Paul McCartney
Paul McCartney exhibe su sagacidad creativa, a lo largo de “The Boys of Dungeon Lane”

 

Paul McCartney ha quemado más de seis décadas de trayectoria profesional, a lomos de algunos de los discos más brillantes de la historia de la música. Junto a sus colegas John Lennon, George Harrison y Ringo Starr armó la leyenda grupal bautizada como The Beatles; para después alicatar con su cuidada voz el tránsito del rock suave al pop de pegada mainstream, sin hacer remilgos a adentrarse en los hits revientapiestas a lo Tony Manero, al frente de Wings. En todos esos años, el otrora chico de Yesterday ha deslumbrado con su talento a generaciones enteras, que se han visto inspiradas por las geniales creaciones del atista nacido en Liverpool.

La edad en McCartney (cumplirá 84 primaveras el próximo 18 de junio) es un simple guarismo que sirve para formalizar las fichas mediáticas, pero que no determina cansancio alguno en el compromiso eterno que el cantautor inglés tiene con los pentagramas. Esa necesidad de no quedarse en la mitificación de lo obtenido -que no es poco- hace de Paul McCartney un ser excepcional, capaz de atreverse con fusiones de estilos colindantes, sin por ello traicionar el sello de calidad que imprime en cada una de sus obras de esudio.

Tras algo más de un lustro desde su último álbum, McCartney III, el inolvidable bajo de The Beatles regresa a la actualidad musical con The Boys of Dungeon Lane (Universal Music): un diario sonoro de sensaciones diversas, en el que adquiere protagonismo la épica pretérita de alguien que toma un autobús memorístico hacia su lugar de origen, después de haber pasado un tiempo prolongado en carreteras “demasiado largas y ventosas” (como Macca cantaba en el tema The Long and Winding Road, de The Beatles).

Paul McCartney
Paul McCartney desempolva sus recuerdos juveniles.

 

Los catorce cortes de los que consta la narración de The Boys of Dungeon Lane son como apuntes precisos y sensibles, que tratan sobre las diferentes etapas existenciales de un Paul McCartney con ganas de aportar luz a cualquier recodo de su agitada vida. Un mosaico de imágenes acompañadas por acordes rock, jazz, pop o dance que definen con elocuencia e imaginación el sendero existencial emprendido por el músico nacido en Liverpool, vecino en su niñez y adolescencia de su colega y compañero de grupo George Harrison.

PAUL McCARTNEY ELABORA UN DISCO PLENO DE SENSACIONES NOSTÁLGICAS Y EMOCIONALES, QUE VERTEBRA MEDIANTE UNA VOZ SUTILMENTE ROCOSA Y DRAMÁTICA

No hace mucho tiempo, Ringo Starr presentó su último trabajo de estudio en una discográfica de carácter casi independiente, un Cd titulado Long Long Road. El disco es un compendio alegre y desenfrenado de canciones inspiradas en el country norteamericano, donde el otrora batería de The Beatles despliega su querencia hacia la libertad sinfónica más absoluta.

La obra de su compañero Paul McCartney tiene un sentido más profundo, como si su atmósfera reflejara un intento voluntario de sentar las bases de un compositor y músico que necesita abordar diferentes estilos y géneros para expandir sus conocimientos de las melodías, sin por ello perder la esencia de su particular sello melódico.

Macca diseña en The Boys of Dungeon Lane un singular y apetecible vehículo para visitar las memorias de uno de los creadores musicales más legendarios de la historia. No obstante, estos chispazos de naturaleza regresiva no tienen signos especialmente trascendentales o psicológicos; ya que están ilutrados por catorce letras que huyen de los laberintos vacuos de las estrellas que se toman a sí mismas demasiado en serio.

El antiguo bajo de The Beatles juguetea con amores platónicos, en As You Lie There; trenes que provocan un terremoto de sentimientos ocultos por los años transcurridos, en Last Horizon; miradas hacia atrás sin ira, en Days We Left Behind; confesiones de romanticismo latente, en Ripples in a Pond; o alegorías de signo psicodélico, como variante irónica y adulta a Lucy in the Sky with Diamonds, en Mountain Top.

Paul McCartney
Paul McCartney ya está diseñando su gira europea.

 

Entre todas las historias del álbum, Home to Us, que McCartney interpreta al lado del incombustible Ringo Starr, es uno de los mayores imanes mitómanos que presenta el curso interpretativo de The Boys of Dungeon Lane. Macca y Starr ofrecen una oda a la capacidad de seguir disfrutando con lo que hacían cuando eran unos jóvenes sin chequeras millonarias, cuando surcaban las carreteras con la esperanza de actuar en lugares donde la gente les escuchara, e incluso les pagaran al final del show. Esa disposición, consistente en ver más allá de unos sueños demasiado elevados, conforma la energía de una canción que procura reivindicar la autenticidad contra lo que es solo mercadotecnia.

Al final, Paul McCartney reserva un espacio para dedicar un colorido homenaje melódico a sus progenitores, a los que inscribe en las letras de Salesman Saint y Momma Gets By: dos composiciones en las que se transpira el amor y la comprensión que el ahora hombre de 83 años rinde a sus orígenes.

Nota: Paul McCartney ha anunciado una nueva gira para presentar The Boys of Dungeon Lane; un tour que presumiblemente le traerá a España.

Más información en

https://www.paulmccartney.com

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