Miguel Vigil: “El humor siempre ha estado despreciado en España”

El popular componente del trío Académica Palanca lanza al mercado su nuevo disco, "Y yo sin estos pelos": una colección de canciones cargadas de ironía y rimas inspiradas, donde el humor se erige como el principal protagonista.

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Miguel Vigil
Miguel Vigil: “El humor acompaña siempre, y viene de puta madre para cualquier cosa”/ Foto: The Living Culture Magazine

Miguel Vigil es ante todo un músico poeta, o un poeta músico (el orden de los términos no altera el ADN del producto final). Este singular cronista de espíritu humorístico lleva más de cuarenta años subido a los escenarios; décadas en las que ha compartido con el público multitud de sainetes melódicos, integrados por elocuentes palabras audiovisuales. Líricas de existencialismo cómico, cuyos trazos están subidos a lomos de las contradicciones humanas.

El tema Cantautor todo terreno (contenido en el último disco del artista madrileño, titulado Y yo sin estos pelos) define a la perfección el amplio arco profesional de este prolífico autor de secuencias atmosféricas, encapsuladas en el lapso controlado de un puñado de canciones inteligentes y entretenidas. Un viaje de resortes circenses a base da acordes y notas, en el que la cuidada dicción del que fuera componente de Académica Palanca (histórico grupo, que Vigil ideó al lado de Antonio Sánchez y Javier Batanero) adquiere el poder de un figurado entertainer, con suficientes números coloristas para mantener a la audiencia pegada al galope de sus rimas en consonante.

Sentado en la terraza al aire libre de un bar capitalino, Vigil muestra su agilidad verbal sin esfuerzo y con sinceridad absoluta; en un día de especial sentido distópico a nivel parlamentario y endémico, y con los cielos surcados de grises premonitorios. Bajo este ambiente, como sacado de un relato de Ray Bradbury; el imaginativo showman  departe con soltura sobre las claves de Y yo sin estos pelos, y sobre su novela más reciente: El hombre perfecto, o casi (Éride Edicones). Conversación en la que no existen censuras ni marginaciones temáticas, y en la que Vigil alude incluso a su participación en la campaña publicitaria de una conocida marca de embutidos: “Me pagaron muy bien, y el anuncio estaba muy bien hecho“, reconoce con una sonrisa en el rostro, perceptible tras la mascarilla obligada.

The Living Culture Magazine: Todos tus discos parecen estar trabajados desde un cierto cuestionamiento existencial, envuelto en un desarrollo cómico o satírico. ¿Y yo sin estos pelos sigue esta línea argumental?

Miguel Vigil: Yo creo que sí. Creo que es mi forma de ver la composición musical. Pienso que es canción protesta, realmente. Lo que pasa es que en vez de ser la canción protesta de los años setenta, que era muy concienciada, de lucha de clases… Pues esto es la forma de hacer una revolución individual. El humor acompaña siempre, y viene de puta madre para cualquier cosa. Tenemos el ejemplo de Javier Krahe, que para mí es Dios; y siempre con humor protestaba contra muchísimas cosas. Creo que Javier nos hizo a todos que fuéramos mejores letristas, sobre todo; y mejores compositores, Se puede luchar contra todo, pero sin perder el humor, por supuesto.

TLCM: Ser excesivamente crítico, sobre todo en estos tiempos de haters informáticos y virulentos mensajes en redes sociales, puede ser algo peligroso… ¿Crees que es un mal tiempo para el humor?

Miguel Vigil: Los ofendiditos… (Sonríe abiertamente) No lo creo. Es una mala época para esa gente, que es gilipollas. Si estás toda la vida pensando que el mundo entero va contra ti y que tú eres el único que tienes la razón, y que eres el único que debe opinar… es que eres un gilipollas. No es una época mala para el humor, es una época mala para los tontos, como ha sido siempre. Yo creo que las cosas hay que criticarlas, hay que respetar las opiniones ajenas y… joder, como estamos en democracia, pues ceñirnos a la mayoría. Y si la mayoría dice que esto es lo mejor, pues hay que aceptarlo; aunque no te guste.

TLCM: En tu anterior trabajo de 2013, No soy solo una cara bonita, incluiste un tema (Chotis para salir de la crisis) que bien podría definir la situación actual, con la pandemia y los problemas sociales y políticos. ¿Tan poco hemos avanzado desde entonces?

