Charlotte Gainsbourg viste a Duras

La protagonista de "Jane Eyre" experimenta las amarguras y esperanzas impresas por Marguerite Duras, en los cuatro actos de "Suzanna Andler": una vertiginosa obra de teatro, que Benoît Jacquot acaba de adaptar al cine.

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Charlotte Gainsbourg
Charlotte Gainsbourg (en la imagen) es una mujer con ganas de recuperar la ilusión, en “Suzanna Andler”/ Foto: Les Films du Lendemain

Charlotte Gainsbourg posee una habilidad innata para encontrar personajes que se ajustan a su manera de entender las contradicciones emocionales y humanas.

Directores como Lars von Trier, Franco Zeffirelli, Alejandro González Iñárritu o Gaspar Noé son algunos de los cineastas que han sabido explotar esa virtud de la londinense, muy frecuente en las intérpretes fogueadas en las producciones europeas, antes de dar el interesado y comprensible salto a Estados Unidos.

Entre la galería de creadores que conforman el currículo cinematográfico de la hija de Serge Gainsbourg y Jane Birkin, el parisino Benoît Jacquot es uno de los que han repetido con esta singular artista. En 2014, el responsable de Adiós a la reina requirió los servicios de Charlotte para que se pusiera al frente de 3 Coeurs: un drama cotidiano sobre amores a varias bandas, que incluía en el elenco al belga Benoît Poelvoorde.

Seis años después de ese largometraje, los caminos de Gainsbourg y Jacquot vuelven a cruzarse en Suzanna Andler: una cinta que recrea el universo combativo de Marguerite Duras, al traducir al séptimo arte una pieza de la autora de El amante, sobre el cansancio y la necesidad de amar.

Charlotte Gainsbourg
Charlotte Gainsbourg vuelve a coincidir con el cineasta Benoît Jacquot, con quien ya colaboró en 2014, en el film “3 Coeurs”

Estrenado originalmente en 1969, el texto de Duras es un brillante compendio relativo al aburrimiento matrimonial, en el que el paso de los años hace una mella insalvable en las aburguesadas actitudes de sus protagonistas: una pareja de seres económicamente solventes, aunque indigentes desde el punto de vista romántico.

CHARLOTTE GAINSBOURG Y LA MEDIANA EDAD

Los surcos argumentales de Suzanna Andler guardan una cierta conexión humana con los mundos interiores orquestados por literatas tan versadas en la materia como Virginia Woolf, retratados en títulos tan inspiradores como Miss Dalloway.

Como en la mencionada creación de Woolf, el feminismo residente en Suzanna Andler no es de los que despliegan el componente épico de los retos sociales, sino que se cuece en el cerebro y las entrañas de una dama hastiada de engañarse a sí misma; la cual ve en su relación con un joven amante una manera de olvidar a su anodino marido, y la existencia mortecina que ambos comparten. La huida a Saint Tropez de Suzanna y del acomodaticio Michel marcará la guía hacia el final de un viaje que se perpetúa en el tiempo.

La pérdida de la pasión y la racionalidad cortante son dos de los vértices sensibles en los que se encuadra el relato de Duras, y en el que no hay decisiones especialmente determinantes ni dolorosas, como sí ocurría -por ejemplo- en obras con similares nudos reivindicativos como Hedda Gabler y La casa de muñecas, de Henrik Ibsen.

Charlotte Giansbourg
Marguerite Duras estrenó “Suzanna Andler” en 1969

Charlotte Gainsbourg encarna -con miradas diluidas y ademanes somnolientos- a la amargada Suzanna. Un trabajo en el que la actriz de Melancolía puede poner en práctica la gestualidad sinuosa que ha ejecutado en la mayoría de sus caracterizaciones para la pantalla grande, y a las que también suele imprimir una fuerza latente y efectiva.

A su lado, el joven Niels Schneider (Los amores imaginarios) se mete en el atlético cuerpo de Michel Cayre: el muchacho del que se alimenta sentimentalmente la quemada Suzanna Andler.

Más información en

https://www.filmsdulosange.com

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