Gary Oldman, en Ciudadano Kane

El oscarizado intérprete de "El instante más oscuro" se mete en el cuerpo de Herman J. Mankiewicz, en "Mank": cinta de David Fincher, que narra la gestación de "Ciudadano Kane".

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Gary Oldman
Gary Oldman, en un fotograma de “Mank”/ Foto: Netflix

Gary Oldman suele venderse dramáticamente como un actor de fuerte pasión escénica, capaz de desfogarse ante las palabras y acciones de los personajes a los que tiene que encarnar. Por esto se ha convertido en una estrella difícil de contener, no exenta de una vena histriónica y desbocada, que algunas veces le ha pasado una factura negativa.

No obstante, y lejos de semejante norma rectora, el londinense brilló con potente fuerza cuando encarnó al anodino y calmado George Smiley, en El topo (Tomas Alfredson, 2011); y a un venerable y creíble Winston Churchill, en El instante más oscuro (Joe Wright, 2017): trabajos de alto equilibrio presencial y artístico, donde Oldman supo imponer el criterio de no caer en los artificios expansivos de antaño.

Esta naturaleza polivalente, que caracteriza la vasta carrera de la movie star británica, es la que ha animado al cineasta David Fincher a encargar el papel protagonista de Mank (la última apuesta a veinticuatro fotogramas por segundo del responsable de Se7en) al Drácula más romántico y autodestructivo de la historia del celuloide. Un filme donde el creador de La red social se acerca a las intensas jornadas en las que Orson Welles construyó el armazón de Ciudadano Kane: obra maestra indiscutible del séptimo arte.

Oldman interpreta con convicción al guionista Herman J. Mankiewicz, cuando este fue contratado a escondidas por RKO Pictures y Welles, para redactar la historia de Ciudadano Kane: la epopeya de un multimillonario excéntrico, dictatorial y solitario, supuestamente inspirado en la figura de William Randolph Hearst (también se añadieron toques de Joseph Pulitzer, y de otros conocidos magnates empresariales de la época).

Gary Oldman
Gary Oldman se ha introducido en la psique de Herman J. Mankiewicz, en el film “Mank”/ Foto: Netflix

El blanco y negro ayuda a Fincher a potenciar el aspecto nostálgico y mítico de un relato que pretende traspirar cine dentro del cine, desde la aparición de los títulos de crédito.

Un libreto que rememora la década de los años cuarenta, en un Hollywood de cartón piedra e icónicos rostros; y que ha dado pie a Fincher para retratar en su privacidad a leyendas de la pantalla como Greta Garbo (a la que encarna Natalie Denise Speri), Joseph Leo Mankiewicz (Tom Pelphrey), Marlon Davies (Amanda Seyfried), Louis B. Mayer (Arliss Howard), John Houseman (Sam Troughton), David O’Selznick (Toby Leonard Moore), o el citado Orson Welles (parte que le ha caído al inglés Tom Burke).

GARY OLDMAN Y LA LUCHA POR LA CREATIVIDAD

Mank ha sido alumbrada por David Fincher como una especie de homenaje a su padre, Frank Fincher (fallecido en 2003). El progenitor del director de Perdida había escrito en sus tiempos libres un guion basado en la figura de Herman J. Mankiewicz, inspirado a su vez en un artículo aparecido a principios de los setenta, en la revista The New Yorker. Su hijo David tenía la intención de transformarlo en una película desde la década de los noventa, pero diversos compromisos profesionales fueron retrasando su empeño.

Al final, y tras muchos ajustes y discusiones en los despachos, Netflix ha sido la compañía valedora del proyecto; en el que Fincher desmonta las entrañas de un clásico imperecedero, como Ciudadano Kane.

El film toma el punto de vista de Herman J. Mankievicz, el hermano de Joseph Leo Manckevicz: un experto narrador radiofónico, al que Welles conoció en su etapa en la CBS y del Mercury Theatre; y al que contrató para su gran bautismo en Hollywood.

Gary Oldman
Mank recrea una de las etapas más icónicas y míticas de Hollywood/ Foto: Netflix

Los problemas asociados con el rodaje de Ciudadano Kane son de sobra conocidos; y ya fueron escenificados en películas como RKO 281 (Benjamin Ross, 1999). Sin embargo, Fincher apuesta por el uso de una voz en la sombra, como la de Mankiewicz; para desvelar las claves de la misteriosa atmósfera y los secretos más ocultos en la cinta grabada por Orson Welles, en 1941.

Por cierto, pese a las continuas batallas protagonizadas por Welles y Mankiewicz/ Houseman para marcar el paso dramático del largometraje, el Oscar al Mejor Guion Original fue repartido a medias entre Heman Jacob y el intimidante Orson; en calidad de autores del libreto.

Nota: Mank tiene previsto su estreno en salas para el 4 de diciembre de 2020; antes de su visionado en streaming, en la plataforma de Netflix.

Teaser oficial de Mank, por Netflix

Más información en

https://www.netflix.com

 

 

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