Miguel Vigil: La verdad es que me ha dicho mucha gente que ese chotis era premonitorio, como una profecía de Nostradamus, ¿no? Y lo cierto es que lo hice pensando en la crisis del 2008; pero, coño, lo sigo cantando porque está de rabiosa actualidad. A mí sí me gusta protestar por cosas, y criticar. Yo creo que el artista en general, no solo en música, todos los artistas tienen que estar por principio en contra del poder. Lo ostente quien lo ostente. Si lo ostenta tu partido, o un partido afín a tus ideas, también tienes que estar en contra. Tienes que ser más crítico, incluso. Creo que normalmente los artistas, la mayoría, somos de izquierdas. Pero eso no significa que tengamos que comulgar con todo lo que dice el PSOE cuando está en el poder. Primero, porque el PSOE no es un partido de izquierdas; lo veo más de centro, cada vez más escorado a la derecha. En plan romántico, todos somos de izquierdas; pero si alguien defendiera de verdad las ideas de izquierdas. Creo que ahora mismo no hay ningún partido que las defienda… Pero, independientemente de eso, hay que estar siempre criticando al poder. No en contra del poder, pero sí criticándolo; porque los que lo detentan son los que tienen la solución, y si no la ponen en práctica es porque no les da la gana, no por otra cosa…

Miguel Vigil
En la portada del disco “Y yo sin estos pelos”, con Laura Caba y Lorenzo Azcona

TLCM: Entre los temas de Y yo sin estos pelos hay uno que lleva por título El talento de Mr. Sánchez, que recuerda a la célebre novela de Patricia Highsmith, El talento de Mr. Ripley. Ese Sr. Sánchez, ¿tiene algo que ver con el presidente, Pedro Sánchez?

Miguel Vigil: No, era simplemente un juego de palabras con el título de la película y de la novela que comentas. Es una pieza musical que mi compañero, quien en paz descanse, Antonio Sánchez (uno de los fundadores con Vigil de Académica Palanca) solía tocar en las pruebas de sonido; y yo me ponía a improvisar sobre esos acordes que él estaba tocando. Eso se quedó ahí, en el tintero; y pasados los años, he recuperado aquello. He hecho todo el esfuerzo memorístico posible por recordar cómo era el original de Antonio Sánchez. Lo he tenido que manipular, porque no lo recordaba todo. Por eso, en su honor, la pieza se llama El talento de Mr. Sánchez.

MIGUEL VIGIL: “A MÍ SÍ ME GUSTA PROTESTAR POR COSAS, Y CRITICAR”

TLCM: A tenor de la crispación generalizada que se respira en la calle, en No soy solo una cara bonita tenías una canción titulada Y tu puta madre. Ahora, en Y yo sin estos pelos, metes Estás agilipollao. ¿Es esta composición una especie de secuela de la anterior?

Miguel Vigil: (Ríe) Sí, va por ese camino. Lo que pasa es que es una canción breve. Sobre todo, es que no podía registrarla… El título original es Estás agilipollao por el Whatsapp. Pero no podía registrarla, porque no sé qué problema tenía con autores y la palabra Whatsapp… Entonces dije: ya está, lo dejo en Estás agilipollao. Y luego, al escuchar la canción, se entiende. Es una canción breve, simplemente sobre esa tontería que tiene todo el mundo, y esa tendencia tan brutal de ir consultando el móvil continuamente, a todas horas… Salen del portal mirando el móvil, cruzan la carretera mirando el móvil, van en el autobús dos horas mirando el móvil… Pero por Dios, qué necesidad tienes de estar mirando el móvil, coño… Es que no veo yo… sobre todo ponerte en peligro, de cruzar una calle sin mirar el semáforo… Entonces, me parece que es tan estúpida esta actitud, que hice Estás agilipollao por el Whatsapp.

Miguel Vigil
Ha aprovechado el lanzamiento de “Y yo sin estos pelos” para promocionar también su novela, “El hombre perfecto, o casi”

TLCM: ¿Dirías que la sociedad de este 2020, con el culto excesivo e irracional hacia las nuevas tecnologías, está más idiotizada que en otras épocas?

Miguel Vigil: Bueno, hombre… Gilipollas ha habido toda la vida, desde los tiempos inmemoriales, y los habrá siempre… Creo que, como siempre, el problema está en que los gilipollas y los imbéciles sobresalen más que las actitudes positivas. O sea, por ejemplo, esta noche ha habido un robo en no sé dónde. Vale, muy bien… Ha habido un mogollonazo de millones de personas que han sido buenas, pero eso no sale en las noticias. Lo negativo sale en las noticias porque es la excepción, afortunadamente. El día que un robo, una violación, un saqueo no salgan en las noticias… ¡hostia!… es para preocuparse, porque eso será la norma.

