Ennio Morricone, addio magister!

El compositor italiano de bandas sonoras tan memorables como "Cinema Paradiso" y "La misión" fallece en Roma a los 91 años, debido a las complicaciones tras una caída en su casa.

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Ennio Morricone
Ennio Morricone confesó hace poco su intención de viajar a Oviedo, para recoger el Premio Princesa de Asturias de las Artes

Ennio Morricone fue un guionista carente de palabras, al que le bastaba con un pentagrama de blancas y negras para narrar cualquier tipo de historia.

Desde el estudio de grabación, y con la mudez de las escenas de los filmes más diversos como único soporte, el creador capitalino interpretó gestos y conmociones; sufrimientos y revoluciones; confesiones y cartas afectivas hacia amores no correspondidos. Sensaciones moldeadas por medio de melodías impactantes y emotivas, a las que el músico romano (trompetista en su origen) imprimía su sello de barroquismo equilibrado y voluptuoso, ajeno a las pautas minimalistas, y a cualquier dogma academicista alejado de la intuición sensible.

En las bandas sonoras de Morricone coexisten onomatopeyas sublimadas con pianos de épicas aguerridas,  nostálgicos toques de violines con elementos sustraídos de naturalezas en ebullición; todos ellos ordenados en un controlado caos de vaivenes afectivos, que contribuye a personalizar una escena, una mirada, un duelo a pistola, o una sesión de cine clásico en una sala destinada al derrumbe de los nuevos tiempos.

Cinema Paradiso; Novecento; La muerte tenía un precio; Hasta que llegó su hora; La cosa; La misión; Saló o los 120 días de Sodoma; Teorema; La leyenda del pianista en el océano; Giro al infierno; El bueno, el feo y el malo; Los intocables de Eliot Ness… La lista de películas damnificadas con el toque genial del maestro nacido en el Lacio es inmensa y pródiga en momentos inolvidables, de esos que ayudan al séptimo arte a alcanzar un nivel por encima de la técnica y de las calidades medibles, para aterrizar el campo del subconsciente universal y emotivo.

Ayer, cuando se conoció la triste noticia del fallecimiento de Morricone, la Ciudad Eterna vistió de luto sus titánicos monumentos y sus arterias fellinianas; mientras, la veneciana Plaza de San Marcos acogía un concierto grabado por el propio EM, programado con urgencia para reconocer los honores de un hombre que -junto a compañeros de profesión como Nino Rota– dotó a las bandas sonoras en formato de celuloide de una dignidad de raigambre operística, inspirada en el pálpito popular de los heroicos Giuseppe Verdi o Gioachino Rossini.

Ennio Morricone
Ennio Morricone empezó a ser conocido internacionalmente por las bandas sonoras pensadas para las películas de Sergio Leone

Según el creador nonagenario, los largometrajes eran los que tenían que transpirar a través de sus partituras; aunque en la mayoría de las ocasiones, estos lo hicieran con lenguajes que ni estaban imaginados por los cineastas responsables de los títulos en cuestión.

Tras el confinamiento, y con la apertura a cuentagotas de los  cines, Cinema Paradiso fue elegida como una de las obras imán para arrancar la publicitada nueva normalidad, y animar a los aficionados a regresar a las salas de exhibición. A tenor de este hecho, Giuseppe Tornatore (director de la movie) confesó en una entrevista que no sabía cómo habría sido el legendario y premiado film sin las notas de Morricone. Ahí es donde reside la magia del capitalino, en ayudar a esculpir el carácter sensible y memorístico de una sucesión de fotogramas, cuyo significado no sería el mismo en caso de contar con una música diferente.

ENNIO MORRICONE NO PARÓ DE TRABAJAR

Pese a anunciar su retirada de los conciertos en directo, Morricone nunca dejó de aceptar proyectos. Una constante profesional y creativa que llenó sus días y noches, hasta el momento de su fallecimiento. De hecho, antes de su trágica muerte, su nombre empezó a estar asociado con la banda sonora de The Canterville Ghost: película que tiene previsto grabar Kim Burton, con Freddie Highmore y Hugh Laurie en los papeles principales.

Último compromiso que completa una intensa carrera de exploraciones y riegos asumidos, con más de cinco décadas quemadas; y que está jalonada de temas que han despertado la admiración en espectadores de todo el planeta. Composiciones tan  bellas y cortantes como Deborha’s Theme (incluida en Érase una vez en América), o como la mágica e insinuante melodía de la serie Marco Polo. Dos simples muestras, dentro del vasto currículo que porta este  inigualable maestro en agitar la parte sensible de los aficionados al séptimo arte.

Ennio Morricone
Ennio Morricone ha propiciado grandes momentos compartidos en una sala de cine

¿Quién no recuerda la cantarina voz de fondo de una mujer a modo sirena, cuando Claudia Cardinale hace su presentación en el destartalado poblado de Hasta que llegó su hora; o quién no recurre con prestancia al tema Grabiel’s Oboe de La misión, al evocar la impactante película de Roland Joffé? La enorme simbiosis entre imagen y sonido que propicia la música ideada por Ennio Morricone hace que estos elementos sean indisolubles en el metraje que los conjunta, como si se convirtieran en el lenguaje subliminal de las propias películas.

Cualquier pequeño desliz melódico servía al romano para levantar un fondo épico de gradaciones multicolores. Apuesta que le favoreció para ir siempre al compás de los emblemáticos títulos que contaron con su singular talento, los cuales nunca quedaron limitados por cuestión de género ni estilo.

Nota: Ennio Morricone tenía previsto recoger, junto a su compañero John Williams, el Premio Princesa de Asturias de las Artes, el próximo 16 de octubre.

Ennio Morricone ganó un Oscar honorífico en 2006, y otro por la banda sonora de Los odiosos ocho (Quentin Tarantino, 2016). Asimismo, obtuvo a lo largo de su carrera tres Globos de Oro, 2 Grammy, y un Premio de Música Polar (2010), entre otros galardones.

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