Billy Bragg y la nueva libertad

El cantautor, activista y escritor nacido en Essex describe la situación del ser humano en la tecnificada sociedad de las redes sociales y la aldea global, dentro del ensayo "Las tres dimensiones de la libertad" (Anagrama).
Billy Bragg sitúa las nuevas ataduras del poder en la acumulación de datos a gran escala

Billy Bragg no niega el progreso, ni la evolución estimulada por el hambre de digitalización propia del siglo XXI.

Sin embargo, tales elementos han conllevado una transformación del poder, mucho más sutil e invisible en sus maneras de actuación, que el protagonizado por los autócratas financieros de antaño.

Con la metamorfosis de las élites dirigentes (ahora ocultas tras sucesiones binarias y algoritmos de ámbito planetario) han aparecido igualmente nuevas cadenas, que atenazan a los ciudadanos de a pie; candados que abren y cierran a su antojo las plataformas cibernéticas. Un cambio de escenario que únicamente mediatiza a los actores de siempre: el capital y la mano de obra que lo genera y alimenta.

Cuando conozcas a una persona poderosa, formula cinco preguntas: ¿Qué poder tienes? ¿De dónde te viene? ¿En interés de quién lo ejerces? ¿Ante quién eres responsable? ¿Cómo podemos librarnos de ti?“. Esta sentencia, del histórico político del Partido Laborista británico Tony Benn, le sirve a Bragg para prologar su activo manual de la supervivencia, y de la revolución racional bajo un teclado. Un libro que contiene un análisis de enorme trascendencia, para soportar la confusión del presente, atenazado por el imperio silencioso de las fake news y las tiranías de nuevo cuño.

Billy Bragg ha sido uno de los más claros opositores a las mentiras manejadas en la campaña del Brexit

Un progresista es alguien que quiere ver a la sociedad reorganizarse, para que todos tengan acceso a alcanzar y desarrollar su potencial en un sentido amplio“, asume Bragg, con su posicionamiento de búsqueda de posibles alternativas a las alienantes tesis del neoliberalismo y de la individualidad, que promueven las grandes corporaciones y las dictaduras monetarias a escala mundial.

BILLY BRAGG ENUMERA LOS OBSTÁCULOS DE LA LLAMADA SOCIEDAD DE LA “DESINFORMACIÓN”

Con la campaña del Brexit en Gran Bretaña o la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de USA, quedó sobre el tapete de la realidad que la supuesta libertad de los votantes era más que cuestionable; manejada por inmensas corporaciones de almacenamiento de big data, situadas en las geografías imprecisas de Internet. Estudios utilizados por mentes amparadas en los populismos simplistas, pragmáticos y alienantes. “Durante las cinco décadas anteriores, la globalización de la economía mundial ha debilitado el poder de la democracia reguladora. El resultado ha sido que una inmensa riqueza ha ido a parar a quienes trabajan en el sector financiero, mientras que la economía real se ha encontrado con la desigualdad y la exclusión“, explica Bragg.

La situación de asfixia que padecen los menos favorecidos por el capital en el tercer milenio explota, de esta manera, ante la angustia de no saber exactamente contra quién levantar la voz, contra quién dirigir exactamente las protestas por las injusticias que estos soportan en su día a día; siempre quebrados por la imposibilidad de hallar un mínimo de paz, o algún futuro medianamente esperanzador.

Frente a esa sensación de zozobra, los demagogos (el ejemplo más patente estaría en el ascenso de los partidos de extrema derecha) pescan la indignación desbocada en las redes sociales, con la publicación de falsas noticias y bulos interesados, que alimentan la pólvora del descontento. Efecto que crea reacciones impulsivas en el potencial electorado, y le mueven a dar apoyo a propuestas suicidas o altamente perjudiciales para el estado del deseado bienestar colectivo.

Billy Bragg ha hecho coincidir la publicación de “Las tres dimensiones de la libertad” con la edición de su nuevo disco

El nuevo contrato social es la promesa de que el mundo se puede adaptar a tus exigencias, siempre y cuando no te importe ceder tus datos y preferencias personales“, explica el autor de Las tres dimensiones de la libertad. Un truco de inocencia aparente, que esconde la ilusión de tener acceso a cualquier parcela del organigrama del poder activo, solo con encender la pantalla del ordenador. Por eso, el escritor nacido en Essex explica que “la posibilidad de decir lo que piensas, a quien quieras y en el momento que decides, sin ningún respeto por la verdad ni la responsabilidad, no garantiza que un individuo sea libre“.

Llegados a esta parte, cabe cuestionar cuáles son los parámetros de la libertad, en un universo tan virtual y difuminado como el presente. A lo que Bragg responde que esos pilares deben establecerse mediante abundantes dosis de franqueza, igualdad y responsabilidad; superadas las normas antropológicas de la libertad trascendental, la libertad del albedrío, y la libertad moral.

La vergüenza ya no afecta a los poderosos. La responsabilidad nos proporciona un punto de apoyo con el que recalibrar el equilibrio de poder“, puntualiza el músico y ensayista. Unas palabras que extienden su significado ante declaraciones tan certeras como: “La libertad se nos presenta ahora como el derecho a elegir, pero la verdadera elección -de vivienda, de lugar de trabajo, a la hora de votar- no es tan fácil“.

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