Ida Applebroog, tras la piel

La artista multimedia estadounidense es objeto de una gran exposición antológica, albergada en el madrileño Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, bajo el significativo título de "Marginalias"

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Ida Applebroog
Ida Applebroog exhibe en Madrid obras de todos sus períodos creativos

Ida Applebroog ha experimentado varias vidas e identidades, dentro de un ser poliédrico y expansivo, ajeno a las limitaciones propias de otros mortales más convencionales: dotados con menor capacidad para ir más allá de los campos de minas, que suponen las corrientes y los estilos.

Las más de cinco décadas que reúne el currículo de esta artista nacida en el barrio neoyorquino del Bronx, anclada en el seno de una familia judía ortodoxa, muestran a una mujer de agua fuerte, barnices, y colores difusos y determinantes; una especie transmutada a partir de las evocaciones fantasmagóricas de Oscar Kokoschka, y de los azules abismales de Marc Chagall. Todo ello sometido al huracán intimista y abstracto de una ferviente admiradora de la relatividad plástica, sentenciada con el humor crítico de las sociedades hundidas en el absurdo existencial.

Tal vez, esa virtud de escapar a las rigideces academicistas y a los herrajes enciclopédicos haya sido la causante del titulo de Marginalias: el emblema con el que se presenta la magna exhibición, que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía dedica a esta pionera de las emociones depresivas, y que estará en la Villa y Corte hasta el próximo 27 de septiembre.

Ida Applebroog
El Reina Sofía hace hincapié en el espíritu cambiante e iconoclasta de Ida Applebroog/ Foto: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

A lo largo y ancho de la primera planta del edificio de Sabatini, el universo de Ida Applebroog explosiona a base de dibujos eléctricos, esculturas sangrantes, e instalaciones que rezuman violencia y revolución humana.

Paso a paso, la creadora neoyorquina concibió su propia personalidad como autora; desde sus antecedentes en el mundo del diseño gráfico, a su decisivo período transcurrido en una institución mental. Y esas sensaciones quedan patentes en la muestra desplegada en la urbe del Manzanares, cuya gasolina se extrae de rostros sin rasgos precisos; manchas de colores agrietados en su complexión cegadora; vaginas desafiantes; y reflexiones ancestrales sobre la esencia del ente vivo.

IDA APPLEBROOG SÓLO QUIERE ACTIVAR LA VISTA Y LA MENTE

El recorrido de Marginalias requiere más de un alto en el camino, necesario para recuperar la energía perdida a golpe de sala y de muro; mientras las imágenes vampirizan la parte racional de los que anhelan elevar mensajes concluyentes ante la propuesta de la creadora del Bronx.

Como si fuera un autorretrato compuesto por miles de piezas, la exposición da una ligera idea de la profundidad plástica de Ida Applebroog, que adquirió verdadero sentido tras su estancia en el Mercy Hospital, de San Diego, California.

A partir de su internamiento en la citada institución mental, Ida cambió su apellido de casada (Horowitz) por el de Applebroog, dispuesta a afrontar una senda diferente a la pretérita, con la que localizar su identidad escondida. A esa etapa de fármacos y soledades (comprendida entre 1960 y 1970) corresponden los mediáticos dibujos diarios de su vagina, reinterpretados posteriormente en la instalación Monalisa (2006-2009).

Ida Applebroog
El recorrido de “Marginalias” genera una pérdida progresiva de energía visual y reflexiva/ Foto: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Una de las características primordiales de la obra de Applebroog es su naturaleza mixta y heterogénea, tanto en temas como en materiales. Un inmenso cajón de musas cambiantes, del que surge una pasión feminista sincera y voluntaria, que le ayudó a apuntalar sus evoluciones creativas.

Esculturas realizadas con pergamino, interacciones orgánicas de tinta y papel, escalas metamorfoseadas en larvas de destinos secretos, teatrillos tridimensionales que mezclan lo público y lo doméstico, performances de signo cultural, películas suscritas a fotogramas etéreos… Semejantes paletas sintetizan un historial titánico y profundo, con el que Ida Applebroog agitó su universo particular de escenas sombrías, para influir en la aldea global de los comportamientos sujetos a las cadenas de las normalidades alienantes e invisibles.

Más información, entradas y horarios en

https://www.museoreinasofia.es

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