Nicholas Hoult (Mad Max: Furia en la carretera) pasea estos meses por las calles de Liverpool, ataviado con la fisonomía del autor de El señor de los anillos.

El intérprete de X-Men da vida al célebre escritor nacido en Sudáfrica, en el biopic titulado simplemente Tolkien, cuyo rodaje corre a cargo del chipriota Dome Karukoski (Tom de Finlandia).

La historia recrea los años de juventud del inventor de la Tierra Media, cuando este tuvo que combatir en la Primera Guerra Mundial como especialista en la lengua de signos, dentro del 11º Batallón del Servicio de Fusileros de Lancashire.

Nicholas Hoult (en la foto) escenifica los duros años de Tolkien durante la Gran Guerra

Nicholas Hoult (en la foto) escenifica los duros años de Tolkien durante la Gran Guerra

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El museo inglés reúne a los artistas que confeccionaron el retrato de Europa entre 1867 y 1918

El museo inglés reúne a los artistas que confeccionaron el retrato de Europa entre 1867 y 1918

"Portrait of a Lady in Black", de Gustav Klimt/ Photo Credits: Belvedere, Viena

“Portrait of a Lady in Black”, de Gustav Klimt/ Photo Credits: Belvedere, Viena

Había una vez un extensísimo territorio maltratado por la realidad. En su cúspide de tradicionalismo, el comandante en jefe (que recibía el nombre de Francisco José I) ejercía su labor con mano de hierro y bigotes amenazantes. Mientras, al golpe pesado de su bastón, las esperanzas libertarias retorcían los huesos de sus súbditos: miles de seres asfixiados por la represión y la injusticia. Y así, ateridas por el frío del absolutismo heredado, las décadas cayeron como hojas secas de otoño. Hasta que un día, los siervos alzaron su voz; y los pilares del reino se tornaron escaleras de humo, para dar paso a los ángeles del apocalipsis. Un cuarteto fantasmal, que adquirió rasgos definidos a través de los pinceles de los artistas de la revolución orquestada, los cuales pulsaban firmas de ironía dolorosa.

Posthumous Portrait of Ria Munk III", de Gustav Klimt/ Photo Credits: Propiedad de la Lewis Collection

Posthumous Portrait of Ria Munk III”, de Gustav Klimt/ Photo Credits: Propiedad de la Lewis Collection

Ese tiempo, de tempestades destructoras y escarcha en los tuétanos, se puede identificar con el período comprendido entre 1867 y 1918. Lustros tintados con las sombras de la muerte y la depresión moral, que marcaron el ritmo de una Europa forzada por los deseos impuros de la guerra y la debacle. Una era de hielo y fuego que en 2013 adquiere cuerpo de muestra, merced al trabajo desplegado en el interior de la National Gallery de Londres.

"The Artist's Nieces Elizabteh and Maja", de Anton Romako/ Photo Credits: Belvedere, Viena

“The Artist’s Nieces Elizabteh and Maja”, de Anton Romako/ Photo Credits: Belvedere, Viena

La mirada de la confusión

Facing The Modern: The Portrait In Vienna 1900 es el título de una exposición que refleja su malestar colectivo en las aguas del río Támesis, y lo hace desde el pasado 9 de octubre (hasta el próximo 12 de enero de 2014). Aguas expresivas de paletas privilegiadas que tildaron de gris la evolución de la humanidad. Conjunto sumido en un análisis radiográfico, maquinado a través del magisterio vaporoso de un grupo de pintores vecinos de la urbe blanquiroja, con cuya ayuda se construyó el maniquí multiétnico de una generación liderada por la amargura del cambio.

Portrait of Hermine Gallia", de Gustav Klimt/ Photo Credits: The National Gallery

Portrait of Hermine Gallia”, de Gustav Klimt/ Photo Credits: The National Gallery

Auspiciada por las ideas liberales del citado equipo, y durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, la capital del poderoso imperio ofreció a los renovadores plásticos un escenario de crepúsculos imparables; en los que el jugo de la alienación tiñó la atmósfera de reacciones diversas, siempre unidas contra el conservadurismo y el dogmatismo burgués y aristocrático. Dentro de ese ambiente, solapado por jinetes azules surcando el horizonte, el colapso de las ideas pretéritas dio paso a una nueva mentalidad, donde los surcos hipnotizadores y románticos de Gustav Klimt (Baumgarten, Austria, 1862- Viena, 1918), las caras sustraídas a las posesiones maléficas de Egon Schiele (Tulln an der Donau, Austria, 1890- Viena, 1918) o las pesadillas en marinas congeladas de Oskar Kokoschka (Pöchlan, Austria, 1866- Montreaux, Suiza, 1980) ocuparon el trono de la fantasía visual.

