Leo Bassi explica a Mussolini

"Quiero que el público entre en la sala y vea que es Mussolini quien habla directamente". argumenta el comediante nacido en Nueva York, sobre su espectáculo "Yo, Musollini".

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Leo Bassi
Leo Bassi encarna al Duce, en “Yo, Mussolini”

Una tarima, vestida con un micrófono vintage y una pantalla blanca de fondo, es el andamio al que se sube noche tras noche Leo Bassi (Nueva York, 1952), en la madrileña sala Mirador. Arropado con la guerrera oficial de Benito Mussolini, el conocido hombre de circo y acreditado agitador escénico de amplio recorrido vierte desde el escenario un cúmulo de reflexiones sobre el fascismo, pronunciadas por la figurada y agresiva garganta del Duce: el dictador transalpino, que ordenó la muerte de miles de italianos, durante la primera mitad del siglo XX.

Bajo semejantes coordenadas, Benito Amilcare Andrea Mussolini resucita en la piel de Bassi con toda su monstruosidad, impulsividad asesina, oportunismo ideológico, y su faz contradictoria y egocéntrica. Un compendio de sensaciones que, en la voz y la gestualidad visceral del artista neoyorquino, adquiere la categoría de retrato de una época violenta y abismal, cuyos ecos remiten al actual protagonismo de los denominados neofascismos. “El espectáculo habla también de las causas por las que los progres han perdido, por qué Pablo Iglesias no quiso asociarse anteriormente con Pedro Sánchez, y ahora sí… Es una obra muy actual, Mussolini opina sobre todo esto. Y da sus razones“, aclara Bassi.

TLCM: ¿Cómo definirías Yo, Mussolini?

Leo Bassi: Es una aventura personal, que empezó con la idea de burlarme de la extrema derecha… Y lo que pasó es que me he enamorado del personaje. Empezó como una burla, pero luego comencé a investigar en las raíces del fascismo. Y me di cuenta, al ir conociendo bien a este personaje, que era mucho más profundo y complejo de la imagen de bufón y payaso, que yo mismo tenía en mi cabeza. (Sonríe, mientras retoma el argumento de la respuesta) Al principio, la cosa iba de hacer un espectáculo de bufón; y ahora es mucho menos bufón de lo que me imaginaba, y mucho más político. Cada noche, con el público mismo, me doy cuenta de otros matices; y es una aventura humana para mí.,, Entrar en un territorio que no conocía para nada, como el fascismo… Te confieso que soy antifascista, y la verdad es que estoy muy entusiasmado con  esto, porque voy descubriendo cosas que no sabía. Me he puesto en una situación que no imaginaba, y es riquísimo en impresiones y sensaciones. (Sonríe abiertamente) Además, las entradas están agotadas. Vamos a hacer también los viernes de diciembre y enero.

TLCM: Mussolini es un personaje de enorme significancia mediática, pero se desconocen muchas cosas sobre sus motivaciones reales para alzarse como dictador. ¿Qué es lo que más te ha impactado, tras la investigación que dices haber llevado a cabo?

Leo Bassi: Hay dos aspectos que me han sorprendido especialmente. Uno es el personaje, que es mucho menos primitivo de lo que parece. Es un oportunista, un hombre muy astuto. Se trata de un tipo del pueblo, autodidacta, no es un intelectual; pero era muy inteligente. Utilizó las técnicas más avanzadas de la época como medio de expresión. El cine, la radio, los grandes discursos… La gente no solía hacer grandes discursos en público antes de él. E incluso animó a los técnicos a inventarse micrófonos para oír su voz. Este hombre se preocupó de proyectar su voz a grandes multitudes, con su gestualidad. Inventa Cinecittà, por razones propagandísticas… Era un tío muy astuto, y eso me sorprendió de primeras. Ese bufón y payaso que imaginaba era alguien con mayor dimensión. La segunda cosa que me sorprendió es que han borrado la historia, la narrativa… Los poderes de hoy han borrado el fascismo. Se les presenta ahora como a unos locos sanguinarios, que llegaron de esta manera… No, no. Eran los años veinte y treinta, y estaban apoyados por todos los industriales, los banqueros, la iglesia católica… Todos estaban detrás, empujándolos para parar el comunismo, la revolución bolchevique, StalinHitler, Mussolini y Franco eran los cortafuegos para salvar la propiedad privada, frente a los rojos. Churchill era gran amigo de ellos, Walt Disney era el gran colega de Mussolini, al igual que Henry Ford… Las grandes industriales los apoyaban. Mussolini no era solo un loco payaso, todo el sistema occidental inventó estos personajes para ponerlos en Alemania, Italia y España. Esto explica, por ejemplo, que las grandes potencias no intervinieran en España al lado de la República, ya que estaban al lado de Franco, y las democracias estaban dominadas por los banqueros y los empresarios. No querían gobiernos de izquierdas o comunistas en Italia, Alemania y España. Y eso favoreció el éxito del fascismo. Después de la guerra ya se extendió la opinión de que eran unos locos, y no se entiende por qué llegaron al poder… Yo mismo estuve también engañado. Soy un hombre de izquierdas, que se interesa por la política, y con este espectáculo estoy aprendiendo mogollón de cosas. Es sorprendente.

