La flauta mágica suena en el Real

El coliseo madrileño del bel canto reestrena la ópera de Mozart, según la peculiar versión de Barrie Kosky; quien funde la música dieciochesca con la escenografía cinematográfica.

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La flauta mágica
La flauta mágica adquiere tintes espectaculares, bajo la perspectiva de Barrie Kosky/ Foto: Teatro Real

La flauta mágica es quizá la ópera de Mozart más alejada de las catalogaciones cerradas, y de las aproximaciones intelectuales de escuadra y cartabón.

Cada año que pasa, nuevas aproximaciones intentan descifrar el sustrato oculto de este cuento de hadas con tintes shakespereanos, que Wolfgang Amadeus estrenó en Viena el 30 de septiembre de 1791, según el libreto escrito por Emanuel Schikaneder.

Un juego de alturas sinfónicas y esotéricas, en el que hay secretos mensajes de exaltación masónica, aparte de otras burlas soterradas a las leyes restrictivas promulgadas por el imperio de los Habsburgo.

Ya en sus primeras representaciones, el icónico Mozart asumió que La flauta mágica era ante todo una composición libre de los rigores elitistas del género operístico; y que más bien se confundía con las narraciones infantiles que los padres leían a sus hijos, aliñada con el cromatismo de los sueños apaciguadores y las pesadillas desconcertantes.

En semejante universo, el príncipe Tamino adquiere las trazas de un héroe con aires de Sigfrido malogrado, el sirviente Paganino exhibe su plumaje de pájaro humanizado sin miedo al ridículo, y la Reina de la Noche se cobija en su crueldad hambrienta y caníbal sin pasar por los castigos de toga y martillo. En definitiva, una constante lucha entre la luz y la sombra, que algunos estudiosos asociaron rápidamente con una de las máximas de la guía masónica.

Barrie Kosky asume todas esas líneas de evocación artística, y las junta en una versión propia del tercer milenio; sublimada por el uso de los tentáculos mutimedia, y por la unión entre la pieza de Mozart y la estética del cine mudo de las dos primeras décadas del pasado siglo XX.

La flauta mágica
La flauta mágica posee una estética semejante a la exhibida en filmes como “Metropolis”, de Fritz Lang/ Foto: Teatro Real

De la mano de la Komische Oper Berlin, Kosky y Suzanne Andrade materializan un decorado desnudo de objetos, al que únicamente acompañan las proyecciones lumínicas; y donde los cantantes/actores aparecen como si fueran estrellas de míticas películas de Fritz Lang, Friedrich Wilhelm Murnau o Robert Wiene.

LA FLAUTA MÁGICA, CON SUBTÍTULOS

Una figurada pantalla de cine preside el interior del Teatro Real de Madrid. Una falsa pared de píxeles en blanco y negro y en colores apagados de la que surgen los intérpretes, como si fueran herederos de la técnica utilizada por Woody Allen, en la película La rosa púrpura del Cairo.

Maquillados al más puro estilo de Mary Pickford, Douglas Fairbanks, Lillian Gish, Ramón Novarro, Harold Lloyd, Buster Keaton, Rodolfo Valentino o Gloria Swanson; los miembros del elenco de cantantes afronta con determinación y holgura cada uno de los actos de esta singspiel (ópera que mezcla texto hablado y cantado), muchas veces sujetos por cables o asentados en rítmicas pasarelas y tablones.

La flauta mágica
La flauta mágica de Barrie Kosky mezcla con imaginación el color y el blanco y negro/ Foto: Teatro Real

La sorprendente puesta en escena queda potenciada con los sones procedentes del foso, donde Ivor Bolton y Kornilios Michailidis dan buena cuenta de las partituras ideadas por el genio nacido en Salzburgo. Mientras, el trabajo de brillantez ilustrativa de Paul Barrit (animador) y Esther Bialas (figurinista) provoca una profundidad de hipnóticos trazos, cuando proyectan sus voces Anett Fritsch, Olga Peretyatko, Ruth Rosique, Andreas Wolf, Joan Martín-Royo, Mikeldi Atxalandabasa, Paul Appelby, Albina Shagimunatova, Aleksandra Olczyk o Rocío Pérez.

Tal compendio de ingredientes conforman un cuadro atrayente en sones e imágenes, que cumple con el espíritu dieciochesco de La flauta mágica: el consistente en ir más allá del género operístico, para retar con ello al tiempo y a las generaciones pasadas, presentes y futuras.

Nota.- La flauta mágica estará en el Teatro Real de Madrid, del 19 de enero al 24 de febrero de 2020.

Más información, entradas y horarios en

https://www.teatroreal.es/es

 

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