TLCM: ¿De dónde extraes la inspiración para componer tus poemas musicales?

Miguel Vigil: Hay una canción en este disco que explica un poco, bueno que intenta explicar, cómo es la inspiración, cómo se hace una canción; cómo el poeta o el músico empieza a buscar acordes, rimas, palabras…Y al final, acaba saliendo una canción. Creo que las canciones te llevan. Tú no decides que vas a hacer una canción sobre las tuberías del gas, porque haciéndolo por ese camino puedes acabar haciendo una canción sobre la Plaza de Tiananmén. Entonces dices, cómo he llegado desde las tuberías del gas a la matanza de Tiananmén. Pues no se sabe. La canción te ha llevado. Yo creo que vas cogiendo una nube, parecida a la de Internet; que metes la mano y sacas un acorde, sacas una palabra, sacas un  verso, una rima… Y luego, esa canción se hace por sí sola. Tú eres el medio, el hilo conductor; pero al final no decides. En mi caso ha habido infinidad de canciones que se han ido por derroteros que no los tenía pensados, ni mucho menos. La canción que te decía al principio es la primera del disco, y se llama Los cazacanciones, y está dedicada a toda esa gente que hace canciones…

TLCM: Con la incertidumbre de estos tiempos, ¿no resulta demasiado optimista titular uno de los temas Canción del verano que viene?

Miguel Vigil: Bueno… En realidad esa creo que es la canción más payasa de todo el disco. Es una canción que plantea cómo harías tú una canción del verano. Y se resuelve metiendo palabras e imágenes que parece que van a decir una cosa, y luego dicen otra; aquello de “una vieja y un viejo van pa’ Albacete“… Parece que va por un lado, y luego va por otro. Ese tipo de melodía facilona… un estribillo repetitivo, que el estribillo cuenta muchísimo más que toda la canción, que el estribillo se repite cincuenta veces… y ya está… La playa, el chiringuito, el sol, la cervecita, tías buenas, un tío detrás de ellas… Esa es la canción del verano. Yo hice una parodia de esa canción del verano, pero me salió demasiado payasa. Creo que esa canción no la he hecho nunca en directo; pero en el disco me gusta que quede reflejada.

Miguel Vigil
Decidió emular a Phil Collins, para la fotografía de la portada de su álbum “No soy solo una cara bonita”

TLCM: Y yo sin estos pelos cierra su batería de canciones con El rap de Íker Casillas. ¿Por qué no se lo dedicaste a Thibaut Courtois?

Miguel Vigil: Hombre, es que yo soy madridista de siempre, de toda la vida… e Íker Casillas es un tío que cae bien a todo el mundo. Es que incluso a los del Atleti y a los del Barça… Es un tío que no puede caer mal, es un encanto de persona. Y me dio mucha pena que se fuera así del Real Madrid, sobre todo como por la puerta de atrás. Parece que hubo un tejemaneje extraño para que se fuera. Y eso es lo que no me gustó. Por eso le hice este rap.

TLCM: Antes citabas a Krahe. En una entrevista que concedió a TLCM, Krahe contó que había sufrido censura en el período de la Movida madrileña, con un ayuntamiento presidido por el socialista Enrique Tierno Galván. ¿Tú has padecido alguna vez la temida censura? 

