Oskar Werner, el artista total

El próximo 13 de noviembre, el icónico protagonista de "Jules y Jim", quien falleció en 1984, habría cumplido cien años de edad. Con motivo de esta efeméride, la ciudad de Viena acoge la exposición "100 Years Oskar Werner", organizada en el interior del edificio METRO Kinokulturhaus: una inmejorable oportunidad para conocer la intensa vida y la apasionante carrera de este intérprete de mirada profunda y psicología dolorosa y atormentada.

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Oskar Werner
Oskar Werner alcanzó notoriedad tras interpretar al inolvidable escritor de “Jules y Jim”

Texto de Mercedes de Luis, escrito desde Viena (Austria).

Oskar Werner fue -por encima de otras consideraciones mediáticas y estelares- un amante de las escenificaciones realistas, normalmente esculpidas con el cincel de las neurosis creativas. El tímido autor en ciernes nominado Jules,  en el film de culto Jules y Jim; el desquiciado Dr. Schumann, en El barco de los locos; el confuso Gay Montag, en Farenheit 451; el crepuscular Felder, en El espía que surgió del frío; el asfixiado David Telemond, en Las sandalias del pescador… La carrera de este actor vienés, esquivo y obsesivo, está plagada de papeles determinantes, y de fotogramas destinados a la eternidad falsamente efímera de las salas de proyección.

Nacido en Viena, el 13 de noviembre en 1922, Oskar Werner es -a un siglo de su alumbramiento- una de las grandes personalidades del cine austriaco, que destacó más allá de las fronteras de su país natal.  Su talento como actor le llevó al Vienna Burgtheater en los inicios de su carrera, donde mostró su voz inconfundible y un aura de estrella de Hollywood; pero también su carácter y su concepto libre e independiente de la cultura, incluyendo su crítica al poder político. Su modo de hablar era legendario, la fuerza de su voz y su expresividad perdurarán sobre los últimos años de su trabajo, cuando ya abandonó su ambición – o su ambición le abandonó a él, pues quizá es ella quien nos abandona, como los dioses cuando abandonaron a Antonio, según el poema de Kavafis -.

Las múltiples facetas del compatriota de Romy Schneider se han organizado en una exposición temporal, en el Archivo del Cine de Viena. En las tres plantas del edificio se puede encontrar una amplia selección de documentos personales de Oskar Werner, desde cartas manuscritas a los vídeos caseros rodados con sus seres queridos.

Oskar Werner
Oskar Werner se peleó con François Truffaut, cuando rodó “Farenheit 451”

OSKAR WERNER Y SUS ORÍGENES

Oskar Werner era sobrino de un técnico de iluminación en Sascha Studios, un parentesco determinante en la vida del joven Oskar, para conseguir un trabajo como figurante en la película Dinero caído del cielo, (rodada bajo el dominio de Hitler, en 1938, por Heinz Heibig). A partir de esta aparición, siguió actuando como figurante en más de diez películas.  En la primavera de los años cuarenta realizó un examen para “el arte de la actuación”, y meses después entró a formar parte de la Cámara del Reich de Teatro. Ambos trámites eran necesarios para trabajar en la actuación.

Junto a su labor en los escenarios y los sets de rodaje, el actor también escribió poemas, cuyos temas evocaban la sociedad y el arte, con una especial sensibilidad, humor y pathos; cualidades apreciables, sobre todo en sus poemas más tardíos de la década de los ochenta:

 “Un hombre camina a través del bosque,

Soñando con el sueño más bonito de todos,

pero con un corazón tan pesado!”

Destino.

 

Mientras tanto, en 1938, Austria fue anexionada al tercer imperio alemán – “Anschuluss”. Esto ocasionó que las escuelas tuvieran que adaptarse rápidamente a la ideología nazi, tanto en el currículum como en sus equipos y sus proyectos educativos.

 

“La fama no es otra cosa sino la suma de malentendidos alrededor de un nombre”

(Escrito por Oskar Werner, citando a Rainer Maria Rilke”)

 

La dicción de Oskar Werner era muy apreciada por su capacidad de transformación: podía adaptarse al acento vienés, o imitar un lenguaje propio del Burgtheater. Desde su adolescencia, a través de la radio, había aprendido a jugar con el timbre de su voz. Durante la Segunda Guerra Mundial ofreció recitales de poesía, junto a su primera esposa, Elisabeth Kallina. Veladas en las que recordaban a Schilller, Goethe, Rilke y Weinheber. Lecturas que repitió en Nueva York y en Los Ángeles. Asimismo, extendió su repertorio a poemas de Heinrich Heine y Mörike, y añadió Poemas Contra la Guerra, en los setenta, a su ya extenso repertorio. Las interpretaciones de Werner recitando textos de Goethe, de Rilke o de Schiller son legendarias. En ocasiones eran actuaciones junto a la soprano Irmgard Seefried y al pianista Erik Werba.

