Alejo Mango: “El papel de La cama es el más lanzado de mi carrera”

El actor bonaerense cuenta sus experiencias a la hora de protagonizar "La cama" (Mónica Lairana, 2018): una película complicada de ver y de interpretar, en la que Alejo Mango y Sandra Sandrini actúan la mayor parte del tiempo desnudos y sin casi diálogos, para escenificar el fin del amor en una pareja madura. El largometraje forma ahora parte del catálogo de la plataforma Filmin.

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Alejo Mango
Alejo Mango, en su casa de Buenos Aires

Alejo Mango (Buenos Aires, Argentina, 1943) no dudó en saltar al vacío y sin red, cuando decidió interpretar el personaje de Jorge, en el film La cama (Mónica Lairana, 2018): una película que rezuma vulnerabilidad y asfixia emocional, a través de los agrietados cuerpos -desnudos y en figurada descomposición- de una pareja madura, que se despide de un amor que ya no transmite la adecuada sensación pasional de antaño.

Esta obra cinematográfica, que desde hace unos meses forma parte del catálogo en alquiler de la plataforma de Filmin, es el trabajo más exigente de Mango; por lo menos hasta el momento. Una actuación para la que el intérprete argentino tuvo que seguir un entrenamiento exhaustivo y sensible, destinado a potenciar y a conocer su anatomía y la de su compañera de reparto: la impactante Sandra Sandrini.

Construida en torno a una cámara fija, que exhibe lo más privado de Jorge y Mabel; La cama pone a prueba las excelentes dotes artísticas de este actor de formación clásica e intuitiva. “Yo soy viejo, y ya estoy bastante lanzado; a mí no me molesta desnudarme“, afirma Mango, cuando alude a la falta absoluta de ropa con la que afrontó la mayor parte de las escenas de la cinta de Lairana. Unas palabras que el artista bonaerense pronuncia parapetado detrás de la pantalla de ZOOM, desde la que atiende esta entrevista.

Alejo Mango
“La cama me parece una película triste”

TLCM: Vivimos un tiempo trágico, con la proliferación de contagios y muertes por culpa del coronavirus. ¿Cómo percibes la pandemia en Argentina?

Alejo Mango: Ahí, en España, está muy bravo; porque la derecha está acorralando, ya que intenta proclamar el relajamiento de las medidas y de los controles. Es terrible lo que hacen, y acá también. La Argentina está ahora un poquito tranquila, pero se desbordó mucho, con la muerte de Maradona. Soy totalmente peronista, digamos. Pero eso fue malo, la manifestación de las chicas por la ley del aborto, también. Y todo eso lo pagamos caro. Todo ese despelote que se armó levantó muchísimo la incidencia y los contagios.

TLCM: Aquí, en España, no terminamos la segunda ola, cuando estábamos ya en la tercera…

Alejo Mango: En Argentina, cuando empezó en marzo, nos miraban un poco raros, porque nosotros… Lo que veíamos es que en España no daban bola con este tema, y acá el gobierno fue muy criticado, porque empezó muy duro. Pero estuvo bueno, eso; porque se aplacó muchísimo la curva. Pero Europa, en general, lo está pagando, porque liberaron mucho. Los gobiernos pensaban que los ciudadanos europeos tenían más cultura social que nosotros, los sudacas, digamos (Risas). Pero Uruguay, que es un país pequeño, fue muy rígido, y el pueblo también. Cuando se lance la segunda ola, nosotros ya tendremos algo de vacuna hecho. Pero estamos mal…

Alejo Mango
Alejo Mango comparte el protagonismo en “La cama” con Sandra Sandrini

TLCM: En tu país, ¿cómo están afectando las restricciones del confinamiento a la Cultura?

Alejo Mango: Acá, hay un montón de teatros independientes. Las salas pequeñas están cerradas, porque no tienen infraestructura ni medios para desinfectar. Y la verdad es que la mayoría del teatro de Buenos Aires está bastante precario. Es duro. Hay funciones, aunque pocas; y la gente está yendo al 30%. Están empezando a abrir un poco ahora.

TLCM: ¿Cuál es tu situación profesional como actor, con todo lo que está pasando?