Miguel Vigil: Sí, es verdad. Ahí hay dos cuestiones que responder. Primero, por la época de Krahe, al poder- sea de izquierdas o de derechas- nunca le gusta las críticas. Javier Krahe fue censurado por el PSOE en el 85, me parece que fue cuando hizo el concierto en el Teatro Salamanca, que cantó la de Cuerpo Ingenuo, y que en Televisión Española se la cortaron directamente. Creo que es un error. Pienso que es un error mayor cuando es un gobierno de izquierdas, ya que debería saber reírse de sí mismo; y saber aceptar sus errores y las críticas. El de derechas es que no entiende la crítica; eso genera que muchas veces pase mucho más desapercibida una crítica entre los de derechas, sobre todo si es una crítica de tipo intelectual. Evidentemente, eso sigue vigente; no es cosa de la Movida, únicamente… Hoy en día, a nosotros, como Académica Palanca, nos censuraron en televisión, tanto el PSOE como el PP, varias canciones. ¿Qué sentido tiene que haya hoy censura, sobre todo cuando es una censura ideológica? Una crítica al estado, al poder, a la banca… no solo no me parece inmoral, sino que me parece necesaria. Eso es algo que echo de menos en los cantautores jóvenes, que están muchísimo más preparados que los de la generación antigua a nivel musical… Hay un nivel guitarrístico y pianístico muy bueno en general, la mayoría cantan muy bien, escriben bien… Pero les echo en falta dos cosas: la crítica y el humor. Es que no lo veo por ningún lado. Les pediría que se pringaran un poquito en cuanto a la crítica social y que, joder, que el humor no está reñido con la poesía… que tenemos a Quevedo, y a Cervantes… El humor siempre ha estado despreciado en España, no sé si en otros países pasa lo mismo, pero en España parece que… Un ejemplo es Alfredo Landa. Se tiró toda su vida haciendo de paleto, papeles cómicos… La primera vez que hace un papel serio, en El crack… ¡Hostias!… Pedazo de actor maravilloso… Coño, vamos a ver… O antes era igual de maravilloso, o sigue siendo una mierda; lo que no puedes hacer es ese cambio, simplemente porque ha pasado de la comedia al drama…

Miguel Vigil
“El hombre perfecto, casi” narra el dilema de un superdotado genéticamente, el cual no puede sentir el amor

TLCM: Eso que cuentas también le ha sucedido en Estados Unidos, aunque por otros motivos, a Clint Eastwood: despreciado en sus inicios por ser un actor de acción y spaghetti western, y venerado desde Sin perdón

Miguel Vigil: Sobre todo, aparte de un actor excelente, me parece un director estupendo. Las películas que ha dirigido me parece que están impecablemente contadas. Que eso es una cosa que, bueno ya me meto en camisas de once varas porque solo soy aficionado al cine y he trabajado en algunas películas como actor… Lo que echo de menos en el cine español es que te cuenten bien las cosas. Técnicamente, las películas españolas son perfectas; pero a veces están mal contadas.

MIGUEL VIGIL: “TODOS LOS ARTISTAS TIENEN QUE ESTAR POR PRINCIPIO EN CONTRA DEL PODER”

TLCM: Tal vez, el problema esté relacionado con la urgencia que demandan los espectadores a la hora de contar un argumento…

Miguel Vigil: Claro, el otro día estuve viendo Érase una vez en América que, en principio, el metraje era de cuatro horas y pico… Como dijeron que no la iba a ver ni Dios, el tío (Sergio Leone) quiso hacer dos partes, y no le dejaron… Al final hizo una película para Estados Unidos, que duraba dos horas o menos; y otra para Europa, que duraba dos horas y media. La de Estados Unidos tuvo unas críticas horrorosas, y sin embargo la de Europa tuvo unas críticas maravillosas… Joder, al artista no se le pueden poner esas trabas. Es como si le dices a Picasso que El Guernica no puede medir tanto, que tiene que ser más pequeño… No, yo haré El Guernica como me salga de la polla, y el que lo quiera ver que lo vea, y el que lo quiera admirar que lo admire; pero esto es así…

TLCM: Estas acciones también se localizan en la música. Solo hay que recordar que, por ejemplo, el tema Hotel California de Eagles estuvo a punto de no ser aceptado como single por su larga duración, de cara a las emisores de radio… Y ya ves, es un clásico imperecedero.

Miguel Vigil: ¡Joder! No es solo un clásico, es que es una obra de arte… Joder… ¿Quién tiene cojones de decir que ahí sobran varios compases? Hombre, por Dios… Pero todo va muy rápido. Las intervenciones musicales en televisión, las poquísimas que hay, te obligan a que no duren más de un minuto y medio… Pero si la canción dura cuatro, te obligan a cantar un trozo… Ha habido, no muchas la verdad porque la música en televisión ya no interesa, unas cuantas veces que me han llamado para actuar en algún programa, y me ponían esa condición que te cuento, que lo que yo cantara… Fíjate qué cosa más incongruente, que lo que hablara, porque yo suelo hacer monólogos previos a las canciones, daba igual. Me podía tirar diez minutos. Pero lo que era cantar, no podía ir más allá de un minuto y medio. Entonces, siempre he dicho que no. No tiene sentido…

Miguel Vigil
Vigil se define en su perfil de Facebook como un eterno secundario de muchas actividades artísticas

TLCM: Una de las personas que más influyó en el éxito de Académica Palanca y apoyó vuestro humor fue Chicho Ibáñez Serrador, quien os contrató para el programa Un, dos tres. ¿Qué recuerdos tienes de esos momentos profesionales?

