Jeremy Irons discute con Hitler

El oscarizado intérprete británico de "El misterio Von Bülow" es uno de los nombres destacados del telefilm de Netflix titulado "Munich": una intensa adaptación de la homónima novela de Robert Harris, cuyo argumento gira en torno a la legendaria cumbre celebrada en la ciudad bávara de la cerveza, en 1938.

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Jeremy Irons
Jeremy Irons (en la imagen) interpreta al político Arthur Neville Chamberlain, en “Munich”/ Foto: Netflix

Jeremy Irons se muestra particularmente pálido y con un rictus derrotado: armas de caracterización milimétrica, que el actor de Retorno a Brideshead ha considerado imprescindibles, para meterse en la piel enferma del primer ministro británico en 1938 (Arthur Neville Chamberlain).

El esposo de la también actriz Sinèad Cusack cumple de esta manera con el protocolo dramático de someter su físico al de su personaje, que en este caso es el del político de Reino Unido que se enfrentó con debilidad a los accesos imperialistas de un Adolf Hitler decidido a dominar el mundo. Unos delirios de grandeza que, en la cumbre muniquesa de 1938, quedaron reflejados en la peligrosa y explosiva anexión de la región checoslovaca de Los Sudetes.

En ese contexto histórico se encuentra Irons, con el fin de llevar a buen puerto la grabación del telefilm de Netflix titulado simplemente Munich.

Basado en la homónima novela de Robert Harris, el guion firmado por Ben Power (La corona vacía) sigue las eléctricas jornadas de espionaje y acuerdos al borde de la ruptura, que se sucedieron durante el esquizofrénico 30 de septiembre de 1938, en el interior del entonces llamado Führerbau (ahora bautizado como la Hochschule für Musik und Theater München). Unos acuerdos de infausto recuerdo y desilusionante naturaleza humana, en los que se comenzó a cimentar la política expansionista del Tercer Reich, y que pusieron en pie los cimientos para la inminente declaración de guerra entre Alemania, Francia y Gran Bretaña.

Jeremy Irons
El telefilm de Netflix está basado en la homónima novela de Robert Harris

El germano Christian Schwochow (The Crown) es el encargado de dirigir esta adaptación del célebre texto del autor de Pompeya. Una empresa audiovisual de notable altura artística y técnica, en la que el Múnich de la época nazi y de las esvásticas alienantes ha sido desplegado en la Inglaterra actual y en los Turbine Studios, expuesto con todo lujo de detalles, relativos al momento en que tiene lugar la trama de la película.

JEREMY IRONS Y LA CRISIS DE LOS SUDETES

El argumento de Munich tiene lugar en un instante primordial, para comprender los hechos que llevaron al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Según la obra de Harris, los acuerdos de Múnich fueron simplemente una especie de teatro de máscaras gubernamentales, a través de las que el Tercer Reich intentó adivinar el posicionamiento de Francia y Reino Unido, ante sus planes de extenderse por Europa de manera violenta e intimidadora.

Tras la caída de Austria, la zona de Los Sudetes fue la siguiente víctima de las hordas de Hitler. Unos territorios que el proclamado führer consideraba pertenecientes al ADN teutón, sin importarle lo más mínimo que la diplomacia internacional no lo viera de la misma manera.

A modo de thriller de espionaje, vestido con secretos más entre sombras que entre luces, Munich retrata las entrañas de las jornadas vividas en la ciudad bávara, donde se pudo observar el absoluto desprecio de Hitler hacia el resto de las naciones del Viejo Continente; a la vez de certificar el error de los gobiernos francés y británico, al creer que el hambre conquistadora del caudillo austriaco se quedaría complacida con la incorporación al nuevo imperio de las extensiones comprendidas entre Checoslovaquia y Polonia.

Jeremy Irons
El londinense George MacKay (en la foto) es el protagonista de “Munich”

Bajo estas premisas, resultaría lógico pensar que los papeles de Arthur Neville Chamberlain (primer ministro británico), Édouard Daladier (primer ministro francés), Benito Mussolini (dictador italiano) y Adolf Hitler serían los destinados a monopolizar las escenas del telefilm de Schwochow. Sin embargo, el engranaje temático expuesto en la novela centra su atención en el personaje del joven funcionario Hugh Alexander Legat (George MacKay), quien se erige como el auténtico protagonista de la historia.

Legat es por quien pasan todos los asuntos importantes que reproduce con fidelidad el guion de Ben Power. Y lo que los espectadores perciben es la figura de un brillante secretario del servicio diplomático del gobierno de Gran Bretaña, al que sus superiores eligen para el equipo de Chamberlain en Múnich por su dominio del alemán, y por su antigua amistad con uno de los hombres cercanos al führer.

El londinense George MacKay (1917) es el responsable de encarnar al confuso traductor. Aunque, el actor que realmente destaca en el elenco interpretativo -además de MacKay– es Jeremy Irons, quien realiza un retrato crepuscular y sombrío del denostado Arthur Neville Chamberlain (Irons intenta manifestar el estado del primer ministro en ese momento, aquejado de un cáncer que le hizo dimitir de su cargo, y que le provocó la muerte en 1940).

Más información en

https://www.netflix.com

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