Titane, la apuesta de Cannes

Julia Ducournau (Crudo) se alzó el pasado fin de semana con la ansiada Palma de Oro, en la 74 edición del Festival Internacional de Cine de Cannes. Un galardón que revela el interés del certamen por apoyar propuestas diferentes, dotadas de un atractivo esteticismo, aparentemente caótico y bastante subyugador.

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Titane
Titane nutre sus imágenes con una amalgama insólita e imaginativa de géneros cinematográficos

Titane es una película difícil de clasificar, con un argumento voluntariamente laberíntico, y un compromiso por desconcertar al espectador desde el arranque del film.

Sin intención de practicar las normas estilísticas de las géneros tradicionales en el séptimo arte, Julia Ducournau (Crudo) deja que las imágenes y la evolución audiovisual del relato construyan la historia, como si el guion metamorfoseara los diálogos y acotaciones al ritmo impuesto por los fotogramas, carente de planes cerrados y concretados previamente.

De esta manera, la segunda obra de la directora de Crudo fortalece la sensación de frescura que necesitaba el Festival Internacional de Cine de Cannes, después del desierto incierto y angustioso dejado tras el paso del coronavirus, en el aciago 2020. Un soplo de renovación necesaria, que se pudo contemplar en la elección de los largometrajes proyectados, y en la firme decisión de Thierry Frémaux, por atraer una pléyade de títulos de autores diversos y sorpresivos.

En medio de semejante ejército de directores atrayentes y premiables, Ducournau se erigió como la favorita, por la expresividad notoria y asfixiante de Titane: una movie camaleónica y excéntrica, en la que cualquier intento de apresar su discurso resulta un ejercicio vano, y donde prima la sensación de libertad interpretativa, que prende de cada una de las cuidadas secuencias que completan su tono psicodélico y desconcertante.

Titane
Vincent Lindon (en la imagen) es uno de los protagonistas de “Titane”

Algunos de los críticos apuntaban tras su pase en Cannes, que la creación de Ducournau había heredado la extraña sensualidad de Crash (David Cronenberg, 1996). Una afirmación que resulta bastante acertada, aunque sería más exacto resaltar que se trata más bien de una conexión con la filmografía al completo del responsable de La mosca; ya que existe un similar sentimiento de predilección por el esoterismo escénico y conceptual. Virtudes que también enlazan a Titane con las aventuras sobrenaturales de David Lynch, y la enriquecedora aura nómada de Leos Carax (también premiado en la 74 edición de Cannes, por su film titulado Annette).

TITANE CONFORMA UN UNIVERSO PLAGADO DE SIMBOLISMO

Resulta complicado transmitir el curso narrativo de Titane, con las reglas habituales de las sinopsis aclaratorias y concretas. Según lo que se contempla en la pantalla, la película arranca con un joven con la cara magullada, que es encontrado en un aeropuerto. El misterioso chico dice llamarse Adrien Legrand: un individuo dado por desaparecido desde hacía tiempo, y al que su padre aún busca sin descanso. Cuando Adrien es trasladado a su casa familiar, una serie de cruentos crímenes comienzan a sucederse en el lugar.

Llegados a este punto, el titanio del título hace su aparición, en forma de placa en la cabeza de una chica llamada Alexia. Un material de dureza probada, que provoca en la persona que lo porta raras aficiones eróticas; tales como practicar sexo con automóviles, cual si estos fueran irresistibles objetos de fetichismo desbordante.

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Titane arma su argumento en torno a las transformaciones voluntarias y continuas del ser humano

El actor francés Vincent Lindon (Mi primo) es quien lidera el elenco dramático del film, en la piel del confuso progenitor de Adrien: un personaje que experimenta cómo su mundo se desvanece, cuando contempla la metamorfosis profunda que sufre su vástago. A su lado, la joven Agathe Rousselle (Loving) despliega su impactante energía física, en el cuerpo de la inquietante Alexia (también conocida como Adrien).

Vigorosa y rotunda, Titane diseña un cosmos de realidades tenues y explosivas, en el que queda de manifiesto la importancia de alcanzar el parnaso de la identidad propia.

Nota: Titane tiene previsto su estreno en las salas españolas a partir del próximo 8 de octubre.

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