El creador de Los libros de Próspero debería sentirse como pez en el agua transitando el puente entre el Barroco y el Manierismo. Navegando por las líneas retorcidas hasta la extenuación de ambas corrientes -y por sus colores anegados de luz mortuoria-, el director galés –pintor de formación- no habrá tenido problemas para localizar la inspiración necesaria,Continue Reading