoria & Albert Museum de Londres; en una muestra titulada Postmodernism: Style and Subversion, que copará la actualidad expositiva del centro de la urbe del Támesis desde el 24 de septiembre hasta el próximo 15 de enero de 2012.

Una pieza de simbolismo evidente es como el eje central o la ansiada piedra roseta de una exhibición que se gesta en función de la diversidad y la concepción multicultural. Esa puerta abierta hacia el camino de la insumisión colectiva, que supuso el Arte a partir de 1970, está representada por la impresionante fachada creada por Hans Hollein para la Bienal de Venecia de 1980, y cuyo título es el de La Strada Novissima. La recreación a escala de tan prestigiosa construcción se puede observar en el laberinto sensible planteado por el V&A, y en ella queda reflejada la ruptura iconográfica en la que estuvieron inmersos maestros tan reconocidos internacionalmente como los valorados Francis Bacon y Andy Warhol.

Ron Arad, "Concrete Stereo", 1983. Stereo system set in concrete

Ron Arad, "Concrete Stereo", 1983. Stereo system set in concrete

De 1970 a 1990, la música se fundió con lo cinematográfico, la pintura hizo un pacto demoniaco con las grandes superficies del consumismo, y la asunción de las posturas libertarias acampó sin sonrojo por el backstage de pasarelas vip y famoseo de postín. Publicaciones tan señeras como la excelente y ecléctica Domus (toda una declaración de intenciones desde el punto de vista del diseño editorial) daban las normas escritas a fuego para convertirse en alguien dentro del postmodernismo, corriente que se llegó a definir como una especie de acción incontrolable de ruptura de los espejos del pasado.

Martine Bedin (for Memphis), "Super lamp prototype", 1981. Painted metal with lighting components

Martine Bedin (for Memphis), "Super lamp prototype", 1981. Painted metal with lighting components

Fragmentación frente a unión, desorden y caos contra uniformidad, y resistencia a la autoridad añeja a base complejidad y contradicción; estas eran las coordenadas de un manifiesto figurado que asumieron para sí gente tan distinta como el cineasta Ridley Scott (la película Blade Runner es uno de los iconos para la generación que marcó la pauta en esos tiempos de tachuelas y sedas saturadas de cromatismo), la musa multiusos Grace Jones o los irrepetibles New Order.

i-D, no 28. The Art Issue, August 1985. Styled by William Faulkner, design by Terry Jones, photograph by Nick Knight, featuring Lizzy Tear

i-D, no 28. The Art Issue, August 1985. Styled by William Faulkner, design by Terry Jones, photograph by Nick Knight, featuring Lizzy Tear

La simplicidad fue desterrada del diccionario postmodernista, en su intención por abrir las ventanas hacia un nuevo mundo inexplorado, en el que la ciencia y la tecnología entraban a formar parte -en simbiosis indisociable- del humanismo ideológico; un universo fibroso donde la pluralidad de ideas se conjugaba con la divinización del consumismo y de la necesidad de brillar en el mundo durante al menos en un lapso calculado de “15 minutos” en el arco existencial de cada hombre, mujer y niño.

Andy Warhol, "Dollar Sign", 1981. Synthetic polymer paints and silk-screen inks on canvas. Private collection. Photograph Christie’s Images 2011 © The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts

Andy Warhol, "Dollar Sign", 1981. Synthetic polymer paints and silk-screen inks on canvas. Private collection. Photograph Christie’s Images 2011 © The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts

Recordar esos veinte años de acción trepidante en todos los órdenes es como darse un paseo por lo más florido del Free Cinema y estrechar la mano de Tony Richardson, asistir en primera fila a la orquestación underground del camp, consignar los inicios de la etiqueta indie, abanderar la vanagloria de los excesos voluntarios en cualquier temática, bautizar con botellas de cava el nacimiento de lo trash, y caminar con soltura por el oxidado filo del apocalipsis urbano; siempre con cuidado de no hundirse demasiado en el infierno de los fashion zombies.

Al final, los que vivieron esa época en la piel de la bohemia artística suelen comentar que les venció su propio éxito. En definitiva, debe ser lo mismo perecer por el silencio y el olvido, que por las alabanzas continuas y la persecución infatigable de la eternidad. Sin embargo, lo que el polvo temporal no ha podido impedir es que, por unos meses, los postmodernistas presuman como antaño de ser las estrellas mediáticas más inalcanzables; y encima en una ciudad tan cosmopolita como Londres. Es como si la naturaleza de sus preceptos formativos cobrara significado nuevamente en este siglo XXI.

