Stephen Graham Jones, terror indio

El autor texano, perteneciente al pueblo de los pies negros, acaba de presentar la traducción al español de "El único indio bueno" (La biblioteca de Carfax): una imaginativa novela sobre maldiciones ancestrales, con la que ganó el Premio Bram Stoker 2020.

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Stephen Graham Jones
Stephen Graham Jones mezcla el relato gore, con las reflexiones profundas sobre la identidad de los nativos norteamericanos

Stephen Graham Jones coincide con el desaparecido David Foster Wallace en que ambos firman sus obras con tres rasgos bautismales de identidad, aunque las similitudes entre ambos van más allá de una simple opción estética. Los caminos de estos autores, singulares y desconcertantes, parecen enlazar sus laberintos literarios en las concepciones transversales de lo que se llama “nueva sinceridad“: un movimiento directo y descarnado, a través del que se suele presentar la actualidad medioambiental; normalmente, tras un figurado caleidoscopio con cristales tintados de ironía, humor, denuncias veladas y honestidad desnuda, con el que los creadores valoran el mundo en que transcurren los relatos que forman parte de tal manera de concebir la escritura.

Los textos de Graham Jones se tornan, bajo el citado estilo, en bocados agresivos y sanguinolentos, que carcomen los ecosistemas humanos en los que acontecen las historias; como si estuvieran poseídos por un tenebrismo sobrenatural, que les otorga una fuerza imposible de doblegar. Así lo muestran los quince títulos que el writer de Midland ha publicado hasta la fecha, y en los que existe una macabra y obsesiva precisión. Pautas que se contemplan especialmente en los momentos en que sitúa las inseguridades y marginaciones de las que son objeto los nativos americanos que protagonizan habitualmente sus narraciones, maltratados en una nación (USA) donde la exclusión étnica es un mal que atenaza a miles de ciudadanos.

Con estos ingredientes, y a pesar de que se trata de una novela de terror, El único indio bueno (La biblioteca de Carfax) se erige como un vehículo acerado e inquietante, dentro del que conviven las maldiciones clásicas; arropado por el trasfondo del desapego comunitario que experimentan muchos indios en Norteamérica, los cuales ven complicado abandonar las reservas y a los suyos, para formar parte del amplio universo del país de las oportunidades y la promisión.

Stephen Graham Jones
Stephen Graham Jones nutre “El único indio bueno” con emociones tales como la venganza, el dolor y la culpa

A tenor del argumento de El único indio bueno, el lector puede sacar la conclusión de que debe resultar muy difícil para los cuatro protagonistas preservar las tradiciones ancestrales de su pueblo, y a la vez asumir las concepciones neoliberales del individualismo salvaje, que propagan los poderes económicos y sociales en la tierra de las barras y estrellas. Un conflicto sin resoluciones globales, en el que los indios nativos observan cómo se diluye su esencia, mientras procuran vivir como los demás estadounidenses, pese a que estos siempre les juzgan a través de estereotipos y clichés.

STEPHEN GRAHAM JONES IMAGINA UNA HISTORIA DE TERROR SOCIAL 

La trama de El único indio bueno centra su atención en cuatro amigos, pertenecientes a la tribu de los pies negros. Ellos son Ricky, Gabe, Lewis y Cassidy. Estos individuos tuvieron una juventud sumida en la rebeldía contra los papeles autoimpuestos por su nacimiento, y esta actitud les granjeó una rabia furiosa e incontrolable, hacia las tradiciones de sus antepasados.

Movidos por los citados sentimientos de resistencia adolescente, Ricky, Gabe, Lewis y Cassidy se introducen un día en las tierras de caza reservadas a los ancianos, y se dedican a aniquilar a tantos ciervos como pueden. Un crimen contra la tierra y las reglas ancestrales, que les perseguirá en su etapa adulta, en forma de seres que habitan en sus pesadillas más electrizantes.

Stephen Graham Jones
Stephen Graham Jones se apoya en el miedo clásico, para desplegar sus propuestas literarias

Las pinceladas gore, vestidas con un cierto gusto de goticismo neurótico, ilustran las rocambolescas escenas de El único indio bueno, para sumir al lector en un océano de situaciones asfixiantes, tanto reales como espectrales.

A veces, el libro deja constancia de que la realidad puede dar casi más miedo que las apariciones misteriosas en las noches de insomnio, que aterrorizan a los personajes principales. Un cosmos perceptible, en el que es imposible encontrar el camino adecuado; y donde la soledad y la renuncia son losas existenciales difíciles de reducir.

Para diseñar este escenario de locura voluntaria, Stephen Graham Jones echa mano de la ironía, el humor, y de un sentido afilado de la literatura. Trazos que ejecutan a la perfección el agreste contexto en que se desarrolla la maldición que da pie a la novela, y que planea sobre la conciencia culpable de los descarriados Ricky, Gabe, Lewis y Cassidy.

Más información en

https://www.labilbliotecadecarfax.com

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