Colin Firth y el desembarco en Sicilia

El oscarizado actor de "El discurso del rey" encabeza el elenco interpretativo de "Operation Mincemeat": recreación de la misión que engañó a Hitler sobre el desembarco aliado en Sicilia, durante la Segunda Guerra Mundial.

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Colin Firth
Colin Firth (en la imagen) encarna al singular Ewen Montagu, en “Operation Mincemeat”

Colin Firth no para meterse en conflictos bélicos.

El año pasado, 1917 (Sam Mendes, 2019) mantuvo al espigado intérprete de El diario de Bridget Jones con barro hasta en los codos, para escenificar un relato ambientado en la Primera Guerra Mundial; y ahora regresa vestido de uniforme, para probar en sus carnes los entresijos de la Segunda Guerra Mundial; en una nueva adaptación de la rocambolesca historia ideada por los aliados para engañar a las hordas del Tercer Reich, en lo referente al desembarco en la isla de Sicilia.

El veterano cineasta John Madden (con quien Firth ya había colaborado en la premiada Shakespeare in Love) es el encargado de mostrar el singular y misterioso plan pergeñado en 1943. Labor de milimétricos trazos, que sigue el guion diseñado por Michelle Ashford (Masters of Sex), a partir de la ingeniosa novela titulada Operation Mincemeat. The True Spy Story That Changed the Course of World War II, de Ben Macintyre.

Un film cuyos hechos ya fueron recogidos de manera bastante notable, en El hombre que nunca existió (Ronald Neame, 1956). Obra que tradujo a imágenes en movimiento el testimonio del propio protagonista de los acontecimientos narrados: el teniente comandante Ewen Montagu.

Colin Firth
Operation Mincemeat está basada en la homónima novela de Ben Macintyre

En la adaptación de 1956, el norteamericano Clifton Webb (Laura) fue el encargado de dotar de físico a Montagu; un cometido que Colin Firth asume en esta versión más moderna, a la que se han añadido elementos de humor, relativos a la accidental y urgente manera en la que se desarrolló tan trascendental estratagema bélica.

Al lado de Firth, Kelly Macdonald (Gosford Park); Matthew Macfadyen (La guerra de las corrientes); y Johnny Flynn (Emma) se meten en la piel de los principales personajes de esta trama de espionaje en las sombras, y que dio una auténtica estocada en el corazón expansionista de Hitler y sus servicios de inteligencia.

COLIN FIRTH RECUERDA UNO DE LOS PLANES MÁS TRASCENDENTALES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

La acción tiene lugar en 1943.

En ese momento, las tropas nazis ya empezaban a notar el amargo sabor de la derrota, con todos sus frentes amenazados por el poder táctico y militar de los aliados. Sin embargo, aún existían serias posibilidades de que la balanza volviera a volcarse a favor de los siniestros seguidores de la esvástica.

El alto mando germano sabía que tarde o temprano, la invasión del sur de Europa tendría lugar; lo que desconocía era dónde. Grecia e Italia se antojaban como las perlas de los intereses aliados, pero era imposible dominar los movimientos en ambos lugares con el mismo nivel de eficacia de manera simultánea.

Winston Churchill y los suyos conocían el miedo de los teutones, aunque también estimaban que un desembarco fallido sería un desastre sin precedentes para las naciones liberadoras del genocidio nazi. A semejante escenario llegó un abogado dado a la bebida y mayor para el frente, un tal Ewen Montagu; y las cabezas pensantes de Whitehall empezaron a calibrar con su ayuda una argucia sin precedentes.

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La misión de la que trata “Operation Mincemeat” fue escenificada con anterioridad por Ronald Neame, en el film “El hombre que nunca existió”

El plan consistió en localizar a un hombre muerto por neumonía, y hacerle pasar por un importante oficial de la fuerza aérea británica. Tras simular un accidente, el cuerpo de este señuelo fue hallado por los nazis en las costas españolas, con unos importantes documentos en su poder.

Los papeles oficiales que portaba en su maletín describían cómo los aliados pretendían invadir el sur de Europa a través de Grecia. Esta información pasó todos los controles pertinentes, hasta aterrizar en Berlín; y el mismo Hitler dio crédito a la misma. Un éxito de lleno para la inteligencia británica, que hizo posible la entrada por la isla de Sicilia.

John Madden intenta reproducir tan apasionante juego de póquer en las altas esferas políticas, con el legado dejado por los clásicos del cine de espionaje; inmortalizado a través de complicadas y arriesgadas acciones de orfebrería bélica.

Un tipo de subgénero que no se alimentaba de la épica del campo de batalla, sino de la astucia de los que luchaban en los despachos.

 

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