'Untitled (Joe)', charcoal and pencil on paper by Robert Longo, from the 'Men in the City' series, 1981

'Untitled (Joe)', charcoal and pencil on paper by Robert Longo, from the 'Men in the City' series, 1981

Más información, entradas y horarios en http://www.vam.ac.uk

Los "geminoides", esculpidos por Hiroshi Ishiguro y fotografiados por José Aragón, representan la imagen de la 44 edición

Los "geminoides", esculpidos por Hiroshi Ishiguro y fotografiados por José Aragón, representan la imagen de la 44 edición

El aspecto de villa mediterránea, hecha para tomar el sol y solazarse en esa necesidad humana que se identifica con la palabra relax, se adorna –como cada año a la altura otoñal- con una paleta de tintes macabros y espectrales gracias al cine. El festival de género fantástico y de terror más señero del territorio español celebra su cuarenta y cuatro edición -desde el próximo 6 de octubre al 16 del mismo mes-; volcándose en un programa cuyo director –Ángel Sala– y equipo organizador esperan que al final resulte del gusto de la gran mayoría de los asistentes.

"Eva", de Kike Maíllo, será la encargada de inaugurar el certamen

"Eva", de Kike Maíllo, será la encargada de inaugurar el certamen

Un vistoso cartel, que se decanta a tumba abierta por la robótica y el futuro de naturaleza androide en forma de geminoides de aspecto oriental -creados por el profesor nipón Hiroshi Ishiguro, y fotografiados para la ocasión por José Aragón-, flanquea la sede del certamen; al que van llegando constantemente –cual cuartel militar en pleno momento de operaciones bélicas- noticias sobre invitados de última hora y confirmaciones de estrellas de relumbrón y populacheras, cuyos zapatos de marca podrían dar lustre a la alfombra roja más envuelta en claroscuros de cuantas adornan las premieres.

Na Hong-jin acudirá con su segundo largo, "The Yellow Sea"

Na Hong-jin acudirá con su segundo largo, "The Yellow Sea"

Pero, aparte de homenajes más o menos publicitados como el de la proyección de la película de Steven Spielberg Inteligencia artificial, la elección de Eva –de Kike Maíllo- para abrir la mostra o el premio por toda su carrera al cineasta Jesús Franco; lo que resulta más interesante de cara al espectador,  y por añadidura al viajero con ansias de entretenerse en una sala de proyección, es echar un vistazo a los filmes seleccionados que animarán la cita internacional del imponente enclave costero.

"Hara-Kiri", el primer filme en 3D de Takashi Miike es uno de los platos fuertes programados

"Hara-Kiri", el primer filme en 3D de Takashi Miike es uno de los platos fuertes programados

Como es habitual en cualquier festival de categoría, el material procedente de Oriente gana por goleada. Distintas secciones –aparte de la oficial- se disputan en esta edición los títulos más señeros con el membrete originario de China, Corea (la del Norte y la del Sur), India, Indonesia, Japón…. Una vez superada -en parte- la filiación asiática por los fantasmas de pelambreras a lo cantante de heavy metal (La señal y parientes próximas) y por las casas con maldiciones con las que no se aclaraba ni el responsable de la cinta (El grito y similares); los creadores de esas latitudes parecen haber regresado a los terrores y misterios clásicos, de trascendencia histórica y hasta teatral.

Kim Ki-duk estará representado con "Arirang"

Kim Ki-duk estará representado con "Arirang"

Dentro de la sección oficial a concurso, el coreano Na Hong-jin presenta su segundo largometraje (The Yellow Sea), tras la más que aceptable Chaser. En esta oportunidad, el realizador se centra en los problemas de un taxista que vive en la fronteriza ciudad de Janji, una urbe tapón entre Corea del Norte, China y Rusia. Este señor es de los que vive al filo de la ley, pero su existencia se trastoca ante la desaparición de su cónyuge. Ya en un plano mucho más seguro –por veteranía, que no por otra cosa-, el prolífico Takashi Miike promete emociones fuertes –en versión 3D- con su obra Hara-Kiri: Death Of A Samurai. Por su parte, el casi siempre excéntrico y no exento de polémica Kim Ki-duk dará luz verde al visionado de su esperada Arirang (será en la sección paralela Noves Visions). El pack de mirada rasgada se completará con títulos de interés creciente, como es el caso del más que sorprendente Sector 7, de Kim Ji-hoon; The Unjust, de Ryoo Seung-wang; Guilty Of Romance (adaptación de un famoso manga japonés a cargo de Sion Soro); y Revenge: A Love Story, del chino Wong Ching-po.

