Faith Akin destapa al monstruo

El cineasta germano de ascendencia turca filma "El monstruo de St. Pauli": un impactante retrato del asesino en serie llamado Fritz Honka.

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Faith Akin
Faith Akin realiza un ejercicio sorprendente y neurótico, de introspección en la desquiciada mente de Fritz Honka

Faith Akin es quizá uno de los máximos representantes de lo que se ha venido en llamar nuevo cine alemán, denominación que viene a ser como la de “la gran novela americana”, con la que muchos autores estadounidenses intentan emular -todos ellos con el sentimiento de utopía épica e irrealizable- las gestas de creadores como Faulkner, Steinbeck o Hemingway.

Sin embargo, Akin nunca ha pretendido ser avanzadilla de nada, y menos de corrientes interesadas para encapsular la cultura en movimientos surgidos de la circunscripción geográfica. El responsable de Soul Kitchen jamás ha parecido ansiar ser una parte más o menos importante de un todo, y su singularidad es lo que le permite dotar de diferenciación y frescura a la mayoría de sus obras.

El mestizaje y la emigración, con los cambios de paradigmas sociales y de convivencia que ambos comportan, han sido los elementos comunes que han vertebrado la filmografía de este hamburgués con raíces otomanas. Unos ingredientes que el afamado director deja un poco aparcados en su último trabajo: El monstruo de St. Pauli.

Akin recrea en esta vertiginosa cinta la violenta vida de Fritz Honka: un serial killer que perpetró cuatro impactantes asesinatos entre 1970 y 1975, para luego trocear los cuerpos de sus víctimas y esconderlos en su siniestro apartamento.

Faith Akin
Faith Akin ha escogido al joven Jonas Drassler (en la imagen) para encarnar a Fritz Honka

Las huellas de El fotógrafo del pánico impregnan la narrativa de esta crónica audiovisual, inspirada en la novela de Heinz Strunk. Un viaje a los infiernos sanguinolentos de un hombre perturbado y aterrador, al que encarna en el filme el joven Jonas Drassler (La sombra del pasado).

FAITH AKIN MUESTRA LAS ESCENAS MACABRAS DE UN PELIGROSO SERIAL KILLER

La historia homicida de Alemania es amplia en casos espeluznantes. Después de la Segunda Guerra Mundial, la barbarie del gobierno nazi pareció dejar su poso demoníaco en tipos que hicieron del crimen su deporte preferido. Individuos como Armin Meiwes (el mediático y reciente caníbal de Rotemburgo) son ejemplos palpables de las acciones agresivas de los serial killers de nacionalidad teutona.

Entre tales especímenes, Fritz Honka entró de lleno en la categoría de los imitadores de Jack el Destripador, con su afición malsana a buscar prostitutas en la zona de Hamburgo, para luego llevarlas a su casa y acabar con sus vidas de manera salvaje, en la penumbra de una habitación desnutrida de calor humano. Así perecieron Gertraud Bräuer, Anna Beuschel, Frieda Roblick y Ruth Schult, todas ellas fallecidas a lo largo de un lustro (de 1970 a 1975).

Faith Akin
Faith Akin juega con el exagerado comportamiento de su asesino en serie

Akin toma como punta de lanza los numerosos complejos que se le atribuían a la personalidad de Honka, a quien supuestamente le movía un retorcido sentimiento de venganza contra la sociedad, que materializaba con saña y bestialidad sobre las vulnerables prostitutas que accedían a irse con él.

El veinteañero Jonas Drassler consigue con el papel del psicópata de Hamburgo uno de los encargos más arriesgados y significativos de su aún poco prolífica carrera. Un rol en el que el actor germano deja suelta la imaginación, y que en algunos momentos puede verse afectado por los tics ejecutados anteriormente por Thomas Kretschmann, en El caníbal de Rothenburg (Martin Weisz, 2006).

Nota.- El monstruo de St. Pauli tiene previsto su estreno en España para el próximo 20 de diciembre de 2019.

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