James Caan y su última película

El pasado 6 de julio, el actor neoyorquino James Caan falleció en su residencia de Los Ángeles. "Gun Monkeys" es el título del film que el intérprete de "El padrino" acababa de finalizar antes de morir, un trabajo en el que el recordado Sonny Corleone se puso a las órdenes del veterano cineasta australiano Phillip Noyce (El americano impasible).

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James Caan
James Caan siempre supo cómo sacar todo el jugo a los personajes que encumbraron su trayectoria profesional

James Caan pertenecía a una generación de actores acostumbrada a construir cada papel desde las entrañas del guion, para hacer suyo cada gesto, pensamiento, impulso o determinación existencial. Con esa base dramática, el intérprete neoyorquino empezó a llamar pronto la atención de los directores del llamado Nuevo Hollywood, con Francis Ford Coppola y Herbert Ross a la cabeza.

El físico convincente que poseía Caan, más su versatilidad en todos los terrenos que le proponían los diferentes creadores cinematográficos, ayudaron a JC a participar en títulos tan relevantes para el séptimo arte como El dorado (Howard Hawks, 1960), Countdown (Robert Altman, 1967), Rollerball (Norman Jewison, 1975) y El padrino (Francis Ford Coppola, 1972). Precisamente, de la mano de su caracterización de Santino “Sonny” Corleone -en la cinta de Coppola– le vino su primera y única nominación a los Oscar de Hollywood.

Dentro de esa sorprendente carrera con más de cien roles en diferentes formatos audiovisuales, James Caan concluyó lamentablemente su impresionante idilio con las cámaras con Gun Monkeys: una producción sobre mafiosos de vuelo corto y venganzas sangrientas con un notorio toque de humor, muy del estilo de las movies que habitualmente otorgaron relumbrón a la senda artística de esta estrella del celuloide, aunque nunca se considerase como tal.

El director australiano Phillip Noyce (Generación robada) fue el encargado de grabar la actuación póstuma de JC en el séptimo arte. Ambos mantuvieron una relación intensa y enriquecedora a lo largo del rodaje, según ha expresado el cineasta en algunos medios de comunicación, de la que surgió una caracterización verosímil y emotiva, en la que el protagonista de El jugador (Karel Reisz, 1974) pudo jugar a intentar emular algunos tics inspirados en los desplegados por Marlon Brando, en El padrino.

James Caan
El guion de “Gun Monkeys” está basado en la novela homónima de Victor Gischler

Pese a que James Caan realiza una aportación tangencial en Gun Monkeys, el impecable y exigente desfogue dramático del que siempre solía hacer gala eleva su retrato del anciano y paternal mafioso, llamado Stan, por encima de la aparente brevedad de su intervención; algo que solo pueden lograr los actores capaces de dotar de profunda carnalidad a los roles secundarios.

JAMES CAAN AMABA TOMAR RIESGOS PARA HUIR DEL ENCASILLAMIENTO

Tras contemplar la extensa carrera delante de las cámaras de James Caan, se puede concluir que lo suyo fue una aventura puramente vocacional, ajena a los resortes que solían manejar las movie stars de naturaleza icónica. Su método consistía más en bajar al barro; y, desde allí, moldear la faz del personaje con todos los elementos que le otorgaba el guion.

A medias entre el Hollywood de los presupuestos multimillonarios y los ambientes indies de ensayo psicológico, Caan no fue nunca un hombre abonado a las superproducciones destinadas únicamente a dar dinero, sino que buscó un significado más profundo a cada uno de los tipos a los que prestó su físico en la televisión y la pantalla grande.

Tales inquietudes llevaron al actor a tomar contacto, en su juventud, con la hornada de creadores norteamericanos empeñados en renovar el lenguaje fílmico durante los setenta. Un grupo de intelectuales de la imagen en movimiento y los fotogramas enlazados, como Francis Ford Coppola (El padrino, 1972, y Llueve sobre mi corazón, 1969) Howard Zieff (Slither, 1973), Karel Reisz (El jugador, 1974), Herbert Ross (Funny Lady, 1975, y Perdida en la ciudad, 1971), Norman Jewison (Rollerball, 1975), Sam Peckinpah (Los aristócratas del crimen, 1975) y Steven Spielberg (1941, 1979), entre otros.

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James Caan hizo en “Rollerball” uno de sus mejores trabajos como actor

Gun Monkeys probablemente no proyecte en las salas de exhibición similares sensaciones a las concitadas por los títulos mencionados, pero sí se ha convertido desgraciadamente en el trabajo póstumo de un intérprete que para el público siempre irá subido a los patines épicos de Jonathan E. (Rollerball), o permanecerá postrado en una cama y con una enfermera psicótica a su lado, en la piel del atemorizado Paul Sheldon (Misery).

Por cierto, el protagonismo de la película de Phillip Noyce lo detenta el normalmente solvente Pierce Brosnan, quien encarna a un peculiar sicario, que tiene que vengar la muerte de su antiguo jefe y amigo (el papel que hace suyo James Caan).

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