Alejo Mango: En estos momentos, no tengo ningún proyecto. Estábamos ensayando una obra en marzo, habíamos hecho cuatro ensayos en la sala, y tuvimos que dejarlo. Lo que ocurre es que todos los espectáculos se amontonaron al final del año, todo se corrió. Encima de que había pocas salas disponibles… Estamos complicados. En algunos grupos estamos hablando para programar algo de cara al futuro, pero nada antes del segundo semestre. Yo ya no vivo del teatro, lo que pasa es que la gente que vive del teatro está brava.

TLCM: Las cosas no son andan mejor en el sector del cine…

Alejo Mango: Tienes razón. Los casos de amigos que yo conozco, actores, eléctricos… Todos se han contagiado, porque en un equipo de 20 o 30 personas, siempre hay alguien que lo tiene. En ese sentido, estamos complicados, Jesús. Pero yo no pierdo la esperanza de empezar en el segundo semestre, como te comentaba. Pero se ha perdido un año, y creo que podría ir para dos. La Argentina no se va a normalizar hasta finales de año, y tampoco creo que volvamos a la vida normal que teníamos antes.

Alejo Mango
“En mi carrera he hecho más teatro, aunque también me gusta mucho el cine”

TLCM: Esta incertidumbre se cierne especialmente en el sector audiovisual, agravado por el negocio en streaming, frente a las salas tradicionales. Algo que puede acabar con el cine como siempre se ha conocido.

Alejo Mango: Sí, claro. Lo que pasa es que está fatal. A mí me gusta mucho ir al cine… Alguna noche, cuando salgo con una señorita, me gusta ver una película. La verdad es que suelo ir al cine por lo menos dos veces por semana. Siempre, de toda la vida… (Se mueve nerviosamente en su butaca, a la par que sonríe) Volverán las grullas…

TLCM: Hablando de cine, La cama acaba de aterrizar en la plataforma Filmin. ¿Recuerdas cómo llegaste a esta película?

Alejo Mango: En realidad, me enfrenté a ella de manera muy curiosa. A mí me convocó Mónica Lairana (la directora) por Facebook. No la conocía. Ella había visto algunos de mis trabajos, más que nada de teatro, porque ella es actriz. Me había visto con Lucrecia Martel, y en algunas pequeñas cosas que había hecho. Entonces, ella me llamó, y me dijo que me tenía que probar. Recuerdo que fue muy descarnado, porque había que desnudarse desde la primera jornada. Le dije que no tenía problemas. A mi edad, cómo iba a tener problemas de mostrarme desnudo… Yo soy viejo, y ya estoy bastante lanzado; a mí no me molesta desnudarme. Y eso que no tengo un cuerpo bonito, porque precisamente la película muestra dos cuerpos ya deteriorados. Así que, después de esas tres o cuatro pruebas, yo aún no sabía de qué trataba la película. Ella me dijo que había mucha exposición de desnudos; pero, como te digo, yo no tenía problema alguno al respecto. Y, finalmente, tras una prueba más, me dijo que estaba en la película.

Alejo Mango
“Muchas de las escenas de “La cama” están inspiradas en cuadros”

TLCM: ¿Qué sentiste cuando leíste el guion?

Alejo Mango: Volví a mi casa con el guion en la mano. Llamé a mi hijo, que es corresponsal de Hollywood Reporter para América del Sur, y es un cinéfilo que sabe mucho. Le conté que me había llamado Mónica, y le pregunté por la película. Me dijo, tras un silencio, que él había traducido el guion al francés. Me dijo que iba a tener que estar en bolas la mitad de la película. (Reflexiona unos momentos, para refrescar la memoria) Cuando conocí a Sandra, hicimos unos trabajos muy interesantes con Mónica, porque Sandra también es grande como yo, con el cuerpo dañado por los años… Pero también es muy lanzada. Hay escenas muy íntimas; y, sin embargo, las transitamos con bastante normalidad para nosotros.

TLCM: La cama abre la acción con una secuencia especialmente dura, en la que Sandra y tú intentáis practicar sexo sin paños calientes, totalmente expuestos a un plano secuencia con encuadre fijo. ¿Cómo afrontaste ese arranque?