Steven Soderbergh dará a conocer "Contagio", antes de su estreno mundial

Steven Soderbergh dará a conocer "Contagio", antes de su estreno mundial

Sin embargo, Sitges también es un escaparate para dar a conocer largometrajes elaborados con el sello de otras zonas del planeta; de ahí el creciente número de seguidores que alberga con cada paso que da. Para abrir boca, en este 2011 los curiosos podrán comprobar in situ cómo le ha ido el paso del tiempo al autor de Un hombre lobo americano en Londres y el video Thriller, de Michael Jackson: el genuino John Landis. El cineasta norteamericano, cuyas últimas noticias le situaban al frente de la adaptación de The Rivals, se dará un baño de multitudes fuera de concurso con Burke and Hare, una película cuyo argumento sigue las andanzas de un par de ladrones de tumbas, en el Edimburgo del siglo XIX. Simon Pegg y Andy Serkis son sus protagonistas.

En el festival también se proyectará "Drive", con Ryan Gosling como protagonsta

En el festival se proyectará "Drive", con Ryan Gosling como protagonsta

También fuera de la sección oficial, Steven Soderbergh promocionará el largo más vírico de su carrera, Contagio; y Nicolas Winding Refn hará lo propio con la anhelada Drive: la traducción en imágenes de la novela original de James Sallis, con el omnipresente Ryan Gosling como cabeza del reparto.

Michael Fassbender ejercerá de Sr. Rochester en la versión de "Jane Eyre", filmada por Cary Joji Fukunaga

Michael Fassbender ejerce de Sr. Rochester en la versión de "Jane Eyre", filmada por Cary Joji Fukunaga

Llegados a este punto, un buen puñado de cintas célebres tomará el testigo para exhibir frente a críticos y fans lo conseguido por sus reputados creadores. En este apartado, la nueva versión del clásico de Charlotte Brontë Jane Eyre (dirigida por Cary Joji Fukunaga, e interpretada por Mia Wasikowska y Michael Fassbender) propiciará el desembarco de las no menos publicitadas Melancolía (Lars von Trier habla sin tapujos de las relaciones sexuales, con Kirsten Dunst encarnando a musa estadounidense), Mientras duermes (la pesadilla más reciente rodada por Jaume Balagueró, con el camaleónico Luis Tosar de portero psicópata), Resurrection Death: The Mistery Of The Toynbee Tile (Jon Foy compite en Noves Visions), The Sleeping Beauty (la francesa Catherine Breillat trabaja sobre el cuento La bella durmiente bajo el texto de Hans Christian Andersen, para firmar la historia desde una perspectiva algo extraña y con pinceladas eróticas) y The Troll Hunter (atrayente argumento de asesinatos y misterio para una producción noruega que corre a manos André Ovredal, y que dará lustre a Noves Visions).

Lars von Trier paseará su socarronería con "Melancolía"

Lars von Trier paseará su socarronería con "Melancolía"

Aunque, este breve repaso no es más que una especie de apertura de boca hacia un certamen en el que, por ejemplo, tampoco deberían pasar desapercibidos el documental Knuckle (grabación a golpe de calle del irlandés Ian Palmer, sobre la difícil supervivencia de un compatriota de 12 años), Juan de los muertos (del argentino Alejandro Brugués) o la inefable cinta de chupasangres -herederos de Dracula– titulada Vampire (realizada por el nipón Shunji Iwai, y con los rostros occidentales de Kevin Zegers y Amanda Plummer).

