Frank Bowling y su pasión abstracta

El pintor de la Guayana británica celebra su primera retrospectiva en Reino Unido, albergada en el interior de la Tate Britain de Londres.

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Frank Bowling
Frank Bowlling crea paisajes sorprendentes, a base de color y cuerpos atmosféricos/ Foto: “Barticaborn”, 1967, Lowinger Falimy Collection/ Frank Bowling and Tate Britain

Frank Bowling nunca ha estado sujeto a las corrientes generacionales predominantes en los lugares donde se ha formado como pintor, incluso ha trascendido con creces los márgenes que su cuna y aprendizaje le proponían desde sus inicios.

Como el inglés en Nueva York de la canción de Sting, Bowling fue en sus inicios un expresionista abstracto perdido en el Londres del imperio de la figuración psicológica, cuando triunfaban artistas de la talla de David Hockney, Francis Bacon y Lucien Freud. El trabajo del creador de la Guayana iba en una dirección distinta, con un gusto excesivo por la sugerencia de las líneas, de los aglutinantes y de las curvas deformadas.

De esta manera, en los sesenta, el artista natural de Bartica -afincado desde las quince primaveras en la urbe del Big Ben– escapó a Nueva York desde la vetusta Gran Bretaña, para buscar un mínimo hilo de conexión, con colegas que sintieran semejantes líneas de comunicación con la plástica. En la urbe del Empire State, FB pudo admirar la profundidad abstracta de Mark Rothko, Jackson Pollock y Barnett Newman; y adaptó algunas de sus soluciones a la visión terrosa y cromática que había instaurado como fórmula primordial para sus pinturas.

La retrospectiva que presenta hasta el próximo 26 de agosto la Tate Britain muestra cada una de las etapas evolutivas de Bowling, para descubrir el vasto legado de un creador dominado por su propio impulso, ajeno a lo que pedían los marchantes y galeristas.

Frank Bowling
Frank Bowling es famoso por sus mapas de color/ Foto: “Iona Miriam’s Christmas Visit To and Fron Brighton”, 2017, Courtesy Frank Bowling and Hales Gallery/ Frank Boiling and Tate Britain

Los monumentales cuadros elaborados por el guayanés abarrotan las paredes de la institución londinense con sueños de colores precisos y retadores, que reflejan imaginativos puntos de calor y orografías memorísticas.

Las manchas de tintura parecen crecer en cada insinuación evocada por el artista isleño, y cobran el fulgor de los vívidos recuerdos de su autor, como si fueran las huellas indelebles de un pasado que se maneja con soltura en su peculiar primitivismo escénico.

FRANK BOWLING SIENTA CÁTEDRA

La exhibición pensada por la Tate Britain retrata el currículo activo de un pintor que ha sido capaz de encontrar nuevos puntos de fuga, en las tablas que albergan sus escenas. Unas obsesiones surgidas de su singular temple, y mediatizadas por las emociones que mueven su pincel (muchas veces determinadas por la propia realidad, que FB percibe desde su propio contexto existencial).

En este sentido, y para comprobar que la abstracción de Bowling no está divorciada completamente de la actualidad, los visitantes a la muestra pueden contemplar la obra en gran formato que el creador de la Guayana hizo con motivo del alunizaje del Apolo XI en 1969, inspirado por las imágenes del satélite terrestre y su inmensidad monocromática.

Frank Bowling
Frank Bowling ha evolucionado en su estilo, a lo largo de los años/ Foto: “Mirror”, 1966, Tate Presented by the artist, Rachel Scott and their 4 children Benjamin and Sacha Bowling, Marcia and Iona Scott/ Frank Boiling and Tate Britain

De sus series de map paintings a sus pinturas escultóricas de los ochenta, el trabajo de Richard Sheridan Franklin Bowling ha pasado por múltiples estados y etapas, siempre emulsionado en su conjunto por la pasión de explorar las posibilidades de sus figuras difuminadas, y de sus variaciones hipnóticas de fisonomía vanguardista.

La abstracción de FB se construye con elementos que tampoco se alejan mucho de un peculiar sentido figurativo y casi informalista, que acerca sus propuestas a las pinceladas naturales y esforzadas de maestros tan ilustres como el decimonónico Jospeh Mallord William Turneren sus últimos años; al que le une un similar deseo de trascender de lo meramente perceptible por el ojo humano.

Nota.- La exposición de Frank Bowling estará en la Tate Britain hasta el próximo 26 de agosto de 2019.

Más información, entradas y horarios en

https://tate.org.uk

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