Alejo Mango: Lo brutal que tiene la película es la primera escena, que dura como ocho minutos y medio. Le pregunté a Mónica si hacía falta ese arranque, porque es un horror, y porque la gente se queda petrificada en la butaca… No dejan cosa que explicitar… Solo falta que Mónica meta la cámara en nuestro sexo. Pero todo fue filmado de una manera muy contenida. Es cierto que Sandra y yo somos tipos muy desinhibidos, así que no tuvo que luchar mucho. Pero los mayores problemas vinieron desde el punto de vista de lo artístico. Recuerdo que, antes de grabar la secuencia, nos entrenó César Bordón, en todo lo eran las percepciones del cuerpo del otro. Y, después, empezamos a rodar. En ese momento, ya estábamos muy asentados, y muy desinhibidos. Venían los asistentes del  rodaje a taparnos, porque estábamos en bolas en el set. Yo me acuerdo que me sentaba en bolas entre cada escena… En ese sentido, no tuvimos grandes dificultades. (Ríe abiertamente)

TLCM: En esa primera secuencia de La cama existe un componente emocional y de desafecto que mediatiza al espectador…

Alejo Mango: Sí, totalmente. Esa escena fue tremenda. Son ocho minutos y medio de cama. Y la tiramos después de ensayarla. Quedó no sé si a la primera o segunda toma. Nos manejamos muy libremente. Me resultó curioso un día que estábamos en Montevideo, presentando la película, y una persona del público me preguntó si nos habíamos puestos trapitos en el sexo. Tuve que explicarle que a Sandra y a mí no nos pasó nada relacionado con la excitación real, porque estábamos rodeados de ocho personas y no nos deseábamos sexualmente. Lo cual habla de la mirada del público hacia los actores, que es tan diferente… porque hicimos la escena que te comento, y quedó bien. Sin embargo, ves la película y dices “¡Guau, qué lanzados estos viejos!” ¡Mierda! También pensé que esa primera escena impregna la película, y la contrapone con una mirada más osada, quizá más molesta, como dices. Pero después, la historia está muy bien contada. Es una historia que va sobre el desgaste de una pareja, que insoportablemente está junta. Pero esa escena es un punch muy fuerte…

TLCM: Pese a que el sexo y el tema de los desnudos integrales son los elementos que más llaman la atención a primera vista, La cama trata en realidad, como comentas, de algo tan grave como la desintegración de una pareja. Un asunto plagado de melancolía, y para nada erótico.

Alejo Mango: Claro, porque refleja una cosa tremenda, como es la cotidianeidad. No obstante, se mantiene el cariño entre ellos dos, pese a que no se gustan más y no se toleran. Hay una línea sobre si ella tenía un amante, que no queda clara… Pero me parece que la película habla del final del amor. Esta película habla de cuando el amor se termina; y, obviamente, el deseo. La peli me parece valiosa, porque habla de esto. Una pareja de clase media, que deja de amarse; ya no hay sexo, y se van. Es muy triste. A mí me tocó bastante de cerca, porque hacía un año que me había separado de mi mujer, con la que había vivido unos cuarenta años. Las circunstancias de la película las estaba pasando yo mismo…

Alejo Mango
“La historia de “La cama” tenía que ver conmigo”

TLCM: ¿Aprovechaste vivencias y experiencias personales para caracterizar tu personaje en el film de Mónica Lairana?

Alejo Mango: Uno siempre tiene una cajita de herramientas, que lleva encima cuando tiene que hacer un trabajo como este. Más en el cine que en el teatro, porque en el cine hay que apelar a lo que uno tenga. Se enciende la cámara, y hay que hacerlo. Creo que, indefectiblemente, sí he metido algo de mí mismo en el personaje, tanto de mi primer matrimonio, como de mi segundo matrimonio y de mi tercera relación. Quizá fui a la película probablemente por eso, Jesús. Incluso, cuando la veo en la actualidad, me conmueve; porque recuerdo lo que me pasaba cuando la estaba haciendo. Lo que a mí me pasaba se correspondía con lo que la ficción mostraba. Me vi reflejado en varias situaciones de mi vida; y al revés, varias situaciones de mi vida me sirvieron para entrar en ese estado de emoción, de confusión, o de lo que fuera.