Miguel Vigil: Fíjate, a Chicho le importaba tres cominos el ritmo del programa; le importaba un cojón. Nosotros mismos, me acuerdo que al principio salíamos vestidos con unas casacas, que después de hacer la presentación nos las quitábamos y nos poníamos unas chaquetas normales… Eso era un tiempo muerto que no le importaba. Había intervenciones que duraban veinte minutos, que parece una exageración. Pero Chicho era un genio, no le vas a discutir que si el ritmo tiene que ser de una forma o de otra. Se supone que con esos silencios creaba una expectativa, que luego se vería recompensada con lo que venía después. Chapó…

TLCM: Aparte, era alguien que sabía incorporar actuaciones humorísticas de distinta naturaleza, sin que hubiera problema alguno con la audiencia…

Miguel Vigil: Creo que era un tío mucho más listo de lo que se piensa. A él le habría gustado hacer un programa más selectivo, más elitista; pero que se le fue de las manos. El Un, dos tres es uno de los poquísimos programas que se inventó en España. Vamos, que se lo inventó Chicho de arriba abajo, de pies a cabeza… Y creo que el éxito que tuvo le pilló desprevenido. Las primeras temporadas eran brutales. Salías una vez en el programa, y ya te reconocía España entera. Era increíble. Era un tío con un talento brutal.

MIGUEL VIGIL: “AL ARTISTA NO SE LE PUEDEN PONER TRABAS”

TLCM: En tu perfil de Facebook te defines como un secundario de múltiples cosas…

Miguel Vigil: Bueno, sí. Ten en cuenta que yo lo de secundario lo digo porque me parece presuntuoso que yo me defina como músico, humorista, actor y escritor. Que realmente lo soy todo, pero parece un poco presuntuoso… Efectivamente, yo soy escritor, pero soy un escritor de muy pocos lectores, de muy poca venta. Soy músico, pero soy músico de muy poca venta… Mi público, mi target de clientes es muy escaso. Y lo de actor… Yo empecé de actor de puta casualidad… Nunca he querido ser actor… No me importa… Es más, es un trabajo que me gusta, pero yo no lo he buscado, me vino solo… Me ofrecieron hacer un papelito de tres o cuatro episodios de La que se avecina, y me pareció una experiencia muy buena. Y, a partir de ahí, dije: ¡coño! pues es una faceta que no había hecho nunca, y que sí me gusta. Lo que pasa es que mi parte de actor es más en el teatro, que en el cine o la televisión. Parece que cuando estás haciendo teatro que te has jubilado, porque nadie se entera. Hay muchísima gente que me ve por la calle y me comenta que ya no hago nada…. Entonces, la parte de actor… Por eso digo que soy secundario, porque me parece muy pretencioso decir que soy actor, cuando es todo intuitivo. Eso sí, tengo la ventaja de que llevo subido a un escenario desde los siete años. Aunque haya sido como músico, algo te vale.

Miguel Vigil
Las actuaciones en directo son esenciales para Miguel

TLCM: Por todo lo que contiene tu currículo, se podría llegar a la conclusión de que, artísticamente, solo te queda interpretar una película porno…

Miguel Vigil: (Ríe abiertamente, ante la idea) No por falta de ganas, no te creas… Intenté meterme en ese mundillo, pero no daba la talla… Es que las comparaciones son odiosas…

TLCM: Tras leer tus libros y escuchar tu música, acude a la mente la palabra directo, como si fuera un leitmotiv continuo. ¿Qué importancia le das a las actuaciones ante el público?

Miguel Vigil: Joder, es fundamental. Hay dos cosas que me gustan que no sé cuál me gusta más. Una es escribir, ya sea libros, relatos, canciones… Y otra es subirme a un escenario. Y las dos me vuelven loco. Y realmente, fíjate, es tan así que incluso hay relatos de los libros que los leo en directo, que también es una manera de hacer publicidad del libro; porque, si no, no se entera nadie de que lo has sacado. He luchado toda mi vida contra el playback. Es una vergüenza que se permita que en televisión sea la tónica habitual. El playback debería ser erradicado y denunciado como estafa. Lo que ya es de juzgado de guardia es que el festival de Eurovisión se haga con la orquesta en playback. Es indefendible. Es de un morro que se lo pisan; gastarse un pastón en un escenario enorme, en una coreografía que te cagas, en un vestuario… Y luego la música, que es lo realmente importante en un festival, es en playback… Iros a tomar por culo, hijos de puta…

TLCM: Algo similar a lo que cuentas, ya lo expresaron Dire Straits en el tema Money for Nothing; pero las cosas no han cambiado mucho desde entonces.

