Alice Neel y los desheredados

El Museo Guggenheim de Bilbao dedica una impactante exposición a la artista estadounidense Alice Neel: una pintora con capacidad para inmortalizar la mirada deprimida de Estados Unidos, a través de un sinfín de rostros marcados por la desesperanza y la alienación social.

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Alice Neel
Alice Neel encontró su inspiración en un expresionismo ajeno al ilusorio “sueño americano”

Alice Neel llevaba impreso en su paleta el espíritu atormentado de los personajes de las novelas de John Steinbeck, y la desazón autodestructiva de los seres que habitaban en el universo de Francis Scott Fitzgerald. Con tales vestimentas -hiladas por trazos amortiguados mediante insondables penumbras existenciales-, la creadora de Pensilvania reunió un currículo de colores entre luces y sombras, surcados por las experiencias amargas de una mujer comprometida con el sufrimiento colectivo, y sumida en la más absoluta de las tristezas.

Un selecto grupo de esos escenarios de zozobras insalvables es el que conjunta la exhibición Las personas primero, que el Museo Guggenheim de Bilbao ofrece, con la colaboración del Metropolitan Museum de Nueva York y del Fine Arts Museum de San Francisco, hasta el próximo 6 de febrero de 2022. Una colección de cuadros y dibujos, casi bocetos en muchas ocasiones, en los que Neel deja clara su predilección por la vulnerabilidad antes que por la opulencia; por la justicia social antes que por el capitalismo sangrador e insolidario; por los dramas individuales antes que por los éxitos rotundos y laureados.

La entronización de la marginalidad y del malditismo es lo que movió el pincel de esta amazona de increíble talento e inspiración conmovedora, quien hizo de su Nueva York vivencial una megaciudad asfixiante y tenebrosa, en la que cualquier lugar y horizonte adquieren la prestancia de un camposanto figurado: urbano y silente.

Alive Neel
Alice Neel aportó una mirada conmovedora hacia el tema de la maternidad

Defensora clara y sincera de los desheredados de la riqueza, y protectora de los derechos civiles, esta “coleccionista de almas” peregrinas dio cuerpo a un expresionismo propio, estimulado por un sutil elemento de deformación de la realidad, enlazado con la visión de los artistas alemanes.

Un estilo que recuerda a los intensos retratos psicológicos de Ernst Ludwig Kirchner y del simbólico Emil Nolde, y que bebe en las aguas de una concepción espectral de lo perceptible.

ALICE NEEL Y LA INTRAHISTORIA NEOYORQUINA

He intentado reivindicar la dignidad y la eterna importancia del ser humano“, afirmaba Alice Neel en el Daily Worker, en 1950. Unas palabras que explican a la perfección las principales obsesiones plásticas de la creadora norteamericana, y que adquieren tintes de declaración intensa y honesta, a través de los ojos y las muecas congeladas de su ejército de seres oleosos.

La Gran Depresión estadounidense de los años treinta y las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial alimentan el catálogo de entes fantasmagóricos que conforman el trabajo de AN: una enérgica defensora de los que no tenían voz, en una nación de las barras y estrellas dada a las prácticas racistas, y al sexismo militante y patriarcal de la coexistencia entre los diferentes géneros.

Semejantes reivindicaciones le valieron a Neel reacciones contrarias a su lucha contra los poderes fácticos de un capitalismo caníbal e inhumano. Asuntos que marcaron con pasión cada una de sus obras, y que le ocasionaron no pocos problemas, sobre todo coincidentes con los años de la Guerra Fría y de la política de bloques (Alice Neel adquirió en Cuba un discurso de índole comunista, que no era bien visto en USA).

Alice Neel
Alice Neel supo cómo enfocar el dramatismo de las épocas por las que transitó

En los lienzos de AN no existe cosificación de la humanidad, algo que rompe con la concepción tradicional de muchos de los grandes maestros del arte, quienes solían recrear el cuerpo desnudo de una modelo como vehículo de seducción al servicio de los oscuros pensamientos de los que contemplan la escena.

Neel nutre su paleta de comprensión hacia los mínimos gestos, en las mujeres y hombres que pasaron por su caballete de emociones desbocadas. Un empeño que desvelaba su perspectiva femenina, respecto a la intrahistoria de protagonistas de sus imágenes. Unas series de portentosos hallazgos subliminales, en las que sobresalen sus sorprendentes y doloridas embarazadas, que acercaron al espectador a la intimidad desbordante de unos seres cargados de secretos inconfesables.

Nota: Alice Neel: Las personas primero estará en el Museo Guggenheim de Bilbao hasta el próximo 6 de febrero de 2022.

Más información, entradas y horarios en

https://www.guggenheim-bilbao.eus

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