Leo Bassi
“Mussolini es mucho menos primitivo de lo que parece. Es un oportunista, un hombre muy astuto. Un hombre del pueblo, autodidacta, no es un intelectual”, afirma Leo Bassi/ Foto: Jesús Martín/ TLCM

TLCM: ¿Qué esperas transmitir con tu visión del Duce?

Leo Bassi: Con el espectáculo, quiero que el público entre y vea que Mussolini es quien realmente les va a hablar. Habla con toda su ideología, pero también habla de la actualidad, del tema de Vox, conoce a Abascal, habla de Salvini… son todos sus amigos. Va a hablar de la hinchada de fútbol del Real Madrid, porque es su mundo. Va a hablar de por qué los progres han perdido, por qué Pablo Iglesias no quiso asociarse desde un principio con Pedro Sánchez, y ahora sí… Es una obra muy actual. Mussolini opina sobre todo esto, y da sus razones. Yo he escrito el texto, pero me he basado en muchísimos documentos. He leído autobiografías de dos de sus amantes, escritos suyos… (Calla un poco para pensar) Mussolini escribió libros, y esto no lo sabía, libros anticlericales. Mussolini era ateo, y escribió sobre ateísmo, pero no se dice públicamente. Me he empapado de esto durante muchos meses, y entro en el escenario con esta idea: revivir al Duce y desmontar el fascismo, y ver que el fascismo es muy frágil. La cosa es dar miedo, hablar de los grandes temas, como la raza y la patria… Pero detrás hay muy poco, no hay nada. En la ideología de Mussolini había mucho humo. El fascismo necesita generar miedo, y un espectáculo cómico es un arma contra el fascismo. Pero el espectáculo también castiga a la izquierda, porque la izquierda de hoy día es más intelectual, cuando el fascismo es solo visceral. Deberíamos tener una izquierda visceral, para contestar las tesis fascistas. No se puede contestar a uno visceral e instintivo con citas de libros. Un chico de 16 años no quiere esto. El peligro es que el fascismo puede renacer por falta de una verdadera oposición de izquierdas. En este sentido, el espectáculo es también supervisceral, como muchas cosas que he hecho. Intento demostrar qué es el fascismo y cómo derrotarlo.

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“Entro en el escenario con la idea de revivir a Mussolini, y desmontar el fascismo”, explica Leo Bassi/ Foto: Jesús Martín/ TLCM

TLCM: Entre los hallazgos que has podido hacer sobre Mussolini, ¿cuál destacarías?

Leo Bassi: (Ríe, al recordar el proceso que dio origen a la obra) Me había inventado un final, y en las últimas semanas descubrí otro texto que no sabía que existía; porque todavía sigo buscando cosas, para apoyarme en la documentación histórica. Como te digo, descubrí que Mussolini había dejado un testamento en las últimas semanas de su vida. Nadie me lo dijo en Italia. Son unas veinticinco páginas, dictadas a un amigo suyo. Y lo increíble es que la conclusión que había inventado para el espectáculo era lo que dictó Mussolini en ese testamento. Fue una sensación increíble. En el texto dice, por ejemplo, que nunca había sido fascista, que era un hombre socialista; pero que el pueblo italiano le empujó en esa dirección. Que, a diferencia de otros dictadores, él trabajaba para salvar a la gente de la calle. Dice que es ateo, que para él la vida es una eternidad antes y después del nacimiento, y que cada cual tiene un destino; y él había seguido el suyo. (Se recuesta un poco en la butaca de la sala Mirador) Un texto apasionante. La razón por la que no se conoce es que es contrario a los dos bandos. Los fascistas odian este texto porque Mussolini renuncia a todo, y es una derrota que no aceptan. A la vez, desmonta el fascismo. Y los antifascistas no lo aceptan porque humaniza la figura del Duce, y no quieren humanizarlo. Es un monstruo, que ha matado a miles de italianos, y todo esto es cierto, no es un santo. El tío es un loco empujado por los poderes de la época, toda esta gente que estaba detrás de él. Era un títere manejado por los poderes económicos y empresariales, que son los mismos de hoy día; los mismos que no quieren a Podemos en el gobierno… Por todo esto, el espectáculo empezó con la idea de hacer una comedia dura contra Mussolini, y se ha transformado en un espectáculo mucho más político de lo que imaginaba.

