Rudolf Vrba y el infierno

Racehorse Publishing reedita "I Escaped from Auschwitz": la historia sobre la huida de Vrba y Alfred Wetzler, del mayor campo de exterminio nazi.

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Rudolf Vrba
Rudolf Vrba consiguió huir de Auschwitz, el 7 de abril de 1944

Rudolf Vrba y Alfred Wetzler eran dos jóvenes de dieciocho y veintiséis años, cuando consiguieron dejar atrás las alambradas del temible Auschwitz-Birkenau.

Mientras corrían por los fríos y peligrosos territorios de la Polonia ocupada por el Tercer Reich, en la cabeza de estos dos prisioneros judíos luchaban por perdurar los datos, las imágenes, las historias, las acciones y las bestiales entrañas que explicaban la verdadera naturaleza del complejo creado por el imperio de la evástica, para acabar con la vida de los prisioneros que cruzaban las puertas de este gigantesco crematorio de ladrillo encarnado.

Una auténtica fábrica del genocidio humano, que cumplía con las exigencias determinadas en la conferencia de Wannsee de 1942; donde gente del rango de Reinhard Heydrich y Adolf Eichmann planificaron el exterminio masivo, y la gasificación de millones de personas.

Después de cruzar un país plagado de perseguidores armados, Vrba y Wetzler consiguieron llegar a la ciudad eslovaca de Zilina; y, nada más ponerse a salvo, no perdieron tiempo en trasladar al papel lo que ambos habían presenciado en Auschwitz. Unos escritos y dibujos, que se convirtieron en la primera prueba fehaciente de lo que las hordas de Adolf Hitler hacían en los hasta entonces calificados como campos de “reasentamiento”.

Hay muchas cosas que Rudolf Vrba no pudo olvidar. Al leer este libro, cualquiera se encuentra cara a cara con una realidad que no puede ser pasada por alto, y con un hombre que se merece las gracias de la gente de hoy en día, tanto como él necesitó la atención y respuesta de sus coetáneos, hace más de cincuenta años atrás“, escribe el historiador Sir Martin Gilbert, en el prólogo de I Escaped from Auschwitz.

Rudolf Vrba
Rudolf Vrba dibujó valiosos planos sobre la disposición y uso de Auschwitz

La incuestionable utilidad de los escritos de Vrba y Wetzler dieron pie al famoso dossier nominado los Protocolos de Auschwitz, destinado en su origen a abrir los ojos de las otras naciones del planeta, sobre el horror que estaban desarrollando las fuerzas de las SS en el citado campo.

No obstante, y pese a la verificación y relevancia de cada uno de los datos aportados, las naciones aliadas no prepararon bombardeo alguno contra Auschwitz; aunque el texto sí que tuvo la utilidad de salvar la vida a los miles de judíos húngaros que tenían que ser trasladados al infernal enclave, una vez conocidas las actividades de los nazis en ese tétrico complejo ubicado en Cracovia.

RUDOLF VRBA Y LA PERVIVENCIA DE LA MEMORIA

Cuando Rudolf Vrba llegó a Auschwitz, procedente del campo de Majdamek, el entonces adolescente descubrió el auténtico significado de la tortura y la crueldad humana.

En entrevistas posteriores a su huida, el preso número 44070 reconoció que una de las cosas más terribles que tenía que presenciar consistía en el engaño que llevaba a cabo la mayoría de los oficiales del Tercer Reich, con el que pretendían ganarse la confianza de los prisioneros que descendían de los hacinados trenes. Una actitud con la que los carceleros conseguían someter a sus víctimas, sin que estas intuyeran que iban a ser gaseadas a los pocos minutos, en las siniestras duchas de Zyklon-B.

Un conjunto de hombres, mujeres y niños; a los que Vrba miraba a la cara, dentro de su cometido como encargado de clasificar las pertenencias de los recién llegados, y que sus dueños nunca iban a recuperar.

La edición que Racehorse Publishing presenta ahora sobre el impactante reato titulado I Escaped from Auschwitz (el cual alcanza las librerías catorce años después de la muerte de su autor) está corregida y ampliada con numerosas puntualizaciones, que el propio Vrba se había olvidado de introducir anteriormente; y que mejoran la exactitud de un texto que hiela la sangre desde su comienzo, marcado por el determinante capítulo A Son Like Me (Un hijo como yo).

Rudolf Vrba
Rudolf Vrba estuvo 21 meses y siete días como prisionero en Auschwitz

Los veintiún meses y siete días que RVr pasó en Auschwitz-Birkenau fueron como pesadillas eternas, escenificadas en un tenebroso teatro fantasmal y diabólico; donde no había fondo para la crueldad y el salvajismo. Un auténtico jardín de la muerte programada, que levantó ampollas entre los gobiernos aliados; pero que no mereció una respuesta inmediata de estos, ante las atrocidades cometidas en el interior del espectral campo polaco.

Tan solo un bombardeo casual (producido el 13 de septiembre de 1944, aunque el objetivo principal era una fábrica cercana) dio a los prisioneros de Auschwitz un mínimo de esperanza, en pos de la salvación y el fin de las torturas que padecían. Un sufrimiento continuo que, afortunadamente, acabó cuando el Ejército Rojo liberó el campo, el 27 de enero de 1945.

No hay duda de que este es el crimen más horrible jamás cometido en toda la historia del mundo, y ha sido realizado con maquinaria científica por hombres nominalmente civilizados“, dijo Winston Churchill, cuando se hicieron públicos los protocolos de Auschwitz-Birkenau. Unas palabras que Vrba y Wetzler habrían preferido ver convertidas en acciones militares, destinadas a liberar a sus compañeros de semejante realidad de crimen y violencia.

Más información en

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