Candyman afila su garfio

La directora neoyorquina Nia DaCosta (Little Woods) recupera el personaje del asesino sobrenatural conocido como Candyman, en un film que sitúa la acción en la época actual, dentro de un complejo residencial en Chicago, como escenario principal para los nuevos crímenes del "hombre de los caramelos".

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Candyman
Candyman dio pie a una trilogía, a la que ahora se suma la obra de Nia DaCosta

Candyman es un salvaje y sobrenatural depredador de almas, que se esconde tras los espejos; y al que solo se puede convocar tras pronunciar cinco veces su infausto nombre, frente a una superficie reflectante. En la película original de 1992, dirigida por Bernard Rose, este personaje maldito, y condenado a una esclavitud eterna, acudía al mundo contemporáneo en formato de leyenda urbana; capaz de aterrorizar a los más incautos, y de corporeizar su atlética figura con un singular equilibrio entre lo real y lo ficticio. Así lo concibió el novelista británico Clive Barker, en el relato Lo prohibido, que sirvió de guía a Rose para acercarse al siniestro “hombre de los caramelos” con suficientes garantías de éxito.

Nia DaCosta (Little Woods) olvida las dos películas que alimentaron la saga de Candyman tras la movie de BR, para tomar como referente la cinta de 1992, y construir el nuevo relato con los mimbres románticos que nutrieron el cuento macabro de Barker. Con ello, la cineasta pretende preservar de la quema tecnológica la relación amorosa desarrollada por el esclavo Daniel Robitaille (Candyman) y la bella Caroline Sullivan (encarnada en la inquietante y valiente Helen Lyle, a la que prestó su físico -en 1992Virginia Madsen, quien presta su voz en la cinta de DaCosta).

Candyman
Candyman vuelve a la vida a través de un artista visual, llamado Anthony McCoy

Jordan Peele (Déjame salir) y Win Roselfeld (The Twilight Zone) elaboran un guion que revela la enorme dependencia existente entre el mundo del arte y la supervivencia conceptual de un asesino psicópata y espectral como Candyman: un individuo de cerca de dos metros de altura, con el rostro picado por cientos de abejas y la mirada inyectada en sangre; al que interpreta nuevamente el gigantesco Tony Todd (el Candyman original del film de 1992).

CANDYMAN NO SIENTE EL PASO DEL TIEMPO

La última entrega de Candyman alcanzó cierta notoriedad en los videoclubes en 1999, año en que fue lanzado el tercer capítulo de la franquicia, como la parte definitiva del vengativo y dolorido criminal que se esconde detrás de los espejos. Antes, la tibia acogida de Candyman 2 (Bill Condon, 1995) había avisado de la pérdida de interés de un argumento que unía las injusticias cometidas en las plantaciones sureñas y esclavistas de USA. con el cine de naturaleza slasher, al estilo del perpetrado por matarifes de la talla de Michael Myers y Jason Vorhees. Sin embargo, Candyman se distinguió desde su concepción original como un producto de terror más estilizado que otros de similar factura, capaz de aunar momentos de orgía gore con accesos de cierta contemplación romántica y apasionada, en la línea de Drácula.

Tales ingredientes son asumidos por Nia DaCosta, para huir de los efectismos sin el adecuado peso escénico. La creadora neoyorquina despliega estos elementos a lo largo de un libreto que se sitúa en un complejo de viviendas, reconvertido en un paraíso de empresarios y creadores milenials, ubicado en el extrarradio de la urbe de Chicago. Allí acude el artista visual Anthony McCoy (Yahya Abdul-Mateen II), quien de bebé fue salvado del garfio de Candyman, por Helen Lyle. Veintiocho años después, y hundido en una preocupante crisis pictórica, McCoy recurre a la presencia fantasmal del “hombre de los caramelos”, sin darse cuenta de que con ello va a desatar una pesadilla macabra, de incierto final.

Candyman
Candyman tiene previsto su estreno en España a partir del próximo 27 de agosto

El norteamericano Tony Todd (con su altura de 1,96) vuelve a vestir la ropa genuina de Candyman; a la vez de portar su garfio terrorífico, que más querría para sí el capitán del barco pirata de Peter Pan. El espigado actor demuestra que, a sus sesenta y cinco primaveras, aún está en plena forma para presentar batalla, y arrancar más de un grito en el patio de butacas.

A la sombra de tan elevado monstruo, el angustiado Yahya Abdul-Mateen II (El juicio de los siete de Chicago) y la enérgica Teyonah Parris (El blues de Beale Street) intentan acabar con el infierno desatado por Daniel Robitaille y su ejército de abejas.

Nota: Candyman llegará a las salas españolas a partir del próximo 27 de agosto.

Más información en

https://www.universalpictures.es

 

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