Val Kilmer, real life

La singular y mediática movie star de "Top Gun" y "The Doors" publica "I'm Your Hukleberry" (Simon & Schuster): unas memorias que él mismo define como una máquina de pinball, en las que repasa su amplia trayectoria artística.

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Val Kilmer
Val Kilmer se muestra en el libro más comedido de lo que era años atrás

Val Kilmer solía ser una estrella difícil de tratar en los sets de rodaje, con una tendencia excesiva a los comportamientos excéntricos y un tanto peculiares. No en vano, durante el tiempo en que grabó Los demonios de la noche (Stephen Hopkins, 1996) se filtró la obsesión del californiano por lograr que nadie le mirara directamente a los ojos.

El tiempo ha hecho que el estatus del ex de Joanne Whalley en la Meca del Cine se haya visto mermado en importancia artística, y esto ha reducido bastante la rabia y el egocentrismo que VK mostraba en sus años más laureados en la industria de Hollywood.

No obstante, aún continúan los residuos activos de un hombre que compartió protagonismo con Tom Cruise, Marlon Brando, Robert de Niro o Michael Douglas. Unas vetas de enfado contra el mundo, que se perciben vagamente a lo largo de las páginas de I’m Your Hukleberry (Simon & Schuster): la esperada biografía de este enfant terrible del séptimo arte, que dominó las pantallas de los ochenta.

El texto presentado comienza con un prometedor “Dear reader, I have crush on you” (“Querido lector: te he maldecido“), frase que el alter ego del piloto Iceman toma prestada de su ex Joanne Whalley, cuando le dijo: “You get crushes on everything, Val” (“Extiendes tu maldición sobre todo, Val“). Tal sentencia incita a los ávidos seguidores del intérprete estadounidense y a los curiosos a adentrarse en el laberinto de anécdotas y pensamientos deslavazados, que componen este extendido monólogo transformado en memorias.

Val Kilmer
Val Kilmer exhibe sus sensaciones ante los personajes más conocidos de su carrera como actor

Una biografía que el propio actor compara con el funcionamiento neurótico de una máquina de pinball; en la que él lanza la bola, y esta va hacia delante y atrás sin precisión exacta y con signos de aleatoriedad. En unas ocasiones más certera que en otras, a la hora de descubrir lo que ocultan las revelaciones en el backstage del protagonista de Top Secret!

VAL KILMER SE GUÍA POR EL AMOR HACIA TODO

En el primer capítulo de I’m Your Huckleberry, el espigado Kilmer se erige como alguien dotado de un espíritu conciliador, sin ánimo de molestar a nadie con sus recuerdos; y muy dado a analizar sus acciones pasadas desde el prisma de su elevada espiritualidad del presente. Dentro de esta línea, el actor deja clara su entrega absoluta hacia el amor supremo, cobijado en sus creencias tomadas del manual religioso de la Iglesia de la Ciencia Cristiana (no confundir con la Cienciología), y en sus continuas luchas contra la muerte (no hace mucho, VK superó un cáncer de garganta).

Esa capacidad para reinventarse al compás de los reveses de su agitada existencia queda escenificada por el autor a través de sus ascensos y bajadas, experimentadas en el proceloso camino de la fama. Una montaña rusa de emociones diversas; en la que destaca la ayuda y apoyo de lo que él llama “sus musas”, entre las que destaca a Cher (con la que comparte una sólida amistad, después de haber tenido una intensa relación sentimental). Por ejemplo, Val hace referencia al momento en que la legendaria cantante de Believe le echó una mano, cuando este se arruinó en la crisis económica de 2008.

Val Kilmer
Val Kilmer dedica un apartado especial a su participación en “Top Gun”

Sin embargo, y pese a las constantes referencias a su infancia en el Valle de San Fernando y a los sutiles y caballerosos apuntes sobre las diferentes mujeres que han pasado por la existencia del intérprete de sesenta años; uno de los apartados que más destaca dentro del tono amable y bienintencionado de I’m Your Huckleberry es el dedicado a su colaboración en la película Top Gun (Tony Scott, 1986).

A través de los párrafos publicados por Daily Beast, el texto se retrotrae al momento en que Kilmer leyó por primera vez el guion de Top Gun, y a las sensaciones que este le produjo. “La historia no me interesaba. Mi agente, que también representaba a Tom Cruise, básicamente me torturó hasta que consiguió que me reuniera con Tony Scott, diciendo que era uno de los directores más en alza de la ciudad y no podía permitirme el lujo de no conocerle lo antes posible, ya que además él estaba obsesionado conmigo“, escribe el intérprete de Heat.

Al final, y tras una breve charla en el ascensor con Scott, Val accedió a dar vida al piloto conocido como Iceman; y la cosa resultó muy enriquecedora para el californiano. Según sus opiniones, el también responsable de Amor a quemarropa desarrolló una técnica especial a la hora de implicar a los actores en el filme, y su visión de las escenas aéreas dejó una profunda huella en el que fuera el alumno más joven de la prestigiosa The Juilliard School. Tanto es así, que VK regresará próximamente en la piel de Iceman, en Top Gun: Marverik, que elabora Joseph Kosinski.

Aparte de las anécdotas sobre la gestación de la mítica Top Gun, el admirador de Mark Twain también tiene palabras para sus peleas mantenidas con Marlon Brando, mientras ambos rodaban La isla del Dr. Moreau (John Frankenheimer, Richard Stanley, 1996); o para su frustrante intento de llamar la atención de Stanley Kubrick, cuando VK era simplemente un muchacho con ganas de destacar en el mundo del cine.

Estas idas y venidas por más de cuatro décadas delante de las cámaras marcan el curso narrativo de I’m Your Huckleberry: una obra difusa y con escasa contundencia activa, en la que el otrora hombre de difícil carácter se torna en un renovado ser de espíritu conciliador, con mucho amor que ofrecer y pocas disputas que ocasionar.

Más información en

https://www.simonandschuster.com/

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