Natalia Goncharova pinta la Tate

La artista rusa es objeto de una gran retrospectiva sobre su enorme legado plástico, con el que lideró las vanguardias provenientes del país de León Tolstói.

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Natalia Goncharova
Natalia Goncharova inundó con reflejos cromáticos la totalidad de sus lienzos/ Foto: Tate Modern/ ADAGP, Paris and DACS, London 2019

Natalia Goncharova fue una amazona de los pinceles con un ideario propio, capaz de asociar en torno a sus obras la propulsión de un nuevo movimiento cien por cien eslavo, denominado Rayonismo.

Junto a Mijail Lariónov (pareja sentimental y compañero profesional de la creadora de Ladýzhino), la artista de los festines ópticos consiguió definir un estilo ajeno a las normas exclusivamente occidentales, apegado más a las tradiciones provenientes de Moscú.

Una variante de trabajo que volaba libre entre el primitivismo folclórico y las concepciones cubistas y futuristas, envuelto en una especie de antesala del Expresionismo; corriente aún en pañales, con la que compartía su pasión por los colores pendencieros y por saltar de las estrecheces marginales del marco.

Potente e irreductible en sus trazos y en sus modelos voluminosos, Goncharova llega en espíritu a la urbe del Támesis, invitada por la Tate Modern; en la que es la primera gran retrospectiva que la capital de Gran Bretaña dedica a la inmensa obra de esta mujer de amarillos agresivos, ocres desafiantes, azules profundos, y verdes gradados.

Natalia Goncharova
Natalia Goncharova definió su legado en función de la expresividad que transmitían sus imágenes/ Foto: Tate Modern/ ADAGP, Paris and DACS, London 2019

De esta manera, la antigua central eléctrica londinense inunda su interior con el cromatismo deslumbrante de la creadora rusa, y se deja mecer por los pigmentos aéreos que NG distribuyó con imaginación y nervio por las dimensiones de los blancos lienzos, solo para elaborar escenas de tradiciones y ancestrales; iconos tamizados por la modernidad de principios del siglo XX; o secuencias de la vida cotidiana, mediadas por la óptica devenida de un fauvismo particular e hipnótico.

NATALIA GONCHAROVA SUBE AL PEDESTAL DE LA INMORTALIDAD

Pese a estudiar escultura en sus inicios, Goncharova optó muy pronto por la pintura, como medio para exponer sus obsesiones artísticas. Con semejante decisión, tomada desde 1904 (a los veintitrés años), la compatriota de Fiódor Dostoyevski comenzó a producir una gran cantidad de cuadros, en los que reflejaba la existencia de los pueblos y sus gentes, a la par que la de las ciudades y sus costumbres.

Bajo estas premisas, la artista diseñó un reconocible modus operandi, conectado con la aparición de las vanguardias parisinas;, aunque su intención siempre estuvo puesta en reclamar un estilo puramente ruso, que tradujera los avances del Cubismo y del Futurismo a la idiosincrasia del país del este de Europa.

Un empeño que Goncharova materializó al lado de su pareja Mijail Lariónov, y para el que utilizó las enseñanzas sustraídas de su participación en el célebre grupo muniqués llamado Der Blaue Reiter. Tal fue el nacimiento del movimiento localista conocido como Rayonismo, impulsado por exposiciones como la recordada La cola del burro (1912).

Natalia Goncharova
Natalia Goncharova era una constante exploradora de nuevas formas de pintar/ Foto: Tate Modern/ ADAGP, Paris and DACS, London 2019

La exposición que alberga la Tate Modern recoge con fidelidad las diferentes etapas y evoluciones que imperaron en la vida y obra de Natalia Goncharova, a través de una vasta selección de muchas de sus creaciones más determinantes.

Un conjunto variado de piezas, cuyo denominador común bien podría ser el del vitalismo; con el que impregnó cada una de sus metamorfosis en la plástica. Lo que muestra el recorrido propuesto, aparte de contemplar la genialidad de una creadora imprescindible, es su afán por perseguir soluciones arriesgadas y enriquecedoras, que llevaron a NG a mundos colindantes con la pintura; tales como el del diseño de vestuarios de ballet, que la vanguardista rusa y Mijail Lariónov desarrollaron para los espectáculos parisinos de Sergei Diaghilev.

Nota.- La exposición de Natalia Goncharova estará en la Tate Modern londinense hasta el próximo 8 de septiembre de 2019.

Más información, entradas y horarios en

https://www.tate.org.uk

 

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