TLCM: ¿Qué es lo que más te costó a la hora de enfrentarte a Jorge?

Alejo Mango: Mira, creo que lo que más me costó era el tema de las esperas que tiene el cine. Esas esperas del rodaje me mataban. Sin embargo, no tuve dificultades en la película. Probablemente sea porque la historia tenía que ver conmigo. Si hubiera tenido que interpretar a un gladiador romano, seguramente no habría podido; pero esto era muy cercano. Además, me había separado hacía un año y medio… Eso a mí me sirvió, y me dolía mucho. Creo que eso se ve en la película, porque es una película que se filmó bien, sin muchas tomas. Había muy buena sintonía, entre Sandra y yo. Sandra también, en términos de amores, no tenía pareja en ese momento, había tenido muchos amores…

ALEJO MANGO: “EN “LA CAMA” NO HAY EXICTACIÓN REAL”

TLCM: No es muy normal que el cine trate el tema del sexo entre personas que sobrepasan los sesenta años. ¿Por qué crees que pasa esto?

Alejo Mango: Me parece que es porque, en general, no hay películas con este tema. Recuerdo una película rusa increíble, en la que todo el tiempo se mostraba a dos ancianos, como nosotros… Yo ahora tengo 77 años, pero en ese momento tenía 74, y Sandra algo menos… Y, en esta película rusa, los dos ancianos estaban en bolas todo el tiempo; hacían el amor, y era muy agradable… Será que a los directores y a la industria no les interesan estos temas. No sé. Quizá, en Argentina, hay mucho pacato, mucha cosa hipócrita. También pienso que ese es un valor en la película, más allá de la historia; que muestre a dos viejos haciendo el amor, desnudos todo el tiempo, con su amor agotado. Lo que hacen es un poco por compañerismo. Cuánta gente en el mundo está con ese tipo de falsías. Si se acabó el amor, debemos ir para otro lado. Yo, a nivel personal, siempre estoy en la búsqueda desesperada de un nuevo amor. Mi hijo dice que soy muy enamoradizo (Ríe abiertamente). Ojalá me enamore a los ochenta, y que sea el amor de mi vida…

Alejo Mango
“La cama trata del fin del amor”

TLCM: Tu papel en La cama mantiene un problema constante a la hora de consumar en el lecho, ¿te costó mucho evitar cualquier excitación sexual en el set de rodaje?

Alejo Mango: Yo no tenía ningún tipo de estímulo. Recuerdo que le decía a Lairana: “Mónica, no sé dónde pondrás la cámara, pero mi pija no existe”. Además, hacía frío y estaba en bolas, con una toallita. A esto se suma que tengo el pito pequeño, de lo normal para abajo. Y Sandra se reía de eso, porque yo no lograba no ya una erección, sino tampoco conseguía la mínima inquietud. Fue terrible. Se supone que los personajes tienen que coger, y que debe haber alguna erección; pero está todo tapado. Muy bien hecho… En toda la película no tuve ninguna erección, increíble. La gente cree que Sandra y yo estábamos frotando nuestros sexos, pero no era así. Mónica era muy cuidadosa, porque no quería mostrar eso, salvo cuando enseña la vagina de Sandra. Para mí fue una escena muy desagradable. Pero no tuvimos escenas muy explícitas. Era más en plano general.

TLCM: ¿Te dejó Mónica Lairana espacio para la improvisación?

Alejo Mango: Había pocas posibilidades para improvisar. Algunas cosas surgieron espontáneamente, pero Mónica tenía la película muy en la cabeza. Sabía muy bien qué es lo que quería, y el director de fotografía trataba los encuadres de una manera increíble. Mucha parte del éxito de la película es por él, por Flavio Dragoset. Quedó divina.

