Nicole Kidman quiere a Lucille

La oscarizada actriz de "Las horas" se convierte en la icónica Lucille Ball, en el film "Beign The Ricardos": una película que narra cómo Ball y su esposo Desi Arnaz reinaron en la televisión de los cincuenta, con el espacio "I Love Lucy".

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Nicole Kidman
Nicole Kidman (en la imagen) ha modificado su físico, para parecerse a la mítica Lucille Ball

Nicole Kidman nació más de una década después de que Lucille Ball y Desi Arnaz triunfaran en la televisión estadounidense, al frente del espacio humorístico bautizado como I Love Lucy.

Desde octubre de 1951, hasta mayo de 1957, el canal CBS colmó las expectativas de los norteamericanos que regresaban por las tardes a sus respectivas casas, y se deleitaban con las aventuras de Lucy Ricardo y su marido Ricky: una sitcom compuesta por situaciones hilarantes y risas enlatadas, que se transformó en el perfecto escaparate de un estilo de vida desenfadado y hueco, tendente a calar subliminalmente en los habitantes del bloque capitalista, frente a la perspectiva sombría y dogmática con que la industria audiovisual de la nación de las barras y estrellas solía tratar al lado soviético.

Más allá de las lecturas propias de la política de bloques de la Guerra Fría (publicitaria hasta en los cimientos de las rutinas más aparentemente inocentes), I Love Lucy marcó una época en USA; y a eso recurre el cineasta Aaron Sorkin (El juicio de los 7 de Chicago), en Beign The Ricardos: un producto que se adentra en las tripas del citado show de la pequeña pantalla, con las continuas peleas de sus supuestamente apacibles protagonistas, la hilarante Lucille Ball y el rítmico Desi Arnaz.

Nicole Kidman
“Beign The Ricardos” pretende dar una imagen distinta de Lucille Ball

La hawaiana Nicole Kidman es la encargada de revivir a la popular Lucille Désirée Ball: la estrella neoyorquina que fue maestra inspiradora de Carol Burnett, y de otras divas del humor con programa propio. Una labor para la que cuenta con la complicidad del español Javier Bardem, quien se mete en la piel del mediático y chispeante Desi Arnaz: el músico y actor nacido en Santiago de Cuba, que fue esposo de Ball a lo largo de veinte años.

NICOLE KIDMAN SE PASA AL BLANCO Y NEGRO

Cuando Lucille Ball y Desi Arnaz diseñaron I Love Lucy, a través de la compañía Desilu Productions, Ball ya era una relumbrante dama de los escenarios estadounidenses, avalada por sus éxitos cinematográficos. Con su gestualidad exagerada y sus papeles de mujeres normales e ingenuas, Lucille se había convertido para sus numerosos fans en el referente femenino de lo que significaba Bob Hope en el ámbito masculino (el rey de las movie stars más divertidas en la nación de las barras y estrellas).

Ball era una persona querida por el ciudadano medio de USA, y sus ocurrencias gustaban a las audiencias que buscaban reírse sin dobleces; enganchados con chistes y guiones dotados de una ligereza voluntaria, los cuales no se cuestionaban nada más allá de la mera exposición de las situaciones planteadas.

Esa característica hizo de I Love Lucy uno de los seriales más seguidos en el país norteamericano; y, con semejante engranaje humorístico, se mantuvo en el top de las preferencias de los telespectadores, durante los 180 capítulos de los que constaron las seis temporadas en las que se dividió la historia mediática del espacio de la CBS.

Tales ideas alimentan el libreto de Beign The Ricardos, en el que Sorkin imagina cómo se desarrollaban las existencias de los actores y demás componentes de la familia profesional de I Love Lucy. Un universo de egos superlativos grabados originalmente en blanco y negro, en el que dominaba la tormentosa relación mantenida entre la controladora y perfeccionista Ball, y el difuso y bromista Arnaz.

Nicole Kidman
Beign The Ricardos pone en tela de juicio la felicidad impostada que transmitían los guiones de “I Love Lucy”

Nicole Kidman pretende encarnar a la legendaria Ball desde una perspectiva desmitificadora, con la intención de reflejar el retrato de una mujer con demasiado poder en la industria, a la que le afectó de manera determinante la creciente fama que adquirió con su programa de televisión.

Los espectadores de I Love Lucy empezaron a identificar a LB con la simpática Lucy Ricardo: fiel arquetipo de la señora joven de clase media de los cincuenta; alguien cuyos problemas no iban más allá de mostrar su cariño hacia su esposo y familiares, y que resolvía los numerosos contratiempos con una sonrisa en los labios y un chascarrillo en la boca.

Un cuadro de costumbres congeladas en el tiempo por el hiperrealismo de los pretéritos vacuos, al que Sorkin desea aplicar algunas notas de disrupción humana.

Nota: La primera actriz escogida para interpretar a Lucille Ball fue Cate Blanchett; pero, tras la renuncia de esta, el papel le llegó a Nicole Kidman.

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