Rembrandt vende en Madrid

El Museo Thyssen-Bornemisza expone en la Villa y Corte treinta nueve retratos del maestro del Tenebrismo, junto con cuarenta y una obras de otros grandes retratistas del llamado "siglo de oro holandés".

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Rembrandt
Rembrandt se convirtió en poco tiempo en uno de los retratistas más demandados de su época/ Foto: “Retrato de un caballero con sombrero alto y guantes” , c. 1656/1658, Widener Collection

Rembrandt vivió numerosas etapas a lo largo de su extensa carrera.

Dentro de su poliédrica trayectoria plástica, pese a que el aspecto comercial de su trabajo le dio alas y sostén para enfrentar con garantías su evolución artística, el componente creativo de cada una de sus obras primaba por encima de las demandas de sus adinerados clientes; a la vez de burlar las normas estilísticas de los géneros en los que estas se incluían.

Una realidad que granjeó al talentoso pintor de Leiden numerosos problemas en su periplo como retratista, donde sus poderosos contratantes no vieron siempre con buenos ojos la sinceridad expresa del pincel del genio del siglo XVII.

El Museo Thyssen-Bornemisza reúne por primera vez en España la mayor parte de la producción de Rembrandt Harmenszoon van Rjin en el área del retrato: treinta y nueve trabajos en los que las miradas retan a los visitantes, los rasgos físicos adquieren las profundidades de las penumbras existenciales, y las arrugas convierten los bustos en máscaras vulnerables y demacradas.

Los personajes que aparecen sometidos por el pincel del pintor neerlandés exhiben sus vicios y virtudes, sus silencios y sus emociones, su palidez y sus añoranzas, sus tristezas y resignaciones; a lo largo de un conjunto de obras de personalidad concienzuda y singularidad determinante. Nutrientes que se alimentan de tinturas de humanidad latente y literal; mucho más distinguible que la exhibida por la mayoría de sus coetáneos, tales como Bartholomeus van der Helst, Nicolaes Eliasz (Pickenoy) o Frans Badens.

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Rembrandt dedicó parte de sus obras a reflejar las ocupaciones de personajes anónimos

La muestra que presenta el Thyssen refleja las obsesiones sociológicas de Rembrandt, mucho más inquietantes y enriquecedoras que los datos relativos a los beneficios monetarios que le reportaron en su día.

Ante semejante compromiso con las percepciones -sin velos disuasorios de por medio- responde por ejemplo la tendencia del marido de Saskia a dedicar no pocas de sus escenas pictóricas a dejar constancia de los diferentes oficios y ocupaciones de los habitantes de Ámsterdam, sin importar el estatus de los tipos que protagonizan las imágenes.

REMBRANDT Y SUS MÚLTIPLES CARAS

Según el comisario y experto Norbert E. Middelkoop, el tiempo de Rembrandt como retratista fue relativamente corto, comparado con el empleado por otros de sus compañeros gremiales. Sin embargo, en aproximadamente un lustro, el autor de La ronda de noche y Lección de anatomía dejó una huella inmortal en el género tras introducir su peculiar sentido psicológico, ejercido más allá de lo que contemplaba a simple vista.

Los retratos elaborados por Rembrandt expresan con fuerza la singladura del paso de los años en los rostros que representa (en este aspecto, es particularmente determinante la prolongada serie de grabados y óleos dedicados a su esposa Saskia, secuenciados en distintas etapas de su existencia), a la vez que no esconden las imperfecciones físicas y morales de sus ilustres modelos.

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Las escenas en grupo eran  habituales en la retratística del siglo XVII

La posibilidad que ofrece el Thyssen de acercarse a los estudios faciales del maestro tenebrista, y comparar sus ingredientes y soluciones con las de algunos de los artistas más representativos de su época, refuerza la tesis de que Rembradt no se contentó con seguir las modas y las corrientes, sino que escapó con su talento de las fórmulas establecidas; y lo hizo con sinuosas pinceladas, y bajo el influjo de atmósferas misteriosas y espectrales.

A través de la aplicación de estas técnicas de paleta, el creador neerlandés vistió una naturaleza de vida impactante, que siempre fue más lejos de lo que establecían sus clientes a la hora de contratar sus servicios. Un compromiso con desvelar lo oculto, que el genio nacido en Leiden trasladó a sus impactantes grabados; de los cuales, muchos de ellos comparecen en la exhibición madrileña, con el atractivo de ser obras no expuestas anteriormente en España.

Nota: Rembrandt y el retrato en Ámsterdam, 1590-1670 estará en el Museo Thyssen-Bornemisza hasta el próximo 24 de mayo de 2020.

Más información, entradas y horarios en

https://www.museothyssen.org

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