Harold Pinter humaniza Madrid

El Teatro Bellas Artes de la Villa y Corte acoge las representaciones de "El cuidador": el primer éxito profesional de Harold Pinter en la escena británica, cuyo argumento versa sobre los problemas de comunicación, afectividad y empatía entre tres hombres encerrados en una casa destartalada, y con grietas en sus cimientos.

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Harold Pinter
Harold Pinter elaboró en “El cuidador” un efectivo fresco humano, de extrañas conexiones sensitivas

Harold Pinter manejaba como pocos el arte de descubrir los resortes afectivos de los tipos de a pie con los que se encontraba en las calles de la cosmopolita ciudad de Londres. Los individuos que más interesaban al dramaturgo y escritor eran entes con ropajes escamoteados a la normalidad, los cuales diluían sus esperanzas de presente y futuro en las luces deslumbrantes de la urbe del Támesis, mientras intentaban aguantar su rutina sobre la resbaladiza base de comportamientos agrestes y conversaciones erizadas.

Avalados por un lenguaje cortante y agresivo (preciso como la punta de los dardos sobre la diana de cualquier pub insomne y pendenciero), los textos del que fuera Premio Nobel de Literatura se componen de historias sombrías y espectrales, estimuladas por las irracionales acciones de unos personajes perseguidos por sus propias frustraciones existenciales.

Títulos tan celebrados del autor londinense como The Homecoming, The Birthday Party y No Man’s Land nutren sus secuencias con semejante brebaje dramático de inusitadas consecuencias, e ingredientes sulfurosos. Un nexo sensible y tenebroso que igualmente es perceptible en el curso de El cuidador: la obra que llega el próximo 18 de marzo al interior del Teatro Bellas Artes, en Madrid.

Hemos planteado una adaptación que recrea los hechos en cualquier ciudad de hoy de nuestro país, una puesta en escena llena de juego y trabajo actoral, llena de humor, sorpresas y muchos objetos. Un teatro para disfrutar“, explica Antonio Simón, director del montaje.

Harold Pinter
Joaquín Climent (en la imagen) encarna al manipulador Davies/ Foto: Pentación Espectáculos

El gallego Antonio Simón es el encargado de poner en escena el impactante cosmos descrito en The Caretaker, según la traducción efectuada por Juan Asperilla. Una versión que intenta incorporar la idiosincrasia española, al universo claramente británico que ideó el responsable de Betrayal.

Dentro del preciso engranaje creativo pensado por Simón, el actor valenciano Joaquín Climent (El sustituto) encabeza el elenco interpretativo de un cuadro artístico que completan Álex Barahona (Canallas) y Juan Díaz (Noviembre). Los tres se meten sin chalecos protectores en el interior de Davies, Mick y Aston: unos roles marcados a nivel psicológico, a los cuales mueven diferentes actitudes frente a la crudeza de la realidad y de un entorno hostil.

HAROLD PINTER SIGUIÓ LAS HUELLAS DE SAMUEL BECKETT

Muchos expertos han señalado las similitudes existentes entre el texto de El cuidador y Esperando a Godot, de Samuel Beckett. Un parecido que ambas obras asumen desde el parapeto del absurdo situacional llevado a los límites de lo caricaturesco, como si los seres que deambulan por las dos tramas fueran incapaces de huir de la sinrazón en la que estos se hallan enclavados. Tanto Harold Pinter como Beckett incorporan a sus textos una visión cruel de la sociedad, en la que el darwinismo se enfatiza personalizado en intransigentes clases dirigentes y sus supuestos esclavos.

La confrontación constante que experimentan los tres protagonistas de El cuidador es un ejemplo elocuente de la pose de batalla eterna a la que se ven sometidos los personajes de HP. Mientras Davies se muestra esquivo y huidizo, Mick se erige como el elemento violento e irascible del espacio en que estos conviven. Por su parte, Aston viene a ser un ente de luz en medio de las sombras, el único capaz de inspirar una honda confianza hacia el denostado género humano.

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“El cuidador” presenta un elenco de actores realmente brillante/ Foto: Pentación Producciones

El cuidador supuso en su momento el primer éxito de HP en la escena británica, popularidad a la que ayudó el elenco interpretativo escogido para las representaciones de 1960. Tal fue el reconocimiento de crítica y público, que la obra llamó la atención de Clive Donner, quien la adaptó al séptimo arte en 1963, con Donald Pleasence, Alan Bates y Robert Shaw en los papeles de Davies, Mick y Aston, respectivamente.

Consciente de la importancia a la hora de elegir a los actores para recrear una pieza tan agreste, Antonio Simón ha elegido intérpretes con suficiente potencial dramático, como para hacer verosímiles los diálogos afilados esgrimidos por Pinter. Un cuadro artístico que forman Joaquín Climent, quien encarna al intrigante y camaleónico Davies, y los jóvenes Álex Barahona y Juan Díaz, los cuales hacen lo propio con el ambicioso Mick y el ingenuo Aston.

Junto al trío protagonista, el montaje de El cuidador adquiere significancia a través de la atmósfera malsana y opresiva que transmite. Un espacio similar al de una olla a punto de estallar, cuya estructura recuerda a las oscuridades sensibles que se percibían en la casa residencial de El sirviente, de Robin Maugham.

Nota: El cuidador tiene previsto su estreno para el próximo 18 de marzo, en el Teatro Bellas Artes de Madrid.

Más información, entradas y horarios

https://www.teatrobellasartes.es

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