Madonna, agente X

La "reina del pop" presenta "Madame X" (Interscope Records): un disco de mestizaje musical, en el que la autora de "Like a Virgin" juega a cambiar su identidad con cada corte.

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Madonna
Madonna busca nuevos sonidos, a lo largo del curso sinfónico de “Madame X”

Madonna no ha necesitado recurrir a fórmulas especialmente sorprendentes, para mantenerse en lo más alto del Olimpo del pop a lo largo de más de tres décadas.

Desde que inició su carrera en los escenarios a principios de los ochenta, Madonna Louise Veronica Ciccone ha tenido que lidiar con competidoras tan duras de pelar como Cyndi LauperKylie Minogue; pero la estadounidense ha sabido cómo preservar su éxito, sin apenas vaivenes en su condición de icono musical. Solo unos cuantos tropiezos en su faceta como actriz enseñaron a la imaginativa mujer nacida en Bay City que lo de todoterreno es un logro difícil de materializar: máxima que se hace más patente, si cabe, en lo tocante a las artes.

Cuatro años distan de la aparición del irregular Rebeld Heart con respecto al actual Madame X (Interscope Records): tiempo breve pero intenso, que ha dejado su indeleble huella en la inspiración de la estrella norteamericana. Para empezar, la decimocuarta obra de Madonna destila un tono meloso de resonancias europeas, del que carecía su anterior trabajo. Un elemento que ha servido para sosegar las letras multiétnicas que alimentan la parte narrativa del álbum.

Semejante ingrediente de cadencia apaciguada no rebaja la efervescencia sensitiva de los temas más expresivos, que tienen en el coreado Medellín -al lado del colombiano Maluma– uno de los imanes más activos, para concitar el carácter heterogéneo del público al que la cantante y compositora quiere llegar.

Madonna
Madonna ha optado por la sencillez, más que por ritmos artificiosos

El disco nació en Lisboa. Allí encontré a mi tribu y un mundo mágico de increíbles sonidos, que reforzaron mi creencia de que la música está verdaderamente conectada en todo el planeta, y es el alma del universo“, confesaba Madonna, en la nota hecha pública con el anuncio de la fecha del estreno de Madame X.

Unas palabras que dejan claro el contexto situacional donde la creadora de Like a Prayer concibió este CD, en el que colaboran colegas de laureado trazo, como el ya citado Maluma; el suizo Mirwais Ahmadzadi; la joven brasileña Anitta; el rapero Swae Lee; y el singular Quavo.

MADONNA VA HACIA LA LUZ

El título de Madame X responde a la necesidad de Madonna de transmutar su propia realidad, y metamorfosearse en múltiples mujeres, pertenecientes a las más variadas condiciones sociales y ocupaciones profesionales. Un papel de figurada agente secreto, que alberga en su designación un grupo indefinido de cuerpos y comportamientos; lo que da pie a la cantante de La isla bonita para probar con estilos poco coincidentes con su pasado discográfico.

Las constantes alteraciones idiomáticas (inglés, español, portugués y francés son las lenguas que más utiliza) son como un efectista caramelo dialéctico insertado milimétricamente en el disco, para introducir a los oyentes en la Torre de Babel que Mrs. Ciccone diseña a lo largo de los trece cortes que contiene el álbum.

Y el resultado es el de un edificio sinuoso, donde Madonna suelta mensajes contrarios a las acciones de los poderosos (God Control), confesiones en pro de la defensa de las causas de los que aún sienten la persecución en sus carnes (Killers Who Are Partying), o denuncias sutiles contra la marginación de la libertad (Dark Ballet).

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Madonna comenzó la promoción de “Madame X”, con el lanzamiento del single “Medellín” (foto del vídeo oficial)

En medio de ese panorama lírico, “la ambición rubia” cuela también asunciones de acerada personalidad (Crazy) o declaraciones de búsquedas infructuosas por la propia existencia (I Don’t Search I Find). Todo un rompecabezas con piezas bien encajadas; cuyo final refulge con determinación y valentía, mediante el altavoz de Future: un brillante aviso para haters, que alerta sobre el carácter irreductible de Madonna, además de vanagloriarse de su inacabable longevidad.

Como suele ocurrir con la mayoría de las obras de la antigua alumna de la legendaria Martha Graham (según Ciccone, fue ella quien le puso el pseudónimo de Madame X), no se puede afirmar con rotundidad que este nuevo trabajo sea redondo en todas sus pistas; pero sí que consigue dar la impresión de que la compatriota de Miley Cyrus es capaz de intercalar con ingenio los momentos de brillantez musical, con otros simplemente destinados a contentar a la bestia de la caverna mainstream.

Más información en

https://www.interscope.com/

Vídeo oficial de Medellín, por MadonnaVEVO

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