Otro poeta que marcó a Werner fue Josef Weinheber, a quien colocó en el mismo nivel que a los clásicos alemanes. A pesar de la controvertida simpatía del poeta por la ideología nacionalsocialista, Werner le consideró el mejor poeta austriaco desde Rilke. El suicido de Weinheber, sucedido en 1945, fue un duro golpe para el actor.

Tras la liberación de Viena por los aliados, Oskar Werner volvió a la escena en el Burgtheater, en mayo de 1945. No obstante, la experiencia del terror nazi le acompañó toda su vida; de hecho, en sus apariciones públicas, se mostró siempre como un hombre pacifista y en absoluto partidario del olvido.

OSKAR WERNER Y SUS PASIONES

Oskar amaba la música clásica, especialmente a Wolfgang Amadeus, a quien interpretó en la película Mozart (Karl Hartl, 1955); no solo a través de las cualidades que formaban parte de la personalidad del músico y compositor dieciochesco, sino adquiriendo aprendizajes que no estaban presentes en la formación meramente dramática de Werner. Incursiones que le llevaron a aprender, por ejemplo, a tocar el violín.  En la película El año robado, así lo hizo; ya que, si no se le permitía desarrollar un papel según su criterio, renunciaba a interpretarlo.

El gran éxito de OW llegó en los años sesenta, después del estreno de Jules y Jim (1962), del cineasta francés François Truffaut: una obra que pronto se convirtió en película de culto. A continuación de este rodaje, participó en El barco de los locos (Stanley Kramer, 1965), que le llevó a obtener una nominación a los Oscar, como Mejor Actor Principal. Aparte, por su interpretación en El espía que surgió del frío (Martin Ritt, 1965), recibió un Globo de Oro, como Mejor Actor Secundario en la categoría de drama.

La interpretación de Oskar Werner encarnando a Jules en la película Jules y Jim recibió gran atención del público. Sin embargo, ni el director francés entendía alemán ni el actor austriaco podía comprender la lengua materna de Truffaut. A pesar de que no eran capaces de conversar en sus respectivos idiomas, sí lograron trabajar juntos con resultados sobresalientes. Oskar aprendió la pronunciación de su personaje, siguiendo las normas fonéticas del francés. No obstante, la siguiente película que rodaron juntos W y T, Fahrenheit 451, terminó en conflicto. La mirada que Truffaut proyectó sobre el papel protagonista, Gay Montag, era diferente en fondo y forma a la percepción que proponía el actor vienés, más en línea con su experiencia vivida en el régimen de Adolf Hitler. Mientras que Truffaut proponía una interpretación sin emociones, Werner prefería escenificar con intensidad la crisis de fe que experimenta el bombero de la obra de Ray Bradbury, y la asfixiante aparición de las dudas en mitad de la obediencia férrea que este sentía. Al final, Truffaut y Werner no se pusieron de acuerdo, y tampoco se reconciliaron: el actor no apareció en la promoción de la película, y se negó a colaborar en el doblaje del film.

Oskar Werner
“El espía que surgió del frío” es uno de los títulos más recordados de Oskar Werner

Según su currículo en los escenarios y los sets de rodaje, es posible asegurar que la carrera de Werner conoció la fama de la mano de su madre y de la de su esposa, aparte de la influencia que tuvo en él el director norteamericano Stanley Kramer. Gracias a estas personas, el actor austriaco pudo conocer a ídolos del séptimo arte como Spencer Tracy, Fred Zinnemann, Fritz Lang y Walt Disney.

Sin embargo, y pese al reconocimiento que supuso para OW la concesión del Globo de Oro por su labor en El Espía que surgió del frío, el intérprete centroeuropeo no quedó satisfecho con las circunstancias del rodaje de este clásico del cine de espionaje (basado en la novela homónima de John le Carré). El perfeccionismo que movía la psique profesional de Werner le llevó a no conformarse con la simple aceptación de la crítica y el aplauso del público concitado por su participación en la citada obra de Martin Ritt.

Oskar siempre albergó la necesidad de conseguir la aceptación propia, más que la de su entorno. Por semejante motivo, el inconsolable teólogo de Las sandalias del pescador rechazó gran número de guiones y proyectos, debido a que no se correspondían con los estándares que él pedía en su concepción de lo que tenía que ser una película que colmara sus expectativas dramáticas. Aunque algunos de sus descartes también estuvieron ocasionados porque no estaban lo suficientemente remunerados…

Mira, puedes filmar con Mickey Mouse y Rin Tin-Tin, que también son estrellas; pero ellos no pueden hacer una obra de Shakespeare”. Así se dirigió a los responsables de Twentieth Century Fox, cuando decidió no renovar su suculento contrato con este gran estudio de Hollywood.

Nota: 100 Years Oskar Werner estará en Metro Kinokulturhaus hasta el próximo 29 de enero de 2023.

Más información, entradas y horarios en

https://www.filmarchiv.at

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