Arctic Monkeys move out

La banda de Sheffield presenta "The Car" (Domino Recording Company): un disco de madurez impostada y orquestal, que aleja el resultado de los inicios contestatarios del grupo británico. Alex Turner y sus compañeros imaginan un universo de sonidos elegantes y barrocos, en el que se percibe el diseño de alta gama que los antiguos representantes del indie rock desean potenciar en estos momentos.

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Arctic Monkeys
Arctic Monkeys apuestan por una interesante y melódica mixtura de ritmos

Arctic Monkeys parecen haber seguido literalmente el mensaje de su primer disco en el mercado, centrado en el título de Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not (Cualquier cosa que la gente dice que soy, es precisamente lo que no me define). Mientras los especialistas se empeñaban no hace mucho en ver al grupo inglés como uno de los pilares artísticos del renacimiento del indie fresco y rebelde propio del nuevo milenio, los autores del deslumbrante AM están decididos a contradecir a los sesudos críticos de las ondas, y reciclarse como una especie de herederos aventajados de Steely Dan, David Bowie y Roxy Music.

Desde su hogar en Los Ángeles, Alex Turner se ha aprestado a seguir la línea creativa de Alex Kapranos, con un similar rictus de hombre cool y determinante, al que le llueven las letras de canciones profundas y emotivas. Y así ha construido un espacio dominado por pentagramas que desencadenan los sentidos, y desparraman el gusto por las melodías empáticas e hipnóticas. Dentro de semejante universo -voluntariamente ajeno a los géneros de hierro y óxido-, The Car (Domino Recording Company) se complace en juguetear con soltura por los territorios agradecidos del pop emulsivo, la electrónica de tintes aristocráticos, el rock de blandura acomodaticia, el jazz de fisonomía urbana y el glam con aroma a colonia de marca.

Arctic Monkeys
Arctic Monkeys han modificado su ADN artístico, desde su primer álbum

Con el habitual James Ford como productor, Arctic Monkeys dan un paso más allá en su sólida y triunfalista carrera, para revelar su madurez musical; la cual comenzó con Tranquility Base Hotel & Casino (la primera entrega de esta extraña y sutil bilogía). Una saga en dos partes, que muestra la hondura escenográfica de un grupo siempre capaz de sorprender a sus seguidores, y al que no le asustan las metamorfosis en plena efervescencia del éxito mediático.

ARCTIC MONKEYS PARECEN SEDUCIDOS POR EL AMBIENT SESENTERO

No resulta descabellado calificar The Car como un disco pensado para enganchar a los oyentes de los más variados estilos y preferencias. Tal es el objetivo de Alex Turner y sus colegas, a quienes se les ocurren hasta chispazos de bossa nova aguardentosa y soul de satén, planeados para aumentar el número de su legión de seguidores.

Ya en los acordes iniciales de There’d Better Be a Mirrorball se percibe que el séptimo trabajo de Arctic Monkeys no va a transitar por los asfaltos demoledores y agrietados de Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not, Favourite Worst Nightmare, Humbug y Suck It and See. Una decisión que comunica la inspiración musical de Turner, Jamie Cook, Nick O’Mailey y Matt Helders con los paisajes orquestales de sintonías de evocación sesentera, relacionadas emotivamente en no pocas ocasiones con fotogramas imaginarios pertenecientes a las películas de James Bond, y con ciertas comedias de altura de la época de los films de Sean Connery como el icónico y seductor agente 007.

Arctic Monkeys
“The Car” es como una elegante continuación de “Tranquility Base Hotel & Casino”

Esa naturaleza camaleónica y los giros constantes son los mejores aliados de The Car. Bajo esta agradecida carpa de cromatismo melódico, los diez cortes de los que consta el álbum despiertan la variante atmosférica que quiere concitar Alex Turner, la cual transforma la degustación del Cd en una experiencia de signo fantasioso.

Las notas sugerentes de Body Paint, las disertaciones vaporosas de Sculptures of Anything Goes, las ideas beat enlazadas con el rodaje del tema The Car, los ecos somnolientos de Perfect Sense… Los surcos de esta obra del cuarteto de Sheffield destilan un buqué de elevada factura compositiva. No en vano, la grabación del producto siguió la cosmopolita ruta de Suffolk (Inglaterra), París, Londres y Los Ángeles. Todo un itinerario estelar…

Nota: Arctic Monkeys tienen previsto actuar entre el 6 y el 8 de julio de 2023, en el Bilbao BBK Live.

Más información en

https://www.dominomusic.com/uk

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