The Rolling Stones y Benjamin Button

La legendaria banda formada por Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood firma uno de sus mejores trabajos, con "Hackney Diamonds" (Polydor Records). El vigésimo cuarto álbum de estudio (vigésimo sexto, según su trayectoria en USA) de "sus satánicas majestades" es un vertiginoso puzle compuesto por doce canciones enérgicas e inspiradas, en las que se percibe la huella del eléctrico rock and roll de los autores de "Satisfaction", sumada a sus incursiones en el blues existencialista y nostálgico.

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The Rolling Stones
The Rolling Stones se divierten a lo grande, con “Hackney Diamonds”.

The Rolling Stones siguen subidos a un coche de carreras carente de frenos, con el que han fortalecido una trayectoria de seis décadas de efervescencia contagiosa, sembradas por la vertiginosa inspiración de esta banda eterna e inagotable.

Ni el parón por la pandemia de coronavirus ni la trágica muerte del batería Charlie Watts (sucedida en 2021) han conseguido apagar la llama ardiente de “sus satánicas majestades”, y lo refrendan con el sorprendente álbum Hackney Diamonds (Polydor Records): una obra plagada de melodías pegadizas y canciones que despiertan las ansias de bailar al ritmo de las caderas enloquecedoras de Mick Jagger.

Quizá, la mejor vitamina con que se alimentan los doce cortes de estas “bodas de diamante” de Rolling Stones sea la de aceptar cualquier colaboración o influjo musical, sin prejuzgar a nadie. Esto hace que entre los ilustres invitados sea posible encontrar al no menos mítico Paul McCartney (y eso que en sus comienzos, The Beatles y The Rolling Stones eran enemigos irreconciliables en los extremos del cuadrilátero la música Brit), a la camaleónica Lady Gaga, al creativo Stevie Wonder y al portentoso Elton John, entre otros.

Toda una declaración de intenciones, sostenida por la apertura sincera de Jagger y sus chicos hacia los sonidos diferentes a su ADN; aunque tamizados por las guitarras portentosas de Keith Richards y Ronnie Wood, y sublimadas por el inconfundible timbre de Mick “morritos” Jagger.

The Rolling Stones
The Rolling Stones ceden parte del protagonismo a un grupo de ilustres colaboradores.

Fruto de semejante generosidad artística, han surgido temas tan impactantes como Sweet Sounds of Heaven, que Rolling Stones interpretan al lado de Lady Gaga y Stevie Wonder: una balada de fuerte arraigo emocional, que va del blues al rock, para recalar en una suerte de góspel urbano y aguerrido. Una tonada en la que merece la pena degustar el duelo a garganta desnuda entre Stefani Joanne Angelina Germanotta y el rompecorazones trovadoresco de Jagger.

THE ROLLING STONES DEMUESTRAN EN ELLOS MISMOS QUE LA EXPERIENCIA Y LA EDAD SON EXPONENTES SÓLIDOS DE CALIDAD RÍTMICA

Los sones de la batería de Steve Jordan con los que arranca Angry prologan una composición que repite con insistencia “don’t be angry with me” (no te enfades conmigo). Un lema que se antoja imponente en la voz de Jagger, y que invita a las audiencias a corear su mensaje, tan simple como efectivo. Una tonada que acaba con los punteos adictivos de Keith Richards y el acompañamiento del ingenioso Ronnie Wood, para iniciar el curso de la vitamínica balada Get Close: una song de amor anhelante y comunicativo, que rezuma una atmósfera calórica y expansiva, la cual se complementa a la perfección con los acordes de Depending on You,

Tras estos temas de romanticismo militante, la fiesta regresa de la mano de Paul McCartney y Mick Jagger en plan gamberro, con la lírica titulada Bite My Head Off: un estimulante viaje al rock ensordecedor y underground de los años sesenta, cuando The Beatles y “los cantos rodantes” se disputaban la hegemonía de la música británica.

The Rolling Stones
The Rolling Stones hacen gala de la gran versatilidad que atesoran, en la evolución de “Hackney Diamonds”.

Después de la comparecencia de Sir Paul, Jagger y sus colegas vuelven al planeta “rolling“, con los multicolores sones de Whole Wide World; una figurada secuela visceral y mainstream del recordado Dancing in the Street, que Mick y David Bowie popularizaron en 1985.

La virtud de modificar su senda track a track hace que Hackney Diamonds nunca pierda el gusto por metamorfosear las sensaciones que el disco transmite, y esto se nota -por ejemplo- con la acertada inclusión del blues adormilado titulado Dreamy Skies, como rebaja del octanaje de los anteriores temas mencionados.

Una vez develado el misterio del dúo Jagger+McCartney, el otro punto de interés entre los aficionados residía en saber cómo se iba a acomodar el icónico Elton John al estilo de Rolling Stones. Y el resultado es más que brillante, materializado en el rock eclético y delirante, bautizado artúricamente como Live by a Sword.

El cierre promovido por la simpática Diving Me Too Hard, la confesional Tell Me Straight, la deslumbrante Sweet Sounds of Heaven y la composición profundamente polvorienta que diseña Rolling Stone Blues exhiben la grandeza de un grupo al que no se le acaba la cuerda; lo que viene a contradecir el epitafio prematuro que coreaba en los noventa que el rock and roll había muerto.

Más información en

https://www.polydor.co.uk

 

 

 

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