Miguel Vigil: Hay que denunciarlo y ser muy pesado, porque el público no tiene por qué adivinar si lo que suena es de verdad o es una grabación. Toda la puta vida, los programas de televisión se han hecho en directo hasta bien entrados los años ochenta, con una orquesta entera; y se oía de puta madre. Y me van a decir que cincuenta o sesenta años después hay un problema técnico para escuchar música en directo en televisión… Iros a la mierda, hombre. Vamos a peor, vamos para atrás…

TLCM: Junto a Y yo sin estos pelos también tienes en el mercado la novela El hombre perfecto, o casi (Éride Ediciones), cuya promoción se vio perjudicada por la cancelación de la Feria del Libro de Madrid. ¿Qué puedes contar sobre esta obra?

Miguel Vigil: Sí, bueno… Germán Giménez, que es el protagonista, es un tío que tiene unos genes en los que la naturaleza se ha explayado. Es un tío guapísimo, está cachas, habla idiomas con una facilidad impresionante, y tiene los cinco sentidos perfectos. El oído lo tiene como Mozart, el paladar como los de Masterchef… En fin, la vista de lince… Entonces, el argumento de la novela reside en averiguar de dónde le vienen esos genes, qué ha pasado a través de generaciones para que ese tío sea perfecto… El “o casi” del título es el único fallo que tiene el tío, que es incapaz de enamorarse. No consigue eso de las mariposas en el estómago… Le dan lo mismo ocho que ochenta. Sus relaciones son breves, y esa es su gran desgracia para el talento que tiene. Pero realmente; la novela, en lugar de centrarse en el personaje perfecto, va hacia atrás para averiguar quiénes son sus ancestros, y de dónde le vienen esos genes tan maravillosos. Hasta que llega a Leonardo da Vinci… Resulta que, por unas circunstancias, acaba siendo su antepasado… Y la parte que más me gusta del libro es que hay un lector díscolo, un personaje metaliterario que va metiéndose con el escritor. Hay unas discusiones que me hacen mucha gracia porque interrumpen la acción, pero a la vez le dan un respiro. Estoy muy contento. Lo mejor de hacer un libro hacia atrás es que te tienes que adaptar a las modas, costumbres y usos del pasado. Y la documentación que necesitas para escribir eso es la hostia, y lo que aprendes. Recuerdo que hay una parte del relato, que es 1960 o 61, que yo necesitaba que hubiera un cepillo de dientes eléctrico, y resulta que sí los había. El primer cepillo de dientes eléctrico fue suizo, que lo tenías que usar enchufado. Me inventé que el personaje que tenía ese cepillo iba a Suiza continuamente para llevar los dineros de la gente pudiente de España; y entonces, por eso él tenía un cepillo de dientes eléctrico… (Sonríe, mientras bebe un sorbo del refresco que tiene cerca)

Miguel Vigil
MV ha subido varios tutoriales de música durante el confinamiento

TLCM: Un cepillo de esas características, que mezclaba electricidad y agua, sería un grave peligro para quien lo usara…

Miguel Vigil: Te podía dar una descarga, pero realmente existía.

TLCM: Aunque El hombre perfecto, o casi tiene cuerpo de texto unitario, en realidad está compuesto por pequeñas historias interconectadas… 

Miguel Vigil: Sí, exactamente. Tú puedes coger el relato de la parte de África y Brasil; lo extraes de la novela, y tiene sentido y lógica por sí solo. Y unido a la novela tiene sentido, porque de esa gente que fue de África a Brasil pues se juntó con la otra rama, que había llegado a Estados Unidos; y de ahí nació Adrián Giménez.

TLCM. Por cierto, a modo de juego, incluiste en el libro una errata a posta. ¿Alguien la ha podido descubrir?

Miguel Vigil: De momento no ha habido nadie. Bajo juramento de que no lo van a contar se lo he dicho a varios…

Nota: El disco Y yo sin estos pelos lo podéis conseguir escribiendo a miguelvigil7@gmail.com

Más información sobre El hombre perfecto, o casi en

https://www.erideediciones.es

         

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