LEO BASSI: “LA IZQUIERDA DEBE SER MÁS VISCERAL”

TLCM: Siempre ha llamado la atención que Mussolini nunca fuera bien visto por Hitler y Franco…

Leo Bassi: Eso se produjo porque Mussolini era ateo. ¿Te imaginas a Franco discutir con un ateo? El Vaticano negoció con Mussolini porque le necesitaba, pero no se llevaban bien. Y Hitler, como buen católico… (Retoma el razonamiento, marcando una senda diferente). Uno de los hijos de Mussolini, Romano, era un gran pianista de jazz, muy conocido en Italia. Otro hijo, Vittorio Mussolini, trabajaba en Hollywood, con el creador del Gordo y el Flaco… Todo es muy italiano, y no tan blanco y negro, como era el caso de los otros dictadores. Una de sus grandes amantes era judía… De un lado ponía leyes raciales, y del otro favorecía al nacimiento de Israel, ya que ayudó a los sionistas… Para mí es un desafío, que intento solventar cada noche en el escenario; y no soy actor, soy un hombre de circo, un payaso, un bufón… La diferencia está en que los actores pueden entrar en un papel y salir cuando cae el telón. Yo no tengo texto escrito, tengo todo en la cabeza, sé lo que quiero decir y lo que voy a decir. Cada noche es Mussolini el que habla. El propósito es ver qué pasa si Mussolini habla a unos 120 españoles a día de hoy, con el ascenso de Vox en las elecciones generales… Y Mussolini habla de todo esto. Me he empapado de su historia y sus orígenes. Tanto, que anticipé su propio testamento, como te digo.

Leo Bassi
Leo Bassi: “El espectáculo empezó con la idea de hacer una comedia dura contra Mussolini, y se ha transformado en un espectáculo mucho más político”/ Foto: Jesús Martín/ TLCM

TLMC: Uno de los temas que tocas en el espectáculo es la intensa relación mantenida entre Mussolini y Walt Disney…

Leo Bassi: Uno de los coches italianos más famosos, el Fiat Topolino, fue creado por Mussolini para dar velocidad a los obreros. Un coche más barato para imitar los de Henry Ford, que también era fascista, y le ayudó para desarrollar este coche. Y lo llama Topolino, que es el ratón Mickey. Era copyright de Disney, y le pidió a Walt Disney la autorización, quien se la dio sin cobrar dinero, para apoyar la revolución fascista. Esto también está en el espectáculo. Son cosas que no te dicen. Todo esto ha anticipado el mundo de hoy. En el documento testamentario, Mussolini llega a decir que “mi gran error es que siempre he tenido a mi lado dependientes que me decían sí señor. A mí siempre me ha gustado ser idolatrado, pero esto te rodea de mediocridad, y yo siempre he vivido rodeado de mediocridad”. Decir que el error del fascismo es crear un líder, y que los demás son esclavos… Aparte, habla de la izquierda como gente valiente, que no quiere vivir de rodillas. (Coge un poco de aire discursivo) Le molaba ser líder, pero transformó el pueblo en un pueblo de esclavos, idea que desmonta el fascismo.

TLCM: Todas esas contradicciones de las que hablas, las superaba en cierta manera con la parafernalia audiovisual que transmitía a su pueblo…

Leo Bassi: Mussolini tenía un concepto del teatro popular y del espectáculo como propaganda, y sentía odio hacia el mundo intelectual. Según esto, se entiende por qué Walt Disney era de derechas, y por qué favoreció al fascismo. Henry Ford también decía que Mussolini fue una suerte para el pueblo italiano, porque había conseguido hacer que este se organizara y trabajara, y se olvidara de las sirenas de las revoluciones y del comunismo. (Mira un momento hacia el escenario vacío) He descubierto, por ejemplo, que la estatua del Atlas, en el Rockefeller Center de Manhattan, tiene la cara de Mussolini, encargada por Rockefeller al escultor. La responsabilidad del mundo libre de Occidente sobre las espaldas de Mussolini... (Ríe, ante la ironía de tal revelación) Cuando se inauguró, la izquierda de Nueva York se manifestó, porque consideraba que era una vergüenza poner un dictador en medio de Manhattan, como símbolo. Este era el Mussolini que yo quería mostrar al mundo. Y creo que lo consigo encarnar perfectamente (Ríe ).