TLCM: Uno de los aspectos más potentes de La cama estriba en la manera en que está escenificada, como si la inspiración remitiera a cuadros de maestros como Goya, Rubens, Rembrandt… En concreto hay un plano, en que estás durmiendo desnudo en un sofá, que recuerda vagamente a La maja desnuda

Alejo Mango: Sí. Mónica nos trajo un montón de imágenes. Esa que citas, yo tenía que ponerme de esa manera; y coincide con una de las obras de nuestros afiches pintados. Y muchas de las imágenes tienen que ver con artistas europeos. Hicimos muchas de esas posturas, que no son causales. Esas imágenes de Jorge y Mabel, que están con las manos en la escalera y no pueden bajar la cama… Es una escena bastante tierna, porque yo estoy parado en el ángulo de la escalera, y ella se acurruca. Tiene que ver con estas obras que Mónica vio, y quiso reproducir en la peli. Es cierto.

TLCM: ¿Es Jorge el papel más exigente de tu carrera cinematográfica, y en el que más te has implicado?

Alejo Mango: Claramente. Hice otro largo llamado El perseguidor, que era sobre un tipo que mataba, y era muy desagradable. Pero, difícil, sin duda es este personaje. Este personaje es el más lanzado, donde tuve que poner un montón de cosas de mí mismo, y olvidarme de vergüenzas.

Alejo Mango
“En la grabación de “La cama” no sentí nunca excitación sexual”

TLCM: ¿Tuviste miedo en algún momento de que la película fuera percibida como pornográfica?

Alejo Mango: No tuve ese temor, y creo que nadie lo tuviera. Acá, en Buenos Aires, en los circuitos en los que se vio; la gente para nada comentaba eso. Decían que qué brutal la primera escena, pero después no hay más de este tipo de secuencias, salvo al final. Nadie la concibió por ese lado.

TLMC: He visto que, entre tus trabajos anteriores, escenificaste a Chéjov en el teatro: uno de los autores que mejor trata la introspección en los personajes, con un mimo especial a los silencios. Esto debió valerte para interpretar un guion casi sin diálogos, como el de La cama

Alejo Mango: Sí. Había hecho La gaviota unos dos años atrás. Y fue una versión muy linda, la que hicimos en la sala Borges. A mí me encanta Chéjov. Es una obra que me entusiasma. Es tan distinto el trabajo del actor en teatro, del que se hace en cine… A mí me encantan las dos cosas. He trabajado mucho más en teatro, y es lo que pasa. Cuando he tenido la suerte de entrar en una película es distinto; porque tomas la película del principio al final, sobre todo si tienes un papel protagónico. Si haces un secundario, como en El perseguidor o La niña santa, te dan un cachito de guion; y es difícil desarrollar un personaje.

TLCM: Muchos actores denuncian que hay pocas historias con personas mayores como protagonistas, ¿notas en tu caso esa marginación de la que hablan?

Alejo Mango: A mí no me pasa. Tengo 77 años, estoy bien de salud, de memoria, de cuerpo, y demás… Y no noto eso, siempre tengo trabajo. Nunca dejaron de llamarme. También es cierto que el último papel que hice de galán fue hace diez años, después no tuve más. Pero tengo montones de roles de padres, abuelos… También es verdad que, en términos teatrales, me suelo manejar en grupos de dos, de cooperativas…No estoy, ni creo que estaré nunca, en las marquesinas. Tampoco me interesa.

Alejo Mango
“Mi personaje en “La cama” lo siento muy cercano”

TLCM: Aunque todavía experimentamos la volátil y tremenda realidad del coronavirus, ¿qué proyectos manejas, de cara un futuro más o menos próximo?

Alejo Mango: Estoy con el grupo de Alfredo Staffolani. Queremos reponer una obra llamada Por culpa de la nieve, de la que hicimos tres temporadas hace dos años, en el Teatro del Abasto. Eran salas de sesenta personas, las llenábamos, y estábamos felices. Nadie ganó mucho dinero, pero es el teatro que nosotros hacemos; y ese espectáculo anduvo muy bien. E hicimos también La maldad del mundo, en El Rojas, hace dos años, que es una versión de Mamma Roma, la película de Pasolini. Eso fue lo último que hice. Y tenía como proyecto un espectáculo de viejos, en el que somos dos actores. Este trabajo, del que estamos negociando los derechos con los herederos de Frederick Durrenmatt, se titula Visita nocturna; y toda la obra es una escena, con un diálogo en una situación límite. Teníamos la sala apalabrada, y veremos qué pasa. Esperemos que la pandemia nos deje…

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