Meat Loaf sonorizó 1977

La muerte del genial cantante y actor estadounidense, ocurrida el pasado 20 de enero, anima a recordar su mejor obra en formato de impulsiva y alocada ópera rock. Un álbum que lleva por título "Bat Out Of Hell" (Cleveland International/ Epic Records), con el que Meat Loaf vendió millones de copias en todo el mundo, espoleado por su repertorio de composiciones eternamente imperecederas e inspiradoras.

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Meat Loaf
Meat Loaf desbordó en “Bat Out Of Hell” su dramatismo escénico, a través de potentes estribillos y versos excitados

Meat Loaf no dejaba ninguna bala de energía en la recámara, cuando se metía en un estudio de grabación o se subía a un escenario. La bestia interpretativa que llevaba dentro se rebelaba en cuanto escuchaba los acordes de una guitarra, o las teclas adormecidas de un piano. Bajo semejante filosofía activa, la estrella del rock nacida en Dallas esculpió una carrera voluntariamente efectista, en la que no existían treguas de relajamientos continuos y programados. Y eso que siempre fue considerado uno de los mejores baladistas de los últimos tiempos.

La muerte del genuino Meat Loaf (bautizado bajo el nombre de Marvin Lee Aday) ha refrescado el currículo de este hombre incansable, cuyos logros artísticos siempre permanecerán sujetos a los acordes de los siete temas que nutrieron el irrepetible disco Bat Out Of Hell (Cleveland International/ Epic Records): una obra de maestría colorista y divertida, que el norteamericano ideó junto al eufórico compositor Jim Steinman (un apasionado estilista del ritmo, que llegó a colaborar con figuras de la talla de Bonnie Tyler, Air Supply y Barry Manilow). A los que se sumó el productor Todd Rundgreen (fundador de Utopia).

Grabado entre 1975 y 1976 en diferentes salas de Nueva York y Nueva Jersey (escogidas en función del dinero que “Pedazo de Carne” y sus compañeros de aventura sinfónica podían invertir en esos momentos), Bat Out Of Hell fue rechazado por las compañías más importantes de USA, hasta que en octubre de 1977, Cleveland International (sello subsidiario de Epic Records) decidió arriesgarse con las variaciones teatrales y enloquecidas lideradas por el timbre cambiante y titánico de Meat Loaf.

Meat Loaf
El éxito de “Bat Out Of Hell” animó a Meat Loaf a grabar una trilogía discográfica

Los actores no deben hacer música“, recordaba en sus memorias el legendario vocalista de Heaven Can Wait, respecto a lo que un ejecutivo importante de CBS expresó, al escuchar las pruebas de Bat Out Of Hell. Unas palabras que igualmente, aunque con menos carga destructora, fueron avaladas por Waner y otras compañías señeras del sector.

Sin embargo, Meat Loaf sabía que el material era tan bueno como para apostar por él.

Al final, y con la ayuda de Steve Van Zandt, Cleveland International se interesó por financiar esa lúcida mezcla de influencias operísticas, hard rock de mensajes románticos y sueños orquestales que desplegaba el LP; y lo puso en el mercado, pese a las dudas acerca de su posible repercusión mediática.

MEAT LOAF SUPO CAPTAR EL SENTIMIENTO DE UNA ÉPOCA EN CONTINUO CAMBIO

A medias entre una representación escénica del Off Broadway y un disco de naturaleza contracultural y romántica, Bat Out Of Hell surgió en un momento en que los espectáculos musicales empezaban a abrirse a la música rock, con fusiones realmente increíbles y rocambolescas.

Lejos de los escarceos abiertamente glam de Queen y David Bowie, Meat Loaf apadrinó en 1977 un sonido esmaltado por los excesos a lo The Rocky Picture Show; con tentáculos de trazos espectrales y galopantes al compás de motocicletas atronadoras, y paisajes de figuradas extensiones góticas. Un estilo propio, en el que la caracterización empezaba por la singular portada del álbum, diseñada -con influencias directas del cómic underground– por Richard Corben.

Tales elementos de dramaturgia, emulsionada por los surcos que desbordaban las notas del mencionado y proteico vinilo setentero, dieron alas posteriormente a la aparición de Bat Out Of Hell: The Musical, creado en 2017 por Jay Scheib. Un hecho irremediable y comprensible, ya que el origen del álbum estaba la opereta rock y futurista titulada Neverland, que Jim Steinman pretendía estrenar, cuando se unió a Meat Loaf.

Meat Loaf
Meat Loaf siempre recurrió en sus conciertos a los temas de “Bat Out Of Hell”

Comparado en su estreno con el carácter épico del generacional Born To Run, de Bruce Springsteen, el disco del murciélago infernal marcó un hito entre los aficionados, sorprendidos por la manera en que ML y su grupo exhibían las costuras agradecidas de un hard rock sin complejos y elástico, a la hora de aprovechar influencias de los más variados palos y géneros.

De Phil Spector a Richard Wagner, sin menospreciar a Andrew Lloyd Webber, la caja de mixturas modelada por Meat Loaf y Jim Steinman le otorgó una personalidad única al álbum. ADN que se enriquece de un ingenioso paraíso de talentosos giros narrativos, en el que habita la belleza diamantina de baladas como Heaven Can Wait, junto a las sulfurosas carreteras aceleradas del vertiginoso corte inicial (Bat Out Of Hell).

Un curso de emociones desbocadas, en el que sobresale la sensualidad apremiante de You Took The World Right Out Of My Mouth (inolvidable track, prologado por el monólogo de Marcia McClain) y la hipnótica letra de Two Out Of Three Ain’t Bad (mejor que cualquier libro de autoayuda).

Según los allegados, Meat Loaf falleció mientras preparaba su último trabajo. Este dato demuestra el irrompible compromiso que el singer de Dallas tuvo con la música, a lo largo de toda su existencia. Un historial en el que Bat Out Of Hell todavía destaca, con su cegadora luminosidad de antaño.

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