Rodin conversa con Giacometti

La fundación Mapfre prepara el desembarco en Madrid de una muestra que huye del tiempo, al unir a dos de los maestros más revolucionarios de la escultura contemporánea: Auguste Rodin y Alberto Giacometti.

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Rodin
Rodin se distinguió por su impecable estilo para desbordar su pasión con el punzón

Rodin (1840-1917) y Giacometti (1901-1966). Dos hombres de distintas épocas, separados por dos guerras mundiales, y marcados por cánones creativos diferentes; pero cuyos objetivos artísticos escaparon del tiempo y las modas, para confluir en ansiedades similares.

Tras el paso por la historia de estos geniales masajistas de nervios y músculos arcillosos y marmóreos, el cuerpo humano descubrió posturas no configuradas por las realidades anatómicas; mientras los torsos metamorfoseaban su clasicismo quebrados por pasiones inmanentes, y los poros epidérmicos escondían sus suturas a base de rugosidades eternas.

Los expertos Catherine Chevillot, Catherine Grenier y Hugo Daniel han sabido ir más allá de las fronteras generacionales y enciclopédicas a la hora de enlazar a esta pareja de hacedores de arte sin corsés, para enfocar una exhibición capaz de unir los motores artísticos de Rodin y Giacometti.

Una muestra que nace con el espíritu de ilustrar su recorrido mediante la naturaleza rebelde e inclasificable de estos maestros de plintos imaginados, a los que les interesaba acabar con los márgenes espaciales de la escultura tradicional, y adherir su prestancia a una concepción más personal y sensitiva del modelado.

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Alberto Giacometti dio nuevos bríos a la escultura de la segunda mitad del siglo XX, con sus figuras fantasmagóricas

De esta manera, la fundación Mapfre acoge -amparada sobre las citadas coordenadas reflexivas- un recorrido por parte de las obras más determinantes en la plástica de los pasados siglos XIX y XX.

Tales pesquisas han dado como resultado una exposición de equilibrios enriquecedores, que acude a la Sala Recoletos de Madrid con la intención de iniciar un diálogo silente entre Auguste R. y Alberto G.

Una conversación de pulsos ambiciosos, siempre dispuestos a defender sus átomos forjados por punzones visionarios, y materializados dentro del contexto de revoluciones necesarias y evolutivas.

RODIN Y GIACOMETTI, LA SUMA DE DOS TALENTOS

Si hay algo que puede considerarse común a la práctica profesional de Auguste Rodin y Alberto Giacometti es su empeño en construir algo diferente. Y es en esa distinción de las corrientes reinantes, donde se erigen sendas producciones plásticas, que quedaron delimitadas por la devastación de la Primera (1914-1918) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Pese a que muchas de las obras de Rodin y Giacometti están fechadas antes de los mencionados acontecimientos bélicos; sí se puede afirmar que los abismos irracionales en los que se hundió el planeta durante esas décadas infernales dieron alas a las tesis revolucionarias y cambiantes que protagonizaron el escultor francés y su colega suizo.

Cuando Rodin falleció en 1917, Giacometti contaba con dieciséis años de edad. Semejante hecho provocó que, a los ojos del creador suizo, las soluciones aplicadas por el autor de El beso y El pensador fueran inicialmente consideradas como anticuadas y un tanto obsoletas, según la época en la que comenzaba a destacar el escultor helvético.

Pero Giacometti nunca ocultó su admiración hacia el que fuera pareja de la igualmente brillante Camille Claudel; gusto que venía motivado sobre todo por el apasionado y absorbente estilo con que el maestro de La puerta del Infierno golpeaba las contorsiones de sus figuras.

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Rodin y Giacometti ya han dialogado en Francia, antes de llegar a Madrid

Precisamente, el elemento dramático, trágico y pasional es también una constante en la producción de Alberto Giacometti, desplegada a través de un amplio escaparate de modelos esqueléticos, como surgidos de un nuevo orden humano.

El modelado, la materia, la pasividad o el estatismo espacio-temporal sufrieron un serio revés, con las propuestas de Rodin y Giacometti, quienes planearon por encima de las corrientes y las catalogaciones de herrajes intelectuales. Dos talentos incuestionables, que usaron sus respectivas técnicas para diseñar un terreno propio para la escultura, alimentado con la supresión de los pedestales y de las reglas tradicionalistas sobre el trabajo en el plinto.

Nota.- Rodin-Giacometti estará en la Sala Recoletos de Madrid (Fundación Mapfre), del 6 de febrero al 10 de mayo de 2020.

Más información, horarios y entradas en

https://www.fundacionmapfre.org

 

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