Lee Miller contra Cumberbatch

National Theatre Live ofrece a los espectadores la oportunidad de disfrutar con "Frankenstein": el espectacular montaje dirigido por Danny Boyle en el Olivier Theatre en 2011, con Johnny Lee Miller y Benedict Cumberbatch en los papeles principales.

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Lee Miller y Cumberbatch
Lee Miller (derecha) y Cumberbatch sorprendieron con su alternancia de papeles, entre Victor Frankenstein y la Criatura/ Foto: National Theatre

Lee Miller se enfrenta a Cumberbatch; o, lo que es lo mismo, el Sherlock Holmes de Elementary mantiene el pulso al mismo investigador de la celebrada serie del canal BBC. Un tour de force de sentido ambivalente, en el que la depurada técnica de Benedict Cumberbatch intenta no sucumbir ante el empuje visceral y underground del intérprete que se hizo famoso tras su participación en Trainspotting. Y, como juez de paz en esta lucha de dramatizaciones esforzadas, el singular e imaginativo Danny Boyle (Slumdog Millionaire) da las órdenes para que el duelo no se aleje de las líneas argumentales impuestas por El nuevo Prometeo, de Mary Shelley.

Con semejantes líneas creativas, el National Theatre presentó hace nueve años Frankenstein: el titánico espectáculo orquestado en torno al mítico monstruo ideado por la esposa del poeta Percy Bysshe Shelley, y que adquirió sorprendentes formas y mutaciones a través de la adaptación de Nick Dear. Todo un acontecimiento de la escena británica de los últimos años, que regresa a la actualidad de la mano de National Theatre Live; el programa de visionado gratuito pergeñado para mantener el gusto por el teatro, en estos aciagos y trágicos tiempos de confinamiento y angustia, provocados por la pandemia del Covid-19.

Lee Miller
Lee Miller cambia a la Criatura al final de la escenificación de “Frankenstein”/ Foto: Catherine Ashmore y National Theatre

El tándem Dear-Boyle elaboró en torno a Frankenstein un imaginativo planteamiento, donde poco es lo que parece, y las sucesivas metamorfosis entre el creador y su obra (Victor Frankenstein y el denominado monstruo) marcan el punto evolutivo de una historia que avanza con soltura, hacia los abismos morales y humanos que portan sus protagonistas.

Dentro de ese paisaje de sombras y oscuridades voluntarias, las aceradas expresiones verbales de Benedict Cumberbatch chocan en confrontación con la rabia agresiva de Johnny Lee Miller. Pero ambos asumen con sus respectivas caracterizaciones que los dos son un único cuerpo, en una de las mejores simbiosis interpretativas que se recuerdan encima de un escenario.

LEE MILLER SE UNE INDISOLUBLEMENTE CON CUMBERBATCH

Desde el arranque del primer acto, con un desbocado Victor Frankenstein en su euforia científica, el público percibe el ritmo in crescendo, que Boyle impone a la trama ideada por Mary Shelley.

Las tenues referencias históricas hacia el momento en que transcurre el relato (principios del siglo XIX y albores de una incierta industrialización) ponen en sutil antecedente sobre la situación un tanto complicada de la familia del médico que responde a las iniciales de VF. Sin embargo, el interés del argumento pronto vira en dirección hacia los inevitables malestares subliminales que atenazan al citado investigador suizo, quien no sabe cómo afrontar el hecho de haber dado la vida a un ser que no conoce más autoridad divina que la albergada en un laboratorio.

Nick Dear centra el nudo del libreto en la tragedia ética y humana que hizo del texto de Mary Shelley un auténtico escándalo en su época. De esta manera, y potenciado por el increíble nacimiento de la Criatura (Cumberbatch aparece desnudo, cubierto de vísceras, líquido reactivo y sangre), el Frankenstein de Boyle hunde su bisturí artístico en la soledad del hijo fabricado por un padre ausente del mínimo sentido de la responsabilidad, marcado por el terrible sinsabor de culpabilidad divinizante de su creador.

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Benedict Cumberbatch expone un Victor Frankesntein más reflexivo, que el efectuado por Johnny Lee Miller/ Foto: Catherine Ashmore y National Theatre

Michael Billington, crítico teatral del diario británico The Guardian, afirmó en la reseña publicada sobre Frankestein que se podían localizar interesantes paralelismos con La tempestad, de William Shakespeare. Un comentario realmente inspirado, ya que Victor Frankenstein bien podría ser comparado con un Próspero de bata blanca, y la Criatura no tendría que modificar mucho su ADN para convertirse en Calibán, Según esto, la genialidad del planteamiento de Boyle estriba en poder contemplar cómo sería la historia contada no solo por Próspero, sino también por Calibán.

Brillante en su desarrollo (las declamaciones de El paraíso perdido de John Milton, en la voz de Cumberbatch, son de una dramatización inusitada) y enriquecedora en su relación con las contradicciones éticas que enfrentan a la ciencia y la moral, Frankenstein de Boyle demuestra que -a pesar del tiempo transcurrido desde su estreno- sigue conservando su espectacularidad intacta, basada en el talento acumulativo de cada uno de los miembros implicados en tan inolvidable proyecto.

Nota: Frankenstein estará disponible en el canal de youtube National Theatre Live, del 30 de abril al 8 de mayo de 2020.

Más información en

https://ntive.nationaltheatre.org.uk

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