Vangelis, el adiós de una leyenda

El músico y compositor griego, autor de las bandas sonoras de "Blade Runner" y "Carros de fuego", falleció el pasado martes en un hospital de París, supuestamente por complicaciones derivadas del coronavirus. El que fuera líder -en sus inicios- del mítico grupo Aphrodite's Child deja huérfana a la música electrónica de atmósferas envolventes y espíritu clásico; un estilo sinfónico que ejerció con inmensa inspiración y trazas de eternidad, a lo largo de una carrera de más de cinco décadas.

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Vangelis
Vangelis mantuvo en los ochenta una intensa colaboración con Jon Anderson, el cantante del grupo Yes

Vangelis no era un hombre abonado los espectáculos atronadores de luces y sonidos, ni a los shows mediáticos desplegados en torno a escenarios milenarios y titánicos. Pese a que su música tenía la capacidad de abrir horizontes, el creador heleno no se prodigó nunca en conciertos fastuosos, ni en actuaciones multitudinarias; ya que se sentía más cómodo trabajando con fluidez en el estudio de grabación, con sus ordenadores e instrumentos computerizados. Allí, rodeado de pantallas y ecualizadores, podía imaginar partituras sorprendentes, emotivas, sensibles, aterciopeladas e imborrables.

El talento de Evangelos Odysseás Papathanassiou era evolutivo y deslumbrante, siempre asociado a sus melodías de atmósferas certeras y enriquecedoras. Un conjunto de orquestaciones con pianos y sintetizadores protagónicos, en el que Vangelis imprimía su sello sinuoso y calórico, a base de notas extraídas de la experiencia; esculpidas con tinta de humanidades imaginadas, y pasiones aguerridas por no sucumbir a la desazón ni a la mercadotecnia.

Desde sus comienzos en la música, el responsable de la banda sonora de Lunas de hiel se preocupó por otorgar a la electrónica (un género que comenzaba a mostrar sus posibilidades en los setenta y ochenta) un expansionismo de elegancia clásica, que podría emparentarse -en cuanto a fervor exploratorio- con los sueños de trascendencia ajena al academicismo esgrimidos por maestros del piano como Frédéric Chopin y Franz Liszt.

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Vangelis colaboró con distintas agencias espaciales, durante sus últimos años como compositor

La música de Vangelis posee el poder de conmover con sus crescendos, y de despertar el universo trágico con sus adagios. Un mosaico de sensaciones que Ridley Scott elevó al estrato de las leyendas convertidas en partituras, al unirlo a las imágenes de películas tan impactantes como Blade Runner.

Precisamente, el séptimo arte se alió con el creador griego de manera infalible, a través de cintas del estilo de Carros de fuego (banda sonora por la que el compositor heleno ganó un Oscar de Hollywood, en 1982), y le granjeó una fama internacional que V se encargó de completar con discos tan reverenciales como L’Apocalypse des Animaux, La Fête Sauvage y Rosetta.

VANGELIS DOTÓ A LA ELECTRÓNICA DE ATMÓSFERAS SENTISITIVAS E INSPIRADORAS

Nacido en la ciudad de Agria, en 1943, Evángelos Odysseás Papathanassiou irrumpió en el panorama musical a finales de los años sesenta y principios de los setenta, con el grupo de rock progresivo Aphrodite’s Child. Una formación en la que también estaban los conocidos Demis Roussos y F.R. David.

Los discos de la citada banda causaron expectación, por la excelente química entre las melodías ideadas por Vangelis y la inigualable voz de Roussos, los cuales conformaban un auténtico tándem de calidad sonora y multicolor, que fortalecía la psicodelia activa que desgranaban las canciones.

Tras unos años al frente de Aphrodite’s Child, Evángelos Odysseás Papathanassiou se lanzó a seguir su senda profesional en solitario, para dar rienda suelta a sus obsesiones líricas y orquestales. Unas ansiedades en las que pudo aplicar sus conocimientos de la electrónica de curso sensitivo, alejada de los experimentos de laboratorio de Kraftwerk y de las esplendorosas puestas en escena de Jean-Michel Jarre. Vangelis solo quería dejar la huella de la sensibilidad muy visible en sus composiciones, y la posible modernidad en el resultado final era un apero al que no le dio nunca mucha importancia.

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Vangelis quería que su música dejara una huella sensible

El perfeccionismo sinfónico fue la fórmula que movió artísticamente a Vangelis en cada una de las obras que nutren su amplia discografía. Un gusto por el detalle, en el que todos los elementos constitutivos gozaban de una armonía buscada, y potenciada desde el origen mismo del proyecto. Así lo percibió Jon Anderson (el cantante del grupo Yes), cuando convenció al creador griego para formar un dúo de enorme éxito popular.

Los álbumes de Jon and Vangelis contribuyeron a exhibir la enorme capacidad inspiradora del vecino de Agria, y dejaron claro que el timbre del vocalista de Owner of a Lonely Heart y las atmósferas electrónicas del heleno moldeaban un universo lírico de imperecedera belleza. Discos como The Friends of Mr. Cairo (magistral homenaje al cine negro), Private Collection, Heaven and Hell y Short Stories dan fe de ello.

La muerte de Vangelis cierra el curso creativo de un músico irrepetible, que consiguió despertar la experiencia sensible de varias generaciones de oyentes; los cuales han soñado alguna vez con ovejas eléctricas al son melancólico de Rachel, o han corrido sobre la arena mojada de una playa con los accesos vaporosos de Carros de fuego.

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