Salman Rushdie emula a Cervantes

El escritor anglo-indio presenta "Quichotte": una imaginativa aproximación a "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", ahora ambientada en los USA de Donald Trump y la telebasura.

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Salman Rushdie
Salman Rushdie convierte a Miguel de Cervantes en un autor de thrillers, llamado Sam Duchamp

Salman Rushdie es un narrador con un peculiar sentido de la ironía y el sarcasmo, capaz de traspasar fronteras conceptuales, que otros compañeros de profesión nunca se atreverían siquiera a atisbar.

Ya sea la religión o la complicada historia de países como La India, los diferentes temas tocados por el responsable de Hijos de la medianoche a lo largo de su carrera de tinta y fantasía retuercen habitualmente su fisonomía real, bajo la efervescente pluma de Rushdie; y adquieren nuevos aires de expresión, a través del cuidado y milimétrico simbolismo del que hace gala el literato alumbrado en Mumbai.

Esa tendencia a visionar cada argumento y situación con la lupa de la deformación voluntaria se hace particularmente presente, en la última novela del creador de Los versos satánicos: una plasmación contemporánea de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha que el writer indio ambienta en Estados Unidos, durante la época del presidente Donald Trump.

Un gran sentido del humor sustenta la citada obra, donde la telebasura sustituye a las aventuras de caballería del modélico texto aparecido en 1605, y donde las extensiones sublimadas de modernidad y desafección del país de las barras y estrellas (del Medio Oeste a Nueva York) en el siglo XXI toman el testigo de los yermos y castigadores campos de Castilla la Mancha.

Salman Rushdie
Salman Rushdie rememora el ejercicio de imaginación de autores como Graham Green

Rushdie parece sentirse cómodo, a la hora de desarrollar esta road novel con aroma a clásico titulada Quichotte. Un texto en el que el escritor de la sarcástica La decadencia de Nerón Golden desborda pasión hacia la persona de Cervantes, y hacia su obra más universal.

Precisamente, esa admiración por el “manco de Lepanto” se nota especialmente con la inclusión del personaje central y protágonico de Sam Duchamp: un creador de thrillers mediocres y previsibles, que se convierte en el padre artístico del desastrado Ismail Smile (alter ego de Alonso Quijano).

SALMAN RUSHDIE VISTE A UN QUIJOTE CON “SH” EN VEZ DE CON “J”

El espíritu de Graham Green y de Monseñor Quijote parece inspirar a Rushdie, en el reto de metamorfosear al antiguo e icónico Alonso Quijano en un individuo maduro de origen indio, llamado Ismail Smile: un obsesivo excomercial farmacéutico, que pasa los días y las noches viendo telebasura a todas horas.

Así es como se desarrolla la rutina de este singular héroe, hasta que empieza a darse cuenta de que las personas que aparecen en la pantalla le hablan directamente, y le proponen cosas.

Una galería de amigos ficticios, entre los que cobra importancia la bella Salman R.: una estrella de Bollywood reciclada en producciones de dudosa calidad, que se erige como la amada perfecta del desquiciado Ismail.

Animado por sus sentimientos románticos, el protagonista toma pronto la decisión de ir en busca de su dama, acompañado de un hijo ficticio, quien toma el testigo del clásico y orondo Sancho Panza.

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Salman Rushdie moldea el material original de “Don Quijote de la Mancha”, y lo edita en formato de road novel

Las numerosas situaciones que Ismail experimenta en su viaje hacia las posesiones imaginarias de Salman R. marcan la evolución del relato, con el que SR expone contundentemente los vicios y virtudes de la nación gobernada por Donald Trump: un lugar plagado de contradicciones sociales y humanas, que sufre serios déficits de apegos espirituales y morales.

Asuntos como el del conservadurismo institucional, las actitudes racistas hacia los menos favorecidos por el capital, el salvaje comportamiento con respecto a los migrantes o el imperio de los realities televisivos pintan el lienzo que compone Quichotte, y que representa un universo cerrado a los pensamientos medianamente críticos y profundos.

Tal esquema formal acerca el ingenioso libro de Rushdie a los alocados dominios audiovisuales de filmes del tipo de Borat y El hombre que mató a don Quijote, más que asumir una dependencia explícita hacia el inmortal texto firmado por don Miguel de Cervantes Saavedra.

 

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