Gioachino Rossini y la magia del Real

El Teatro Real de Madrid tiene previsto estrenar el 23 de septiembre una singular y colorista versión de "La Cenerentola" (La Cenicienta): la ópera bufa del genial Gioachino Rossini, basada en el célebre cuento de Charles Perrault.

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Gioachino Rossini
Gioachino Rossini se convierte en un personaje más, en el montaje ideado por Stefan Herheim

Gioachino Rossini tenía solo veinticinco años, cuando estrenó su versión de La Cenerentola en el Teatro Valle de Roma, el 25 de enero de 1817.

La capacidad del compositor y músico nacido en Pésaro para desarrollar tramas divertidas y jocosas, no exentas de sus momentos dramáticos y reflexivos, hizo que su adaptación del famoso relato de Charles Perrault adquiriera tintes de espectáculo mágico y onírico, en una línea semejante en holgura lúdica a la lograda por Wolfgang Amadeus Mozart con La flauta mágica.

Los dos actos de los que se nutre el libreto original de La Cenerentola exhiben un sinfín de escenas pintorescas y partituras emocionantes, en las que los intérpretes juegan a transformares en seres con piel de eternidad contrastada y casual, mientras afrontan obstáculos afectivos de naturaleza variable, para la consecución de la felicidad que busca la protagonista: una joven sirvienta llamada en la ópera Angelina.

El Teatro Real de Madrid acoge en su interior el regreso de esta historia inmortal sobre la bondad y los comportamientos éticos, con la sorprendente perspectiva del escenógrafo noruego Stefan Herheim, quien tiene previsto sorprender a los asistentes con cambios sustanciales respecto a las representaciones anteriores de la obra. Sutiles giros artísticos, que incluyen la aparición en el casting del propio Gioachino Rossini, como un improvisado personaje, dentro de este laberinto de espejos y apariencias que lleva el título de La Cenerentola.

Gioachino Rossini
Gioachino Rossini logró un inusitado éxito con “La Cenerentola”

La mezzosoprano Karine Deshayes es la elegida para lucir los ropajes remendados de la entristecida Angelina (su sustituta en parte de las 15 funciones programadas inicialmente será la mezzosoprano rusa Aigul Akhmetshina), hasta que un azar del destino la convierte en la preferida para ser la esposa del príncipe Ramiro. La cantante francesa asume de esta forma un papel que ya ha escenificado en numerosas ocasiones, y en distintos templos del bel canto; siempre con un sentido preciso e imaginativo de cada aria, que entona el corpus lírico de la ingenua sirvienta que protagoniza el texto.

GIOACHINO ROSSINI APROVECHÓ TODO

Tres semanas es lo que los estudiosos y biógrafos estiman que tardó Gioachino Rossini para elaborar La Cenerentola. Un tiempo realmente corto, que le sirvió también para reutilizar de manera puntual algunas piezas de sus trabajos más laureados.

La Cenerentola llegó a los teatros tras el aún reciente éxito de El barbero de Sevilla, y esto se nota por las influencias directas que existen entre ambas composiciones, y que se tornan notorias y determinantes. De hecho, una de las arias de El barbero de Sevilla fue remodelada para alimentar el jolgorio orquestal que Rossini deseaba transmitir con su peculiar Cenicienta.

Bromista e irónico, el genial maestro de la ópera bufa transalpina (así como de óperas dramáticas y piezas musicales de distinto género) quiso distanciar su versión melódica, del cuento narrado por Charles Perrault; y aportar novedades a la trama, que resultaran peculiares y entretenidas.

Un empeño creativo que le llevó a sustituir a la icónica madrastra por un padrastro, llamado don Magnífico; y a la cómica hada madrina por un filósofo nominado Alidoro. Aunque, lo que más llamó la atención en su época estribó en el  hecho de que Cenicienta no fuera descubierta por el príncipe encantador a través de un zapato de cristal, sino por un espectacular brazalete, que ella porta en la noche del baile.

Gioachino Rossini
La mezzosoprano francesa Karine Deshayes (en la imagen) encarna a la buena y dulce Angelina

Stefan Herheim se acerca al libreto decimonónico de Jacopo Ferreti con la excepcional ayuda del dramaturgo Alexander Meier-Dörzenbach, quien recrea el relato lírico de Rossini con una estimulante y onírica aura, que parece inspirada en El sueño de una noche de verano, de William Shakespeare; y que contribuye a fortalecer el aspecto visual y mágico de una de las grandes composiciones del responsable de la traslación al pentagrama de Otelo.

Junto a Herheim. el Teatro Real también cuenta para las representaciones de La Cenerentola con la dirección musical de Riccardo Frizza, y la actuación del coro del coliseo madrileño. Un equipo al que se suman las voces de la citada Deshayes, del tenor ruso Dmitry Korchak, del barítono francés Florian Sempey, y de la soprano española Rocío Pérez, entre otros intérpretes.

Más información, entradas y horarios en

https://wwww.teatroreal.es

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