Bruce Springsteen suele confesar que las inspiraciones para las letras de sus canciones salen de la observación y las reflexiones sobre lo que ocurre en Estados Unidos y en el mundo. El rock teñido de folk profundo y aguerrido que defiende el Boss no entiende de medias tintas, y lo que impulsa sus notas es plantar cara a las injusticias que se cometen contra los ciudadanos más vulnerables.
Con este leitmotiv artístico, Springsteen no ha tardado en chocar con los métodos violentos, imperialistas y agresivos de la administración comandada por Donald Trump, desde La Casa Blanca. La política migratoria del 47 presidente de USA, consistente en dar caza a los sin papeles para mandarlos a cárceles concebidas para albergar cantidades elevadas de internos hacinados y con mínimas condiciones de seguridad para su integridad física y mental, ha despertado la conciencia de muchos estadounidenses que, como el líder de la E-Street Band, no ven otra salida que manifestarse contra la vulneración de derechos del estado policial que Trump parece querer implantar en el país.
Tras el fallecimiento a tiros de la activista Renée Good y del enfermero Alex Pretti en Minneapolis, Bruce Springsteen ha ideado una canción que protesta con contundencia contra la sinrazón de los agentes del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos), los cuales se pasean por las arterias de la urbe del condado de Minnesota como si fueran fuerzas de ocupación en una guerra imaginaria, donde los inmigrantes y quienes los protegen son el blanco de sus acciones violentas y amenazantes.
El cantante nacido en Nueva Jersey aplica su talento a ensamblar frases pletóricas de reproches, en Streets of Minneapolis; oda en la que describe el caos que está experimentando la imponente urbe cercana al curso del río Misisipi.
Al leer el texto de la composición de ritmo guitarrero es posible atisbar que el tema trata de establecer un marco sensitivo colectivo, con el que encauzar el espíritu de protesta dirigido contra las políticas antiinmigración de Trump, materializadas en los asaltos intimidatorios del ICE, irrazonables e inaceptables desde el punto de vista democrático.
BRUCE SPRINGSTEEN INTENTA INMORTALIZAR EN UNA CANCIÓN LA VULNERACIÓN DE DERECHOS HUMANOS QUE SE VIVE EN MINNEAPOLIS
En 1984, Bruce Springsteen atronó en los estadios de todo el planeta con su tema Born in the USA: un hit pleno de reproches hacia una nación que olvidaba a sus excombatientes en la Guerra de Vietnam, y que consumía las esencias de un sueño americano que nunca fue tal.
A lo largo de su carrera musical, el Boss se ha empeñado en convertirse en el portavoz de miles de personas que pernoctan en las colas del paro, que no pueden acceder a los servicios sanitarios por carecer de seguro médico y que malviven en una tierra que resulta difícil asociar con la otrora promisión del emprendimiento efectivo.
Con el interés puesto en enfocar la crítica sobre los defectos de la administración Trump en la cuna de John Fitzgerald Kennedy, Sprinsgteen se ha posicionado en contra de los abusos de poder del actual presidente de Estados Unidos y de sus colaboradores. Una campaña destinada a salvaguardar la democracia puesta en peligro, y que ha llevado al cantante de Nueva Jersey a proclamar: “Prayer for America, our community and no kings” (Una oración por América, nuestra comunidad y nada de reyes), que pronunció ante los medios de comunicación en el estreno del biopic sobre uno de los momentos más trascendentales en su existencia, movie titulada Deliver Me From Nowhere.
La melodía de Streets of Minneapolis comienza con unos acordes punteados y unos accesos de la percusión que invitan a pensar en las avenidas de la ciudad cuyo alcalde es Jacob Frey. Un lugar de persecuciones indiscriminadas contra cualquier individuo que parezca migrante, acciones que suele llevar a cabo el cuerpo del ICE de manera salvaje y encarnizada.
“Through the winter’s ice and cold/ Down Nicollet Avenue/ A city aflame fought fire and ice/ “Neath an occupier’s boots/King Trump’s private army from DHS/ Guns belted to their coats/ Came to Minneapolis to enforce the law/ Or so their story goes” (A través del hielo y el frío del invierno/ Por la parte baja de Nicollet Avenue/ Una ciudad inflamada lucha contra el fuego y el hielo/ Debajo de las botas de los invasores/ El ejército privado del rey Trump creado desde el Departamento de Segunridad Nacional/ Con las armas colgadas de sus chaquetas/ Vienen a Minneapolis para instaurar la ley/ O eso es lo que cuentan…“). Este es el comienzo de una canción directa a defender la integridad de manifestantes y activistas, como los asesinados Renée Good y Alex Pretty; a los que Springsteen menciona en la segunda estrofa.
Según evoluciona la composición, el Boss denuncia la impunidad de los miembros del ICE, con sus caras cubiertas con máscaras y verdugos para dar golpes y agredir a las personas que se niegan a que Minneapolis sea un espacio de terror y opresión agresiva, donde se detiene y expulsa a quienes no pueden mostrar una identificación made in USA. Una línea argumental en la que el autor de Hungry Heart cita el elemento discriminatorio y xenófobo de las consignas defendidas desde el despacho oval de La Casa Blanca.
Al final, la voz agrietada de Bruce Springsteen concluye que nadie olvidará a aquellos que perdieron sus vidas por defender la democracia y los valores ciudadanos; sin importar el origen, la raza, la religión o el color de piel de los que la administración estadounidense se afana en deportar.
Un canto que pone su punto final con el mensaje de los que se han plantado contra las armas, las patadas y los arrestos indiscriminados, y que se concreta en la simple frase de “ICE out” (ICE fuera).
Nota.- Bruce Springsteen hizo pública la edición de Streets of Minneapolis el pasado 28 de enero.
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