Zóbel, en el Museo del Prado

El artista nacido en Manila, uno de los máximos exponentes de la pintura abstracta, es objeto de una amplia retrospectiva en el madrileño Museo del Prado. Una muestra, titulada "El futuro del pasado", en la que se exhiben los trabajos elaborados por el creador en Asia, Europa y Norteamérica.

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Zóbel
Zóbel siempre persiguió el componente experiencial y sensitivo de la pintura/ Foto: museodelprado.es

Zóbel siempre estuvo a caballo entre las vanguardias y las tradiciones artísticas. El pintor filipino evolucionó al compás de las experiencias que recibió de los diferentes lugares por los que paseó su paleta de formas voluntariamente difuminadas, sin desdeñar los ancestros culturales ni la búsqueda de un expresionismo primigenio y literalmente natural y eterno.

Esta característica, consistente en alternar la modernidad y un cierto clasicismo inmortal, convirtió a Fernando Zóbel de Ayala y Montojo en un hombre extraño y difícil de encajar en el universo de las líneas y las geometrías determinantes. Y la culpa de ello la tuvo el componente ajeno a los espacios y a las cronologías milimétricas que constantemente se halla presente en sus óleos, acuarelas, dibujos, bocetos, caricaturas y fotografías. Un ingrediente que genera la sensación de presenciar la escapatoria infructuosa del creador, a través de las épocas y de las corrientes reductoras del intelecto.

A dos años de la celebración del centenario de su nacimiento, el Museo del Prado de Madrid rinde un sincero homenaje a este ciudadano cosmopolita, al que le unía una especial reverencia hacia los cuadros de los grandes maestros, como Velázquez, Goya y Zurbarán. El resultado de tal reconocimiento se ha traducido en la extensa exposición titulada El futuro del pasado, que la pinacoteca ubicada en la Villa y Corte tiene previsto mantener abierta al público hasta el próximo 5 de abril de 2023.

Zóbel
El Museo del Prado ha elaborado un extenso catálogo razonado, sobre la exposición de Zóbel

Desde sus primeras incursiones en el expresionismo abstracto de influencia estadounidense, con Mark Rothko a la cabeza, hasta sus imágenes de conexión sensitiva con los paisajes difuminados de Paul Cézanne y Pierre Bonnard, la cita expositiva despliega la obra de Zóbel en torno a cinco apartados bien definidos. Un conjunto de cubículos y salas, en los que transpiran las sugerentes escenas tomadas directamente de la realidad, metamorfoseadas por los pigmentos historiados del pintor de Manila.

ZÓBEL MANTUVO UN COMPROMISO PERMANENTE CON EL ARTE ANCESTRAL

Cuarenta y dos pinturas, cincuenta y un libros y ochenta y cinco dibujos y trabajos gráficos conforman el imaginativo laberinto ideado por el Museo del Prado, el cual permite a las obras de Zóbel dialogar en igualdad de condiciones con Las Meninas, de Velázquez, o Saturno devorando a sus hijos, de Goya. Conversaciones de paredes neutras y fondos abismales, en las que queda de manifiesto el espíritu geográfico y espiritual que presidió cada pieza firmada por el artista filipino.

El recorrido pensado por los comisarios de la muestra refleja la intensidad de las inspiraciones que marcaron el proceso pictórico del que fuera fundador del Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Una montaña rusa de aprendizajes precisos, cuyos raíles están esmaltados por el profundo apego del creador de Manila hacia una modernidad espoleada por el poso de los tiempos, e imantada por las corrientes pretéritas.

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Zóbel nunca circunscribió su arte con un punto geográfico determinado/ Foro: museodelprado.es

Dentro de ese espacio vaporoso e impreciso, la relación de Fernando Zóbel con la caligrafía milenaria japonesa, que dio origen a las series negras de los cincuenta, marca un punto de inflexión en la muestra. Una senda que abrió nuevas perspectivas en la paleta del pintor isleño, y que le animó a emprender satisfactoriamente un viaje hacia la descomposición de la naturaleza perceptible, mediante su impresión fragmentaria en el lienzo y la cuartilla. Odisea carente de destino prefijado, que acabó con reflejar sus obsesiones espectrales en una suerte de paisajismo abstracto heredado del impresionismo y el fauvismo decimonónicos, y que imperó en su producción de los años sesenta.

Europa, Asia y Norteamérica se funden en un singular aquelarre de formas sensoriales, en una exhibición que viene a recordar que la abstracción y la figuración son simples artificios incapaces de construir fronteras plásticas; ya que al final solo quedan las paletas, como interlocutores válidos.

Nota: Zóbel: El futuro del pasado estará en el Museo del Prado de Madrid hasta el próximo 5 de abril de 2023.

Más información, entradas y horarios en

https://www.muesodelprado.es

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