Más información, acreditaciones, entradas, calendario y material en http://www.sitgesfilmfestival.com

Jaume Balagueró peresentará fuera de concurso "Mientras duermes"

Jaume Balagueró peresentará fuera de concurso "Mientras duermes"

El creador del inspector Wallander presenta un texto sobre dos chicas durante el dominio nazi

El creador del inspector Wallander presenta un texto sobre dos chicas durante el dominio nazi

Suecia solía ser referente no hace mucho de un país ordenado hasta en su mínima expresión; de comportamiento social mediado por la lógica; de habitantes cívicos y con buen nivel de vida, que no sabían lo que era salirse de la norma salvo cuando conquistaban las playas del sur de Europa. Sin embargo, nunca más volverá a lucir esa imagen. Y parte de culpa del viraje (aunque también están en la balanza asuntos como el del magnicidio real de Olof Palme) la tienen las novelas de género negro escritas por un señor de sesenta y tres tacos -con mirada de jugador de ajedrez- que responde a las iniciales de HM: el mismo tipo que dio el sí quiero en el altar a la hija del cineasta Ingmar Bergman (Eva), y el líder más destacado de una generación de narradores empeñados en diseccionar con palabras la faz más diabólicamente perversa de los escandinavos.

La acción se sitúa en Suecia, en el verano de 1941

La acción se sitúa en Suecia, en el verano de 1941

Las tramas de misterio policial protagonizadas por el existencialista Kurt Wallander (once títulos en total) le han reportado a Henning Mankell (Estocolmo, 1948) la fama internacional y la admiración de una legión de seguidores en múltiples idiomas. Sin embargo, el narrador está últimamente empeñado en demostrar que su genio va mucho más allá del competente investigador al que dio vida por primera vez en 1991, con la publicación de Asesinos sin rostro.

La saga de Wallander se interrumpió en el undécimo volumen

La saga de Wallander se interrumpió en el undécimo volumen

Precisamente, una historia diferente trae a la palestra de la actualidad impresora a este autor nórdico de flemática prestancia y espíritu combativo, que cambió hace unas décadas los fríos paisajes que alumbraron al grupo Abba por los calurosos escenarios de Maputo (Mozambique). En concreto, el texto que el popular literato acaba de presentar en las librerías se desarrolla en los turbulentos tiempos de la Segunda Guerra Mundial, y lleva por título Daisy Sisters (Tusquets lo vende en España, dentro de su colección Andanzas).

Mankell también ha sido el autor de novelas en las que no sale su personaje fetiche

Mankell también ha sido el autor de novelas en las que no sale su personaje fetiche

El origen de la trama del esperado volumen, surgido de la mente de Mankell, comienza en el verano de 1941. En ese período de aparente calma vivencial en el universo de muchos infantes del norte -pese a la declaración del conflicto bélico en 1939-, dos adolescentes –que responden al nombre de Elna y Vivi– se conocen personalmente, después de tres años contándose sus pensamientos y emociones en formato epistolar. Las chicas conectaron desde la primera palabra sobre el papel y, carta a carta, concretaron nominarse voluntariamente como Daisy Sisters (en homenaje a las Andrew americanas, cantantes a las que admiraban en grado supremo). En la mencionada temporada estival, las teenagers deciden montarse un viajecito en bicicleta, a lo largo de la frontera que separa Suecia y Noruega. Sin embargo, con lo que no contaban la jóvenes era con la ocupación nazi; algo que determinará el futuro y presente de las protagonistas, de manera trágica y hasta cruel.

En 2006, el escritor sueco ganó el Premio Pepe Carvalho

En 2006, el escritor sueco ganó el Premio Pepe Carvalho

Como es habitual en cada una de sus creaciones, el padre de La diosa blanca y El chino analiza nuevamente el estado colectivo de sus ancestros geográficos, esta vez a través de los fantasmas que les enfrentó a las hordas comandadas por Adolf Hitler. Dentro de esa liturgia artística, la oscuridad vuelve a cernirse sobre las extensiones de la cuna de los antiguos vikingos, en una especie de regresión al pretérito que no dejará indiferente a los lectores (incluso a los que se muestran más atraídos por la saga de Wallander).

Sus obras han sido traducidas a múltiples idiomas

Sus obras han sido traducidas a múltiples idiomas

El pelotazo mediático del inspector de ficción de normbre Kurt (con tres seriales, dos de producción sueca y uno con la estrella Kenneth Branagah encabezando el reparto) puede que haya menguado la importancia del resto de la producción literaria del dramaturgo y ensayista nacido en Estocolmo; mucho más conocido por sus relatos policiacos y detectivescos. Tal ha sido el impacto de la saga de KW, que en 2006 Mankell fue galardonado con el Premio Pepe Carvalho.

