Adrian Lyne recupera notoriedad

El conocido director británico, que tiene en su haber títulos como "Flashdance", "Nueve semanas y media", Atracción fatal" y "Una proposición indecente", regresa a las pantallas con "Deep Water": un thriller psicológico de celos y asesinatos, que protagonizan Ben Affleck y Ana de Armas.

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Adrian Lyne
Adrian Lyne basa el guion del film en la novela homónima de Patricia Highsmith

Adrian Lyne se convirtió hace unas décadas en el cineasta perfecto y más exitoso, a la hora de narrar historias capaces de traspasar -o cuestionar, sin llegar nunca a la transgresión absoluta- los límites de los cuestionamientos morales y éticos.

Con un estilo de marcado esteticismo publicitario y videoclipero, el responsable de Infiel alcanzó la popularidad en los ochenta, con la rítmica cinta Flashdance (1983), la erótica Nueve semanas y media (1986) y la escalofriante Atracción fatal (1987): tres títulos de gran tirón comercial y efectismo sublimado, que respondían a la concepción extravagante y mediática que AL deseaba ejecutar.

Tras esta tríada de obras, Lyne probó suerte con una de sus creaciones más personales, y quizá más inspirada: la asfixiante La escalera de Jacob (1990). Sin embargo, esta barroca pesadilla antibelicista protagonizada por Tim Robbins no alcanzó la notoriedad debida, y el director inglés tuvo que recuperar la fórmula de antaño, con Una proposición indecente (1993).

¿Qué haría usted si un tipo le ofreciera un millón de dólares por acostarse con su mujer? Esta célebre y sulfurosa pregunta, con la que se publicitó Una proposición indecente, llevó a las salas a miles de espectadores, ansiosos por descubrir un film bastante rebajado en tensión sexual, y en el que lo más llamativo era la convincente interpretación de Robert Redford, en un papel que recordaba en actitud y discurso al de Jay Gatsby.

Conforme pasaron los años, las artes de Lyne detrás de las cámaras empezaron a quedar un tanto obsoletas, y ni siquiera pudo levantar el vuelo con la deslucida adaptación de Lolita (1997), o la intimista y activa trama de Infiel (2002).

No obstante, la pasión de AL por seguir en la profesión le ha animado a programar una vuelta a las pantallas en condiciones, después de dieciocho años de silencio. Un regreso a la actualidad en formato de celuloide, que lleva el título de Deep Water: la prometedora adaptación de la impactante novela escrita por Patricia Highsmith, y que levantó un ligero resquemor de escándalo en la sociedad tradicionalista de 1957.

Adrian Lyne
Adrian Lyne alcanzó sus cotas más altas de popularidad con “Atracción fatal”

Como en los viejos tiempos, el británico ha contado en Deep Water con una pareja protagonista capaz de alumbrar una conveniente atmósfera de expectación, con la que ambos visten sus respectivos personajes. En esta ocasión se trata de Ben Affleck (Argo)y Ana de Armas (Puñales por la espalda), quienes dan vida a los singulares Vic van Allen y Melinda: un matrimonio agrietado, en el que las infidelidades se pagan con crímenes misteriosos y aparentemente irresolubles.

ADRIAN LYNE SE SIENTE CÓMODO CON HIGHSMITH

El guion, elaborado por Zach Helm (Más extraño que la ficción) y Sam Levinson (Euphoria), sigue los pasos de los adinerados y triunfadores Vic y Melinda van Allen. Ambos son atractivos, poseen una elegancia a prueba de bombas, y nunca dan muestra de fisuras sentimentales en público. Sin embargo, de puertas para adentro, la pareja presenta un cansancio profundo, atenuado por compartir el mismo hogar; hastío acentuado por la inexistencia del amor pretérito.

Consciente del fin del romance, Vic pacta con Melinda que él le permitirá en el futuro tener todos los amantes que esta quiera, siempre que se olvide de pedir el divorcio. Pero la cosa cambia, cuando uno de los hombres relacionados sentimentalmente con Melinda es encontrado muerto en extrañas circunstancias. Tras este suceso, la mujer empieza un affaire con un pianista local. Una noche, en una fiesta, el músico pierde la vida en una piscina. Todas las sospechas se dirigen entonces hacia Vic, aunque la trama se complica con la incorporación de un ambicioso periodista de sucesos.

Adrian Lyne
Ben Affleck (en la imagen) es el protagonista de “Deep Water”

Adrian Lyne y Patricia Highsmith comparten un similar interés por explorar el comportamiento humano en situaciones alarmantes, o poco frecuentes. Momentos en los que los hombres y mujeres que experimentan semejantes tentaciones se encaminan sin remedio hacia abismos de los que no pueden escapar fácilmente.

Deep Water desarrolla su curso argumental en un contexto como el descrito, dominado por conductas desordenadas y contrarias a las leyes de la moral tradicional. Un imán imprescindible para el cineasta de Flashdance, quien parece haber recuperado su instinto profesional, pese a llevar dieciocho años retirado de los sets de rodaje.

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