"Portrait of Hans and Erica Tietze-Conrat", de Oskar Kokoschka/ Photo Credits: The Museum of Modern Art, New York

“Portrait of Hans and Erica Tietze-Conrat”, de Oskar Kokoschka/ Photo Credits: The Museum of Modern Art, New York

Por los jardines endiablados de los lienzos y dibujos producidos por este team heterogéneo, el retrato asumió el papel de antifaz sarcástico de la realidad. A la vez que vaticinaba infinitos cementerios atestados de tumbas, asaltados de vez en cuando por enloquecidos paraísos donde triunfaban la esquizofrenia y el llanto.

"Blue Self Portrait", de Arnold Schönberg/ Photo Credits: Arnold Schönberg Center, Viena

“Blue Self Portrait”, de Arnold Schönberg/ Photo Credits: Arnold Schönberg Center, Viena

Esa memoria sensitiva y universal es la que sustenta la exhibición presentada por la National Gallery, la cual toma buena cuenta de las obsesiones de los médiums del Arte que inmortalizaron el fin de un pasado alumbrado con los edredones palaciegos de Luis II de Baviera, y que solían retrotraer sus evocaciones a los cuentos atrayentes de Sissi. Un itinerario que el museo británico enmarca con sones de pompas fúnebres; y que, aparte de los dibujos y cuadros de algunos de los genios de la pintura de ese período, acoge los rigores sobrenaturales de las máscaras mortuorias de Gustav Klimt (1918), Ludwig van Beethoven (1827), Egon Schiele (1918) y Gustav Mahler (1911).

"Nude Self Portrait with Palette", de Richard Gerstl/ Photo Credits: Leopold Museum, Private Foundation, Viena

“Nude Self Portrait with Palette”, de Richard Gerstl/ Photo Credits: Leopold Museum, Private Foundation, Viena

Todos los poetas de las imágenes mencionados (más Richard Gerstl, Arnold Schönberg, Broncia Koller, Isidor Kaufmann, Hans Makart y Anton Romako) hicieron de Viena un lugar nocturno, profundo en tristezas y psicótico en nostalgias. Justo como el imperio con olor a putrefacción cuyo desmoronamiento dio paso a la Primera Guerra Mundial, y que prologó uno de los episodios más sangrantes de la historia de todos los tiempos: el de la ascensión del nazismo.

"Portrait of Albert Paris von Gütersloh", de Egon Schiele/ Photo Credits: The Minneapolis Institute of Arts, Minnesota

“Portrait of Albert Paris von Gütersloh”, de Egon Schiele/ Photo Credits: The Minneapolis Institute of Arts, Minnesota

Más información, entradas y horarios en http://www.nationalgallery.org.uk/whats-on/exhibitions/vienna

El escritor parisino obtiene con "Au Revoir Là-Haut" el más importante galardón en la tierra de Molière/ Photo Credits: Albin Michel Ed.

El escritor parisino obtiene con “Au Revoir Là-Haut” el más importante galardón en la tierra de Molière/ Photo Credits: Albin Michel Ed.

La historia de la novela comienza en 1918

La historia de la novela comienza en 1918

Tal día como hoy, la literatura francesa recuerda los cien años del nacimiento del escritor Albert Camus. Pero, más allá de las efemérides propias de las cabeceras sensacionalistas y las algarabías de la intelectualidad de postín, lo que quedan son las palabras deslumbrantes del autor de La Peste y El extranjero: estiletes profundos de lenguaje virtualmente humano, reconocibles hasta en la nervadura de los sustantivos. Es comprensible asegurar que los escritores del país de La Marsellesa posteriores al creador centenario deben mucho de su pulso narrativo al Nobel de la mirada penetrante, como igualmente tienen que santiguar su espíritu estilográfico al paso de Victor Hugo, Honoré de Balzac o Émile Zola. Uno de estos vástagos deudores, con tinta en las venas y papel en la retina, es Pierre Lemaitre (París, 1951), el último damnificado con el Premio Goncourt (el galardón más prestigioso en la nación de Napoleón III).

