Wim Wenders encuentra la paz en Japón

Wim Wenders encuentra la reflexión en medio de las calles de Tokyo, dentro de la película "Perfect Days": un film de ritmo pausado y narración poética, en el que un limpiador de sanitarios exhibe su rutina existencial sin precipitación, y con resignación obligada. El protagonista de la película, Kôji Yakusho, ganó el premio a la Mejor Interpretación en el pasado Festival de Cine de Cannes.

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Wim Wenders
Wim Wenders detiene el tiempo, para contar el relato de “Perfect Days”.

Wim Wenders ha acostumbrado a sus admiradores a contemplar obras cinematográficas que construyen sólidos retratos humanos, estimulados por los entornos envolventes que determinan su curso dramático; y a quienes las circunstancias convierten en tipos vulnerables y quebradizos. Una fórmula de profundas raíces existencialistas, en la que es más importante la contundencia de las imágenes y las actitudes de los personajes que el ritmo narrativo del producto audiovisual.

Los individuos que pueblan los metrajes grabados por Wenders se antojan en su mayoría como nómadas eternos anclados en tierras baldías de afectos, extraños a propios y extraños, como seres a los que les quema la sensación de zozobra constante a la que se enfrentan a cada paso que dan.

Dentro del citado esquema formal y sensitivo, el protagonista de Perfect Days (la nueva movie del cineasta centroeuropeo) encaja como un guante, con todos sus traumas silenciados, sus miradas esperanzadoras hacia inalcanzables horizontes arbóreos, su apego a lo analógico frente a lo digital, y su esforzada batalla por sobrevivir al “día de la marmota” que atenaza poco a poco sus escasos ánimos para aceptar una rutina que le invisibiliza de cara al mundo exterior.

Resulta curioso que, pese a estar rodada en la megaciudad nipona de la tecnología (Tokyo), el héroe derrotado que dibuja la cámara de Wenders se resista a disfrutar de la música en streaming, y se empeñe en reproducir sus canciones favoritas en un anticuado radiocasete que tiene en su furgoneta de trabajo.

Wim Wenders
Wim Wenders realiza un memorable retrato de introspección humana, en “Perfect Days”.

Cada plano y secuencia de la cinta enfatiza el contenido anímico que transmite el guion escrito por Wim Wenders y Takuma Takasaki, y que intenta reparar más en los detalles que en fatuos fuegos de artificio, como si se tratara de un cuento moderno, donde los entes mágicos se esconden entre las sombras que estudia con determinación el papel que encarna Kôji Yakusho. Una labor de orfebrería sensible y contenida, en la que adquiere especial significación la fotografía de Franz Lustig, al reflejar la soledad del limpiador de lavabos públicos con la requerida carga de simbolismo orientalista y contemporáneo.

WIM WENDERS PASEA ENTRE LA REALIDAD Y EL SUEÑO, A LO LARGO DEL METRAJE DE ESTA OBRA TRANQUILA Y ARMÓNICA

Los acordes tranquilos de Perfect Day, de Lou Reed, sirven de leitmotiv sonoro a esta epopeya de la normalidad y de la agonía individual, en la que Wim Wenders vierte su talento para escenificar un sinfín de peregrinaciones encaminadas hacia ningún lugar en concreto, vigiladas subliminalmente por los cambios permanentes en la naturaleza.

El concepto de sombra, matizado por Wenders y Takasaki, parece marcar la evolución argumental, cono un diario de acciones repetidas hasta la saciedad, donde el callado Hirayama sella las numerosas cicatrices que se acumulan en su malgastado estado de ánimo. Solo la música de hierro y cromo revitaliza su quebrada fortaleza, mientras la historia juega con bosquejar un pasado trágico relativo a su relación con su padre y su hermana.

Wim Wenders
“Perfect Days” es una obra cuidada y preciosista.

Ante la gestualidad estudiada y sedosa de Kôji Yakusho, las canciones de Patty Smith, The Animals, Van Morrison o Nina Simone actúan como himnos balsámicos, que permiten a Wim Wenders ampliar el espacio a base de emociones, más allá de la asfixia urbana que representan las arterias de Tokyo por las que transita Hirayama, en plan autómata.

El responsable de El cielo sobre Berlín recurre una vez más a su archivo sensitivo, y lo usa para ilustrar la realidad apremiante de un protagonista incapaz de escapar de su propia prisión. Un reto que el cineasta germano quiere afrontar sin traicionar el entorno por el que mueve la cámara, al acercarse a las tradiciones de un país tan peculiar como Japón.

Nota: Perfect Days tiene previsto su estreno en España para el 12 de enero de 2024.

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