Vincent Cassel imagina cómo se debía sentir la persona real en la que se inspiró el escritor Victor Hugo, para ilustrar el personaje de Quasimodo: el trágico campanero de la catedral de Notre Dame, que perdió la vida por su amor hacia la bella y seductora Esmeralda. Quasimodo incorporó su dolor existencial y la opresión social que le ahogaba a las páginas de la novela Nuestra Señora de París, con la que el autor de Los miserables retrató la crueldad de los hombres y mujeres, a los que creía incapaces de ver la belleza escondida tras las facciones deformadas de los considerados como imperfectos y diferentes.
Según algunos estudiosos de la obra de Hugo, Quasimodo surgió probablemente del reflejo de un escultor real de Notre Dame, llamado Trajin. Este hombre tenía una aparatosa joroba, causada por un serio problema de tuberculosis vertebral (tifitis); y su aspecto desarraigado inspiró en el literato francés la amargura que padecía el personaje oculto tras los muros de la catedral gótica parisina, al que todos denostaban por su apariencia supuestamente grotesca y sus imperfecciones anatómicas.
El cineasta francés Jean-François Richet vuelve a colaborar con Vincent Cassel (actor con el que ha trabajado anteriormente en Mesrine y en El emperador de París) para que lidere el elenco interpretativo de Quasimodo: un film ambientado en el París de la revolución de 1830, cuyo protagonista es un individuo atípico y sometido a la rabia que le transmite su peculiaridad corporal.
Netflix es la empresa encargada de financiar esta aventura cinematográfica, que sigue una dirección similar a la marcada por Los miserables: el origen, donde Éric Besnard (coguionista de Quasimodo y director de Los miserables: el origen) mostró su habilidad para penetrar en la psique del atormentado Jean Valjean, cuando este sufrió la transformación que le apartó de la maldad incubada en sus años de prisión.
Vincent Cassel accede al mítico personaje de Quasimodo desde una perspectiva pretendidamente realista, aunque en la historia también subyace una sutil sincornización con el Quasimodo literario del siglo XV, con su amor prohibido hacia una mujer que nunca se fijaría en él como galán romántico.
VINCENT CASSEL SE METE EN EL MALTRECHO CUERPO DE QUASIMODO, EN UNA PRODUCCIÓN QUE FANTASEA SOBRE LOS ORÍGENES DEL PERSONAJE NOVELESCO
El guion de Quasimodo arranca en la Ciudad de la Luz, en 1830. Victor Hugo publicó Nuestra Señora de París en 1831, con lo que Jean-François Richet puede jugar con la idea de que los hechos que narra el film fueron los que encendieron la chispa creativa en el imortal escritor francés. El periodo revolucionario de ese tiempo, en el que la ciudadanía acabó con la monarquía absolutista de Carlos X de Borbón, permite al responsable de Una semana en Córcega establecer un marco de pasiones explosivas y libertarias, en el que Quasimodo sirve de epicentro emocional, avalado por sus ansias de comprensión y misericordia.
Las arterias capitalinas, con las barricadas urbanas que obstaculizan las cargas policiales y militares, se asemejan a laberintos intrincados y oscurantistas que alimentan los anhelos e ilusiones del protagonista, atenazado por sus sueños de superación personal.
Pese a que Vincent Cassel no se ocupa de encarnar al Quasimodo descrito por Victor Hugo, el libreto de Éric Besnard y Edgar Marie sí intenta establecer puntos de conexión con la esencia de la novela. Esto hace que el actor de Los tres mosqueteros tome, en cierta forma, el testigo de estrellas de la talla de Charles Laughton, Lon Chaney, Anthony Quinn y Anthony Hopkins, entre otros. Una misión que el hijo de Jean-Pierre Cassel tiene previsto ejecutar con la mirada puesta en la verosimilitud del infierno psicológico y humano que vive su rol.
Todavía no han trascendido las noticias relativas a la historia de amor entre este Quasimodo decimonónico y el papel que represntaría a la cautivadora Esmeralda la Zíngara; pero Richet sí ha desvelado que la película cuenta con un adecuado e inspirador trasfondo romántico.
Nota: Fuentes de Netflix han señalado que la actriz Daphné Patakia (Benedetta) es quien caracteriza a la musa platónica de Quasimodo.
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