La producción de Mankell se caracteriza por su dimensión de crítica social

La producción de Mankell se caracteriza por su dimensión de crítica social

Pero la riqueza redactora del responsable de El profesor de baile va mucho más allá de las andanzas de su inspector estrella y de las de su hija Linda. Así lo atestiguan por ejemplo su trilogía africana (compuesta por La ira del fuego, El secreto del fuego y Jugar con fuego); los relatos juveniles protagonizados por Joel Gustafsson (Viaje al fin del mundo) o el ensayo de denuncia sobre la propagación del sida en el continente de ébano, bautizado como Moriré, pero mi memoria sobrevivirá.

"Los perros de Riga" es uno de sus libros más recordados

"Los perros de Riga" es uno de sus libros más recordados

Envuelta en el discurso casi cinematográfico que caracteriza a los textos del capitalino, Daisy Sisters tiene la virtud de hacer pensar sobre cómo actuaron los compatriotas de Ernst Jospehson ante el Tercer Reich; unas heridas apenas cicatrizadas que aún duelen demasiado en la vieja Europa por sus cuatro puntos cardinales, de Francia a Dinamarca, de Bélgica a la misma Rusia, del Báltico a Los Urales…

Sus fans aún le reclaman una nueva aventura de Kurt Wallander

Sus fans aún le reclaman una nueva aventura de Kurt Wallander

Más información en http://www.henningmankell.es

El estreno en EE. UU se produjo en noviembre de 1976

El estreno en EE. UU se produjo en noviembre de 1976

Durante la segunda mitad de los años setenta y el comienzo de los ochenta, la televisión de Estados Unidos se propuso resucitar la ya por entonces malgastada idea del sueño americano. La desilusión forzosa de los que viajaron a la otrora tierra de promisión tambaleaba los pilares de barro del gigante imperialista, levantado con el esfuerzo de millones de inmigrantes. Por eso, la pequeña pantalla se fijó en las epopeyas familiares de irlandeses e italianos, que buscaron refugio en el Nuevo Continente huyendo de una Europa caduca, demasiado anclada en el concepto de clases. Así, los espectadores pudieron sufrir con los avatares de supervivencia materialzados por los protagonistas de Los Manions, La isla de Ellis, El bastardo… Pero, de entre todos estos trabajos de esmerada reconstrucción histórica, Capitanes y reyes se convirtió en un verdadero hito de las seiscientas veinticinco líneas, un producto de nervio secuencial que aún recuerdan los que tienen edad suficiente como para haber seguido las andanzas de sus personajes.

Richard Jordan encarnó en los ocho episodios el papel de Joseph Armagh

Richard Jordan encarnó en los ocho episodios el papel de Joseph Armagh

Estrenada por la NBC en el invierno de 1976, el serial de ocho capítulos se centraba en la subida a los altares del poder de un hombre duro, recio, capaz de hacer cualquier cosa por triunfar. Un empobrecido individuo natural de la verde Eire, que respondía al nombre de Joseph Francis Xavier Armagh. El neoyorquino Richard Jordan (1937- Los Ángeles, 1993), quien acababa de salir airoso con su participación en la popular La fuga de Logan (Michael Anderson, 1976), fue el escogido para dotar de físico a esta especial creación -con brazos y piernas- de la autora Janet Miriam Holland Taylor Caldwell (Manchester, Inglaterra, 1900- Greenwich, Connecticut, USA, 1985).

El serial se basaba en la novela homónima de Taylor Caldwell

El serial se basaba en la novela homónima de Taylor Caldwell

La historia comenzaba en la Irlanda perteneciente aún al imperio británico (siglo XIX). Los Armagh vivían entre mugre y hambruna, en una barriada en la que era difícil alcanzar con garantías una edad superior a los 40 años; y en la que la única esperanza se traducía en partirse el espinazo por un sueldo miserable. Joseph poseía demasiado orgullo para ello, y tampoco iba a permitir que sus hermanos sucumbieran a su propia realidad (máxime cuando el más pequeño es arrollado por un carro, causándole una problemática invalidez en una pierna). Al primogénito del clan le sobraban rabia y deseos de demostrar que era alguien en el mundo, y América se le antojaba en su horizonte como una salida más que aconsejable.