El narrador adquirió cierta fama con un thriller titulado "Alex"

El narrador adquirió cierta fama con un thriller titulado “Alex”

Au Revoir Là-Haut (publicada por Ediciones Albin Michel) es el título de la obra que le ha valido al capitalino para alzarse esta semana con la importante distinción, después de tomar el testigo de manos de su compatriota Jerôme Ferrari (quien obtuvo el trofeo en 2012, por El sermón de la caída de Roma).

El estilo de Lemaitre es directo y visual

El estilo de Lemaitre es directo y visual

Senderos de gloria

Las páginas del libro del responsable de la conocida Axel tienen olor a trinchera, a gas mostaza y a voladura de carne y huesos. A medias entre la tragedia colectiva y el corrosivo humor sarcástico de las conciencias malsanas, Au Revoir Là-Haut traza una peculiar trama de personajes malheridos por la realidad y la sinrazón, amargados por una alienación de la que es difícil escapar.

Con su último texto, el literato reflexiona sobre el Estado, la familia y el patriotismo

Con su último texto, el literato reflexiona sobre el Estado, la familia y el patriotismo

El violento teatrillo presentado por Lemaitre a lo largo de los numerosos capítulos es el de una Europa sin capacidad para la ternura, ajena a los sentimientos y a los paños calientes; en la que cualquier disposición hacia la bondad queda sepultada por montañas de cinismo, y de mortal rechazo por los semejantes menos favorecidos.

PL ha sido también guionista de televisión

PL ha sido también guionista de televisión

En ese ecosistema, compuesto más por sombras y tinieblas que por claridad y cromatismo vedutista, es donde se mueven los protagonistas: un par de soldados de la contienda de 1914 que ya están cansados de luchar, justo cuando llegan al principio del fin del conflicto (los coletazos correspondientes a 1918). Estos hombres famélicos en esperanzas responden a las identidades de Albert Maillard y Edouard Péricourt. El primero es un trabajador abnegado, que se encuentra en el más absoluto de los desamparos al regresar a su hogar. Mientras, el segundo confirma la personalidad de un artista, al que su paso por la batalla le ha dejado las secuelas visibles de un rostro deformado y grotesco.

Una de las características del creador es su facilidad para elaborar escenarios verosímiles

Una de las características del creador es su facilidad para elaborar escenarios verosímiles

Tanto Abert como Edouard desean el armisticio, pero la situación se torna en contra de ambos, cuando descubren que el país por el que habían dado su tranquilidad vital les da la espalda. Sin recursos, y perdidos en los abismos de la amoralidad y la persecución, estos héroes caídos en desgracia deciden saldar cuentas por medio de un negocio de fácil enriquecimiento y escasa catadura ética.

Rosy & John" es una de sus mejores obras

Rosy & John” es una de sus mejores obras

Agarrada al mensaje del relativismo activo, Au Revoir Là-Haut compone un cuadro que -pese a desarrollarse durante la primera mitad del siglo XX- muestra reflejos de actualidad, con similares tonos de depresión social a los que se pueden observar en el Viejo Continente de este tercer milenio. Aunque el tiempo medie en varias décadas, los ciudadanos de la centuria tecnológica continúan respirando su existencia a través de figuradas máscaras contra los gases tóxicos. Infiernos plagados de ambicionadas y opulentas torres de marfil, donde los millonarios y los políticos asisten impasibles a la destrucción de los pueblos. Sensaciones que, con el estilo de Pierre Lemaitre, adquieren el filo de punzones filosóficos y literarios consanguíneos con la genética de James Ellroy, Bret Easton Ellis y Michel Houellebecq.

Jerôme Ferrari ganó el Goncourt en 2012, con "El sermón sobre la caída de Roma"

Jerôme Ferrari ganó el Goncourt en 2012, con “El sermón sobre la caída de Roma”

Más información en http://www.albin-michel.fr