Patrick Modiano y los recuerdos

El autor francés, premio Nobel de Literatura en 2014, presenta "Tinta simpática" (Anagrama): una novela trazada como un retrato fantasmal y brumoso, en el que destaca la prosa evocadora e inspirada de este forjador de relatos ilusorios e intemporales.

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Patrick Modiano
Patrick Modiano configura en “Tinta simpática” un thriller psicológico e hipnótico

Patrick Modiano ha hecho de los recuerdos la atalaya desde la que vislumbra el conjunto de su literatura atmosférica, ajena a los espacios cerrados y a los tiempos apresados en calendarios uniformes y manufacturados.

El autor francés hila la memoria de sus personajes de manera precisa y emocionante, como si se tratara de un fabulador itinerante, cuya ruta sigue los sinuosos recodos de la conciencia humana. Un contador de historias al que no le importan demasiado los detalles comprobables ni las descripciones aceradas, sino que se mueve más por los sentimientos que despiertan las palabras, los sentidos seducidos por los párrafos, y las cadencias inconscientes que marcan los giros de cada capítulo, tras rasgar con deleite las hojas del papel impreso.

Después de descubrir a los lectores las posibilidades de contar una guerra mediante las evocaciones infantiles y huidizas de un anticipo en pequeño del propio autor (Un pedigrí), Modiano introduce su fina y brumosa pluma en las entrañas de un misterioso escenario, difuminado por los individuos que lo habitan y por el paso del tiempo que introduce la acción. Un universo de fantasmas arropados con fragancias inolvidables e imperecederas, que lleva el título de Tinta simpática (Editorial Anagrama).

Patrick Modiano
“Tinta simpática” narra la historia de un detective en busca de un fantasma con cuerpo de mujer

Quien quiera recordar debe ponerse en manos del olvido, de ese riesgo que es el olvido absoluto, y de esa heroica casualidad en que se convierte entonces el recuerdo“. Esta cita, del filósofo y escritor Maurice Blanchot, da inicio al curso dramático de la última novela de Patrick Modiano. Una sentencia que revela la importancia de establecer ciertas agarraderas emocionales, para adentrarse en la exploración de las idealizaciones humanas. Proceso que determina la trayectoria vital del protagonista del relato: el detective Jean Eyben.

PATRICK MODIANO ELABORA UNA RELACIÓN AMOROSA SIN PRESENCIA FÍSICA

El argumento de Tinta simpática no traiciona la naturaleza oculta que precisa el título. Esa tinta invisible, solo legible tras la aplicación del reactivo adecuado, describe los pasos del personaje principal de la novela: el investigador nominado Jean Eyben; a la vez de servir como metáfora del objeto de sus anhelos.

A modo de mapa emocional por diferentes épocas, el relato arranca cuando Eyben es un joven aprendiz de detective, en la agencia parisina Hutte. Un día, el bisoño aspirante a Philip Marlowe recibe el encargo de localizar a una mujer desaparecida, que responde a la identidad de Noëlie Lefebvre. El trabajo pronto obsesiona al chico, hasta el punto de propiciar el fracaso en sus pesquisas.

Treinta años después, Eyben sigue interesado en la presencia espectral de la dama evaporada en el pasado. Como si de un ente incorpóreo de tratara, el investigador recapitula sus memorias recogidas en el ajado dosier de antaño, donde encapsuló a la fantasmal Noëlie, y a la que le une una atracción imposible de precisar y concretar. Un amor de apariencia engañosa y con aroma a noir de profundidades clásicas, en el que se impone la poética inspiración de Modiano para diseñar espacios y rostros difuminados a lo largo de las décadas.

Patrick Modiano
Patrick Modiano desarrolla “Tinta simpática” entre París y Roma

Hay cosas en blanco en esta vida, cosas en blanco que se intuyen al abrir el “expediente”: una simple ficha en una carpeta de un color azul cielo que se ha desvaído con el tiempo. Casi blanco también, ese antiguo azul cielo. Y la palabra “expediente” está escrita en el centro de la carpeta. Con tinta negra“. Este juego de colores, con el que arranca Tinta simpática, facilita a PM el trabajo de situar al lector en un lugar impreciso, de neblinas voluntarias y persistentes. Un cosmos en el que es posible viajar de París a Roma, a bordo de las evocaciones generadas por la mente de Jean Eyben, y por una musa que parece moldeada a imagen y semejanza de la eterna de Gene Tierney, en Laura (Otto Preminger, 1944).

Más información en

https://www.anagrama-ed.es

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