Nomadland, una odisea americana

La película dirigida por Chloé Zhao se ha convertido en uno de los títulos más significativos de esta temporada, tras alzarse el sábado con el León de Oro, en la Mostra de Venecia.
Nomadland sigue la estela de una de serie de personajes, en busca de nuevos modelos de vida

Nomadland posee un poder de atracción cercano a la desilusión colectiva, ese sentimiento que ha prendido de lleno en muchos de los habitantes de este distópico siglo XXI.

Los enormes paisajes estadounidenses, en los que transcurre la trama del film, se conforman en la pantalla como imágenes surgidas de los abismos íntimos de multitud de personas y almas,  que muestran en carne viva su desesperanza hacia el futuro y su aflicción hacia el presente, como si el estado de bienestar hubiera pasado de largo en la América de la promisión virtual.

De Dakota a California, de Nevada a Texas; la afilada cámara de Chloé Zhao se convierte en testigo fiel de las amarguras de profesores en paro, antiguos ejecutivos expulsados de la pirámide del éxito empresarial, trabajadores temporeros que suspiran por jornales inexistentes, o mujeres que lo único que ansían es hallar un lugar donde asentar un proyecto existencial medianamente sólido.

Ambientada en la crisis económica de 2011, la trama de Nomadland se inspira en la novela de la periodista Jessica Bruder, titulada Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century: un rompecabezas de historias variadas, en el que la auténtica Linda May (papel que aparece en la cinta con el mismo nombre) narra sus experiencias, sin filtros artísticos de por medio; al lado de un grupo de outsiders que residen en sus caravanas, mientras la nación de los sueños ¿posibles? les niega un mínimo de paz vital.

Frances McDomand (en la imagen) es una de las protagonistas de Nomadland

La fuerza impresa en el texto de Bruder incitó a la actriz Frances McDormand a promover una adaptación al cine, para lo que reclamó a la directora de origen chino Chloé Zhao, para que se pusiera al frente del proyecto.

La cineasta había alcanzado cierta notoriedad internacional con la brillante movie The Rider; obra en la que desplegó un engranaje altamente sensible y coherente, para reflejar el argumento de un jinete indio, que se veía forzado a renunciar a su medio de subsistencia por culpa de una lesión. Un trabajo lleno de matices, que causó auténtica emoción audiovisual en la mente de la oscarizada McDormand.

NOMADLAND, UN FILM SOBRE LOS DESHEREDADOS DEL DÓLAR

Pese a la diferencia en las épocas en las que transcurren sus respectivos argumentos, Nomadland recuerda a los peregrinos del hambre de Las uvas de la ira, de John Steinbeck; debido a las similares ansias entre ambas poblaciones por dignificar el componente humano de supervivencia, sin por ello renunciar a sus códigos éticos y morales.

La Gran Depresión de la década de los treinta del siglo XX se agazapó en los huesos de miles de estadounidenses, de la misma manera en que lo hizo la crisis bursátil del tercer milenio, con el cierre masivo de fábricas, negocios, compañías e industrias. Y, en medio de ese mundo tendente a la obsolescencia de hombres y mujeres, los expulsados del otrora estado de bienestar se acumulan en los campos, las ciudades y los pueblos del demacrado país de las barras y estrellas.

Nomadland es como un diario de viaje, con compañeros de traslado en un continuo abismo existencial

Las crisis parecen sumarse de forma categórica en el siglo XXI, y el panorama no hace más que dejar atrás a los que el capital considera como simples despojos. Una realidad de índole liberal, que suele acrecentar la desigualdad social, y que genera la duermevela de los que piensan que nada cambiará. Vagabundos del Dharma que apaciguan su malestar con una aparente concordia solidaria entre ellos, y los cuales desconfían de los mensajes alentadores e interesados de muchos políticos, incapaces de plantear alternativas válidas al modelo de explotación económica capitalista.

Chloé Zhao hace suyas semejantes reflexiones, y con ellas pinta un fresco de emociones desatadas; en el que el rostro de Frances McDormand ejerce como sólido anfitrión, en el papel de una antigua maestra, que se incorpora al universo nómada de caravanas que da título a la película.

Un trabajo en el que la protagonista de Fargo se ha implicado especialmente, llegando a decorar ella misma el vehículo en el que habita su personaje (una residencia motorizada, que la intérprete bautizó como Vanguard).

 

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