Michel Houellebecq y el amor

El mediático y peculiar autor de "Sumisión" presenta su obra más esperanzadora y romántica hasta la fecha, titulada "Aniquilación" (Editorial Anagrama). El reconocido creador francés imagina un futuro cercano en clave de thriller cibernético, en el que mezcla diferentes géneros novelísticos, para desarrollar un relato que puede recordar vagamente a algunos de los episodios de la serie televisiva "Black Mirror".

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Michel Houellebecq
Michel Houellebecq lima algunas de sus asperezas conceptuales, para componer la narración de “Aniquilación”

Michel Houellebecq parece estar en una tregua silenciosa, con respecto a su habitual actitud desafiante frente al mundo.

Esta rebaja de flema agresiva y nihilista, normalmente lubricada por la afilada prosa que ha practicado en sus anteriores novelas, ha dado como resultado lo que algunos críticos literarios han definido como la obra más romántica del autor nacido en Saint-Pierre. Una catalogación de excesiva concordia, que viene a enfatizar la ligera concesión sentimental que MH realiza para concluir el laberíntico argumento de su última creación: Aniquilación (Editorial Anagrama).

La naturaleza poliédrica y de ritmo cambiante que practica el responsable de Plataforma en su octavo libro sirve para dotar de misterio e interés a un texto que incluye de manera constante asuntos existenciales de índole privada y social; y en el que plantea la paradoja sobre la invisible y pixelada frontera entre la realidad perceptible y la que se comunica a través de Internet. Un doble cosmos que se superpone, y que amenaza con solidificarse como uno solo e inseparable.

Con su peculiar manera de concebir la literatura, muy parecida a una experiencia en un figurado ring de boxeo, Houellebecq se muestra menos excesivo que en otras ocasiones; aunque no pierde su capacidad díscola, para escandalizar a los espíritus aburguesados bajo el trasnochado puritanismo vital, que domina las tendencias en el universo neoliberal de las etiquetas uniformadas, y aceptadas por el dogmatismo institucional en sus múltiples y alienantes facetas.

Michel Houellebecq
Michel Houellebecq sorprende por su ligera moderación exhibida en “Aniquilación”

Si se compara con la neurótica pesadilla plasmada en Serotonina (el anterior título del escritor), Aniquilación se antoja como una historia carente de abismos voluntarios; a pesar de que nunca renuncia a la crítica acerada, y a la ridiculización de los comportamientos aceptados como válidos por las mayorías pensantes.

Dentro de semejante espiral de tintura rebajada, Houellebecq se acerca a uno de los asuntos más importantes de la actualidad: las digresiones intelectuales que se presentan entre el universo real y el cosmos virtual. Un territorio plagado de minas sensitivas, en el que el narrador de Sumisión introduce el elemento del thriller, para guiar a los lectores por la intrincada investigación llevada a cabo por el protagonista, muy en la línea de la orquestada en el film Caché (Michael Haneke, 2005).

MICHEL HOUELLEBECQ REBAJA EL TONO, PERO NO ADMITE CAMBIOS SUSTANCIALES EN SU ESTILO

A lo largo de su carrera literaria, Michel Houellebecq se ha ganado con creces la fama de pensador polémico y singular. Entre los aspectos más comentados por semejante postura frente a la sociedad que le rodea, el autoproclamado nihilismo con que el escritor francés ha arropado cada uno de sus textos ha provocado que sus libros suelan exhibir actitudes agresivas y poco empáticas, con respecto a temas tan sensibles como el de las relaciones entre los hombres y las mujeres.

Del turismo sexual a la dictadura alienante de las sustancias químicas, los problemas que riegan la narrativa de Houellebecq revelan una descreencia absoluta en poderes esotéricos y espirituales, aparte de mostrar su absoluta desesperanza ante soluciones políticas y religiosas de urgencia, mínimamente estimulantes y acertadas a largo plazo.

Michel Houellebecq
Michel Houellebecq se ha convertido en uno de los autores más seguidos, debido a los giros constantes en sus tramas

Sin renunciar a sus diálogos hirientes y a sus confesiones carentes de eufemismos apaciguadores, Houellebecq concibe Aniquilación como una vertiginosa yincana de descubrimientos determinantes.

La acción del libro se sitúa en 2027, en una Francia confusa y amenazante. Mientras se preparan las elecciones presidenciales, en las que el candidato favorito es una estrella de la televisión, el asesor del ministro de Economía y Finanzas, Paul Raison, debe investigar la procedencia de unos siniestros vídeos que circulan por la Red, en los que se ve al citado ministro siendo ejecutado por el método de la guillotina. Esta misión profesional se entremezcla pronto con otros temas más delimitados a nivel personal, y que se circunscriben a la vida privada de Raison. Problemas domésticos que tienen que ver con el infarto de su padre, y con la difícil relación que mantiene con sus dos hermanos. A esto se suma la grave enfermedad, que le es diagnosticada al descreído y taciturno asesor político.

Con estos elementos, Michel Houellebecq diseña un producto elocuente y efectivo, en el que existe una tímida posibilidad de remisión, que no suele estar presente en la literatura del compatriota de Victor Hugo.

Más información en

https://www.anagrama-ed.es

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