TLCM: ¿Has llevado Yo, Mussolini a Italia?

Leo Bassi: No lo he hecho todavía. En febrero voy a Roma, Milán y Turín. Y es un gran misterio cómo va a ser acogido el espectáculo allí.

TLCM: No obstante, hay ejemplos de numerosos de cómicos italianos que han satirizado la imagen de Mussolini con anterioridad…

Leo Bassi: En Italia no ha habido la misma sensación de culpabilidad que en Alemania, y por eso Mussolini es menos tabú que Hitler. Pero, tocar de verdad puntos históricos de esta manera es novedoso, porque no creo que nadie esté contento con ello: ni la familia de Mussolini,  ni la gente que todavía le ve como una enorme figura histórica y salvadora de Italia. Y, del otro lado, la gente que está acostumbrada a ver a Mussolini como a un imbécil, un dictador terrorífico, verán que hay cosas interesantes que se pueden salvar de él. El riesgo es que el espectáculo no va a gustar a nadie, ni de un lado ni del otro; pero asumo el riesgo, y me interesa saber cómo va a reaccionar el público. Sin embargo, van a tomar medidas de seguridad en los teatros, por posibles ataques de la extrema derecha.

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Leo Bassi: “En febrero voy a Roma, Milán y Turín. Y es un gran misterio cómo va a ser acogido el espectáculo allí”/ Foto: Jesús Martín/ TLCM

TLCM: De entre los nuevos dirigentes de extrema derecha, ¿quién crees que se parece más a Mussolini?

Leo Bassi: Matteo Salvini es muy parecido. Va a las discotecas, hace de dj, todo muy populista. Dice cosas que piensa mucha gente en Italia,,. Y, a lo mejor, un Mussolini joven podría ser como Santiago Abascal, que es como muy polémico… Pero la única diferencia es que hoy en día los grandes poderes no necesitan ya al fascismo. Ya no existe la misma necesidad de orden, como en los años veinte y los treinta. El peligro del fascismo es que es instintivo y visceral, y lo sorprendente es que el ochenta por ciento de los jóvenes que votaron a Donald Trump en Estados Unidos, por ejemplo, son gente que practica mucho tiempo juegos virtuales. Es como si existiera una correlación entre las horas que pasas jugando, y la necesidad de votar a la extrema derecha. El aspecto visceral es como una compensación de sus actividades en el mundo virtual, como ocurre también en Twitter, donde tienes más seguidores si insultas, que si desarrollas una reflexión razonada sobre algo. Esto es peligroso.

Leo Bassi
Leo Bassi ha prolongado su estancia en la sala Mirador, hasta comienzos de 2020

TLMC: La exhumación de Franco, el auge de Vox en las pasadas elecciones generales, las exaltaciones nacionalistas con el asunto catalán… Parece que Yo. Mussolini ha llegado a Madrid en el momento idóneo.

Leo Bassi: (Sonríe) Tras seis generaciones familiares haciendo circo, sé cómo captar el oportunismo. La gente del circo era gente que seguía perfectamente la política, y eso gustaba al público. Yo he nacido en este ambiente… Para mí, el elefante que había en la tienda era la extrema derecha, el Vox que nace y crece… Y la ineptitud de la izquierda después del 15-M, que se ha ido a la mierda, a la nada. La sensación en 2015 era de que Podemos podría ser la primera fuerza política en España, superando al PSOE y al PP… Y la han consumido, ha ido a nada en dos o tres años. Es incomprensible. Como hombre de circo, me impactó toda esta historia, y quería decir mi opinión sobre este tema y estas sensaciones. Podemos ha perdido la energía de la calle, que se ha transformado en nada, porque sus dirigentes no han sabido defender con visceralidad una realidad. Quiero recordar al público que acude a esta sala, que es mayoritariamente de izquierdas, que debe mover el culo, animarse y ser más visceral. Decir cosas que molesten…

Más información sobre Yo, Mussolini, entradas y horarios en

https://www.lamirador.com

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