Liam Neeson podría ser Marlowe

El esbelto actor de "La lista de Schindler" es uno de los principales candidatos para protagonizar "Marlowe": la adaptación al cine de la novela "La rubia de ojos negros", de Benjamin Black (John Banville), que devolvería a la pantalla al mítico detective creado por Raymond Chandler.

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Liam Neeson
Liam Neeson (en la foto), entra dentro de las preferencias de los responsables del film, para lucir la gabardina de Philip Marlowe

Liam Neeson sería, con su 1,93 de estatura, el Philip Marlowe de mayor envergadura en la historia en versión cinematográfica de este legendario detective; eso en caso de que el proyecto de Marlowe salga adelante, y se convierta finalmente en película. Un dato que cobra especial relevancia, sobre todo si se compara con el 1,73 que acreditaba el más icónico actor, que pronunció las palabras escritas por Raymond Chandler para don Philip: Humphrey Bogart.

El que fuera pareja de Lauren Bacall sólo encarnó el papel del detective californiano en El sueño eterno (Howard Hawks, 1946); pero su trabajo resultó tan parejo a la imagen Marlowe, que ha pasado a los anales del cine como el intérprete que mejor ha sabido trasladar a la pantalla la ironía y el sarcasmo de este especial y elocuente investigador privado.

El propio John Banville, cuando recuperó la figura de PhM para su novela La rubia de ojos negros (Alfaguara), reconoció que tenía en mente a un Bogart envejecido; y así, con esta potente y figurada presencia, fue con la que construyó su historia. Un relato de misterios clásicos y humeantes cigarrillos con marca de costosos pintalabios, que el guionista William Monahan (Infiltrados) ha transformado en un libreto plagado de giros y crímenes, que concita casi todos los tics perdurables del hombre que descubrió tramas tan enrevesadas como la de Adiós, muñeca y La dama del lago.

Liam Neeson
Benjamin Black caracterizó a Marlowe en su novela como una especie de Bogart envejecido

Pese a que aún no hay noticias claras sobre el director encargado de liderar este interesante proyecto, sí es posible establecer algunas intuiciones respecto la naturaleza del mismo, simplemente al tomar como guía el libro de Banville/ Black.

El narrador irlandés capta y reproduce a la perfección los principales esquemas activos del rol elaborado por Raymond Chandler, pero adolece un poco del poso contestatario y humorístico del original; como si el paso del tiempo hubiera templado el carácter socarrón del residente en Bay City.

LIAM NEESON, ANTE UNA OPORTUNIDAD SORPRENDENTE

Las sesenta y ocho primaveras recién cumplidas por Liam Neeson permiten atisbar que su Marlowe sería un individuo de surcos crepusculares, dominado por un poso existencial nutrido a base de cansancio y una cierta zozobra. Una consecuencia obvia, provocada por las largas décadas de decepciones y frustraciones asumidas en cada caso; lo que no tiene por qué apagar su fortaleza de cara al exterior, y que las páginas diseñadas por John Banville dejan entrever, como un escudo salvador y reconocible.

De mismo título que una novela de Erle Stanley Gardner, La rubia de ojos negros arranca su argumento a principios de los años cincuenta. Cautivo de esa época y asentado en su célebre despacho de Yucca Avenue, en la ciudad de Los Ángeles; Marlowe quema su tiempo con la urgencia con que consume los cigarrillos que fuma. Un día aparece en su oficina una joven rubia perteneciente a un millonario clan irlandés, llamada Clare Cavendish; quien le pide localizar a un antiguo amante, el cual responde a la identidad de Nico Peterson.

Al poco de iniciar la investigación, Marlowe descubre que el desaparecido ha sido realmente asesinado, y que la adinerada Mrs. Cavendish está en medio de un huracán de traiciones y peligros latentes.

Liam Neeson
Liam Neeson se ha declarado admirador de la obra de John Banville/ Benjamin Black

El estilo depurado y certero de Banville/ Black parece travestirse con el de Raymond Chandler, a lo largo de los capítulos que conforman The Black-Eyed Blonde; algo que ha permitido a Monahan jugar con las clásicas atmósferas del cine negro de los cuarenta y cincuenta.

Un viaje al pasado con el inconfundible sabor de Chandler y de los misterios contagiosos, que antes que él experimentaron Michael Winner (Detective privado, 1978) y David Zelag Goodman (guionista de Adiós, muñeca, película dirigida en 1975, por Dick Richards), entre otros.

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