Cinderella abrillanta su zapato

Andrew Lloyd Webber presenta el disco oficial del musical titulado Cinderella (Polydor Records): un conjunto de composiciones orquestales grabadas en los Estudios Abbey Road durante el confinamiento, en las que prevalecen las interpretaciones dramáticas de un potente elenco de voces, capitaneado por la eficaz Carrie Hope Fletcher.

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Cinderella
Cinderella tiene previsto su estreno en el West End londinense, para el próximo 20 de julio

Cinderella, en la versión de Andrew Lloyd Webber, no posee la ingenuidad conceptual del cuento de Charles Perrault; ni el interés fabulador del inspirado musical de Rodgers and Hammerstein. Aunque, en su desenfreno coreográfico programado por Joann M. Hunter, sí que hay algo reconocible de La Cenicienta de Walt Disney. Eso sí, con mucha más energía metalera y malintencionada que la ofrecida por el clásico film de animación, elaborado en 1950.

El responsable de El fantasma de la ópera buscaba tratar el personaje de la dulce y soñadora criada nominada Cenicienta de una manera diferente a la habitual, más acorde con los comportamientos contemporáneos de la sociedad actual; como si la otrora doncella del zapato de cristal fuera ahora una chica poliédrica y cambiante, a la que parecen privar las declaraciones acompañadas de percusiones atronadoras y guitarras asfixiantes.

Tales elementos quedan suficientemente enfatizados en el álbum titulado Cinderella (Polydor Records), que acaba de ser puesto a la venta, como aperitivo del estreno mundial del espectáculo basado en la historia de la oscarizada guionista y directora Emerald Fennell (Una joven prometedora), y cuya dirección corre a cargo de Laurence Connor (School of Rock). Un esperado estreno retrasado en numerosas ocasiones por culpa de la pandemia, y para el que se ha ofrecido la fecha del próximo 20 de julio, como la supuestamente oficial para su puesta de largo en el interior del londinense Gillian Lynne Theatre.

Cinderella
El álbum de Cinderella fue pergeñado durante el confinamiento

Los treinta y ocho cortes de los que consta el álbum (y que completan los dos actos del libreto original) revelan la capacidad narrativa del maestro Andrew Lloyd Webber, quien sabe intercalar movimientos épicos con secuencias personales e intimistas; mientras resuenan con singular constancia los acompañamientos regios de sinuosas marchas sinfónicas, contrarrestadas por el trote delicado de declaraciones amorosas proyectadas hacia el patio de butacas.

Un paraíso de notas dramatizadas, en el que adquiere notable protagonismo la cristalina voz de Carrie Hope Fletcher: la actriz inglesa encargada de dotar de timbre y físico a la desgraciada y soñadora Cenicienta.

CINDERELLA NACIÓ DURANTE LA ÉPOCA DEL CONFINAMIENTO

Desde que Andrew Lloyd Webber leyó la historia creada por la imaginativa Emerald Fennell, sincronizada a la perfección con las letras de David Zippel (City of Angels), el veterano autor de Jesucristo Superstar supo que en su desarrollo había un musical de altura, destinado a encandilar a los espectadores con un punto de vista diferente, respecto al cuento de hadas ideado por Charles Perrault.

El que fuera esposo de Sarah Brightman despliega una ópera moderna no exenta de magia onírica, con toques de vodevil colorista y excéntrico; y en la que funciona la mixtura entre diálogos elocuentes y tonadas de sentido rotundo y determinante. En semejante terreno de emociones desbordadas se encuentran temas como Bad Cinderella, o los continuos contrastes verbales y orquestales de The Ball.

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Cinderella ha tenido en el tema “Bad Cinderella” su single de presentación

A lo largo del disco de Cinderella hay heroicos himnos sentimentales, como I Know I Have a Heart; divertidas combinaciones rítmicas, como las ofertadas en The Godmother’s Shop; o interludios ilustres y románticos, como el ingeniado por la balada Far Too Late. El resultado es un gigantesco lienzo de influencias diversas, entre las que caben las herencias subliminales de musicales legendarios como My Fair Lady, y accesos cercanos a raps callejeros y aguerridos.

En definitiva, un repertorio de vaporosos e ilusionantes mimbres instrumentales y declamatorios, en el que llama la atención la utilización de un lenguaje voluntariamente contemporáneo, con términos que nunca se les habría ocurrido incluir a Richard Rodgers y Oscar Hammerstein III, en las partituras de su adaptación del relato de Perrault.

Nota: El musical Cinderella tiene previsto su estreno en el londinense Gillian Lynne Theatre para el próximo 20 de julio.

Más información sobre el álbum en

https://www.polydor.co.uk

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