Jordan desembarcó en "Capitanes y Reyes" tras triunfar con el filme "La fuga de Logan"

Jordan desembarcó en "Capitanes y Reyes" tras triunfar con el filme "La fuga de Logan"

Después de una travesía en barco en la que estuvo a punto de perder la vida en más de una ocasión, el joven llega al desconocido país -germen de lo que será USA- sin un céntimo encima que gastar. Pero no se arruga ante una situación que le era familiar. Ocupaciones que pocos querían, como la de transportar nitroglicerina, hacen de él un hombre fuerte, ajeno a las debilidades. Y, poco a poco, con ayuda de un compañero de fatigas de origen armenio, el Irish va escalando posiciones -a traves del soborno y con prácticas no muy legales- para convertirse en un individuo con posibilidades económicas más que sobradas.

Un joven Perry King interpretó al hijo del protagonista, Rory

Un joven Perry King interpretó al hijo del protagonista, Rory

Sin embargo, en el camino a la supuesta gloria de la satisfacción monetaria el protagonista se va desprendiendo del cariño de los suyos (sus hermanos acaban apartándose de su existencia, al no compartir sus sueños de ambición); al tiempo que destruye a las mujeres que osaron intentar acercarse a su faz más sensible. Al final, la muerte de su hijo y la imposibilidad para ser feliz le llevan a preguntarse si realmente valió la pena crear el imperio de los Armagh.

Richard Jordan ganó el Globo de Oro en 1977 por su caracterización de Joseph

Richard Jordan ganó el Globo de Oro en 1977 por su caracterización de Joseph

Publicada inicialmente en 1972, la novela fue un éxito de ventas inmediato; y su estreno en la pequeña pantalla no le fue a la zaga. Jordan ganó un Globo de Oro, en 1977, por su interpretación; al igual que Patty Duke Astin se alzó con el Emmy por su caracterización como Bernadette Hennessey Armagh.

La recreación decinomonónica era esmerada y convincente

La recreación decinomonónica era esmerada y convincente

Precisamente, el elenco dramático era una de las características más sobresalientes de las adaptaciones, que la televisión estadounidense llevó a cabo de sus epopeyas familiares de naturaleza literaria. Y en Capitanes y reyes este cuadro actoral era prácticamente inmejorable, con Harvey Jason (Harry Zieff), Blair Brown (Elizabteh Healey Hennesey), Robert Vaughn (Charles Desmond), Perry King (Rory Armagh), Jane Seymour (Marjorie Chisholm), Henry Fonda (Senador Enfield Bassett) y John Houseman (Juez Newell Chisholm), entre las estrellas más destacadas.

El genial John Houseman dio vida al juez Newell Chisholm

El genial John Houseman dio vida al juez Newell Chisholm

Tal fue el impacto de los ocho capítulos tras su emisión que, en 1977, la NBC volvió a rescatar otro de los libros narrados por Taylor Caldwell. En ese caso fue Testimonio de dos hombres, miniserie dirigida por Leo Penn y Larry Yust que contaba la redención de un médico acosado por demasiados fantasmas del pasado, que no le dejaban experimentar la felicidad en su amargada existencia. David Birney fue el encargado de interpretar al mencionado protagonista, el doctor Jonathan Ferrier; flanqueado por actores de la talla de Barbara Parkins, Steve Forrest, Ralph Bellamy, Tom Bosley y Linda Purl.

En 1977, la televisión americana estrenó "Testimonio de dos hombres", también obra de Caldwell

En 1977, la televisión americana estrenó "Testimonio de dos hombres", también obra de Caldwell

Probablemente, durante las horas que el público pasó emocionándose con los Armagh y los Ferrier el American Dream ejerció de nuevo su antigua atmósfera de onírica ansiedad. Una escapada de valía personal que, si fuera en este 2011, quedaría irremediablemente sepultada ante el creciente estado de pobreza e insatisfacción que acumula el dinosaurio de los rascacielos de cristal, de las viñetas en tecnicolor, de los anuncios de Coca-Cola; tan chispeante como inalcanzable…

La miniserie protagonizada por David Birney también tuvo una audiencia más que notable

La miniserie protagonizada por David Birney también tuvo una audiencia más que notable